Pastoreo

Anima a tu pastor

Artículo
28.10.2021

Hay libros que te dicen cómo cuidar de tus hijos, tu cónyuge, tu casa o tu perro. Parece que hay un sinfín de libros que te dicen cómo cuidar de ti mismo. Hay libros para ayudar a los maestros en auxilio de los estudiantes, a los abogados en defensa de clientes y a los pastores a cuidar de los miembros de la iglesia.

Pero, ¿Dónde encontramos los libros que nos dicen cómo cuidar a quienes nos cuidan? Cómo ayudar a tu madre a ejercitarte en la piedad. Seis pasos para la felicidad de tu médico. Cuidando de tu maestro. Amando a tu abogado. No estoy seguro de que pudiéramos beneficiarnos de todos estos títulos, pero un libro que no puedo encontrar y que estoy seguro de que sería útil es algo sobre cómo animar a tu pastor.

PAGA POR TUS PASTORES

Quizás no se pueda encontrar el libro porque nunca se ha escrito. Pero sería un libro que valdría la pena escribir, y para todos nosotros, valdría la pena leerlo. Después de todo, las Escrituras nos recuerdan que debemos honrar a los ancianos que gobiernan bien, pero especialmente honrar a «los que trabajan en la predicación y la enseñanza» (1 Ti. 5:17). Ese honor puede tomar muchas formas: respeto, ánimo, afecto y obediencia (2 Co. 6:11-13).

Pablo continúa diciendo que el honor también incluye el cuidado financiero de los predicadores y maestros. El ministro que proporciona alimento espiritual debe ser tratado al menos tan bien como el buey que muele grano. En la medida en que podamos, debemos asegurarnos de que los pastores sean alimentados (1 Timoteo 5:18).

Pagar a los pastores un salario digno es necesario, pero sospecho que Pablo querría hacer más que honrar a nuestros pastores con una paga. Deberíamos querer darles alivio de su trabajo. No es difícil darle a un pastor una semana extra de vacaciones o un par de semanas de licencia para estudiar, lo cual no es lo mismo que vacaciones. Si incluso eso estira el presupuesto, permitiendo media docena de semanas al año donde los pastores intercambien púlpitos y pueda darles tiempo adicional para ponerse al día con el trabajo, o para orar y leer lo que ellos necesitan para sus propias almas.

ORA POR TUS PASTORES

Una forma aún mejor de alentar a nuestros pastores es orar por ellos. Si hacemos una pausa por un momento para pensar en todo lo que los pastores están llamados a ser, veremos cuánto necesitan nuestras oraciones. Incluso si pasamos por alto los cinco vicios que Pablo dice que un ministro debe evitar, esto está claro por los siete rasgos del carácter que deben mostrar (Tito 1: 7–9).

Considera la hospitalidad, la necesidad de extenderse uno mismo por las necesidades de otros y no porque es conveniente para nosotros mismo. O considera lo que se necesita para «amar lo que es bueno», sin ver qué tan cerca puede llegar al pecado sin pecar, sino qué tan cerca puede llegar al cielo sin morir. Los pastores necesitan nuestras oraciones para seguir viviendo de esta manera.

Pero eso es solo el inicio. Los pastores también deben ser auto-controlados y rectos, no dejarse influir injustamente por un gran número de personas o personalidades poderosas (¿tu iglesia tiene alguno de esos?). Él debe ser santo. Sin santidad personal, todo lo demás es una farsa. Y, sin embargo, es muy fácil para tu pastor preocuparse más por los deberes que todos ven y descuidar los que solo su Señor ve. Ora por ellos acerca de esto.

Finalmente, tu pastor debe estar dedicado al mensaje fidedigno tal como se le ha enseñado. La iglesia necesita hombres que amen el evangelio del Dios Triuno. Hay un aspecto teológico del pastorado. Hay personas piadosas que todavía ignoran demasiado el mensaje de Dios en el Antiguo y el Nuevo Testamento. Ellos no deberían ser pastores hasta que crezcan en su conocimiento de la verdad y luego se aferren a esa verdad.

Dije «finalmente», pero, por supuesto, solo echamos un vistazo a una o dos líneas en el Nuevo Testamento, y hay mucho más. Si va a ser un pastor del Gran Pastor (Sal. 23 y 1 P.5) y un doctor bajo del gran Médico (Mr. 2:17), tu pastor deberá figurar en gran medida en tus oraciones. Si ha de vivir la máxima de Juan el Bautista, — Cristo debe crecer y él debe menguar— entonces necesitará de tus oraciones (Jn. 3:30). Y si él va a realizar sus buenas obras no para su alabanza fugaz, sino para nuestro Padre celestial, entonces sabes por experiencia cuánto necesitará de tus oraciones (Mat. 6: 1, 4, 6, 18).

CONCLUSIÓN

Aparte de pagarles y orar por ellos, también podemos animar a nuestros pastores prestando atención al mensaje que nos traen como embajadores de Cristo. Seguramente si Dios los llama a ellos a «predicar la Palabra» (2 Ti. 4:2), entonces nos está llamando a escuchar esa Palabra. Si él los llama a ellos ser líderes, entonces debemos seguir a donde nos lleve la Palabra de Dios.

Como un predicador visitante preguntó una vez a una congregación, hablando de sus pastores: «¿Te suplicarán misericordia y tú la rechazarás? ¿Te ofrecerán su gracia y tú la resistirás? ¿Te abrirán la puerta de la vida y tú la cerrarás contra ti mismo?» O, parafraseando su pregunta más importante, «¿Cristo te suplicará a través de ellos y tú lo rechazarás?» [1] . Presta atención al ministerio de tu pastor. Nada lo animará más.

Traducido por Renso Bello.

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[1] . Edward Reynolds, The Pastoral Office [el oficio pastoral]. (Londres, 1663), 46-47.