Woman in church wearing a face mask and praying with her hands outstretched

¡Asiste!

Este último año el Señor, en su soberana bondad, nos quitó a muchos de nosotros la capacidad de reunirnos regularmente para adorar, edificar y servir. Oro para que cuando podamos reunirnos una vez más, todos los miembros regresen. El compañerismo remoto, virtual e incorpóreo simplemente no es suficiente. Nos las arreglamos. Pero es de esperar que nos haya llevado a valorar aún más la reunión cercana, real y encarnada que anticipa cómo pasaremos la eternidad, juntos en la presencia de nuestro Señor.

Impostores expositivos

Mark Dever correctamente describe la Predicación Expositiva como «la predicación que toma como punto de un sermón el punto de un pasaje específico de la Escritura». Sin embargo, he escuchado […]

Un enfoque conversacional: ¿Funcionará?

Conversación es una de las palabras de moda en la iglesia del siglo XXI. Tiene connotaciones muy positivas que contrastan con palabras menos amables como debate, discusión, disputa, pelea, exhortación […]