Predicación expositiva

5 razones por las que deberías predicar a través de Segunda a los Tesalonicenses

Artículo
16.10.2020

Quizás solo unos meses después de escribir a la iglesia de Tesalónica por primera vez, Pablo envía una nueva carta. Hay problemas pendientes y sin resolver que abordar. La persecución todavía preocupa a la iglesia. Todavía hay confusión y miedo acerca de la realidad de las últimas cosas. Hay una holgazanería profundamente arraigada en la iglesia. Con estos asuntos ante él, esta segunda carta es tan cálida y seria como la primera, pero aún más sobria y apremiante. Permíteme sugerir cinco razones para predicar a través de Segunda a los Tesalonicenses.

  1. Coloca ante nosotros las primeras cosas

Segunda de Tesalonicenses nos presenta las primeras cosas en términos de prioridad espiritual. El núcleo de la carta, tanto en términos de su equilibrio literario como de su énfasis constante, es el efecto inmediato y duradero en una audiencia apropiada de la verdad divina, una recepción de Cristo tal como se ofrece en el evangelio, la paz y la seguridad que vienen de conocer al Señor Jesús.  Presenta una eminentemente preocupación por lo que significa vivir y servir en el reino de Dios en el presente siglo malo. Destaca la gloria de Cristo como Señor y Salvador, y exige una fidelidad duradera a la Palabra de Dios frente a los desafíos dolorosos y las dificultades apremiantes. Nos lleva de regreso a la base de las Escrituras y a la instrucción inspirada de los apóstoles. Nos enseña la necesidad de predicar la Palabra de Dios a tiempo y fuera de tiempo,

¿Estamos persuadidos de que, a menos que creamos la verdad, seremos condenados? ¿Estamos comprometidos a aferrarnos a la enseñanza apostólica? Esta carta realzará nuestro sentido del valor de la revelación salvadora de Dios y la importancia de confiar y obedecer lo que encontramos en la Palabra de Dios. No es de extrañar que, al final de la carta, Pablo esté instando a estos cristianos a orar: «Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros, y para que seamos librados de hombres perversos y malos; porque no es de todos la fe» (2 Ts.3:1-2).

  1. Coloca ante nosotros las últimas cosas

Esta breve carta nos presenta las últimas cosas en términos de secuencia temporal y lugar teológico. La escatología era obviamente una preocupación constante para los creyentes en Tesalónica. La primera carta identifica el peligro de la ignorancia con respecto a la venida de nuestro Señor (1 Ts. 4:13ss.). La segunda epístola trata de temas similares. Se abre con una poderosa seguridad de la segunda venida de Cristo y lo que eso significa en términos de pánico para los impíos y consuelo para los santos. Presenta ante los tesalonicenses, y para nosotros, el oscuro personaje llamado «el hombre de pecado» (2 Ts. 2:3), y da un sentido del carácter de los últimos días y las convicciones necesarias para vivirlos. El fin del mundo se cierne ante nuestros ojos mientras leemos y predicamos esta carta.

No puedes exponer Segunda a los Tesalonicenses sin pensar en tu escatología en forma cuidadosa y específica, y sin luchar con algunas de sus preguntas más difíciles. Necesariamente afinará tu sentido de lo que crees. Junto a eso, nos presenta algunos de los momentos más espantosos y aterradores, y los más gloriosos, de este presente siglo y su fin inminente. Si esto no da lugar a sermones impactantes y serios con una vanguardia evangelística, ¡nada lo hará!

  1. Coloca ante nosotros las cosas eternas

Esta carta pinta en tonos vivos la seguridad eterna de los santos y la condenación interminable de los malvados. ¡Pablo habla con tanta claridad, y la división presente y permanente es tan claramente retratada! Las consecuencias eternas de las convicciones y acciones temporales están claramente ante nosotros, tanto para el más dulce de los consuelos, como para la más temible advertencia.

Pablo nos obliga a considerar si hemos sopesado adecuadamente el tiempo a la luz de la eternidad. El tema del juicio venidero es preponderante, pero también lo es la felicidad del pueblo de Dios en ese día: glorificarán a Cristo no solo ahora sino entonces; han sido escogidos para la salvación mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad; ellos pueden conocer la paz siempre en todos los sentidos.

Una carta como esta debería, para usar la frase de Jonathan Edwards, estampar la eternidad en nuestros ojos. Con las verdades fundamentales del evangelio resonando en nuestros oídos y los llamativos colores del Día del Juicio ante nuestros ojos, se nos ofrece una visión penetrante del mundo venidero y la confianza en cuanto a la gracia de Dios en su trato con nosotros. Nuevamente, nos hace darnos cuenta de que lo que decimos como predicadores del evangelio tiene consecuencias eternas. Esto debería impulsarnos a la diligencia y la fidelidad, sobre todo en la predicación de esta epístola.

  1. Coloca ante nosotros las cosas presentes

Quizás hayas oído la acusación absurda de que alguien tiene una mente demasiado celestial, como para ser de utilidad terrenal. Tal afirmación sugiere que la persona que habla o de quien se habla —¡o, quizás, ambas! — no entienden realmente la mentalidad celestial. No imagines, entonces, que Segunda a los Tesalonicenses está llena de teologizaciones fugaces, pero falla en aplicarse a la «vida real». La carta es eminentemente práctica. Trae el impacto de las cosas invisibles sobre las cosas que se ven.

Está escrita para una iglesia que enfrenta «persecuciones y tribulaciones». Estos creyentes deben comprender que han sido considerados dignos de sufrir por el nombre de Jesús. Está escrita para una iglesia en peligro debido a la ignorancia y el engaño. Estos creyentes necesitan entender ciertas verdades que salvarán y sostendrán sus almas. Está escrita para una iglesia que necesita apreciar que la voluntad de Dios para ellos es su santificación (1 Ts. 4:3), y que han sido elegidos para la piedad auténtica. Estos creyentes necesitan cultivar la vida de santidad como aquellos que han confiado en Jesucristo y en los que habita su Espíritu. Está escrita para una iglesia con miembros que caminan de manera desordenada y desobediente, que no parecen comprender los modelos básicos de responsabilidad e integridad cristiana.

Esta epístola nos impresiona sobre el hecho de que la convicción y la acción están unidas, que donde hay verdad en el corazón, siempre habrá justicia en la vida. Si tienes dificultades para establecer las conexiones entre creer y comportarse, Segunda a los Tesalonicenses te ayuda a unir los puntos. Las aplicaciones surgen de forma natural pero intencionada a partir del texto, y nos enseñan a hacer las mismas conexiones cuando pueden no ser tan obvias. Nos ayudará a convertirnos en predicadores prácticos sin permitirnos convertirnos en moralistas.

  1. Coloca ante nosotros las cosas apremiantes

Toda la carta respira un sentido de urgencia espiritual. El hecho de vivir para Cristo en los últimos días, en una atmósfera de persecución y engaño, con la perspectiva de la gloria ante nosotros, trae un sentido apremiante de la realidad espiritual a los asuntos más obviamente primordiales y aparentemente mundanos de nuestra vida y servicio.

Como cristianos y miembros de la iglesia, la urgencia de toda la epístola nos presiona. Hace que nuestros sentidos espirituales se estremezcan al apreciar de nuevo las realidades invisibles y las certezas futuras que están ligadas a la vida del reino. Debería hacernos más conscientes de que: «conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos. La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz» (Ro. 13:11-12).

Como pastores y predicadores, la urgencia de toda la epístola nos presiona particularmente. Nos recuerda el peso de la responsabilidad que tenemos cuando decimos la verdad y presionamos para obtener una respuesta correcta. La carta exige un ministerio ferviente, al tiempo que subraya nuestra dependencia de Dios para el desempeño de ese ministerio. Si tuviéramos alguna duda acerca de nuestra propia fragilidad, las súplicas de oración de Pablo nos imprimen nuestra necesidad de la gracia de Dios para mantenernos y sostenernos, y dar al pueblo de Dios una ventana hacia ese estado estable de confianza en el Señor por el cual los ministros se vuelven más útiles. Es una carta para hacernos confiar, orar y trabajar.


Traducido por Renso Bello

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Comentarios recomendados

  1. Gene L. Green, Las cartas a los Tesalonicenses(Comentario del Nuevo Testamento de Pilar). Probablemente el mejor comentario técnico desde un punto de vista más conservador y evangélico.
  2. John Eadie, Un comentario sobre el texto griego de las cartas de Pablo a los Tesalonicenses(Solid Ground Christian Books). De la vieja escuela, pero cuando vuela, lo hace alto.
  3. Richard Mayhue, 1 & 2 Thessalonians: Triunfos y pruebas de una iglesia consagrada(Comentario de la Biblia). Reflexivo, más breve, accesible, claro y útil para los predicadores.
  4. Por lo que vale, el puritano Thomas Manton predicó dieciocho sermones en Segunda a los Tesalonicenses. No lo tengo como un modelo absoluto, ¡pero ciertamente es estimulante!