Membresía

4 tipos de miembros que dañan a la Iglesia

Artículo
19.01.2020

Las iglesias sanas son poderosas y efectivas para testificar de Jesús. En un artículo anterior describí sobre “6 tipos de miembros que edifican la iglesia”. Desafortunadamente, aun en las iglesias sanas, no todos los miembros buscan la unidad.

¿Qué tipo de miembros dañan la unidad? ¿Qué tipo de miembros no edifican al cuerpo de Cristo?

Considera estos Cuatro Tipos:

  1. El miembro que ama criticar creyendo ser un sabelotodo.

En estos días el criticismo parece estar de moda. En un mundo dominado por las redes sociales y la autoexpresión. El cinismo es erróneamente tomado como sabiduría o espiritualidad. En los círculos cristianos, las personas construyen ministerios enteros sobre el cinismo; su propósito es decirte lo que está mal con todo el mundo. Y en su autoengaño logran disfrazar el espíritu crítico como sabiduría.

Los críticos sabelotodo se especializan por encontrar las faltas en lo que los demás hacen sin hacer nada ellos. Su actitud es de apatía hacia las cosas que están pasando, y se desaniman cuando otros son exitosos. Son rápidos para condenar y lentos para animar. Falsamente se ponen en la posición de juez y nunca los escuchas admitir sus errores. Un cínico nunca puede ser complacido o satisfecho.

En menos de lo que nos imaginamos, el cinismo esconde las heridas de amargura e incluso odio. Este tipo de miembro puede destruir la unidad y el gozo de la iglesia.

  1. El miembro que nunca asiste.

Es emocionante el número de personas que buscan hacerse “miembros” de una iglesia local que al mismo tiempo no están tan emocionadas por asistir a la misma. Es muy común que las iglesias tengan gran variedad de discrepancias entre la membresía real y los asistentes regulares del domingo. La mayoría de las iglesias tienen más miembros escritos sobre un papel que miembros activos.

El nuevo testamento anima a los creyentes a congregarse semanalmente para adorar a Dios y servir los unos a los otros (1 Cor. 11;16:2); incluso este advierte a los creyentes sobre el peligro de no asistir (Hebreos 10:23-25). Esto invariablemente significa que miembros sin asistir están desechando de manera consiente el mandamiento de Dios de tener comunión con otros creyentes con el propósito de discipular a aquellos con los que me relaciono. Cabe mencionar que hay algunas razones válidas por las cuales alguien no puede asistir.

Los miembros que no asisten son una contradicción, pues no quieren servir y usar sus dones para edificar a otros, y al no asistir se remueven a sí mismos del lugar donde pueden ministrar y ser ministrados. Al paso del tiempo estos miembros dañan la unidad y misión de la iglesia.

  1. El miembro con un espíritu divisor.

Las personas divisoras comúnmente son conducidas por el deseo de estar en control. Estas quieren que sus opiniones sean escuchadas e implementadas, y con la aprobación de la mayoría. Las personas divisoras tienen la expectativa de que les consultes sobre algún asunto, y si no las consultas a ellas en particular, se enfadan demasiado.

La ironía detrás de las personas con espíritu divisor, es que muchas de las veces tienen una preocupación sincera sobre el bienestar de la iglesia. Jamie Dunlop lo resume perfectamente: “Promovemos el apoyo de las personas para que las cosas se hagan a nuestro modo. Comportamiento como este, sin importar la virtud de nuestras preocupación original, rápidamente causa heridas y disensiones dentro de la iglesia, algo que Pablo lista junto con la idolatría, la brujería, la ira (Gal 5:20). Debemos de tratar el descontentamiento cuidadosamente porque a menudo da el fruto de la discordia.

  1. El miembro metiche-chismoso.

Los metiches a menudo chismean. Su labor es buscar información sobre las personas y sus asuntos con el propósito de compartirlo con otros. Visten una máscara de preocupación y cuidado por los demás, cuando en realidad el hecho es que no pueden ocuparse solo de sus asuntos.

Este tipo de personas hacen muy complicadas las relaciones de discipulado sanas, ya que te tienes que estar cuidando de ellos por miedo a que tus asuntos sean compartidos con alguien más. El metiche-chismoso causa tensiones entre los santos, y siempre lo encontraras en medio del conflicto de otros.

Conclusión

El criticón sabelotodo, el ausente, el divisor y el metiche-chismoso. Tienen un mal en común: Ensimismamiento. Estos han perdido la esencia de la salvación; han fallado en amar a Dios y amar a las personas con todo su ser.

Además de que han olvidado que la iglesia no existe para su confort y felicidad, sino para la gloria de Dios. Y en el diseño de Dios, esto significa amar a las personas con preferencias diferentes y opiniones diferentes, y aun así amar como Cristo nos amó.

¿Cuál es el resultado de este tipo de amor? Una unidad que muestra el poder, la sabiduría, y la gloria de Dios, una unidad que se convierte en un poderoso testimonio para el mundo.


Traducido por Omar Soto