Membresía

6 tipos de miembros que edifican a la Iglesia

Artículo
18.01.2020

Cada iglesia local se compone de un grupo diverso de personas quienes han sido radicalmente transformadas por el poder de Dios a través de la persona y obra de Jesucristo. Este grupo diverso no tiene ninguna razón para vivir y trabajar en conjunto, y mucho menos para cuidarse mutuamente, sin embargo han elegido vivir en amor y unidad para la gloria y alabanza del nombre del Señor.

Iglesias locales sanas son un testimonio poderoso y atractivo para el mundo. Esto significa que cada miembro debe ser devoto para edificar a otros. En un artículo futuro hablare de cuatro tipos de miembros que no edifican a la iglesia.

En este artículo hablare sobre 6 tipos de miembros que edifican a la iglesia.

1. El miembro que asiste.

Asistir es la forma más básica en la que los miembros edifican a la iglesia. Es la forma más obvia de mostrar compromiso al cuerpo. Siempre anima saber que un hermano o hermana estará presente en el servicio dominical, y que juntos adoraremos a Dios.

El escritor del libro de los hebreos les dice a los creyentes “estimularse unos a otros al amor y a las buenas obras” y “exhortarse unos a otros” ¿Cómo se supone que lo harán? “No olvidando congregarse con la asamblea de creyentes” (Hebreos 10:23-25)
Usted no puede edificar a nadie si no se congrega con ellos fiel y regularmente. No por nada aquellos que regularmente están ausentes de la congregación a menudo se desvían de la fe o se convierten en miembros quejumbrosos y descontentos.

Querido miembros de la iglesia, las reuniones de la iglesia no se tratan de ti o tu conveniencia, sino de edificar a otros con tu fiel asistencia.

2. Los miembros que confortan.

Considera las palabras de Pablo sobre Tíquico en Colosenses 4:” Porque precisamente para esto os lo he enviado, para que sepáis de nuestras circunstancias y que conforte vuestros corazones;” (Col.4:8). ¿Por qué Pablo envía a su amigo? Para confortar a los Colosenses. Deberíamos de seguir el modelo de Pablo.

El miembro que conforta anima, recomienda, alienta, agradece, apoya y alaga a otros miembros. A menudo vemos el confortar como simplemente reconocer a alguien por sus logros, como un espectador en las tribunas. Sin embargo el confortar bíblicamente es más que eso; es más como un colega de equipo alentándote a trabajar.

El confortar no es mera adulación, no es el simplemente ser amable o decirle a los demás lo que quieren escuchar. Sino que el que conforta en verdad, es honesto y sincero. El que conforta reconoce a los que sirven al cuerpo al mismo tiempo que anima a aquellos que están batallando en su caminar con el Señor. Este tipo de miembro es de gran bendición para el cuerpo. Esfuérzate en ser uno.

3. Los miembros que confrontan sin caer en el chisme.

Las Iglesias están llenas de gente pecadora, lo que significa que los miembros pecan los unos contra los otros. Esto trae un reto a la unidad de la iglesia, y requiere que los miembros se confronten los unos a los otros en amor y gentileza.

El miembro que confronta es opuesto al que chismea o difama. Este obedece el cargo de la escritura de confrontar y restaurar a aquellos que están viviendo en pecado (Mateo 18:15-18, Gal. 6:1-2). Lo que motiva al miembro que confronta no es simplemente que el pecado de alguien lo ha ofendido, sino que el Señor se ofende por el pecado, particularmente el pecado sin arrepentimiento y que está en crecimiento (1 Cor. 5). El miembro que confronta lo hace por amor a Dios y a otros creyentes.

4. El miembro que ora.

Siempre me ha impactado la declaración de Samuel a David: “lejos esté de mí que peque contra el SEÑOR cesando de orar por vosotros” (1 Samuel 12:23).

Tenemos la responsabilidad de orar los unos por los otros. Los mejores miembros de la iglesia son los que son devotos a la oración. Estos han aprendido a depender de Dios de forma que estiman de gran manera la comunión con Él en la oración. Típicamente, los miembros que oran aprenden a hablar menos con las personas y más con Dios sobre las personas. Este tipo de miembros son los héroes si honor de la iglesia. Si la oración impulsa a la iglesia, entonces el miembro que ora es esencial para la salud y el crecimiento de la iglesia.

5. El miembro que sirve.

La asistencia es necesaria, pero los miembros deberían hacer algo más que solo asistir. Deberían servir. Deberían hacer “la obra del ministerio” (Efesios 4:12). Estos usan sus dones para servir a Dios y a otros miembros, edificando a la iglesia en el proceso.

Somos grandemente confortados al saber que no somos los únicos en el equipo, cuando sabemos que hay otros que están peleando junto con nosotros y alentándonos en el proceso.

Las personas que pueden pero no sirven en la iglesia, tienden a desanimar al resto del cuerpo.

6. El miembro que muestra paciencia.

La paciencia es vitalmente importante tanto para el creyente de forma individual como para toda la iglesia. Después de todo la vida cristiana no es una carrera de velocidad sino un maratón. Nuestro caminar con el Señor es un proceso y no maduraremos de forma notable de la noche a la mañana.

Todo esto significa que tenemos que aprender a soportar nuestras debilidades y fallas. Tenemos que aprender a perdonar sin guardar resentimientos y discipularnos los unos a los otros con paciencia. Un miembro paciente, en gracia soporta las fallas de los demás. Estos reconocen que no existe la iglesia perfecta, y como resultado, es gozosamente paciente. Una iglesia con miembros pacientes es una iglesia donde los miembros se confrontan los unos a los otros, se confortan los unos a los otros, confiesan sus pecados los unos a los otros, y se perdonan.

CONCLUSIÓN

Querido miembro de la iglesia, busca estas cualidades en tu propia vida y anima a otros a hacer lo mismo. Ora por ti y por los demás. Ora para que edifiques a la iglesia como un miembro fiel y paciente que asiste, conforta, confronta, ora y sirve. Esto edifica a la iglesia de Cristo.


Traducido por Omar Soto