Reseñas

Reseña del libro: Eve in Exile (Eva en el exilio), de Rebekah Merkle

Review
05.03.2021

Después de haber oído recientemente a Rebekah Merkle leer su libro Eve in Exile: And the Restoration of Femininity (Eva en el exilio: La restauración de la femineidad) (Moscú, ID: Canon, 2016), publiqué este tweet al respecto: «Una bocanada de aire fresco. Sanidad. Sabiduría. Brío. Quiero que mis cuatro hijas piensen así del alto llamamiento de Dios para ser mujer». Luego leí el libro lentamente con mis ojos. Lo escuché otra vez. Mi esposa, Jenni, lo escuchó varias veces porque lo encuentra muy útil y motivador. Nuestra hija de 11 años, Kara, comenzó a leerlo. Lo hemos compartido con amigos. Y ahora lo estoy compartiendo contigo.

Pero primero, una advertencia. Tan pronto como oyes acerca de un buen libro para mujeres, puedes hacerte una idea en tu mente de cómo debe ser el libro. Pero la regla de oro al reseñar un libro, es juzgar al libro sobre la base de lo que el autor pretende hacer, no de acuerdo a lo que harías si fueras el autor. Este no es un libro sobre la soltería; Merkle se dirige brevemente a mujeres solteras en el transcurso del mismo, pero se enfoca en mujeres que son (o que aspiran a ser) esposas y madres. Este no es un libro sobre teología bíblica para mujeres o un tratado acerca del matrimonio por John Piper; Merkle aborda a mujeres en el contexto canónico de la historia de la Biblia; pero se enfoca en cómo las esposas y las madres deberían vivir en nuestro momento cultural.

La primera parte del libro es negativa (Merkle explica y critica astutamente al feminismo), y la segunda parte es positiva (explica que Dios ha diseñado a las mujeres para someterse, llenar, ayudar, y glorificar, y demuestra cómo las mujeres cumplen en ese diseño, especialmente en el hogar). No me voy a centrar en resumir el contenido del libro. En cambio, voy a reflexionar sobre el libro al sugerir cuatro razones por las que hombres y mujeres cristianos deberían leer Eve in Exile (Eva en el exilio) de Rebekah Merkle (y te daré una muestra de su obra en el camino).

RAZÓN 1: SU LIBRO ES OPORTUNO

Una razón por la cual su libro es oportuno es evidente: nuestra cultura se está rebelando en contra de la forma en la que Dios diseñó a los hombres y a las mujeres.

Una segunda razón se debe a que las olas del feminismo han condicionado nuestra cultura a pensar de manera mundana sobre la «realización» y las madres amas de casa. Solo haz este experimento mental: Dos mujeres, ambas de treinta años. Una es una abogada exitosa, soltera, bien vestida, con una vida social glamorosa y un hermoso apartamento en la ciudad. La otra está casada y tiene tres hijos pequeños, prepara la cena para la familia todas las noches y se ocupa de lavar la ropa, el uso compartido del auto y el desorden. Pon a estas dos mujeres en cualquier película, serie de televisión, libro o historia. ¿Quién está viviendo una vida realizada? ¿Quién está haciendo cosas importantes? ¿Quién da un poco de lástima y parece una perdedora? ¿Quién se siente tonta en su reunión de secundaria? ¿Quién está «trabajando» y quién no? Obviamente esto es fácil. Todos hemos sido condicionados para pensar que una de esas mujeres está realizando sus sueños y la otra se ha «conformado». Una está haciendo cosas grandes e importantes y la otra… bueno, ¿para qué se molestó en obtener un título universitario? Oh, supongo que algún día volverá a trabajar… Nuestra sociedad tiene esto tan arraigado que es casi imposible no pensar de esta manera. Las mujeres que se quedan en casa con sus hijos responderán a la pregunta: «¿Trabajas?» con un vergonzoso: «No… ya no más. Estudié administración de empresas y algún día me gustaría volver a trabajar» (pp. 29-30).

Una tercera razón por la cual su libro es oportuno, es que los cristianos complementarianistas discrepan en la forma en la cual aplican las verdades que atesoran. Los complementarianistas creen que los hombres y las mujeres fueron creados iguales a imagen de Dios y tienen roles diferentes y complementarios en el hogar y en la iglesia. Pero los complementarianistas sienten tensión entre ellos en relación a la mejor forma de aplicar esas verdades. (Hay un espectro más amplio que abarca desde el feminismo hasta el egalitarianismo (por ejemplo, lo que John Piper y Wayne Grudem llaman el feminismo evangélico), y desde el complementarianismo hasta el autoritarismo o hiperliderazgo.

Dentro del complementarianismo, hay un espectro de lo que podríamos llamar el complementarianismo delgado o estrecho (por ejemplo, Kathy KellerVillage ChurchJ. D. Greear) hasta el complementarianismo grueso o amplio (por ejmplo, Herman BavinckJohn PiperKevin DeYoung). El reciente artículo de cinco partes de Jonathan Leeman «El complementarianismo: El momento de la verdad», resume de manera útil las tensiones actuales entre el complementarianismo estrecho y el complementarianismo amplio y las razones para dichas tensiones (vale la pena leer toda la revista detenidamente).

Más recientemente, algunos dentro del campo complementarianista rechazan la etiqueta (y especialmente la manera como John Piper aplica principios bíblicos) mientras afirman no ser igualitarios. Ve el libro de Rachel Green Miller, Beyond Authority and Submission (Más allá de la autoridad y la sumisión) y la próxima obra de Aimee Byrd’s Recovering from Biblical Manhood and Womanhood [Recuperándonos de la masculinidad y femineidad bíblicas].

Dicho eso, los partidarios del complementarianismo tienen que pensar y hablar de estos asuntos. Es un tema prioritario para muchas de nuestras iglesias e instituciones paraeclesiásticas actualmente. Y el libro Eve in Exile (Eva en el exilio) de Rebekah Merkle es una contribución oportuna a esa discusión. Ella presenta una perspectiva complementarianista amplia parecida a la de Abigail Dodds y Joe Rigney.

RAZÓN 2: SU LIBRO ES SABIO

Algunos complementarianistas creen que el complementarianismo es vergonzoso. Prefieren no hablar de ello. Prefieren no enfatizarlo o celebrarlo. Se aferran a él de mala gana porque es lo que la Biblia dice, aunque podría no tener sentido. Creen en él, pero no lo aman.

No es así cómo deberíamos pensar acerca de lo que Dios ha revelado. No solo debemos creer que lo que Dios revela es verdadero; debemos apreciarlo. No está bien decir: «La Biblia enseña eso, pero no me gusta». Es una mala señal que queramos ignorar o disculparnos por lo que Dios ha revelado en la Biblia. Si tenemos un problema para entender la naturaleza y la lógica de lo que Dios ha revelado en su Palabra, entonces tenemos un problema con nosotros, no con Dios ni con la verdad que él ha dado a conocer (cf. evaluación diagnóstica sobre pendientes resbaladizas de Joe Rigney).

Rebekah Merkle entiende eso, y su libro celebra sabiamente la forma en la cual Dios el Creador ha diseñado a las mujeres para que florezcan en el hogar, en la iglesia y en la sociedad. No se opone a lo que dice la Palabra de Dios. Se somete alegremente a ella. Su actitud es refrescante:

Cuando Dios te dice qué hacer, salta y haz felizmente lo que te ha pedido. Aceptar tu rol en el hogar con un corazón irritado, una cara plana y un caminar desganado no es lo mismo que obedecer (133).

Jamás diría que el lugar de una esposa está en el hogar, pero diría absolutamente que la prioridad de una esposa debería ser su hogar. Si una mujer administra su hogar de tal manera que se llene, desborde y vuelque en los negocios, eso debería ser una bendición para los suyos: aportándoles más y no menos… Hay muchas formas en las cuales una mujer podría trabajar fuera del hogar de una forma que haga que el hogar en sí sea más potente, más glorioso, más convincente (136, 135).

Ella escucha no solo al libro de las Escrituras, sino al libro de la naturaleza:

A nivel físico, las mujeres están diseñadas para tener bebés, y esto es tan terriblemente obvio que es casi vergonzoso. Todo acerca de nosotras está pensado para la maternidad, desde ser sexualmente atractivas para los hombres en primer lugar, hasta poder concebir, tener la capacidad de entretejer a otro pequeño humano dentro de nosotras sin siquiera intentarlo, los senos que alimentan al bebé, todos los instintos maternos que están conectados a nosotras.

Vivimos con la realidad de nuestra fertilidad mensualmente. Esto no es una parte insignificante de nuestro diseño, es nuestro diseño. Y la agenda feminista ha estado intentando separar sistemáticamente a las mujeres de su propósito creacional en este sentido durante el siglo pasado y más… Dios hizo que Eva tuviera un don e impulso innatos para hacer ambas cosas es decir, someterse y llenar. Si intentas hacer que las mujeres, como grupo, no hagan nada difícil excepto tener bebés, serán muy infelices. Si intentas hacer que las mujeres, como grupo, trabajen incansablemente, pero nieguen sus roles como madres, serán muy infelices (108–10).

RAZÓN 3: SU LIBRO ES INGENIOSO

Merkle no solo es sabia, es ingeniosa. Escribe con un brío pintoresco. Es entretenimiento sano que te hace reír por las razones correctas:

Bruce Jenner comenzó a llamarse a sí mismo mujer públicamente… y nadie tiene permitido discutir… La revista Glamour lo nombró la mujer del año (en 2015). Por cierto, ¿qué tan hilarantemente insultante es esto para el resto de las mujeres? Glamour declaró que un hombre caucásico de mediana edad que ha estado fingiendo ser mujer durante un lapso total de un año ya lo está haciendo mucho mejor que el resto de nosotras…Si no hay límites, si Bruce Jenner puede ganar el juego, entiéndase «ser mujer», yo también puedo dejarlo todo y decidir ser un pingüino (8. 11).

La mujer que cría a sus hijos no solo está formando a la próxima generación, también está formando a pequeños humanos que vivirán para siempre. Las almas a las que da a luz son inmortales. Inmortales. Y de alguna manera, nuestra cultura mira a una mujer que considera eso como una tarea importante y dice: «Es una lástima que esté desperdiciando su tiempo. Ella podría estar haciendo algo importante, como tramitar documentos para demandas de seguros» (42).

Muchos eruditos feministas cristianos han dedicado años de sus vidas y miles de páginas para coordinar de manera extraordinaria la gramática y el vocabulario de este versículo: «…Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo» (1 Co. 11:3). Insertarán comillas al texto como si Pablo hubiese usado una voz graciosa cuando dijo esto, para mostrarnos que realmente no se suponía que le creyéramos. O intentarán decir que la palabra griega kephale («cabeza») en realidad no significa «cabeza», lo cual entenderíamos si tan solo obtuviéramos una doble maestría en Suspensión de la Incredulidad y Estudios Culturales de los Corintios (116).

La Biblia es bastante clara en que el único rol que las mujeres no deben cumplir en la iglesia es el de predicador o anciano, y esto ha causado gran tormento entre mujeres a las que les gustaría ser cristianas y feministas. Pablo realmente no pudo ser más claro al respecto: «Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre» (1 Ti. 2:12). Esta desafortunada contundencia suya ha causado muchos problemas. También nos ha tratado con una amplia gama de estudios complicados del contexto griego y antiguo del Cercano Oriente, a través del cual los «eruditos» bíblicos feministas han logrado demostrar que cuando Pablo dice que no permite a la mujer enseñar o tener autoridad, lo que realmente quiere decir es que se supone que las mujeres deben enseñar y tener autoridad. «Si no entiendes el argumento, entonces evidentemente no has leído mi tesis sobre el tema, la cual es muy, muy académica y también académica» (171-172).

Algunas personas sugieren que a una hija se le debe dar educación en caso de que nunca se case, pierda a su marido o algo suceda: «Debe tener algo en lo que respaldarse si tiene que mantenerse». Honestamente, no creo que incluso la feminista más ferviente pueda insultar más a las amas de casa que eso (178).

¿Cómo podríamos ver nuestra labor y pensar que es degradante, tonta o pequeña, o que está bajo la sombra del trabajo de los hombres? ¿Cómo podríamos ver esa oportunidad y luego quejarnos porque queríamos pararnos en el púlpito o sentarnos en un cubículo? (183).

Es una alegría presentar a Rebekah Merkle como un ejemplo para mis hijas. Ella es una esposa y madre cristiana que al mismo tiempo es sabia, ingeniosa, hábil, educada y sólida como una roca en creer y atesorar lo que Dios el Creador ha revelado acerca de cómo los hombres y las mujeres son creados igualmente a imagen de Dios y tienen roles diferentes y complementarios en el hogar y en la iglesia.

RAZÓN 4: SU LIBRO ES MOTIVADOR

Algunos complementarianistas se enfocan en defender el complementarianismo en contra del feminismo evangélico. Pienso en la obra Evangelical Feminism and Biblical Truth: An Analysis of More Than One Hundred Disputed Questions [El feminismo evangélico y la verdad bíblica: Un análisis de más de cien preguntas disputadas] de Wayne Grudem, una enciclopedia de 856 páginas que responde argumentos egalitarios.

Ese es un libro útil (¡y le exijo a mis estudiantes que lo lean!). Pero también necesitamos recursos que se enfoquen en ir a la ofensiva. Necesitamos recursos que no solo defiendan un punto de vista acerca de los hombres y las mujeres que sea tradicional y contracultural; necesitamos recursos que muestren que el complementarianismo es hermoso. Eso es lo que Rebekah Merkle hace en Eve in Exile (Eva en el exilio).

No puedes tratar a un caballo de carreras como un muñeco y esperar lo mejor. No puedes usar un cuchillo como un abrelatas y esperar excelentes resultados. Y las mujeres fueron creadas por Dios para correr. Para encargarse de cosas. Para trabajar como locas. Creo que en realidad esta es la razón por la que las mujeres pueden ser increíblemente exitosas en el mundo corporativo, ya que contrario a las creencias de tradicionalistas que piensan que el vaso más frágil significa que las mujeres son demasiado delicadas para hacer gran cosa, las mujeres realmente son capaces de entregar sus vidas por otros (104).

Es demasiado fácil para nosotros trabajar para que podamos tener tiempo libre, en lugar de trabajar porque estamos convencidos de que estamos edificando algo fenomenal, y esa mentalidad hace absolutamente toda la diferencia en el mundo. Es la diferencia entre el empleado y el jefe, el ayudante y el empresario, el sirviente y el hombre libre. Imagina a una mujer cuyo objetivo es terminar todas sus labores del hogar lo más rápido posible para poder disfrutar sus tardes en el gimnasio, en Facebook, o lo que sea. Esa es una mujer que buscará acortar cada tiempo posible, desde qué clase de recetas escoge hasta el tipo de muebles que compra. Ella está actuando como una empleada que cumple los deberes que le ordenó otra persona y, siempre y cuando haga lo necesario, nadie puede quejarse o criticar su evaluación de desempeño. Ahora, imagina a otra mujer que se adueña de su trabajo como ama de casa, que está convencida de que es un trabajo culturalmente transformador, y que considera que el alcance de su trabajo es absolutamente vasto. Esas son dos mujeres que están abordando casi todas sus ocupaciones de manera completamente diferente, y lograrán cosas muy diferentes (141-142).

Su tesis: «Hay un alcance verdaderamente ilimitado para que podamos sobresalir en el ámbito de las labores domésticas» (153), ya sea que se trate de comida, ropa o el hogar en sí (153-65).

Mi esposa, Jenni, escuchó por primera vez el libro durante la ajetreada temporada navideña el año pasado, una temporada que puede ser agotadora para las madres que enseñan desde el hogar y, que encima de todo, ¡sienten la presión de hacer que los recuerdos de Navidad sean recuerdos felices! Jenni compartió que Merkle la motivó a enfrentar el desafío y disfrutarlo, la clase de disfrute que un atleta experimenta cuando da su mayor esfuerzo en un juego de eliminatorias.

Sé la gloria de tu esposo. Sé la poesía concentrada, embriagadora y encarnada que cuenta la historia de la muerte y la resurrección, y luego sumérgete en la tarea de la glorificación. Sé fructífera, edifica tu casa y trabaja duro. Sé ambiciosa y productiva. Aprende más y corre más duro. Toma los dones que Dios te ha dado, los deseos que te ha dado, las limitaciones que te ha dado, y averigua la manera de entretejerlos en algo glorioso, convincente, un hermoso aroma que no puede contenerse y que atrae a un mundo roto para que venga, pruebe y vea que el Señor es bueno (195).

El libro también motiva a los hombres. Nos motiva como esposos a amar y guiar a nuestras esposas e hijas para que puedan florecer como Dios desea. Nos motiva como pastores a pastorear a las mujeres de nuestros rebaños como Dios desea.


Traducido por Nazareth Bello