Reseñas

Reseña del libro: 7 Seven Myths of Singlenes [7 Mitos sobre la soltería], de Sam Allberry

Review
21.11.2019

Pese al número de recursos que aparecieron en los últimos años examinando la sexualidad y el género desde una perspectiva bíblica, muchos cristianos todavía operan con suposiciones no bíblicas sobre la soltería y el matrimonio. Sin lugar a dudas, el matrimonio y la familia están bajo ataque en la cultura occidental. Muchos líderes y pastores cristianos defienden correctamente estas instituciones y deben enseñar a su pueblo a honrarlos (Hebreos 13: 4).

Sin embargo, a veces los líderes y predicadores que han enfatizado las glorias y la bondad del matrimonio también han dejado involuntariamente a personas solteras preguntándose si son ciudadanos de segunda clase en el reino de Dios. ¿Existe un lugar para que los solteros sean reconocidos como miembros efectivos y completos de la comunidad de la iglesia? La respuesta es sí, pero según Sam Allberry, primero debemos desacreditar algunos mitos.

MITOS DE SOBRE LA SOLTERÍA

Seven Myths of Singlenes identifica siete mitos sobre la soltería que los evangélicos comúnmente creen. Cuando Allberry aborda estos mitos, destaca repetidamente los énfasis de las Escrituras en las sorprendentes bendiciones de la soltería (los mitos de que la soltería es demasiado difícil, requiere un llamado especial, significa que no hay intimidad, significa que no hay familia, obstaculiza el ministerio, desperdicia tu sexualidad) y recuerda a los lectores las dificultades relacionadas con esto (el mito de que la soltería es fácil).

Pero, ¿por qué le ha resultado tan difícil a la iglesia defender la bondad del matrimonio y la soltería? Allberry escribe:

A lo largo de la historia de la iglesia, el péndulo ha oscilado en un sentido y luego en el otro cuando se trata de si el matrimonio o la soltería son más valiosos o espirituales. Hoy en día hay pocas dudas sobre la forma en que ha cambiado: tenemos una enorme tendencia a subestimar la soltería bíblica en la iglesia y la cultura en general. Entonces, gran parte de la corrección implica mostrar cómo la soltería no es tan horrible como tendemos a creer que es (124).

Este correctivo bíblico es exactamente lo que proporciona Allberry. La soltería, argumenta, no es contraria a la fecundidad en el ministerio, la intimidad en las relaciones o la gloria del evangelio. En cambio, los solteros pueden ser de enorme beneficio para el cuerpo de Cristo, tanto teológico como práctico.

Como aprendemos de Efesios 5, el matrimonio sirve como una imagen gloriosa de la relación entre Cristo y su iglesia. Pero esto no significa que la verdad del evangelio se envíe solo a aquellos que tienen un cónyuge. Allberry demuestra que la soltería sirve como un recordatorio glorioso de que el matrimonio terrenal no es definitivo: nuestra identidad en Cristo es suprema (120). Las personas solteras ofrecen un recordatorio constante de que todos estamos esperando el gran día de la boda cuando nuestro novio celestial recibirá a la novia que él compró. Como dice Allberry: «Es bueno que los miembros de la iglesia vean ejemplos ante ellos de soltería centrada en el evangelio y del matrimonio centrado en el evangelio» (100).

La soltería no solo apunta a una promesa futura de una unión plenamente realizada con Cristo, sino que también destaca el don de comunidad que Dios nos ha dado en la iglesia. En el nuevo pacto, el pueblo de Dios forma parte de una familia espiritual. En esta familia, las personas solteras son capaces de tener hijos espirituales a través del evangelismo y el discipulado, y la comunidad de la iglesia también proporciona las relaciones familiares para las cuales Dios nos hizo. Cuando la iglesia está operando según lo previsto por Dios, los solteros darán mucho fruto y los solitarios encontrarán un hogar (Sal. 68: 6). Esta gloriosa imagen de la iglesia viene con un desafío: ¿serán nuestras iglesias el tipo de familia donde las personas solteras se sientan bienvenidas y el solitario encuentre una comunidad?

Estos principios teológicos de soltería no son solo hipotéticos para Allberry. Colocándose a sí mismo como ejemplo, así como al apóstol Pablo, ilustra que la soltería puede permitir más libertad y flexibilidad para servir a la iglesia. Por ejemplo, los miembros solteros pueden ayudar a alguien que lo necesite en cualquier momento, ofrecer una perspectiva neutral en asuntos familiares o viajar más fácilmente para ejercer el ministerio.

En el capítulo final, Allberry se abre humildemente sobre algunas de las dificultades de la soltería. Aunque su descripción no es exhaustiva, permite al lector entrar en algunas de las realidades difíciles y dolorosas que soportan los solteros. Su transparencia y honestidad es encomiable e instructiva. Como nos dice Proverbios 13:12: «La esperanza que se demora es tormento del corazón», y muchas personas solteras en nuestras iglesias sienten que su esperanza de matrimonio se ha pospuesto permanentemente. Al ayudar a sus lectores a comprender las complejidades de la soltería, Alberry equipa a las personas solteras para que se sientan menos solas y a las personas casadas para regocijarse y llorar con más gracia con sus hermanos y hermanas solteros.

Manteniendo el equilibrio

Como Allberry afirma claramente, su objetivo es contrarrestar los supuestos erróneos que han devaluado la soltería en la iglesia, al destacar lo que la soltería comunica sobre el evangelio y las oportunidades únicas que las personas solteras tienen para servir a la iglesia. Él reconoce desde el principio del libro que la soltería vivida para la gloria de Dios es un llamamiento encomiable e incluso glorioso. Sin embargo, también advierte que la soltería vivida para la búsqueda de fines egoístas es todo lo contrario. De hecho, mi única objeción con el libro es que desearía que Allberry hubiera desarrollado este punto aún más. Dado nuestro clima cultural que celebra el egocentrismo y la autonomía, Allbery podría haber ayudado a los solteros a evaluar si están eligiendo la soltería para la gloria de Dios o para sus propias busquedas egoístas.

La bondad de Dios

Destacar la bondad del matrimonio y la soltería puede ser un acto de equilibrio complicado. Pero como lo muestra Allberry, algo aún más profundo se encuentra detrás del matrimonio y la soltería:

Cuando comencé este proyecto, mi objetivo inicial era escribir sobre la bondad de la soltería…Pero a pesar de todo, me he preocupado cada vez más por algo más: no la bondad de la soltería, sino la bondad de Dios. El problema no es si este camino o ese camino es mejor, si entre la soltería o el matrimonio me traerían más bien. El problema es Dios y si me sumergiré en él, confío en él todos los días (149).

En última instancia, nuestro estado civil es infinitamente menos importante que el estado de nuestras almas. Las pruebas de soltería son profundas, al igual que las oportunidades que ofrece. Lo mismo es cierto del matrimonio. Pero a medida que cada persona lleva la vida que Dios le ha asignado (1 Co. 7:17), recordemos que nuestros puntos en común superan con creces nuestras diferencias. El gran mito que cualquiera de nosotros podría enfrentar es que la bondad de Dios algún día se secará. Y esto, sabemos, nunca será el caso.


Traducido por Renso Bello.

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