Predicación expositiva

Tres razones para predicar a través de Santiago

Artículo
25.02.2021

El Progreso del Peregrino, de Juan Bunyan, es una metáfora útil para la epístola de Santiago. Cristiano y Esperanza estaban encontrando difícil el camino angosto. «Deseaban un camino más fácil», escribe Bunyan. «Pronto vieron un poco más adelante de ellos un campo de aspecto agradable llamado Pradera de la Vereda». Parecía más fácil y más cómodo, pero en «Pradera de la Vereda» terminaron siguiendo a Vana Confianza en una emboscada de problemas. Fueron alcanzados por El Gigante Desesperación y encerrados en El Castillo de las Dudas.

La lección es simple: el camino que conduce a los problemas a menudo parece inofensivo y, a veces, útil. Santiago trae a los pecadores de regreso, de los prados secundarios del pecado, al camino angosto de Cristo que conduce a la vida (Mat. 7: 13-14). Deberías predicarlo a tu gente por varias razones. A continuación, enumeraré tres razones.

1. Predica en Santiago para traer a los creyentes de regreso a Cristo, al enfrentar las pruebas (1: 1–18)

El evangelio es lo suficientemente poderoso como para proporcionar gozo incluso en las pruebas. La primera parte de Santiago trata sobre la función de las pruebas en la vida del cristiano:

  • Las pruebas exponen si nuestro gozo está o no fijo en Cristo. Santiago 1:12 dice: «Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de la vida, que Dios ha prometido a los que lo aman».
  • Las pruebas revelan si entendemos o no el corazón de Dios, ¿Dios tenta? Santiago 1:13 dice: «Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie».

Santiago nos ayuda a comprender que cada uno de nosotros es responsable de nuestro propio pecado. Somos tentados cuando nuestros propios deseos nos seducen y desvían del camino angosto. Cuando vienen las pruebas, nuestra determinación se debilita y somos propensos a creer falsedades sobre el gozo, sobre Dios y nuestra propia culpabilidad por el pecado. Compañero pastor, predica a Santiago como una preparación para estas pruebas y las tentaciones que las acompañan.

Si lo haces, podrás fijar la mirada de tu iglesia en Dios, como el Dador de todos los buenos dones (1: 17-18). Les recordarás que solo Dios salva, «él de su voluntad, nos hizo nacer por la Palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas» (1:18).

Nuestra esperanza de la corona de la vida en 1:12 no se basa en la fuerza de nuestro amor. Se basa en la voluntad de Dios de hacernos nacer solo con su Palabra, la cual puede salvar nuestras almas (1:21). Esta obra son las buenas nuevas de la vida perfecta de Jesucristo, la muerte expiatoria sustitutiva, la resurrección justificadora, la ascensión dadora del Espíritu, la intercesión celestial y el regreso prometido. Esta es la fuente de nuestro gozo en las pruebas y la base de todos los imperativos que siguen.

2. Predica en Santiago para que rescates a los creyentes de una falsa fe (1: 19–5: 18)

Santiago 1:21, «Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas». Santiago no está dando una lista de verificación de las obras que podemos hacer para salvarnos. La «palabra implantada» sola salva, pero la fe verdadera recibe la Palabra en una vida cambiada de arrepentimiento.

Si un letrero estuviera sobre la entrada de Pradera de la Vereda diría: «Simplemente escuchen la palabra». Pero la fe sin fruto es una fe falsa. El puritano Thomas Manton escribe:

Todos estamos propensos a divorciar la comodidad del deber y a contentarnos con un ‘conocimiento estéril e infructuoso’ de Jesucristo (2 Pedro 1:8); como si todo lo que él requiriera del mundo fueran solo unas pocas aprensiones desnudas, frías e inactivas de su mérito, y que todas las cosas estuvieran hechas por nosotros, y nada quedara por hacer por nosotros. Esta es la desdichada presunción de muchos en la época actual. Por tanto, ellos abusan de la dulzura de la gracia, bien sea para soltarse o del poder de ella para la pereza [1].

La fe verdadera mata el pecado. Santiago nos enseña que una profesión de fe se hace creíble por una vida arrepentida. Predica en Santiago para advertir a la iglesia de nueve marcas de una profesión falsa y vacía:

  • El favoritismo que conduce a la división en la iglesia (2:1-13).
  • La fe muerta sin obras (2: 14-26). El apóstol Pablo (Ro. 3:28) y Santiago (2:24) no se contradicen entre sí. En este punto, es útil lo que afirma Frances Gench: «Pablo está lidiando con la obstetricia, de cómo comienza una nueva vida. Santiago…trata de la pediatría y la geriatría, de cómo la vida cristiana crece, madura y envejece» [2]. El punto de Santiago es que la salvación que viene solo por el don de la fe en Dios, no nos conduce a una fe que permanece sola.
  • Usar las palabras para destruir (1:19, 26; 3:1-12; 4:11-15; 5:12). Esta es una necesidad desesperada en nuestra era de las redes sociales.
  • Una falsa sabiduría (Santiago 3:13-18). La amargura, los celos y la ambición egoísta a menudo se disfrazan de sabiduría.
  • Narcisismo que destruye las relaciones (Santiago 4:1-10). Este es un pasaje permanente para la consejería bíblica: «¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar» (4: 1–2a).
  • El orgullo con respecto al tiempo (Santiago 4: 13-17). «¿Qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. En lugar de lo cual deberíais decir: ‘Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello’» (4: 14-15).
  • La confianza en el dinero (Santiago 5:1–6), «vuestro oro y plata están enmohecidos; y su moho testificará contra vosotros, y devorará del todo vuestra carne como fuego. Habéis acumulado tesoros para los días postreros» (5:3).
  • Quejarse unos contra otros, revelando nuestra impaciencia por el regreso de Cristo (Santiago 5:7-12). El pecado de impaciencia por el regreso del Señor lleva a la queja mutua (Santiago 5:9). Mientras Jesús tarda en regresar, tenemos el gozoso privilegio de aceptar la razón de su demora, para que más personas se arrepientan (cf. 2 Pedro 3:9,15). No pierdan el tiempo mordiéndose y devorándose unos a otros (véase Gálatas 5:15). Has discípulos, no te queje de ellos.
  • Aislamiento de una iglesia local (Santiago 5:13-18). Parte de la obediencia a los líderes (Hebreos 13:17) es compartir mi vida con los ancianos de mi iglesia para que puedan orar por mí (5:14). Además, confiesa tus pecados a tus compañeros (5:16). Cristo ha dado a sus corderos un hermoso regalo en las iglesias locales para que se protejan unos a otros. No te desvíes hacia la pradera secundaria del «cristianismo en solitario».

3. Predica en Santiago para traernos unos a otros de regreso a Cristo (5: 19-20)

En nuestro pecado, los caminos que nos parecen menos difíciles, a menudo nos alejarán del camino angosto de Cristo. Así que, predica en Santiago para que los corazones regresen al camino angosto del evangelio, «Hermanos, si alguno entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver, sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados» (5:19-20).

En un sentido, esta es la principal marca del don de Dios de la fe genuina. Toda la carta de Santiago modela su exhortación final: traernos de regreso. Esta es una recapitulación de la Gran Comisión (Mateo 28: 18-20) no simplemente en la conversión de los pecadores, sino en la restauración de los cristianos extraviados. La vida cristiana es complicada, pero Santiago nos recuerda que Dios todavía está obrando para traer a los pecadores a sí mismo, en medio del quebrantamiento.

Dios está haciendo su llamado a través de nosotros, llamando a los pecadores para que regresen a él (Mat. 11:28; 2 Co. 5:20). Santiago nos está llamando a traer los pecadores a Cristo, quien con su amor los busca y salva. «Perverso y necio muchas veces me descarriaba, pero con amor me buscaba, y reposaba suavemente sobre su hombro, y me traía a casa con gozo» (cf. Salmo 23:1-6; Mateo 18:10-14; Juan 10:1-18)[3].

Traducido por Renso Bello.

COMENTARIOS Y RECURSOS

Sobre Santiago:

Estos son los comentarios de Santiago con los que me encontré haciendo más referencia:

  • Moo, Douglas J. La carta de Santiago, PNTC. Grand Rapids: William B. Eerdmans Publishing Company, 2000.
  • Blomberg, Craig L. y Kamell, Mariam J. Santiago, ZECNT. Grand Rapids: Zondervan, 2008.
  • Motyer, J. Alec. El mensaje de Santiago, BST. Downers Grove: IVP Academic, 1985.
  • Manton, Thomas. Una exposición sobre la epístola de Santiago. Carlisle: The Banner of Truth Trust, 1968.

Sobre el Sermón del Monte y Proverbios:

Santiago se hace eco de Mateo 5–7 y Proverbios, por lo que sería útil tener un buen comentario también sobre estos pasajes de las Escrituras.

  • Carson, DA El Sermón de Jesús en el Monte y su confrontación con el mundo. Grand Rapids: Baker Books, 2018.
  • Lloyd-Jones, D. Martyn. Estudios en el Sermón del Monte. Grand Rapids: William B. Eerdmans Publishing Company, 1984.
  • Spurgeon, CH Comentario sobre Mateo, el Evangelio del Reino. Carlisle: The Banner of Truth Trust, 2010. (Nota: este comentario es sobre todo de Mateo).
  • Kidner, Derek. Proverbios, TOTC Vol. 17.Downers Grove: IVP Academic, 2009.
  • Waltke, Bruce K. El libro de Proverbios: Capítulos 1-15, NICOT. Grand Rapids: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 2004.
  • Waltke, Bruce K. El libro de Proverbios: Capítulos 16-31, NICOT. Grand Rapids: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 2005.

Sobre la relación de la ley de Dios con la vida cristiana:

También sería útil un buen libro sobre cómo se relaciona la ley de Dios con la vida cristiana. Considera:

  • Schreiner, Thomas. 40 preguntas sobre los cristianos y la ley bíblica. Grand Rapids: Kregel Académico y Profesional, 2010.

NOTAS AL PIE:

[1] Manton, Thomas. La Obra Completa de Thomas Manton, Volumen 4 (Carlisle: The Banner of Truth Trust, 2020), 7.

[2] Gench, Hebreos y Santiago, 106 según lo citado por Blomberg, Craig L. y Kamell, Mariam J. James Exegetical Commentary on the New Testament (Grand Rapids: Zondervan, 2008), 139.

[3] El himno «El Rey del amor».