COVID-19

¿Qué hicieron las iglesias en D.C. cuando la gripe española atacó otra vez?

Artículo
27.09.2020

Para más recursos relacionados con COVID-19, visite nuestra sección: COVID-19 y La Iglesia. Puedes leer el anterior de artículo de Caleb sobre el tema aquí: Cómo respondieron las iglesias cuando el gobierno prohibió las reuniones públicas durante la gripe española de 1918


Durante cuatro largas semanas, mientras las campanas de la iglesia y las congregaciones de Washington D. C. permanecían en silencio, una enfermedad mortal pasó factura: 23000 infectados, 1500 fallecidos.

Durante ese mismo tiempo, los cristianos en el Distrito esperaban que se levantara la prohibición del Departamento de Salud sobre las reuniones[1]. Finalmente, ese día llegó. El martes, 26 de octubre de 1918, los comisionados anunciaron que los teatros, las casas de cine y los salones de baile podrían reabrir el lunes 4 de noviembre, y que las iglesias podrían reunirse nuevamente el jueves 31 de octubre[2].

De acuerdo con la edición sabatina de The Washington Times: «El pastor y la congregación se reunirán otra vez mañana, después de haber estado separados cuatro semanas por la ‘gripe’. Algunas iglesias tendrán servicios especiales para celebrar la disminución de la epidemia y la reapertura de sus servicios»[3]. Por ejemplo, el reverendo Gove Griffith-Johnson predicó sobre «La gran epidemia y su cura» en la Immanuel Baptist Church[4]. La mayoría de los pastores, sin embargo, predicaron sermones sobre el tema de la Gran Guerra, la cual en ese momento estaba a solo una semana de acabar[5].

Las muertes diarias debido a la influenza habían disminuido su punto máximo. El 12 de octubre, el Distrito registró 92 muertes; el 4 de noviembre, solamente 11. La ciudad tenía la esperanza de que lo peor había quedado atrás[6].

En relación a la apertura de las iglesias el domingo, el Comisionado de Salud, el Dr. Fowler, comentó que no había necesidad de preocuparse o alarmarse. En su opinión, la apertura de las iglesias no ocasionaría la propagación del virus, incluso si personas infectadas asistían a los servicios. Dio dos razones: primero: «las personas tomarán las precauciones para evitar contraer la enfermedad»; segundo: «el contagio es ahora de una forma leve, como lo demuestra la naturaleza de los nuevos casos que se reportan»[7]. Aunque a las empresas todavía se les exigía que «escalonaran las horas» y permanecieran cerradas hasta las 10 de la mañana para reducir la congestión durante los desplazamientos, la ciudad estaba volviendo a «trabajar como de costumbre»[8]. Como lo indica un artículo del 4 de noviembre, titulado: «Pasa el peligro epidémico en la capital»; la opinión predominante era que el peligro había pasado[9]. Este fue el caso no solo en D. C. Nueva York también informaba que «la epidemia de la gripe española» había «prácticamente acabado», ya que los nuevos casos habían descendido en casi un 50%[10].

Pero no se imaginaban que el regreso de la gripe en diciembre, revelaría tal optimismo como faltamente prematuro.

DIFERENTES RESPUESTAS A LA REAPERTURA DE LAS IGLESIAS

Al examinar tres sermones de ese «fin de semana de reapertura», vemos tres respuestas diferentes a la prohibición de reuniones. Por ejemplo, el reverendo Dr. C. Ernest Smith de St. Thomas Episcopal Church, cerca de Dupont Circle, respondió en su sermón «La epidemia de la iglesia cerrada» con enojo y frustración[11]. Alega que la verdadera epidemia no era la gripe española, sino el «miedo irrazonable» arraigado en la «poca fe» y la «información imperfecta». Argumenta que «aquellos que sienten que las iglesias deben estar cerradas debido a las multitudes que allí se reúnen, al parecer, saben muy poco acerca de las iglesias», dado que una iglesia, a diferencia de un cine, es generalmente «un lugar seguro para evitar una multitud». No obstante, su principal objeción al trato de las iglesias por parte del gobierno, era que a las iglesias se les «ubicara en la clase de industrias no esenciales… al mismo nivel que las salas de billar, los bares, los cines». En algunos lugares, dice Smith, incluso se vieron obligados a cerrar mientras se permitía que los bares y las licorerías permanecieran abiertos.

El reverendo Gove G. Johnson de Immanuel Baptist Church, tenía preocupaciones parecidas. En su sermón «La gran epidemia y su cura», John consideró un «triste error» que a las iglesias se les colocara al mismo nivel de las casas de entretenimiento[12]. Aunque no fue igual de mordaz que el Dr. Smith, sin embargo, compartió su opinión al respecto: «Aunque sinceramente haya sido por el bien de la salud pública», declaró, «es lamentable y desastroso asumir que el lugar de oración está a la par del lugar de entretenimiento cuando se trata de una crisis en nuestra comunidad»[13]. Tal error, dijo, nunca debería repetirse.

Una respuesta bastante diferente se encuentra en el reverendo Francis J. Grimke, pastor de Fifteenth Street Presbyterian Church. Su sermón se publicó más tarde como «Algunas reflexiones que surgen de la reciente epidemia de influenza que afligió a nuestra ciudad»[14]. Grimke reconoció que hubo algunas «quejas considerables» respecto al cierre de las iglesias. Pero también ofrece una defensa:

El hecho de que las iglesias fueran lugares de reunión religiosa, y los demás no, no afectaría en lo más mínimo el problema de salud implicado. Si evitar las multitudes disminuye el peligro de ser infectados, fue sabio tomar la precaución y no correr innecesariamente hacia el peligro y esperar que Dios nos proteja[15].

Más adelante en el sermón, Grimke defiende la autoridad de los comisionados para «salvaguardar, tanto como sea posible, la salud de la comunidad» y elogia a las iglesias por someterse a «tales restricciones del tiempo presente»[16].

EL IMPACTO DE LA GRIPE ESPAÑOLA EN LAS IGLESIAS

Pese a estas diversas respuestas post hoc, la práctica uniforme de la iglesias parece haber sido obedecer las instrucciones gubernamentales y permanecer cerradas[17]. Como señala Hugh T. Stevenson, pastor de Bethany Baptist Church, en su carta anual a la Asociación de Iglesias Bautistas de Columbia: «En acuerdo con el resto de las iglesias de la comunidad, [Bethany Baptist]  mantuvo sus puertas cerradas durante varias semanas»[18]. Incluso reuniones pequeñas, como las reuniones semanales de diáconos en la Metropolitan Baptist Church, se omitieron entre el 3 de octubre y el 7 de noviembre[19]. De hecho, en la reunión anual de la Asociación de Iglesias Bautistas de Columbia,  entre el 18 al 21 de noviembre, varias iglesias en D. C. señalaron haber estado de acuerdo con las recomendaciones del gobierno[20].

¿Murieron miembros de la iglesia a causa de la gripe española? Claro que sí. Calvary Baptist Church lamentó la pérdida de Mary Winifred Glascock, quien no solo sirvió como miembro fiel de la iglesia, sino que trabajó como superintendente del George Washington University Hospital[21]. Sucumbió ante la influenza «a pesar de haber ministrado día y noche a las necesidades físicas y espirituales de los enfermos y moribundos»[22]. Fifth Baptist Church reportó 26 muertes en 1918 (el mayor número en su historia), muchos de ellos debido a la gripe[23]. Second Baptist Church perdió a varios miembros, incluidas dos hermanas que murieron con tres días de diferencia[24]. Temple Baptist Church perdió 15 miembros, muchos en rápida sucesión, como Harry A. Sullivan el 1 de octubre, y Helen Kirby y Everett Gottlieb el 6 de octubre. Sin embargo, lo más cercano a casa fue la muerte del primogénito del pastor J. J. Muir, Edward; quien murió el 12 de octubre. Él sirvió como administrador de la iglesia y superintendente de la Escuela Bíblica. Se le recuerda con las palabras: «Nunca hubo un hijo más verdadero, un esposo y padre más devoto»[25].

A pesar de no poder reunirse, estas iglesias cuidaron activamente de sus rebaños lo mejor que pudieron. Por ejemplo, los miembros y diáconos de Brookland Baptist Church «visitaron a las familias de la iglesia, vigilando los casos de enfermedad y dando seguimiento a las finanzas de la iglesia»[26]. Su informe en la reunión anual destaca a su pastor, Henry Millington, por su gran «ayuda en tiempos de enfermedad».

LA «SEGUNDA OLA»

Para finales de noviembre de 1918, la ciudad estaba empezando a regresar a la normalidad. Lamentablemente, la gripe española también regresó[27]. En julio de 1919, la Oficina del Comisionado en D. C. lo resumió de esta manera:

Habiendo remitido prácticamente la epidemia el 1 de noviembre, el 4 de noviembre de 1918, los comisionados eliminaron las restricciones impuestas a las reuniones públicas de todo tipo. [Sin embargo], se produjo una recrudescencia alrededor del 1 de diciembre de 1918, pero no fue igual de grave que el estallido original[28]. Tal presciencia no estuvo disponible para los Comisionados de la Salud de D. C. en 1918. Cuando se reportaron 122 nuevos casos el 11 de diciembre, y 244 nuevos casos el 12 de diciembre, el Comisionado de Salud, el Dr. Fowler, consideró: «no solo… el cierre de las escuelas, sino de todos los lugares de reunión pública»[29] . Desafortunadamente, a estas alturas, el Departamento de Salud ya había cerrado sus hospitales de campaña y enviado a muchas de sus enfermeras y médicos para ayudar a otras ciudades[30].

Para el 13 de diciembre de 1918, The Evening Star lucía el siguiente titular: «Es probable que los jefes cierren las escuelas y prohíban las reuniones públicas». El Distrito había visto 343 nuevos casos reportados en las últimas 24 horas, y los Comisionados del Distrito estaban preparados para «ordenar mañana el cierre de todas las escuelas y lugares de reunión pública como medida preventiva contra una mayor propagación del contagio de la gripe[31]».

En una conferencia ese mismo día, el Dr. Fowler discutió la necesidad de cerrar «las escuelas públicas y privadas, las iglesias y otros lugares de reuniones públicas»[32]. En los primeros trece días de diciembre se habían visto 2016 nuevos casos y 55 muertes. El Dr. Fowler explicó que los comisionados emitirían una orden «mañana por la mañana cerrando todos los lugares de reunión pública»[33].

Dado lo políticamente cargado que había sido el cierre de iglesias en octubre, la respuesta no fue sorprendente. El día después del anuncio del Dr. Fowler, el reverendo Randolph H. McKim, pastor de Episcopalian Church of the Epiphany, escribió una carta al editor de The Evening Star protestando por la sugerencia de volver a cerrar las iglesias[34].

En la misma línea, Theodore W. Noyes, editor de The Evening Star, escribió un editorial el 14 de diciembre insistiendo en que los cierres adicionales solo deberían ser una última necesidad. «Cerrar las iglesias», escribió, «en lugar de regular las asambleas en ellas de modo que se evite la aglomeración, renovaría el mal y el daño del cierre prolongado del otoño pasado»[35]. Su lenguaje de renovar «el mal y el daño», sugiere resentimientos residuales de octubre.

Sin embargo, sus temores resultaron  infundados. Ese mismo día, se ordenó que a pesar del elevado número de nuevos casos, las reuniones públicas no se detendrían. Habiendo discutido el tema esa mañana, los comisionados concluyeron, según un titular: «La situación no justifica una orden de cierre».

De acuerdo al artículo, «a menos que la gripe aumente a un punto que no se prevé ahora, no habrá cierre de las escuelas, iglesias, teatros u otros lugares de reunión pública», anunció esa tarde el comisionado Gardiner»[36].

Al final resultó que, los nuevos casos alcanzaron un máximo de 417 el 15 de diciembre, pero después disminuyeron progresivamente. Es imposible determinar hasta qué grado la defensa de las iglesias contribuyó a la decisión de los comisionados de no prohibir nuevamente las reuniones.

UNA MIRADA RETROSPECTIVA A LOS ACONTECIMIENTOS DE 1918

El tiempo tiene una manera de brindar perspectiva. Al mirar atrás los acontecimientos de 1918, las iglesias recordaron «las distracciones de la guerra, el hambre del combustible y la epidemia de la gripe»[37]. También recordaron las bendiciones que surgieron de estas dificultades. A pesar de perder 10 [miembros] durante la reciente epidemia de influenza, Fifth Baptist Church informó que 1918 fue «uno de los mejores años que hemos tenido, tanto desde el punto de vista espiritual como financiero»[38].

A pesar de los disturbios en la «vida normal de la iglesia», Hyattsville Baptist Church describió su situación financiera como «la mejor en la historia de la iglesia»[39].

Si bien fue cierto que los servicios fueron «interrumpidos por orden de los Comisionados del Distrito, que prohibían las reuniones a causa de la epidemia de influenza», sin embargo, estos cierres solo resultaron en «manifestaciones de incluso mayor interés» una vez que se reanudaron los servicios[40]. Congress Heights Baptist Church informó de manera similar en un lenguaje brillante: «Ha sido el mejor año espiritualmente que jamás hayamos experimentado. La ganancia neta ha sido del 12% de nuestra membresía, y todo esto ha sido por bautismo»[41].

Contrario a todas las expectativas, el cierre de iglesias durante el mes de octubre de 1918 no resultó en declive y ruina, sino en revitalización y crecimiento. De muchas maneras, lo que estas iglesias describen es la realización de las esperanzas enunciadas por Francis J. Grimke en su sermón ese primer domingo de vuelta, el 3 de noviembre de 1918:

Dios sabe lo que hace. Su obra no sufrirá. Más bien, será de ayuda al final. Creo que de ahí viene un gran bien. Todas las iglesias, así como la comunidad en general, serán más fuertes y mejores debido a esta temporada de angustia por la que hemos pasado [42].

Que tal confianza en Dios, su soberanía y el éxito final de su obra marquen a nuestros ministerios e iglesias hoy.


Traducido por Nazareth Bello

NOTAS:

[1] The Washington Times. [Tomo] (Washington [D.C.]), 02 Nov. 1918. Chronicling America: Historic American Newspapers. Librería del Congreso https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn84026749/1918-11-02/ed-1/seq-6/.

[2] Evening Star. [Tomo] (Washington, D.C.), 29 Oct. 1918. Chronicling America: Historic American Newspapers. Librería del Congreso. https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn83045462/1918-10-29/ed-1/seq-1/ .

La orden oficial de la Oficina de los Comisionados dice lo siguiente: «Se ordenó: Que la operación de la orden de los Comisionados del 3 de octubre de 1918, que cierra teatros, casas de cine y salones de baile en el Distrito de Columbia por tiempo indefinido se termine el lunes 4 de noviembre de 1918. Que la operación de la orden de los Comisionados del 4 de octubre de 1918, solicitando al clero de Washington que omita todos los servicios de la iglesia hasta que los Comisionados tomen medidas adicionales, finalice el jueves 31 de octubre de 1918».

[3] The Washington Times. [Tomo] (Washington [D.C.]), 02 Nov. 1918. Chronicling America: Historic American Newspapers. Librería del Congreso. https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn84026749/1918-11-02/ed-1/seq-4/.

[4] The Washington Times. [Tomo] (Washington [D.C.]), 02 Nov. 1918. Chronicling America: Historic American Newspapers. Librería del Congreso. https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn84026749/1918-11-02/ed-1/seq-4/.

[5] Ibid. Por ejemplo, el reverendo Wallace, Radcliffe de The New York Avenue Presbyterian Church, predicó sobre «Ciudades en tiempos de guerra y sus historias». El reverendo Howard L. Stewart de Second Baptist Church, predicó sobre «Lo mejor de la guerra», y el reverendo Dr. Henry Allen Tupper de First Baptist Church, predicó sobre «Europa, ayer, hoy y mañana». La prevalencia de sermones sobre la guerra demuestra que el público estaba aún más ocupado por la guerra en el extranjero que por la influenza en casa.

[6] Evening Star. [Tomo] (Washington, D.C.), 04 Nov. 1918. Chronicling America: Historic American Newspapers. Librería del Congreso. https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn83045462/1918-11-04/ed-1/seq-2/.

[7] Evening Star. [Tomo] (Washington, D.C.), 03 Nov. 1918. Chronicling America: Historic American Newspapers. Librería del Congreso. https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn83045462/1918-11-03/ed-1/seq-2/.

[8] Evening Star. [Tomo] (Washington, D.C.), 01 Nov. 1918. Chronicling America: Historic American Newspapers. Librería del Congreso. https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn83045462/1918-11-01/ed-1/seq-1/.

[9] Evening Star. [Tomo] (Washington, D.C.), 04 Nov. 1918. Chronicling America: Historic American Newspapers. Librería del Congreso. https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn83045462/1918-11-04/ed-1/seq-2/.

Según el artículo: «Los funcionarios de salud se sienten seguros al decir que la epidemia de influenza de Washington ha pasado, pero al mismo tiempo instan a los ciudadanos a tomar todas las precauciones posibles para evitar una mayor propagación del contagio. Su optimismo se basa en el número de muertes durante el período de veinticuatro horas que finaliza al mediodía de hoy, que fue solo de once, junto con el pequeño número de casos nuevos para el mismo período, que fue de solo dieciséis».

[10] Evening Star. [Tomo] (Washington, D.C.), 04 Nov. 1918. Chronicling America: Historic American Newspapers. Librería del Congreso. https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn83045462/1918-11-04/ed-1/seq-12/.

[11] Evening Star. [Tomo] (Washington, D.C.), 04 Nov. 1918. Chronicling America: Historic American Newspapers. Librería del Congreso. https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn83045462/1918-11-04/ed-1/seq-20/.

[12] Evening Star. [Tomo] (Washington, D.C.), 04 Nov. 1918. Chronicling America: Historic American Newspapers. Librería del Congreso. https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn83045462/1918-11-04/ed-1/seq-20/.

[13] Ibid.

[14] F. J. Grimké: Algunas reflexiones, que surgen de la reciente epidemia de influenza que afligió a nuestra ciudad: un discurso pronunciado en Fifteenth Street Presbyterian Church, Washington, D. C., el domingo 3 de noviembre de 1918. (Butcher, C. Simpson, 1918).

https://babel.hathitrust.org/cgi/pt?id=emu.010002585873&view=1up&seq=3. Consultado el 10 de marzo de 2020.

[15] Ibid.

[16] Ibid.

[17] Durante una reunión de emergencia de los ministros protestantes, el sábado 5 de octubre de 1918, para discutir la orden del Comisionado de Salud, ellos «votaron por unanimidad para acceder a la solicitud de los Comisionados del Distrito de que se cerraran las iglesias en la ciudad». (The Washington Times. [Tomo] (Washington [D. C.]), 05 Oct. 1918. Chronicling America: Historic American Newspapers. Librería del Congreso. https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn84026749/1918-10-05/ed-1/seq-2/. Consultado el 10 de marzo de 2020).

[18] Annual Report of the Columbia Association of Baptist Churches (Washington D. C., 1918), 59.

[19] Metropolitan Baptist Church Deacon Minutes 1918-1919, ver p. 60-61.

[20] Annual Report of the Columbia Association of Baptist Churches (Washington D. C., 1918), 65. Por ejemplo, el informe de Hyattsville Baptist Church Hyattsville declara: «Al igual que el resto de las iglesias, todos nuestros servicios han sido suspendidos durante el mes de octubre».

[21] Ver también «A Look Back: GW’s First Decade in Foggy Bottom» de Laura Donnelly-Smith (GW Today, 15 de marzo de 2012). https://gwtoday.gwu.edu/look-back-gws-first-decade-foggy-bottom. Consultado el 30 de abril de 2020.

[22] Annual Report, 44.

[23] Ibid, 45.

[24] Ibid, 49.

[25] Ibid, 51.

[26] Annual Report of the Columbia Association of Baptist Churches (Washington D. C., 1919), 62.

[27] A lo largo de este artículo me referiré a la «Primera Ola» como el aumento de casos en octubre de 1918 y a la «Segunda Ola» como el aumento de casos en diciembre de 1918. Aunque la influenza de 1918 llegó a los Estados Unidos en tres oleadas, solo la segunda y la tercera afectaron significativamente a Washington D. C. Ver los CDC, «Gripe pandémica de 1918: Tres olas» (11 de mayo de 2018). https://www.cdc.gov/flu/pandemic-resources/1918-commemoration/three-waves.htm. Consultado el 27 de abril de 2020.

[28] Junta de Comisionados del Distrito de Columbia, Annual Report of the Commissioners of the District of Columbia (Washington, D. C.: U.S. Government Printing Office, 1920), 31-32.

[29] Evening Star. [Tomo] (Washington, D.C.), 12 Dic. 1918. Chronicling America: Historic American Newspapers. Librería del Congreso. https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn83045462/1918-12-12/ed-1/seq-2/.

[30] Evening Star. [Tomo] (Washington, D.C.), 24 Dic. 1918. Chronicling America: Historic American Newspapers. Librería del Congreso. https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn83045462/1918-12-24/ed-1/seq-4/. El hospital de campaña no pudo ser reabierto hasta el 22 de diciembre.

[31] Evening Star. [Tomo] (Washington, D.C.), 13 Dic. 1918. Chronicling America: Historic American Newspapers. Librería del Congreso. https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn83045462/1918-12-13/ed-1/seq-2/.

[32] Evening Star. [Tomo] (Washington, D.C.), 13 Dic. 1918. Chronicling America: Historic American Newspapers. Librería del Congreso. https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn83045462/1918-12-13/ed-1/seq-2/.

[33] Evening Star. [Tomo] (Washington, D.C.), 13 Dec. 1918. Chronicling America: Historic American Newspapers. Librería del Congreso. https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn83045462/1918-12-13/ed-1/seq-2/

[34] Evening Star. [Tomo] (Washington, D.C.), 14 Dec. 1918. Chronicling America: Historic American Newspapers. Librería del Congreso. https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn83045462/1918-12-14/ed-1/seq-10/

[35] Evening Star. [Tomo] (Washington, D.C.), 14 Dec. 1918. Chronicling America: Historic American Newspapers. Librería del Congreso. https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn83045462/1918-12-14/ed-1/seq-6/

[36] Evening Star. [Tomo] (Washington, D.C.), 14 Dec. 1918. Chronicling America: Historic American Newspapers. Librería del Congreso. https://chroniclingamerica.loc.gov/lccn/sn83045462/1918-12-14/ed-1/seq-2/

[37] Annual Report of the Columbia Association of Baptist Churches (Washington, D. C., 1919), 69.

[38] Ibid, 64.

[39] Ibid, 65-66.

[40] Ibid, 72.

[41] Ibid, 63.

[42] F. J. Grimké: Algunas reflexiones, que surgen de la reciente epidemia de influenza que afligió a nuestra ciudad: un discurso pronunciado en la Fifteenth Street Presbyterian Church, Washington, D. C., el domingo 3 de noviembre de 1918. (Butcher, C. Simpson, 1918). https://babel.hathitrust.org/cgi/pt?id=emu.010002585873&view=1up&seq=3. Consultado el 10 de marzo de 2020.