Liderazgo

¿Deberían los ancianos insistir en la unanimidad?

Artículo
03.03.2020

«¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía! Es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, y baja hasta el borde de sus vestiduras» Salmo 133: 1–2.

La unidad es algo admirable, especialmente en el liderazgo. Cómo oro para que la descripción de David de la unidad de sea cierta para los ancianos en mi iglesia, y en tu iglesia. ¡La unidad que es buena y agradable es la bendición de Dios!

Pero esto plantea una pregunta importante. En el interés de la unidad, ¿debería un anciano insistir en la unanimidad antes de actuar? ¿No sería un maravilloso impulso de confianza para tu congregación saber que los ancianos solo hablan cuando son de una sola opinión?

CINCO RAZONES PARA NO INSISTIR EN LA UNANIMIDAD

Permíteme darte cinco razones por las que desalentaría la regla de la unanimidad, y luego finalizaré con una breve advertencia.

1. La unanimidad no es el patrón bíblico

En 2 Corintios 2: 6, la iglesia parece haber ejercido la disciplina de la iglesia por «mayoría». En Hechos 1:26, los apóstoles determinan el sucesor de Judas echando suertes. ¿Esto soluciona el asunto? Ciertamente no. Sin embargo, si allí hubiera un fuerte patrón bíblico de la unanimidad, deberíamos prestarle mucha atención. Pero no existe tal patrón.

2. La unanimidad puede sofocar la disidencia

Recuerdo que, en los años previos a ser pastor, trabajé con una compañía que insistió en la unanimidad en sus decisiones de desarrollo de productos. Una noche, durante la cena con un grupo de R&D, directores en grandes empresas, les pregunté qué pensaban ellos de esa práctica. ¿Requerir unanimidad protegió el punto de vista minoritario más importante? Irónicamente, cada uno de ellos no estuvo de acuerdo, insistiendo en todo lo contrario. Cuando todos en un grupo saben que se requiere la unanimidad, las personas que no están de acuerdo con la mayoría, en realidad tienen menos probabilidades de hablar, porque no quieren interponerse en el camino. Eso puede ser cierto especialmente cuando el grupo confía el uno del otro. Insistir en la unanimidad puede conducir al pensamiento grupal.

3. La unanimidad puede desalentar la confianza

Cuando pierdo un voto en nuestra junta de ancianos, debo darme la vuelta y representar también nuestra decisión ante la congregación como mi decisión. ¿Es esa mi tendencia conformista y complaciente con las personas en el trabajo? No, esto es porque confío en mis compañeros ancianos. Por otro lado, insistir en la unanimidad elimina la necesidad de tal confianza. No necesitas apoyarte sobre la confianza cuando todos están de acuerdo. Y al igual que un músculo se atrofia cuando no se usa, la confianza puede decaer cuando no se prueba. Para la salud de un anciano y una iglesia, la confianza es mejor que la unanimidad.

4. La unanimidad puede retrasar las cosas

Los ancianos algunas veces toman decisiones no tan claras, pero que son importantes. Esa es la naturaleza del ministerio. frecuentemente, la puntualidad en estas decisiones es importante. Por ejemplo, cuando un creyente extraviado debe ser advertido (1 Tes. 5:14), la puntualidad puede prevenir un mayor daño a ese creyente. Cuando una congregación debe actuar para protegerse contra la división (Tito 3:10), la puntualidad puede evitar un mayor daño a la congregación. A menos que la regla de la unanimidad haya sofocado completamente la disidencia (la razón No 2), ella casi siempre retrasa una decisión.

5. La unanimidad subestima el amor de Dios por su iglesia

Una y otra vez, he visto a nuestros ancianos mantener una conversación torcida y difícil, tomar una decisión sobre una escasa mayoría y después darme cuenta con mucha certeza, de que habíamos tomado la decisión correcta. Esto lo atribuyo no a la sabiduría de nuestros ancianos, sino al amor de Dios por nuestra iglesia, que ordena que actuemos con mucha más sabiduría de la que merecemos.

Si mi fe estuviera en última instancia en la sabiduría de nuestros ancianos, yo podría poner mayor peso en llegar a un acuerdo. Pero mi fe está menos en nosotros como individuos y más en la bondad de Dios para guiar a nuestra iglesia a través de hombres imperfectos. Como tal, me sujeto a las decisiones de una mayoría, casi con tanta confianza como las decisiones unánimes. 

UNANIMIDAD EN NOMBRAR NUEVOS ANCIANOS

Prometí una advertencia, y aquí está: en mi iglesia, hemos encontrado útil insistir en la unanimidad para la nominación de nuevos ancianos. [1] Esa práctica tiene todas las desventajas que enumeré anteriormente. De hecho, al describir esas cinco razones a favor de la acción mayoritaria, he estado haciendo referencia mental a los problemas que hemos enfrentado como un equipo de ancianos para nombrar nuevos ancianos.

Y, sin embargo, a pesar de las desventajas de insistir en la unanimidad, hay una desventaja mayor en esta área de no hacerlo así: pedirle a un hombre que sirva junto a un anciano que él cree que no está bíblicamente calificado. Hemos optado por elegir el menor de los dos males. A medida que nuestro equipo de ancianos creció, nuestra definición de «unánime» ha evolucionado.

En nuestro tamaño actual aproximadamente dos docenas de ancianos, permitimos que se realice una nominación cuando ningún anciano vota «no» y las abstenciones equivalen a menos de una cuarta parte de los ancianos. Suponemos que cualquier abstención es simplemente porque un anciano no conoce a un hombre lo suficientemente bien como para votar sí. Esta práctica funciona mejor para nosotros, y confío en que tus ancianos identificarán lo que funciona mejor para ustedes.

UNIDAD, UNANIMIDAD

Al igual que David en el Salmo 133, debemos celebrar la unidad en nuestras iglesias y en nuestras juntas de ancianos. Y como Pablo instruye en Efesios 4:3, deberíamos estar «solícitos en mantener la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz».

Entonces deberíamos orar por la unidad. Deberíamos trabajar para preservar la unidad que el Espíritu de Dios nos ha dado. Sin embargo, insistir en la unanimidad puede dañar la unidad. En cambio, valoremos mucho más la confianza que el acuerdo.


[1] Somos una iglesia bautista, por lo que el papel de los ancianos en nuestra iglesia es nominar nuevos ancianos. La congregación es responsable de reconocer a esos hombres como ancianos.

Traducido por Renso Bello.