COVID-19

Consejería pastoral en tiempos de cuarentena

Artículo
29.03.2020

Cuando Wil, el social media manager de 9Marcas en español, me sugirió escribir algo sobre el tema, pensé «Wil, estamos en cuarentena», ¿qué puedo decir al respecto? Siempre he considerado que la consejería pastoral debe ser presencial y he sido reacio a tratar los conflictos de los miembros de mi iglesia a través de llamadas telefónicas, mensajerías o cosas por el estilo, excepto en raras y determinadas ocasiones.

He sido entrenado como pastor en que la consejería más efectiva se realiza estando en el lugar, contando con la asistencia del Espíritu Santo y la Palabra de Dios, teniendo a la persona al frente, para poder mirarla a los ojos y ser sensible a escuchar lo que hay detrás de esas «vitrinas» que presentan los seres humanos —un problema menor, que realmente no es el problema— antes de elucidar ante otros, ya sea con un consejero profesional o pastor, la lucha de fondo que sostienen en sus vidas.

Sin embargo, ante una cuarentena obligatoria por riesgos de salud, los escenarios y las circunstancias cambian. Esto nos obliga a repensar formas, en cuanto a la consejería pastoral que necesitan los miembros de la iglesia, con respecto a las preocupaciones que se derivan de tal situación y otras más que pueden sumarse para los creyentes.

Lo que sigue son algunas reflexiones pastorales sobre el qué puedes aconsejar a los miembros de tu iglesia, que por regulación gubernamental y el bien común, nos obliga a permanecer en casa. Así que, si no puedes estar físicamente con ellos, puedes recordarle a tu gente a través de otros medios (videos, audios, mensajería, etc.) estas cuatro cosas.

  1. RECUÉRDALE A TU GENTE QUE NO HAY NADA NUEVO BAJO EL SOL

Un anciano pastor dijo: «nuestra memoria está afectada a causa del pecado, por eso olvidamos fácilmente las cosas malas que hacemos», creo que no está equivocado en su apreciación, esto es cierto en el sentido que realmente olvidamos que las cosas malas se vuelven a repetir a través de la historia. El relegar de la memoria y no prepararse en que nada nuevo acontece, puede llevar a las personas a la trampa del pánico, haciéndolos presa fácil del temor y la angustia.

El escritor de Eclesiastés también nos dice «¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo el sol» (1:9), que «todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora» (3:1). Pastores, si no pueden reunirse con su gente para abrazarlos— recuerda: tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar— y alentarlos personalmente sobre sus preocupaciones y necesidades, al menos recuérdenle lo que la biblia ya ha dicho, «nada hay nuevo debajo el sol».

Que como creyentes deben descansar en la realidad fijada por Dios que «todo tiene su tiempo», y que los tiempos de aflicciones tienen su fin, como todo ciclo en la vida.

El rey David nos dice: «pero yo cantaré de tu poder; sí, gozoso cantaré por la mañana tu misericordia, porque tú has sido mi baluarte y refugio en el día de mi angustia» (Salmo 59:16). Sí, hay días que, en ocasiones, son muy difíciles en la vida de los hijos de Dios, pero nada mejor para esos momentos que refugiarse en su presencia. El será el amparo y sostén del creyente. Y al pasar la tormenta, el gozo en el Señor será mayor que los días oscuros que se vivieron. Pastores, recuérdenle a su gente estas cosas.

  1. RECUÉRDALE A TU GENTE QUE SU COSMOVISIÓN DEBE SER DISTINTA AL MUNDO

Nunca podré olvidar aquellas ilustraciones, cuando asistí a aquellos entrenamientos de consejería bíblica para pastores, sobre los lentes con los que los seres humanos solemos ver nuestro entorno. El conferencista graciosamente invitaba a algunos asistentes a subir al escenario, mientras le colocaba distintos lentes de colores, les preguntaba «¿de qué color veían las cosas?». La respuesta, lógicamente, era según el color que los asistentes llevaban puestos, ¿cómo se podía ver de otra manera? No se puede, a menos que la persona cambiará el color de los lentes a su elección.

La moraleja era que los creyentes tenemos el desafío de ver la vida en forma diferente a como la ven los incrédulos. La gracia de Dios ha revestido al creyente de una nueva vida. El apóstol Pablo nos exhorta a que «ya no andemos como los otros gentiles que andan, en la vanidad de su mente» (Ef. 4:1), y que debemos «renovarnos en el espíritu de nuestra mente, y vestirnos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad» (Ef.4:23,24).

En otras palabras, pastores recuérdenle a su gente que su cosmovisión debe ser distinta a la del mundo, que la Palabra de Dios provee todos los recursos necesarios, para enseñarles a mantener una cosmovisión bíblica sobre todos los asuntos de la vida en forma integral, incluyendo las preocupaciones por la salud emocional y física en tiempos de cuarentena.

Al respecto, en el excelente artículo titulado La relación entre lo espiritual y lo físico, entrevista a Michael Emlet (médico y consejero), publicado en la revista La Consejería, de 9Marcas en español — y que todo pastor y líder debería leer—, él comenta lo siguiente:

Cuando entras en asuntos de estados de ánimo e intelecto, ahí es donde realmente se pueden ver las suposiciones de la cosmovisión. Interesantemente, todo el adiestramiento físico y biomédico que recibí causó que yo, sin darme cuenta y artificialmente, separara ambas esferas. En mi mente había un lugar en donde las Escrituras eran autoritarias y había otro lugar donde el conocimiento biomédico era lo autoritario. Pero, en mi adiestramiento en consejería, pude ver que las Escrituras proveían una visión global para cualquier problema de la vida.

  1. RECUÉRDALE A TU GENTE LA RIQUEZA ESPIRITUAL DE LAS ESCRITURAS

Este punto está asociado con el anterior. Uno de los recursos bíblicos recomendables que deberían los pastores animar a los miembros de la iglesia a utilizar, en estos tiempos, es la meditación en oración de los salmos. Pueden hacerlo en forma devocional personal y familiar. Los salmos proveen una riqueza espiritual invaluable, para que el creyente reflexione acerca de los problemas de la vida y la muerte, sobre la enfermedad y la salud, las pruebas y las aflicciones, pero también acerca de la confianza y refugio en Dios.

En los salmos encontramos cánticos de dolor, pero también de esperanza.  Jeff Mooney, dice sobre esto:

No descuides la música durante los tiempos secos, particularmente las canciones de la Biblia o los salmos de lamento. Uno canta un lamento para enfrentar la realidad, incluso cuando no hay evidencia tangible de que ganará la batalla. «¿Por qué te abates, oh alma mía? ¡Pon tu esperanza en Dios!» (Salmo 43:5). Cantar un lamento es cantar de dolor y sufrimiento, para clamar por la aparente ausencia de Dios.

La aparente «ausencia» de Dios, según J. Mooney, lo cual implica que Dios está más cerca de nuestra situación de lo que digan nuestros sentidos. Es un asunto de fe, y también el aprender a cultivar la paciencia, al encontrar en las Escrituras los valiosos recursos espirituales que forman nuestro carácter cristiano. Pastores, recuérdenle a su gente el valor de las Escrituras para todos los momentos.

  1. POR ULTIMO, RECUÉRDALE A TU GENTE LA TOTAL SOBERANÍA DE DIOS EN LOS ASUNTOS HUMANOS

Una situación de cuarentena puede llevar a algunos cristianos a preguntarse: «¿quién realmente está en control de los eventos que ocurren?». Por cierto, los profetas y promotores del desastre y el sensacionalismo no ayudan mucho al respecto. Se sabe que toda crisis humana, tiene un trasfondo espiritual a causa del pecado. Pero eso no significa que Dios ha dejado de ser soberano y que siempre tiene el control sobre los problemas de la humanidad. Los cristianos deben recordar que, en cuanto a los acontecimientos futuros, las especulaciones de origen siempre tendrán un mercado abonado y fértil.

David Bryant, estadista y misionero, señaló: «Dios tiene un propósito mundial en Cristo que abarca toda la historia, toda la creación y todos los pueblos en todas partes». Los creyentes deberíamos creer firmemente esto; los miembros de tu iglesia deberían estar convencidos de ello.

Pastores, recuérdenle a su gente, que acepten y atesoren en sus mentes y sus corazones esta verdad: Dios es totalmente soberano y siempre ha tenido un propósito en todo lo que ocurre, para mostrar su gloria y para bien de su pueblo. No hay porque abrigar desesperanza ni temor sobre el futuro.

Acerca de las distintas calamidades que suceden y vendrán, y que afectarán a toda la humanidad, no deberíamos olvidar estas palabras de Jesús: «He aquí os lo he dicho antes» (Mateo 24:25), y también: «El cielo y la tierra pasará, más mis palabras no pasarán» (24:35). Pastores harían bien en recordarles a su gente Mateo 24. Recuérdenle a su iglesia que puede y debe seguir confiando en la soberanía del Dios de la biblia. Por tanto, aun en periodo de cuarentena, el Señor sabrá colocar los recursos a disposición de su iglesia, para que ésta en forma obediente, siga comunicando el Evangelio a los que no tienen esta firme esperanza.

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