COVID-19

Cómo nuestro pacto de iglesia nos ayuda a cuidarnos mutuamente durante la pandemia

Artículo
28.08.2020

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En todo el mundo, la iglesia se encuentra en una temporada única. Los pastores están luchando con preguntas prácticas sobre cómo pastorear fielmente el rebaño de Dios cuando no podemos reunirnos. Sin embargo, no solo los pastores tienen responsabilidades durante esta temporada. La iglesia debe continuar siendo la iglesia.

Ahora bien, ¿cómo conciben eso las iglesias, cuando no pueden hacer lo que las hace iglesias en primer lugar: el reunirse?

Le he dado instrucciones a mi congregación que, si prestamos atención al Pacto de nuestra iglesia, tendremos algunas directrices claras sobre cómo vivir en esta temporada. Aquí hay algunas maneras en las que nuestro pacto de iglesia prácticamente nos ayuda a obedecer a nuestro Señor y vivir fielmente estos días de pandemia.

  1. El Pacto de la iglesia define mis compromisos con los otros

Si bien, esta pandemia mundial interfiere con nuestra promesa de «no dejar de congregarnos», no limita nuestras obligaciones bíblicas entre nosotros. Todavía estamos llamados a ser las manos o los pies de un cuerpo. ¿Pero cómo? Nuestro pacto con la iglesia hace explícita al menos algunas de estas responsabilidades. Todavía somos responsables de no «descuidar de orar por nosotros mismos y por los demás» (Col. 4: 2). El «nosotros mismos y los demás» no son solo tus amigos o familiares más cercanos, sino aquellos con quienes Dios, en su sabiduría, te unió en la iglesia. Especialmente en esta temporada, tu oración constante por cada miembro del cuerpo es muy importante.

Solo nuestro Dios trino puede prepararnos para esos días de gran temor, depresión y soledad. Es su sabiduría la que confesamos en el pacto de nuestra iglesia al unirnos «para alegrarnos con los que se alegran y llorar con los que lloran» (Ro. 12:15). Como con todo lo demás en esta temporada, la forma en que lo hacemos puede ser única, pero la obligación sigue estando vigente. Desafortunadamente, nuestra lucha con el pecado no se consideró no esencial durante esta temporada, por lo que aún debemos estar «alentándonos y edificándonos unos a otros, ejerciendo vigilancia sobre los demás» (1 Ts. 5:11; 1 P. 1:22). Nuestro pacto con la iglesia te ayuda a saber sobre cómo ayudar a los demás miembros en la lucha.

En la iglesia, el Espíritu Santo te ha unido a otros cristianos. Las pautas de distanciamiento social ordenadas por el gobierno, no anulan nuestros lazos de membresía con la iglesia. El pacto de iglesia te brinda formas bíblicas de amar a otros miembros, con los cuales te has comprometido en tu congregación.

  1. El pacto de la Iglesia me asegura los compromisos de los demás conmigo

No solo necesito que me recuerden mis obligaciones con los demás, también solicito que ellos recuerden su compromiso hacia mí. Quizá para ti, la lucha con la soledad, el pecado, el miedo o la duda se ha intensificado durante esta pandemia.

Perder la reunión semanal y otras formas de contacto personal te han quitado el soporte vital, del cual dependías en tu propia lucha por la fe. Te animo a que leas el pacto de tu iglesia y te recuerdes a ti mismo el regalo que Dios te ha dado de las promesas de otros miembros: promesas de «dedicarse [a ti] en amor fraternal» y «llevar las cargas de los demás» (Romanos 12:10; Gálatas 6: 2).

Puedes sentirte, y en realmente estar, socialmente aislado. Pero el pacto de tu iglesia te asegura que otros cristianos se han comprometido contigo de manera tangible. Recientemente me desgarré el músculo de la pantorrilla, y ese músculo de la pantorrilla se aseguró de que el resto de mi cuerpo supiera que lo necesitaba para compensar su debilidad. De la misma manera, si estás luchando en esta temporada, el pacto de la iglesia te da la libertad de llamar a otros miembros de tu iglesia que están sujetos al pacto para que te rescaten a un nivel que solo el evangelio puede fortalecer. Cuando te unes a un pacto de membresía, no solo te unes a muchos, sino que también muchos se unen a ti. Y, el pacto de la iglesia te ayuda a comprender la forma real que toma dicha unión.

  1. El Pacto de la Iglesia prácticamente nos ayuda a glorificar a Cristo

Si bien mucho ha cambiado en nuestro mundo, la enseñanza de Jesús de que «el mundo sabrá que ustedes son mis discípulos, si se aman los unos a los otros», no lo ha hecho (Juan 13:35). Ese amor toma forma en la iglesia local mientras vivimos juntos. Mientras esperamos no solo el final de esta pandemia sino, mucho más importante, «la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo» (1 P. 1:14). Nuestro pacto de la iglesia nos ayuda a glorificar a Cristo juntos. A medida que continuamos ayudándonos mutuamente a vivir «vidas piadosas en esta era presente» (Tito 2:12) y «trabajar y orar por la unidad del Espíritu» (Ef. 4: 3), esta pandemia no nos impide mostrar «La multiforme sabiduría de Dios a los principados y potestades en los lugares celestiales» o para el mundo que nos mira (Ef. 3:10). Especialmente en medio de esta pandemia cuando no podemos reunirnos o hacer uso de las ordenanzas del evangelio.

A pesar de lo que dice el mundo, nuestras responsabilidades hacia los otros miembros de nuestro cuerpo durante esta pandemia, continúan siendo servicios esenciales y nuestro pacto con la iglesia nos brinda formas prácticas de hacerlos.

Entonces, aquí hay dos breves formas de estímulos para ti durante esta temporada.

Primero, vuelve a leer el pacto de tu iglesia (¡no puedes decir que no tienes tiempo!). Recuerda los compromisos que has hecho con los demás miembros de tu iglesia y los compromisos que ellos han hecho contigo.

Segundo, si no tienes un pacto de iglesia que aclare tus responsabilidades con otros miembros, considera en oración alentar a tu iglesia a adoptar uno. Ellos explican no solo los compromisos bíblicos de la membresía de la iglesia, sino también un estándar conocido, bíblicamente expresado, al cual tu iglesia local puede rendir cuentas. Como el cuerpo de Cristo en la tierra (1 Co. 12:27), nos alegramos de que incluso en estos días cuando estamos distanciados unos de otros, el Jesús resucitado no está distanciado de nosotros (Mateo 28:20). Nuestra membresía en su cuerpo nos da el privilegio inestimable de hacer el bien eterno a otros miembros en nuestras diversas manifestaciones locales de él. Especialmente en una pandemia, puedes pensar en algunas razones mejores, y más prácticas, para hacer uso de tu pacto de iglesia.


Traducido por Vladimir Miramare