Ministerio

Cinco reflexiones sobre los desacuerdos pastorales

Artículo
29.09.2020

¿Por qué podrían los colegas del equipo pastoral estar en desacuerdo acerca de cómo proceder, en forma más sabia sobre un asunto práctico del pastoreo?

  • ¿Deberíamos recomendar que la iglesia excomulgue a cierto miembro?
  • ¿Deberíamos asumir una cierta deuda por un proyecto de construcción?
  • ¿Deberíamos recomendar que cierta persona se una al equipo pastoral?
  • ¿Deberíamos aceptar un donativo del gobierno durante una pandemia?
  • ¿Deberíamos reconocer que alguna esposa tiene motivos bíblicos para divorciarse?

El nuevo libro de Rhyne Putman,  Cuando la doctrina divide al pueblo de Dios, sorprendentemente nos ayuda a responder por qué los compañeros de un equipo pastoral podrían estar en desacuerdo sobre tales asuntos. Y digo «sorprendentemente» porque el libro analiza los desacuerdos doctrinales, no los desacuerdos sobre cuestiones del pastoreo.

La Primera parte explica por qué las personas (especialmente los evangélicos) no están de acuerdo con la doctrina, y la Segunda parte sugiere el qué debemos hacer al respecto. En la Primera parte, Putman sugiere cinco razones por las que no estamos de acuerdo con la doctrina:

  1. Leemos imperfectamente.
  2. Leemos de forma diferente.
  3. Razonamos de manera distinta.
  4. Sentimos diferente.
  5. Tenemos diferentes tendencias.

Es un libro revelador.

Las cinco razones de Putman para los desacuerdos doctrinales también se aplican a los desacuerdos prácticos sobre los asuntos pastorales. Lo que sigue son algunos extractos del libro, seguidos de mis breves reflexiones sobre cómo esto puede relacionarse con cómo los colegas del equipo pastoral podrían estar en desacuerdo en cómo proceder de la manera más sabia, en un asunto práctico de pastoreo. (Originalmente preparé este artículo para compartirlo con mis colegas, como un devocional al comienzo de una reunión de ancianos, en la que anticipé que estaríamos divididos sobre un tema pastoral desafiante).

  1. Interpretamos lo que ha sucedido de la manera imperfecta

  • «La mente es selectiva en sus atenciones y limitada en su capacidad para retener información … El cerebro, como una computadora con poca RAM, también tiene dificultades para procesar demasiados detalles a la vez, lo que significa que no siempre podemos considerar todos los factores importantes en la interpretación al mismo tiempo» (51).

Todos somos falibles en la forma en que interpretamos lo que ha sucedido.

  1. Interpretamos lo que ha sucedido de manera diferente

  • «En la práctica, muchos intérpretes usan las Escrituras para probar un sistema teológico preconcebido o para reforzar una agenda social en particular, colocando un texto de la Biblia en una idea favorita para darle algo de peso o autoridad» (68).

De manera similar, en un asunto práctico de pastoreo, podemos concluir prematuramente sobre cuál es el camino correcto a seguir y, en consecuencia, malinterpretar lo que ha sucedido.

  1. Razonamos de manera distinta

  • «El proceso racional de pasar de la exégesis bíblica a la teología sistemática se parece mucho a las conjeturas de los detectives reales» (98).
  • «La buena noticia es que la certezano es necesaria para tener una confianza general en nuestra capacidad de razonar a través de la Biblia. La base para el enjuiciamiento en un tribunal del mundo real no es la certeza, sino la prueba más allá de una duda razonable. La prueba más allá de una duda razonable implica sólo una explicación de los hechos tan convincente que ninguna otra teoría parece satisfacer los datos» (99).

Deberíamos preguntarnos: «¿Hay pruebas más allá de una duda razonable que nos lleve a decidir x cosa?».

  1. Sentimos de manera diferente

  • «En ocasiones, sin darnos cuenta, somos más influenciados por nuestras respuestas emocionales a las declaraciones teológicas que por argumentos racionales y conscientes» (122).
  • «Antes de pensar en lo que está bien y lo que está mal, tenemos un presentimiento al respecto» (131).
  • «Los eruditos y teólogos bíblicos han reconocido desde hace mucho tiempo que el tiempo, el lugar y la tradición pueden tener efectos distorsionadores (o intensificadores) en la lectura de la Biblia por parte de un individuo» (143).
  • «Las Escrituras enseñan que el pecado puede distorsionar nuestras emociones e intuiciones y, como resultado, nuestras creencias» (147).

Las emociones y las intuiciones juegan un papel en la diversidad teológica, así como en cómo abordamos los asuntos prácticos.

  1. Tenemos diferentes tendencias

  • ¿Alguna vez has ido a un texto bíblico con la esperanza de encontrar apoyopara una posición teológica a la que ya estabas anotado?» (154).
  • «Los investigadores en el área de la cognición humana han demostrado que las personas, en una amplia gama de campos, donde intentan emitir juicios o decisiones basadas en evidencia, son propensas a un tipo de tendencia del que no son conscientes: un tipo de sesgo ‘parcial a las creencias existentes, expectativas, o una hipótesis en mano’. Este fenómeno, que los investigadores llaman sesgo de confirmación, es ‘la tendencia a reforzar una hipótesis buscando evidencia consistente, mientras se minimiza la evidencia inconsistente’. Las personas trabajan con un sesgo de confirmación, cuando prueban su hipótesis solo en formas que la respalden y pasan por alto información que no respalda su tendencia. La investigación sobre el sesgo de confirmación muestra que, una vez que una persona ‘ha tomado una posición sobre un tema, el propósito principal de uno se convierte en defender o justificar esa posición’» (155).
  • «El sesgo de confirmación en los estudios bíblicos y la teología tiene que ver con la forma en que alguien, sin saberlo, usa y selecciona la evidencia que confirma su creencia o hipótesis de trabajo previamente sostenida» (156).
  • Cuando tenemos algo que probar, podemos sesgar los resultados de la investigación al restringir la atención a una hipótesis de trabajo: (1) «La restricción a una hipótesis de trabajo puede afectar la selección de datos relevantes». (2) «La restricción de la atención a una hipótesis de trabajo puede conducir a un tratamiento preferencial de la evidencia» (3). «La investigación impulsada por hipótesis permite a las personas ‘ver en los datos los patrones que están buscando, independientemente de si los patrones realmente existen’» (160–61).

Cada pastor debería comprobarse a sí mismo aquí. ¿Estamos abordando un asunto en particular con algún sesgo de confirmación? ¿Ya hemos decidido cuál debe ser el curso de acción correcto, y eso nos dificulta considerar cuidadosamente el testimonio contrario? Muy a menudo queremos persuadir a los demás, y pensamos en todos los argumentos que podemos para apoyar nuestra conclusión y, en consecuencia, no abordamos un problema con la mente y las manos abiertas.

¿Pueden las personas razonables e inteligentes (incluso los ancianos de la iglesia) estar en desacuerdo entre sí? Sí. Putnam explica:

Incluso las personas razonables de inteligencia similar pueden estar en desacuerdo sin ser necesariamente irracionales…Frances identifica varios factores de desacuerdo que contribuyen a las diferencias de opinión entre personas razonables, incluidos, entre otros: (1) datos o evidencia, (2) tiempo, (3) capacidad, (4) conocimientos previos y (5) circunstancias de la investigación (184).

Pastor, es útil recordar eso cuando estás en el lado del perdedor en una votación sobre un asunto práctico del pastoreo. He visto algunos clips de Steve Kerr, entrenador en jefe de la NBA de los Golden State Warriors, exhortando a sus jugadores durante una reunión a la hora del juego, «¡Confíen en sus compañeros de equipo!».

Ese consejo también se aplica a un equipo de pastores. Cuando pierdes un voto en un asunto práctico del pastoreo, puedes sentirte tentado a desconfiar de tus compañeros de equipo. Y eso puede generar amargura y desprecio. Cuando tú y tus compañeros no piensan unánimemente sobre un tema práctico sobre el pastoreo, deben estar en desacuerdo con sus colegas con amor y respeto y sin ningún enojo o amargura. Como dice Chris Brauns, «Jugar con amargura es como beber veneno y esperar que alguien más muera».


Traducido por Renso Bello