Predicación expositiva

¿Qué hace que un sermón sea bueno? Cinco preguntas que debes hacer

Artículo
23.05.2019

A través de los años he escuchado diferentes sermones que me han hecho llorar, y sin embargo, después de una revisión descubrí que los elementos significativos de un buen sermón estaban ausentes. A pesar de mi entrenamiento, recientemente me di cuenta de que no conocía lo que era un buen sermón hasta que me golpeó en la cara.

Recientemente descubrí este defecto evidente mientras escuchaba a algunos de nuestros pastores internos predicar. Creé una rúbrica con los elementos importantes de un buen sermón para ofrecer retroalimentación a los estudiantes sobre cómo mejorar. Me di cuenta de que a veces he escuchado un sermón que clasifiqué como «no tan bueno» simplemente por lo que sentí. Pero desde que comencé a considerar los elementos de un buen sermón, reconocí algunos sermones «por debajo del promedio» que eran muy útiles. Mis instintos simplemente habían fallado.

¿CONOCES UN BUEN SERMÓN?

¿Qué me dices de ti? ¿Cómo sabes cuando has escuchado un buen sermón? ¿Realmente te hizo sentir bien o mal sobre ti mismo, sobre los demás, o Dios? ¿Puedes confiar en tus sentimientos? ¿Esos sentimientos alguna vez te mienten? ¿Cómo sabes cuándo confiar en tus sentimientos?

O tal vez no son tus sentimientos los que te hacen clasificar un sermón como algo útil. Tal vez es tu impresión de cómo los demás—como tus familiares no creyentes—pueden recibirlo. Tú sabes que ellos necesitan un mensaje que sea lo suficientemente gracioso como para suavizarlo, y lo suficientemente claro como para llamarlos al arrepentimiento y la fe en Jesús. O tal vez simplemente puedes identificar fácilmente cuando has escuchado una «palabra de Dios» que se opone a todas esas palabras menores que son sólo algo difícil. ¿Estás seguro de que puedes distinguir un buen sermón de uno malo?

DEFINICIÓN DE «BUENO»

Ante todo, supongo que debo definir lo que significa «bueno». Estoy utilizando ese adjetivo flexible como distintivo para los sermones que madurarán y fortalecerán tu doctrina y vida con el tiempo, sermones que santificarán y transformarán tanto a las personas como a las iglesias, tal no sólo después de un domingo sino luego de años y años de domingos.

Para aclarar, sólo Dios puede crear «grandes» sermones y «grandes» predicadores. Sólo Dios crea el tipo único de respuestas que la predicación de Charles Spurgeon provocaba, y debemos celebrar estos movimientos únicos del Espíritu. Pero también debemos apoyar y celebrar a los pastores fieles que trabajan duro, predican fielmente, aman a su gente, y perseveran con una fidelidad paciente. La mayoría de los pastores son más como Charles Simeon que como Charles Spurgeon, cuyos primeros años de ministerios incluyeron tomates en la cara y bancas vacías. Ambos predicaban fielmente; sólo uno recibió adulación. Con esto en mente, a continuación hay cinco preguntas para ayudarte a identificar un buen sermón.

  1. ¿Es la Palabra de Dios la parte más importante de este sermón?

Recientemente escuché algunos sermones que eran retóricamente fuertes pero teológicamente débiles. Mientras escuchas, cuida de no confiar mucho en tus emociones. No sólo he clasificado un buen sermón como malo inicialmente sino que también me he encontrado dominado por un mensaje retóricamente fuerte pero enfocado en el hombre que luego de una inspección más profunda mostró tener una teología no bíblica.

No estoy diciendo que ethos y pathos no significan nada, pero Pablo dice que los pastores están para predicar la Palabra, no para mover el alma, el corazón o la mente. Así que vale la pena hacer la pregunta: ¿es la Palabra la que motiva tu apreciación de un sermón? ¿Estás más interesado en las historias del predicador que en su Dios? Eso pude parecer obvio pero ¿realmente lo haces de esa manera cuando estás evaluando el significado de la Palabra predicada?

  1. ¿Tienes entendimiento del punto principal del texto?

En otras palabras, ¿entiendes tu Biblia porque escuchaste este sermón? ¿Y ves que el pastor elaboró este mensaje de tal manera que el punto principal de este mensaje era el punto principal de la Escritura que estaba predicando? Tal vez sientes que lo perdió. ¿Pero sentiste que él trabajó para entender el significado de ese texto en su contexto particular y para hacer que la agenda de Dios fuera su agenda en lugar de lo contrario?

La buena predicación eleva la Palabra de Dios sobre las ideas del hombre. La buena predicación—de forma predominante pero no exclusiva—es expositiva. La buena predicación va versículo por versículo a través de los libros de la Biblia, para revelar todo el consejo de Dios. Muchos predicadores predican ex cathedra, como el obispo de Roma que hace los pronunciamientos autoritarios, esperando que las personas confíen en sus palabras en lugar de dirigirlas hacia Dios.

  1. ¿El predicador predicó sobre Jesús?

Espero que este asunto suene como algo extraño para tus oídos. ¿Qué iglesia evangélica dejaría a Jesús afuera? Bueno, durante mi reciente sabático, escuché diferentes sermones sobre textos del Antiguo Testamento predicados en iglesias evangélicas grandes, conservadoras, donde el nombre de Jesús no era mencionado. Un sermón predicado en la iglesias de Cristo fracasó en mencionar a Cristo. Eso hubiera encajado perfectamente en cualquier sinagoga local. ¿Te darías cuenta si Jesús no fuera el héroe de la historia semana tras semana?

Pero no deberíamos simplemente preguntar si Jesús fue predicado, deberíamos también preguntar cómo Cristo fue predicado. ¿Fuimos expuestos al Cristo bíblico a partir de ambos Testamentos de una manera que no trata a Jesús como un  apéndice obligatorio de un mensaje judío que de otra forma sería bueno? ¿El predicador hizo ver el sermón como si Jesús hubiera venido y muerto para que pudieras tener un mejor matrimonio e hijos más obedientes?

Los cristianos y no cristianos no necesitan nada menos  que al Cristo resucitado y vivo. Esta parece ser la manera como Felipe respondió en Hechos 8 al eunuco etíope que leía el libro de Isaías. Parece ser lo que Jesús mismo hizo camino a Emaús mientras abría las Escrituras y mostraba como hablaban de sí mismo. De hecho, simplemente lee a través del Nuevo Testamento y observa lo enfocado en Cristo que sus autores son. Necesitamos predicadores que prediquen como Jesús, Pedro, y Pablo.

  1. ¿El predicador aplicó el sermón a mi vida?

La convicción es obra del Espíritu Santo. Pero el Espíritu Santo dota predicadores y maestros para ayudar a los cristianos a aplicar la Palabra de Dios. ¿Sentiste que el predicador buscaba conocerte a través de la oración? ¿Qué puedes decir de los demás cristianos que estaban en el lugar que eran diferentes a ti? Cristo está edificando su iglesia con diferentes personas de todo tipo de vida. ¿El pastor sólo habla a y sobre familias de clase media? ¿O él toma en cuenta a los no creyentes y cristianos nominales, ancianos y jóvenes, negros y blancos, ricos y pobres, solteros y divorciados, casados y viudos?

La lista podría continuar, pero el punto es simple: ¿está el predicador pensando de manera pastoral a través del texto sobre formas específicas en que la Palabra de Dios es importante para diferentes personas en su contexto? ¿O predica no a la congregación que tiene sino a la que desea tener? ¿Su aplicación revela un cuidado de las almas que pastorea que es dirigido por el Espíritu? ¿O revela algo diferente, como pereza o estrechez mental o descuido?

  1. ¿Habla como uno que conoce a Dios o conoce sobre Dios?

Fíjate que hasta este punto he hablado más sobre la presentación. Eso es porque la comunicación es importante. Pero también puede ser exagerada y distraer. Sobre esta pregunta, es crucial recordar que los predicadores actuarán de manera diferente en el púlpito porque los predicadores provienen de diferentes tipos de personas. Algunos tendrán personalidades grandes y rimbombantes, mientras que otros serán más moderados. Algunos dirán bromas, mientras que otros no lo harán. El punto aquí no es ser específico sobre esos asuntos de preferencia, sino hacer una recomendación general de que los predicadores deben utilizar la emoción apropiada para el texto apropiado.

¿Él comunica gozo cuando habla sobre cosas buenas y sobriedad cuando habla de cosas horribles? En otras palabras, ¿describe la experiencia cristiana como si sólo la hubiera escuchado en un libro, o lo expresa como uno que realmente ha caminado con Dios?

Incluí una hoja de evaluación para ayudarte a escuchar mejor. Te sugiero que leas las preguntas del cuestionario primero, y luego tomes notas mientras escuchas, y sólo completes la evaluación después que se haya terminado el sermón. También te motivaría a no utilizar esto cada domingo. Es mejor utilizarlo para ayudarte a desarrollar formas saludables de apreciar a los pastores fieles o ayudarte a escoger una iglesia sana para ti y tu familia.