Teología bíblica

Muestra de un sermón: el trabajo de un pastor

Artículo
16.08.2017
Nota del Editor: Este sermón fue predicado en Greenbelt Baptist Church en Greenbelt, Maryland el 29 de junio de 2014. Creemos que es un ejemplo encomiable del uso de la teología bíblica para instruir y edificar una congregación.

 

Introducción

Esta mañana voy a hablar sobre el trabajo de un pastor. ¿Qué hace un pastor? ¿Por qué queremos pastores? ¿Cómo sabemos si el pastor está haciendo su trabajo? ¿Cuál es su trabajo? ¿Qué tipo de autoridad tiene el pastor?

Podrías cuestionar el porqué de este sermón.

En parte es debido a la reciente discusión sobre los documentos de la visión que los diáconos y yo les presentamos.

Como les he compartido, creo que contratar a un pastor asociado sería un buen uso de los recursos que se nos han encargado como iglesia. Comparto este mensaje sobre el trabajo del pastor para explicar el valor de los pastores con base en la Escritura, con el fin de persuadirles de que la visión que hemos compartido refleja las prioridades bíblicas y es digna de consideración.

También lo hago para que puedan comprender cómo pienso sobre el rol del pastor en la iglesia. Hubo algunas preguntas sobre el por qué, junto a los diáconos, traemos esto a la membresía. Por lo tanto, creo que sería justo que pueda entender cómo veo mi rol de pastor.

¿Cómo voy hablar del trabajo del pastor? No es por medio del crecimiento de la iglesia, no por las mejores prácticas de liderazgo, no será hablando de nuestra constitución y estatutos, aunque podríamos ir allí, y en algún momento tendremos que hacerlo. Quiero empezar con algo más básico: lo que Dios ha revelado en la Escritura.

La palabra de Dios da instrucciones a su pueblo para que puedan saber cómo funcionar como su pueblo. Parte de esta función incluye el rol de los pastores. Por lo tanto, concluyó, que la Palabra de Dios será suficiente para comprender el rol del pastor.

Ahora hay muchas maneras en que podríamos buscar en la Biblia sobre el papel del pastor, pero la forma en que quiero hacerlo es explorando al metáfora de un pastor de ovejas.

 

Un pastor de ovejas

La primera cosa que quiero que veamos es que el pastor es un pastor de ovejas. De ahí proviene la palabra «pastor». Hace referencia al pastor de ovejas. Las dos son intercambiables.

Ahora, un pastor no pastorea físicamente ovejas. No, no tengo un rebaño de ovejas en mi casa. Probablemente a nuestros hijos les gustaría eso, pero está en contra de las reglas de vivienda de Greenbelt. Así que literalmente no hay ovejas.

Pero el pueblo de Dios es llamado ovejas. Dios tiene un gran rebaño compuesto por todas las personas a través de todos los tiempos divididas en pequeños rebaños, llamados iglesias.

Pedro escribe a los pastores en varias ciudades diciéndoles: «Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey» (1 P. 5:2-3).

Hay un Pastor Supremo que es Cristo, pero los pastores son sub-pastores que tienen a cargo el pastorear y cuidar un grupo de ovejas.

Estoy convencido de que si realmente quieres entender el rol del pastor como pastor de ovejas, necesita comenzar en el propósito general de Dios para el pastorado. En su libro Shepherds after my own heart [Pastores conforme a mi corazón], Tim Laniak dice algo muy útil. Él escribe: «El liderazgo [pastoral] solo puede entenderse en términos de una teología totalmente integrada de Dios y su obra en la tierra». Creo que esto es cierto. (De hecho, he utilizado mucho este libro para organizar este mensaje).

 

Salmo 23

Para comenzar a pensar sobre el pastorado, comencemos con los versos más famosos sobre el tema en la Biblia, Salmo 23.

«Jehová es mi pastor; nada me faltará.

En lugares de delicados pastos me hará descansar;

Junto a aguas de reposo me pastoreará.

Confortará mi alma;

Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.

Aunque ande en valle de sombra de muerte,

No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;

Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores;

Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.

Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,

Y en la casa de Jehová moraré por largos días».

 

Este es un hermoso pasaje. Estuve pensando en mi experiencia mientras leía este pasaje junto a una tumba recientemente. ¡Qué consuelo es saber que Dios es nuestro pastor!

De este pasaje, podemos comprender tres aspectos del pastorado.

  1. Protección
  2. Provisión
  3. Liderazgo

Estas son las tres cosas que hace un pastor y vemos a Dios haciéndolas.

Dios protege: «Tu vara y tu cayado me infundirán aliento». El pastor tenía dos herramientas. El cayado del pastor era curvo en un extremo. Era utilizado para sacar a las ovejas de algún peligro en el camino. La otra herramienta era una vara utilizada para defenderse de los animales salvajes si venían en busca de las ovejas.

Debido a la protección del pastor, la oveja se sentía segura aún incluso al caminar por el peligro.

Dios provee: «nada me faltará». «Junto a aguas de reposo me pastoreará». «Mi copa está rebosando». «Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida».

Este es el trabajo del pastor, sacar a las ovejas del calor sofocante y llevarlas a la sombra, a los pastos verdes y al agua limpia. Esto las restaurará.

Finalmente, Dios dirige: «Junto a aguas de reposo me pastoreará». «Me hará descansar». La idea del Salmo es que la oveja quiere seguir este tipo de pastor. La oveja no tendrán ninguna cosa buena, si no sigue al pastor.

 

Ahora, ¿quién es el pastor en el Salmo 23?

El Señor, ¿verdad?

Amigos, si somos su pueblo, él también es nuestro Pastor. Este pasaje es utilizado en los funerales porque en los momentos más oscuros, necesitamos conocer que Dios es nuestro pastor.

Si no eres cristiano, espero que puedas ver que no tienes razón para esperar nada bueno de la vida a menos que Dios sea tu pastor, y que le sigas.

Ahora que entendemos que Dios es nuestro pastor, quisiera, rápidamente llevarlo en un viaje a través de toda la historia bíblica para ver cómo se desarrolla esta idea del pastorado.

 

En el Jardín

Dios proveyó, protegió y dirigió a su pueblo al colocarlos en el jardín.

No tomaremos el tiempo ahora, pero si lees el comienzo de la creación, verás que él primer hogar de Adán y Eva, el jardín del Edén se parece mucho al lugar de delicados pastos en el Salmo 23. Es un lugar seguro.

Dios también provee para cada una de sus necesidades. Los árboles en el jardín eran buenos para comer. Un río regaba el jardín. No era bueno para Adán estar solo, así que en el jardín, Dios le proveyó una ayudante.

También los guío al darles instrucciones sobre cómo vivir y no morir. Él era su Rey y Pastor, y mientras ellos lo siguieran, estarían seguros.

Pero ellos no siguieron a su pastor. Ellos no quisieron obedecer su palabra. Ellos querían la libertad y autonomía de escoger ir a dónde quisieran.

La Biblia describe su pecado y todo el pecado posterior en Isaías 53 con estas palabras: «Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino».

Como consecuencia de su rebelión, tuvieron que dejar el lugar seguro e ir al valle de sombra y de muerte dónde habría peligro, dolor y muerte, donde morirían.

Sin embargo, en el increíble amor de Dios, él siguió siendo su pastor. Siguió velando por ellos y cuidando de ellos.

 

Moisés y la Tierra Prometida

Dios no planificó dejarlos en el valle para siempre. Él los dirigiría a pastos verdes y los haría descansar junto a las aguas. Esta era la Tierra Prometida, la tierra que fluye leche y miel. Esta tierra es llamada los pastos de Israel.

Para dirigirlos allí, Dios designó a un pastor subordinado, Moisés.

Moisés estaba pastoreando ovejas de verdad cuando Dios lo llamó. Esto es importante porque nos muestra el tipo de persona en la que Dios quiere confiar a sus ovejas.

Dios es un pastor para su pueblo. Por lo tanto, él quiere que aquellos que lideren a su pueblo también tengan un corazón de pastor.

El libro de los Hechos nos dice que Moisés quería sacar al pueblo de Egipto cuando aún era joven y fuerte, pero sin duda, si Moisés lo hubiera intentado entonces, hubiese confiado en sus propias fuerzas.

En su vejez Moisés se dio cuenta de su incapacidad. Dios lo llamó a pastorear su pueblo, y Moisés respondió: «¿Quién soy yo para que vaya?». A lo que Dios respondió: «Yo estaré contigo».

El plan de Dios era pastorear al pueblo por medio de Moisés.

  • Por medio de Moisés, Dios protegió a su pueblo del ejército Egipcio, del peso aplastante del mar rojo, de los ejércitos invasores que amenazaban con destruirlos e incluso de las consecuencias de su propio pecado.
  • A través de Moisés, Dios proveyó a su pueblo con alimento y agua en el desierto.
  • Dios estaba con Moisés para sacar al pueblo de la esclavitud hacia la libertad.

A través de Moisés, Dios hizo todo lo que hace un pastor.

El Salmo 77 lo resume bien: «Condujiste a tu pueblo como ovejas, por mano de Moisés y de Aarón».

Moisés es un ejemplo de Dios usando un pastor subordinado para llevar a cabo su plan.

 

David

El próximo ejemplo de un pastor subordinado es David.

Al igual que Moisés, David era un pastor de ovejas cuando Dios lo llamó. Cuando fue el momento de designar a uno de los hijos de Isaí como rey, ni siquiera llamaron a David porque él solo era un niño pastor y estaba con las ovejas.

Samuel dice que Dios mira el corazón. Dios quiere que la persona que dirija a su pueblo tenga un corazón de pastor. Así que David es ungido para ser rey.

La próxima vez que nos encontramos con David, está trayendo comida a sus hermanos que están en la guerra con los filisteos. Sus hermanos se burlaban de él, diciendo: «¿Y a quién has dejado aquellas pocas ovejas en el desierto?».

Ellos piensan que su identidad como pastor es su mayor debilidad. Pero es su habilidad como pastor lo que le dará la victoria.

El pueblo tiene que acostumbrarse al hecho de que David no era el mismo tipo de rey que tenían otras naciones. Él es joven. Él es un pastor. En aquel entonces ningún pastor podría levantarse como rey de una nación. Incluso podría ser embarazoso.

Pero él es exactamente el tipo de rey que Dios quiere. Puede ver que Dios quiere pastorear a su pueblo. Por lo tanto, el tipo de gobernante que él quiere establecer sobre ellos es un pastor-gobernante.

La comisión de David como rey revela su rol pastoral: Dios dijo: «Te saqué de los campos y de seguir tras las ovejas para ser príncipe sobre mi pueblo Israel».

Dos cosas están claras:

  1. David debe pastorear al pueblo. David no puede salir del trabajo. Él es llamado y comisionado a ser el pastor.
  2. Pero ellos son el pueblo de Dios. Ellos no son su pueblo. No están bajo su cargo a fin de hacer lo que quiera con ellos para su propio interés. Ellos son el pueblo de Dios.

David fue un gran rey-pastor… hasta que se olvidó de esto.

Una primavera cuando el rey debía estar liderando al ejército para proteger al pueblo, David estaba en su casa, en su tejado, mirando a una mujer desnuda. Luego envió por ella y se acostó con ella. Y luego, para cubrirlo, ordenó matar a su marido.

Piensa sobre lo que David hizo mal en términos de la metáfora de pastorear: David debía estar fuera sacrificándose por el bien del rebaño, sin embargo estaba sacrificando al rebaño por el bien de sí mismo. Es interesante como el profeta Natán lo confronta con su pecado. Le cuenta una historia sobre un hombre que «tomó la oveja de aquel hombre pobre».

David se da cuenta que no estaba siendo pastor del pueblo de Dios. Él se estaba alimentando de sus ovejas, en vez de sacrificarse así mismo por ellas. David se arrepintió y Dios lo restauró.

Lo que fue una excepción desafortunada para David se convirtió en la norma para los pastores que siguieron:

  • Salomón sedujo a muchas mujeres e hirió al pueblo con altos impuestos.
  • Roboam aplastó al pueblo con más impuestos y construyó templos para falsos dioses.
  • Acab no detiene a su esposa de matar a los profetas de Dios y se apodera de tierras que no le pertenecen.
  • La historia de Israel está repleta de ejemplo tras ejemplo de pastores malvados que se apresuraron a sacrificar al pueblo para su beneficio.

En el curso de la historia de Israel, escuchamos este dicho: «No anduvieron en los caminos de su padre David».

En otras palabras, los líderes de Israel no tenían un corazón de pastor.

 

Ezequiel 34

¿Qué piensa Dios de esto?

Ezequiel 34 dice lo siguiente:

«¡Ay de ustedes, pastores de Israel, que tan sólo se cuidan a sí mismos! ¿Acaso los pastores no deben cuidar al rebaño?».

Estas personas han sido carniceros, no pastores. Ven su trabajo como alimentarse de las ovejas, no alimentar a las ovejas.

Por lo tanto Dios dice: «Yo estoy en contra de mis pastores. Les pediré cuentas de mi rebaño; les quitaré la responsabilidad de apacentar a mis ovejas, y no se apacentarán más a sí mismos. Arrebataré de sus fauces a mis ovejas, para que no les sirvan de alimento».

Después escuchamos a Dios decir, «Yo mismo me encargaré de buscar y de cuidar a mi rebaño».

Ezequiel 37 dice que Dios hará esto levantando a alguien como David, quien será pastor de ellos.

 

Jesús, el Buen Pastor

¿Quién como David que será pastor-rey de Israel?

Jesús es el «Buen Pastor».

Creo que Jesús se refiere claramente a Ezequiel 34 cuando dice en Juan 10, «Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas».

Jesús dice: «Yo soy el que va a salir y reunir a las ovejas dispersas». Jesús tiene compasión de la gente porque eran como ovejas sin pastor.

Cuando Jesús llegó a la escena, es como si las ovejas han sido atacadas por una manada de lobos. Están dispersas. Algunas han muerto. Otras están heridos. Tienen hambre. Ellas están asustadas. Jesús vino a sanar y reunir a juntar.

Jesús hace lo contrario de lo que hicieron los pastores malvados. Los pastores malvados sacrificaron las ovejas por el bien de ellos mismos. Jesús se sacrificó así mismo por el bien de las ovejas.

Él da su vida por las ovejas.

Todos nosotros como ovejas nos descarriamos. Cada cual se apartó por su camino. Pero el Señor ha causado que toda nuestra iniquidad caiga sobre él.

Aquí ves que el mayor peligro que enfrentan las ovejas no son los lobos, sino el castigo por su propio pecado. Dios es el Buen Pastor. No hay razón alguna para abandonarlo. Estamos dejando al Buen Pastor que es Todopoderoso y lleno de bondad. Esta es una gran ofensa contra él. Nos merecemos su ira.

Jesús se convierte en el cordero del sacrificio y toma el castigo que merece su pueblo.

Jesús protege a las personas.

Jesús también provee para su pueblo. Él les da de comer de la manera que más lo necesitan. Él se da a sí mismo.

Vemos esto claramente en Juan 6.

«Yo soy el pan de vida que descendió del cielo. Si alguno come de este pan, vivirá para siempre. Y el  pan que yo daré por la vida del mundo es mi carne».

Jesús nos da la clase de alimento que puede restaurar nuestra alma: él mismo. Jesús dice: «Aliméntense de mí».

¿Puedes ver cuán lejos va Jesús por sus ovejas? Él pone su vida para recibir la ira que ellos merecen. Los alimenta con su propia vida.

Sin duda este el Buen Pastor.

Jesús dirige. Él nos llama a seguirlo. Jesús dice: «Sígueme».

Amigos, consideren ¿quién no quisiera seguir a un pastor como este?

¿Por qué no le gustaría seguir a un pastor que ama a sus ovejas de tal manera que dio su vida por ellas, que las alimenta con lo más que necesitan, con él mismo, las guía con bondad y dulzura?

Jesús nos llama a seguirle, él nos llama a seguirle voluntariamente, con gozo, porque no hay otro lugar en el mundo en el cual prefiriéramos estar que detrás del Buen Pastor.

Amigo, si estás aquí esta mañana y no estás siguiendo a este Pastor, te ruego, pon tu confianza en él y síguelo. Él es el único que puede protegerte de aquello que más te amenaza y él es el único que puede darte lo que más necesitas.

Confía en él y síguelo.

 

Pastores subordinados

¿Qué hace Jesús con su autoridad? ¿Comisiona pastores subordinados?

Aquí llegamos a la parte en que empezamos a ver a los pastores:

Cristo comisiona personas para ser sus pastores subordinados. Antes de que Jesús ascendiera al cielo, él dijo:

«Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén».

Los apóstoles están siendo comisionados a ir y a reunir las ovejas de Cristo y para guiarlas y cuidarlas en el nombre de Cristo.

Vemos esto en la comisión específica de Pedro. Después de que Pedro pecara, Jesús lo confrontó y le preguntó: «¿Me amas?». Pedro le respondió: «Sí». A lo que Jesús afirmó: «Apacienta mis ovejas». Tres veces Jesús le dijo esto.

Al igual que con David, dos cosas son claras:

  1. Pedro es responsable por las ovejas. Él no puede dejar su trabajo.
  2. Las ovejas son de Jesús. No son las ovejas de Pedro. Él responde a Jesús por la forma en que las alimenta.

Cuando el Buen Pastor dejó la tierra, él confió a sus pastores subordinados la tarea de proteger, proveer y dirigir a su pueblo, hasta que Jesús, el pastor principal, regrese.

Los pastores son dados por Dios con la autoridad delegada para pastorear a las ovejas.

Veamos cómo los pastores hacen su trabajo.

 

En primer lugar, protegen

La necesidad de protección de las ovejas es muy claro en las Escrituras.

Pedro nos dice: «como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras» (2 P. 2).

Pablo advierte a Timoteo que habrá «Hombres que se oponen a la verdad». Ellos se «meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados».

Por esto Pablo le dice a Timoteo que lo dejó en Éfeso «para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina».

Pablo dejó a Tito en Creta para establecer ancianos quienes «instruyan en la sana doctrina y reprendan a aquellos que la contradigan».

Mi punto al leer estos versos es para que puedas ver la necesidad de las ovejas de ser protegidas. Hay un peligro de que los falsos maestros seduzcan a las ovejas. Por lo tanto, tienen que levantarse por la verdad e insistir en lo que es correcto.

El pastor necesita una vara para que él pueda como dice en Judas, «arrebatar del fuego» a quienes están comenzando a ser seducidos por las falsas enseñanzas. Él necesita un cayado para poder reputar a los falsos maestros.

Dios ha puesto pastores subordinados en el rebaño para proteger a las ovejas. Los pastores subordinados necesitan conocer la verdad para que puedan oponerse a las falsas enseñanzas.

Otra forma de proteger el rebaño que a menudo no reconocemos es la oración. Los apóstoles dicen: «Debemos ocuparnos en la oración y la predicación de la Palabra». Por lo tanto, entiendo que la oración es una de las dos cosas primordiales que un pastor debe hacer.

Algunos podrían decir, ¿por qué necesitamos que los pastores pasen tiempo en oración? Realmente no pueden hacer otra cosa. Pablo nos dice en Efesios 5 que la oración hace algo. La oración es como nos ponemos la armadura defensiva de Dios para que podamos enfrentarnos al maligno.

Esto es importante porque hoy en día la iglesia no está en pastos seguros, sino viajando por el desierto. Este mundo no es nuestra esperanza. Somos peregrinos y extranjeros. Necesitamos protección y Dios provee pastores.

 

También, proveen

¿Cómo hacen esto? En primer lugar, los alimentan de la Palabra.

Así como con Moisés y David, Dios no está buscando personas que parezcan ser grandes líderes a los ojos del mundo e inspiren confianza a causa de quienes son en sí mismos. Más bien, él está buscando gente humilde que se sacrifiquen y prediquen a Cristo.

En el pasaje que analizamos hace dos semanas, Pablo dice que él no vino con palabras persuasivas de sabiduría, sino con la predicación de Cristo. No conocía nada sino a Cristo crucificado.

Lo que la gente más necesita no es el ingenio del pastor, su sabiduría, habilidad ni incluso su compasión, sino a Cristo. Cristo está presente cuando su evangelio es predicado. Por lo tanto, lo más importante que el pastor necesita hacer es predicar a Cristo.

Pablo modela esto en Hechos 20: «Vosotros sabéis… cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas, testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo».

Pablo instruye a Timoteo, «En presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de venir en su reino y que juzgará a los vivos y a los muertos, te doy este solemne encargo: Predica la Palabra; persiste en hacerlo, sea o no sea oportuno; corrige, reprende y anima con mucha paciencia, sin dejar de enseñar».

Pablo instruye además a Timoteo, «Dedícate a la lectura de las Escrituras, la exhortación y la enseñanza».

No todo el mundo está de acuerdo que lo más importante que hace un pastor es predicar.

Algunos dicen que el pastor provee a la iglesia al mantener una buena programación. Algunos creen que los pastores deben entregarse totalmente a satisfacer las necesidades físicas de las personas de la iglesia. Algunos quieren un pastor que comparta con ellos y que satisfaga la necesidad de compañía en las personas.

Todo se reduce a ¿cuál es nuestra necesidad primaria? Si lo principal que las personas necesitan es Cristo, entonces la tarea principal del pastor – por encima de todo – es predicar a Cristo, porque la Escritura es perfectamente clara de que es por medio de la predicación que las personas reciben a Cristo.

 

Finalmente, ellos guían

Permítame compartir algunos versículos que explican esto:

En 1 Timoteo 5, Pablo habla de que los ancianos que «gobiernan bien». La palabra «gobiernan» no es tanto como el gobierno de un rey, sino como el gobierno de un pastor: liderando, guiando, dirigiendo.

1 Tesalonicenses 5:12 leemos: «Que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor».

El pastor es llamado el que «preside».

Hebreos 13 dice claramente: «Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos».

Esto nos enseña que la iglesia tiene una estructura de autoridad. Dios pone a sus pastores subordinados al frente para dirigir. Él llama a su pueblo a seguir.

 

La autoridad

Ahora bien, muchas personas piensan inmediatamente que esto suena con potencial para el abuso de autoridad. ¿No es necesario tener algún tipo de control sobre esto?

Veamos lo que la Biblia dice sobre la verificación de esta autoridad.

Los pastores debe supervisar, pero no «tiranizando a los que están a su cargo». ¿Por qué? Porque hay un pastor principal. Cuando él venga, él ordenará todo.

Los pastores subordinados nunca deben pensar de sí mismos como si fueran ellos el pastor principal. Es ahí cuando se meten en problemas.

También en Hebreos 13 dice: «Obedezcan a sus dirigentes y sométanse a ellos, pues cuidan de ustedes como quienes tienen que rendir cuentas».

Los pastores subordinados deben rendir cuentas.

¿Lo ves? Con mayor autoridad viene mayor responsabilidad. Están a cargo de liderar las ovejas de Dios, y Dios les hará dar cuenta de cómo lo hacen.

La razón detrás de lo que Dios dice a la gente sobre esta gran responsabilidad que demandará de los pastores es para decirnos: «confíen en que ellos los dirijan».

¿No hace sentido el que la persona que debemos seguir sea alguien que tiene una responsabilidad especial ante Dios por aquellos que dirige?

¿Quiere un jefe en su trabajo que piense que es Dios y pueda salirse con la suya? ¿O quiere un jefe en su trabajo que claramente se da cuenta de que está bajo la autoridad de alguien más?

Así mismo, los pastores subordinados deben saber que están bajo autoridad, y solo entonces podrán hacer bien a las personas. A medida que la congregación es consciente de que ellos están bajo autoridad, esto ayuda a la congregación a seguir la autoridad.

Una manera de prevenir el abuso es seguir solamente a un pastor que claramente conoce que está bajo autoridad. Siga a un pastor que tiene un alto concepto de la autoridad de la Escritura, que se ve a sí mismo atado a la Escritura y que se somete a Cristo.

La razón por la cual Dios nos dice de la autoridad que tiene sobre los pastores subordinados es para que sea más fácil para usted confiar en ellos y seguirlos.

 

El pastor subordinado rinde cuentas a Dios

Ahora bien, a causa de que Dios es el que responsabiliza a los pastores, es importante reconocer que el pastor no es un empleado de la iglesia.

Sí, el pastor es contratado por la iglesia. El pastor es pagado por la iglesia (lo cual de hecho apreciamos, gracias). El pastor puede ser despedido. Pero él no trabaja para la iglesia como un empleado. Él trabaja para Dios. Dios es su jefe.

El primer objetivo del pastor debe ser agradar a Dios. A esto es a lo que Pablo se refiere cuando dice: «El que me examina es el Señor». Pablo está diciendo aquí, «Al final del día, realmente no me importa lo que pienses de mí. Sólo me importa lo que piensa Dios de mí».

Sólo si en última instancia no importa lo que piensen de él, podrá dirigirlos efectivamente, porque en ocasiones él tendrá que decirles cosas que a ellos no les gustarán. A veces los corregirá. De la única manera que él puede representar a Dios, es sí a él no le importa lo que piensen de él. De otra manera, él no está predicando a Cristo, se predica a sí mismo.

Si el pastor se preocupa por lo que la gente piensa de él, entonces él no estará predicándole a Cristo. Se estará predicando a sí mismo. Él estará tratando de pastorear a las personas a sus propios fines, de ser apreciado y respetado. Él va a ser como los pastores malvados de Ezequiel 34.

Al final del día, incluso si no estás de acuerdo con el pastor (que sin duda, en algún momento, no lo estarás), desearás un pastor que trabaje para Dios. De lo contrario, no tendrás a nadie que te alimente, tendrás a alguien que se alimente de ti.

 

Tres aplicaciones breves

Ahora, ¿cómo aplicamos esto? Tres cosas breves.

Primero, asegúrate de que estás pensando bíblicamente sobre los roles en la iglesia. No presumas que tu inclinación natural de la relación entre la congregación y el pastor es correcta.

Busca las Escrituras. Ora al respecto.

Mientras me preparaba para este mensaje, entendí que la única manera en que la congregación y el pastor pueden trabajar juntos es si ambos tienen un alto valor de la autoridad de las Escrituras.

Dios no le ha dado al pastor la autoridad de demandar obediencia de la congregación. Dios dice: «No se enseñoreen sobre ellos». En otras palabras, no seas un déspota. Al mismo tiempo, Dios no le ha dado la autoridad a la congregación sobre el pastor para que le digan al pastor todo lo que quieren que él haga.

Más bien, él ha puesto al pastor y a la congregación bajo la autoridad de la Palabra. La Palabra de Dios le dice al pastor que tome responsabilidad por el cuidado pastoral de la congregación –como quien es responsable ante Dios. Dios le dice a la congregación que siga a los pastores.

La relación solamente funciona cuando ambos, el pastor y la congregación, se someten a la Escritura.

Si preguntas, ¿por qué hay tantas luchas entre la congregación y el pastor? ¿Por qué hay pastores que exigen demasiado, que descuidan su responsabilidad y por qué son sus congregaciones las que no siguen buenos pastores y quieren malos pastores? La respuesta es porque no hay sumisión a Cristo.

La relación entre el pastor y la congregación solo funciona si ambos están sometidos a Cristo. Esto es por el diseño de Dios, para que al final del día, sea Cristo quien claramente pastoree a la congregación. Cristo está alimentando a su pueblo. Cristo está protegiendo a su pueblo. Cristo está dirigiendo a su pueblo.

Esto es hermoso.

La iglesia no es el lugar donde cualquiera es líder por tener una personalidad fuerte o ser dominante. La iglesia es el lugar en la que todos nos sometemos a Cristo y él dirige. Él dirige la iglesia a través de su Palabra y su Espíritu, y por medio de los pastores subordinados.

Así que amigos, si ustedes están aspirando al oficio de pastor (el cual Pablo dice que es bueno y quiere que personas lo hagan), o si tienen la posición de miembro de la iglesia, lo más importante que pueden hacer por el bienestar de la iglesia es ser uno que sea un fiel seguidor de Cristo.

 

El segundo punto de la aplicación es darse cuenta de cuán importante es.

Pablo le dice a Tito que señale ancianos y establezca el orden de la iglesia y piense en aquellos que están relacionados. Sin la debida autoridad, la iglesia está en desorden. Una iglesia desordenada no es un buen testigo del evangelio.

Tristemente muchas iglesias están en desorden. Una vez invité a alguien para ir a la iglesia, y esto fue lo que me contestó: «No voy a ir a la iglesia, hay demasiado drama, y no me gusta el drama».

Sin sumisión a Cristo, hay mucho drama y luchas de poder.

Cuando estamos sometidos a Cristo, el drama en la iglesia es un pastor amoroso que pone su vida por sus ovejas. Queremos una iglesia que esté llena de ese drama.

 

Finalmente, ora para que Dios levante más pastores. Dios dice de aquel que desea el oficio de obispado, una buena cosa desea. Creo que nuestra congregación necesita más pastores. Por favor ore para que Dios levante más pastores en nuestra congregación.

 

El Cordero los pastoreará

Permítame decir una cosa más. El punto que quiero dejar con ustedes no es los pastores en la iglesia, sino algo más elevado.

En este momento, la iglesia está en el desierto. Por medio de sus pastores subordinados Cristo está llevando a su iglesia a través del valle de sombra y de muerte. Un día la iglesia llegará a su destino.

En Apocalipsis 7 leemos:

«Ya no sufrirán hambre ni sed. No los abatirá el sol ni ningún calor abrasador».

¿Cuál es la razón de esto? Escuchen:

«Porque el Cordero que está en el trono los pastoreará y los guiará a fuentes de agua viva; y Dios les enjugará toda lágrima de sus ojos».

Así como Dios guío a su pueblo por el desierto en los días de Moisés, así él guiará a su iglesia a su lugar de descanso final.

Cada lágrima será limpiada. No se hablará más del valle de sombra de muerte. No más sufrimiento. No más dolor.

Amigos estén seguros de esto: Para aquellos que siguen a Cristo bajo el ardiente sol, a través de la tierra seca y árida, encontrarán el lugar último de descanso.

¿Le seguirás?

Oremos.