Predicación expositiva

Impostores expositivos

Artículo
23.05.2018

Mark Dever correctamente describe la Predicación Expositiva como «la predicación que toma como punto de un sermón el punto de un pasaje específico de la Escritura». Sin embargo, he escuchado muchos sermones que pretenden ser expositivos, pero que dejan mucho que desear. A continuación hay siete trampas que uno debería tratar de evitar. En cada uno de estas trampas vemos que no hacen que el mensaje del pasaje sea el mensaje del sermón, o no lo convierte en un mensaje para esa congregación.

1) EL PUNTO DEL PASAJE ES MAL ENTENDIDO: «EL SERMÓN SIN FUNDAMENTO».

Aquí es donde el predicador dice cosas que pueden ser o no ser verdad, pero que en ningún sentido vienen del pasaje, cuando se entiende correctamente. Esto puede suceder por descuido con el contenido del texto (por ejemplo, el sermón sobre «trabajo, constancia y esperanza» de la Reina Valera 1960 de 1 Tesalonicenses 1: 3, aunque cada palabra no tiene paralelo en el griego) o descuido con el contexto (por ejemplo, el sermón sobre David y Goliat, que pregunta «¿quién es tu Goliat, y cuáles son las cinco piedras lisas que necesitas para estar preparado para usarlas contra él?»).

Si un predicador no está minando profundamente la verdad de la Palabra de Dios para discernir el mensaje de sus sermones, es probable que esté siendo impulsado por sus propias preferencias. Porque «cuando alguien predica regularmente de una manera que no es expositiva, los sermones tienden a ser solo sobre los temas que interesan al predicador» (Nueve Marcas, 41). Por lo tanto, la congregación no recibe todo lo que Dios deseaba que recibieran. ¿La lección? Los predicadores deben darse a la tarea de entender completamente el texto antes de comenzar a escribir sus sermones. Una lectura superficial no es suficiente. Los predicadores deben permitir que Dios determine el alimento de las ovejas para evitar una mala alimentación.

2) EL PUNTO DEL PASO ES IGNORADO: «EL SERMÓN TRAMPOLÍN».

Estrechamente relacionado está el sermón en el que el predicador ha entendido el mensaje del texto, pero solo muestra un interés superficial porque luego se siente intrigado por algo que es un punto secundario o terciario, fijando su atención en eso durante el resto del sermón. Lo que dice proviene del texto, pero no es el punto principal del texto (por ejemplo, el sermón sobre Juan 3 que se centra principalmente en la legalidad que tienen los cristianos que beben alcohol).

3) EL PUNTO DEL PASAJE NO SE APLICA: «EL SERMÓN EXEGÉTICO».

Algunas predicaciones que dicen ser expositivas son rechazadas por aburridas e irrelevantes… ¡y con mucha razón! Uno podría estar leyendo un comentario exegético. Todo lo que se dice es fiel al pasaje, pero no es realmente un sermón; es simplemente una conferencia técnica sobre el pasaje. Se puede aprender mucho sobre el uso de Pablo del Absoluto Genitivo, pero poco sobre el carácter de Dios o la naturaleza del corazón humano. No sea hace aplicación a nada más que a las mentes de la congregación. La verdadera predicación expositiva seguramente informará primero a la mente, pero también afectará el corazón y obrará en la voluntad del hombre.

4) EL PUNTO DEL PASAJE SE APLICA A UNA CONGREGACIÓN DIFERENTE: «EL SERMÓN IRRELEVANTE».

Demasiadas predicaciones promueven el orgullo en la congregación arrojando piedras sobre la pared hacia los invernaderos de otras personas. O el punto del pasaje se aplica solo a los no creyentes, dando a entender que la Palabra no tiene nada que decir a la iglesia, o se aplica a problemas que rara vez se ven en la congregación en la que se está predicando. Así, la congregación se enorgullece, y como el fariseo en la parábola de Jesús termina agradecido de que no son como los demás. La respuesta no es arrepentimiento y fe, sino «¡Si solo la Sra. Brown escuchara este sermón!» O «¡En la Primera Iglesia Bautista de Pensilvania realmente deberían escuchar este sermón!».

5) EL PUNTO DEL PASAJE MAL APLICADO A LA CONGREGACIÓN ACTUAL: «EL SERMÓN INADAPTADO ».

A veces, la brecha hermenéutica entre el pasaje original y la congregación actual puede malinterpretarse, de modo que la aplicación al contexto original se transfiere erróneamente al contexto presente de forma directa. Entonces, si el predicador no tiene una teología bíblica de adoración correcta, los pasajes sobre el templo del Antiguo Testamento podrían aplicarse erróneamente al edificio de la iglesia del Nuevo Testamento, en lugar de cumplirse en Cristo y su pueblo.

6) EL PUNTO DEL PASAJE SE DIVORCIÓ DE SU GÉNERO LITERARIO: «EL SERMÓN DOCTRINAL».

Dios nos ha hablado deliberadamente de muchas y diversas maneras. Demasiados sermones ignoran el género literario de un pasaje, y predican la narrativa, la poesía, la epístola y el apocalíptico por igual como una serie de enunciados proposicionales. Mientras que toda predicación debe transmitir verdades proposicionales, no deben reducirse a ellas solamente. El contexto literario de los pasajes debe significar que un sermón del Cantar de los Cantares es muy diferente a uno de Efesios 5. El pasaje puede tener el mismo punto central, pero se transmite de una manera diferente. Tal diversidad no debe ignorarse en la predicación.

7) EL PUNTO DEL PASAJE ES PREDICADO SIN REFERENCIA AL PASAJE: «EL SERMÓN ATAJO».

Otro sermón podría tener una aplicación muy apropiada para la mente, el corazón y la voluntad, sin embargo, la congregación no se dará cuenta de cómo se aplica correctamente desde el texto. Lo opuesto al sermón exegético, este tipo de predicación no muestra ningún «trabajo» exegético. Aunque el Señor ha establecido el propósito final en su Palabra, solo el predicador es plenamente consciente de ese hecho. La congregación bien puede terminar diciendo, «qué sermón maravilloso» en lugar de «qué maravilloso pasaje de la Escritura».

La predicación expositiva es tan importante para la salud de la iglesia porque permite que todo el consejo de Dios se aplique a toda la iglesia de Dios. Que el Señor prepare a los predicadores de Su Palabra para que Su voz pueda ser escuchada y obedecida.

Traducido por Abraham Armenta.