Predicación expositiva

En tu predicación, busca la aplicación holística

Artículo
22.06.2019

La aplicación de sermones reflexivos, enfocados y transformadores puede ser un desafío. Pero luego de trabajar duro para hacer una exégesis del texto y un análisis teológico, es fácil sentir como si quedara poco tiempo o energía para pensar en la aplicación del texto para las diferentes personas de la congregación.

Pero Dios espera que la predicación transforme y no sólo informe. La Biblia nos dice que «la fe viene por el oír, y el oír por la Palabra de Dios» (Romanos 10:17). No sólo se trata de nuestra conversión inicial y recepción del Espíritu como resultado de escuchar con fe, sino también de nuestro crecimiento en la piedad (Gálatas 3:1-5). Según nuestra congregación escucha la Palabra predicada, nosotros deseamos que ellos tengan un encuentro con el Dios viviente y sean transformados por su Espíritu (2 Corintios 3:17-18). Jesús nos enseñó que «el espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida» (Juan 6:63). El Espíritu utiliza nuestra predicación de su Palabra como el medio para trasladar a los pecadores del reino de las tinieblas al reino de Cristo (Colosenses 1:13-14) y transformar al pueblo de Dios para que refleje más claramente a Cristo (Efesios 4:17-24).

En resumen, poner a funcionar el duro trabajo de identificar las maneras específicas en que un texto bíblico específico aplica para nuestros oyentes es una parte esencial de la predicación.

Sin embargo, aún cuando estamos comprometidos con la tarea difícil de preparar una buena aplicación para nuestros sermones, podemos sutilmente caer en la rutina. Puede suceder que al sentir la presión de hacer que el sermón sea algo «práctico», nuestra aplicación se convierta en algo que se enfoca en lo que deberíamos hacer como una respuesta al texto bíblico. El peligro de este enfoque es que comunica a nuestros oyentes de manera sutil que la vida cristiana se enfoca primeramente y ante todo en lo que hacemos en lugar de lo que Cristo ha hecho por nosotros. Para algunos de nuestros oyentes esto produce una forma de auto justicia legalista mientras actúan diligentemente; para otros produce desesperación y desánimo al nunca poder llegar a ser todo lo que un buen cristiano está supuesto a ser.

De cualquier manera, nos perdemos el verdadero objetivo de la aplicación del texto bíblico: la transformación de la vida que afecta todo nuestro ser. Por tanto, ¿cómo podemos enfocar la aplicación de tal manera que busque este tipo de transformación de vida empoderada por el Espíritu?

CUATRO PREGUNTAS PARA LA APLICACIÓN HOLÍSTICA

Ya que los dos mayores mandamientos son amar a Dios con todo nuestro ser y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos (Mateo 22:34-40), la aplicación de nuestro sermón debería equipar a nuestros oyentes para que persigan estos mandamientos en el poder del Espíritu. Hacer estas cuatro preguntas pueden ayudarnos a enfocar la aplicación de una manera más holística que facilite el cumplimiento de este objetivo.

  1. ¿Qué quiere Dios que pienses/entiendas?

Como creyentes, Dios nos ha dado «la mente de Cristo» (1 Corintios 2:16), aunque aún somos tentados a pensar como lo hacíamos antes de conocer a Cristo (Efesios 4:17-19). Por eso es que Dios nos llama a ser transformados por la renovación de nuestra mente (Romanos 12:1-2). La predicación fiel expone las maneras equivocadas de pensar sobre Dios, las personas, y el mundo que nos rodea. También ayuda a nuestra gente a construir una cosmovisión bíblica.

  1. ¿Qué desea Dios que creas?

Podemos entender una verdad a nivel intelectual sin creerla a tal grado que cambie la manera en que vivimos. En la parábola del sembrador, Jesús se refiere a las personas que inicialmente recibieron la Palabra de Dios con gozo pero no tienen ningún fundamento y posteriormente caen (Lucas 8:5-15). Su problema no es la falta de entendimiento; sino el fracaso en «con corazón bueno y recto retener la palabra oída» (Lucas 8:15). La predicación fiel expone las falsas creencias que nos llevan a perseguir el pecado. Edifica la fe en el pueblo de Dios y nos ayuda a cerrar la brecha que existe entre lo que entendemos y lo que funcionalmente creemos. También llama a los no creyentes a abandonar su incredulidad y confiar en Cristo.

  1. ¿Qué espera Dios que desees?

Esta pregunta busca lo que Jonathan Edwards llamón los afectos, con lo cual se refería a la combinación de deseos, inclinaciones, sentimientos, y voluntad que son la fuente de nuestras acciones. Dios nos llama a desearlo sobre todas las cosas (Salmos 42:1-2). La predicación fiel expone los deseos, inclinaciones y sentimientos pecaminosos que nos llevan a apartarnos de Dios. También da lugar a deseos piadosos y reorienta nuestros afectos hacia aquellas cosas que son agradables a Dios.

  1. ¿Qué desea Dios que hagas?

Finalmente, cuando la verdad de la Palabra de Dios cambia la manera en que pensamos, lo que funcionalmente creemos, y lo que deseamos, produce un cambio tangible en lo que hacemos y no hacemos. Algunas veces, un pasaje nos da mandatos directos (Romanos 12:9-17). Pero hay pasajes que son muchos menos sencillos, llevándonos a pensar cuidadosamente en acciones y patrones específicos de comportamiento que están fuera de sintonía con las formas de Dios. También llama a los creyentes a poner la verdad de la Palabra de Dios en acción como una expresión de su amor por Dios y los demás.

MODELÁNDOLO PARA NUESTRA GENTE

Cada vez que abrimos la Palabra de Dios con alguien, estamos modelando la manera que la interpretamos y aplicamos, ya sea desde el púlpito o a través de una conversación personal. A continuación tres maneras en que podemos modelar de manera intencional este enfoque holístico de la aplicación.

  1. Has las preguntas de manera explícita en tus sermones.

Cuando llega el tiempo de movernos del texto a la aplicación, algunas veces podemos simplemente desear hacer una o más de estas preguntas y luego mostrar a nuestros oyentes la manera en que Dios desea que respondamos. No estoy recomendando que preguntemos de forma explícita sobre las cuatro preguntas anteriores, cada vez que predicamos, eso sería algo pedante. Pero a veces y de forma estratégica sería útil incluirlas en un sermón.

  1.  Has conexiones entre los cuatro aspectos.

Frecuentemente, un texto se enfocará en uno o dos de los cuatro aspectos de la aplicación. Así que si tu texto es fuerte sobre acciones específicas para que sean hechas o no (por ejemplo, Santiago 1:19-27), exponen las mentiras, falsas creencias, y motivaciones pecaminosas que nos llevan a involucrarnos en esos comportamientos pecaminosos.

  1.   Prepara una aplicación que construya de manera progresiva sobre los cuatro aspectos de la aplicación.

Aún si un texto no toca de manera explícita los cuatro aspectos de la aplicación, podemos llevar a nuestros oyentes hacia el avance. Toma algo que el texto enseñe que necesitamos entender, expón la manera como fallamos en creerlo funcionalmente, explica lo que revela sobre nuestros deseos y describe las acciones tangibles que fluyen a partir de creer la Palabra de Dios y obedecerla.

Aunque el Espíritu es quien produce la transformación en la vida de una persona, una de las herramientas principales que utiliza es la predicación y aplicación fiel. Conforme modelamos un enfoque holístico hacia la aplicación, podemos esperar que nuestros oyentes comiencen a hacer lo mismo en su propia lectura de la Biblia.