Predicación expositiva

Consejo para predicadores: La importancia de la línea melódica

Artículo
14.02.2015

Los mejores predicadores son normalmente los mejores oyentes. Empiezan su estudio con oídos atentos para escuchar. Si este es nuestro papel, entonces más vale que aprendamos a hacer exégesis con nuestros oídos, ¡además de con nuestra mente! Todo buen expositor que conozco hace exégesis escuchando las cosas únicas que Dios dice en el libro que está exponiendo. Hace años, Dick Lucas representó el principio de esta forma:

“Una línea melódica es una breve secuencia de notas que forman una porción distintiva de una canción. Puede ser parte de la melodía principal que se repite y varía. Los libros de la Biblia funcionan de la misma manera. Cada libro tiene una línea melódica, una esencia que informa acerca de lo que trata el libro. Y cada pasaje en el libro, entonces, servirá a esa línea melódica de algún modo. Así, en la predicación, podríamos preguntarnos: ¿cuál es la esencia de mi libro? ¿Y de qué forma mi pasaje en particular está informando al libro y cómo este está informando al pasaje?”.

La ventaja para los predicadores es esta: si sabemos de qué trata el libro entero, podemos manejar mejor cada pasaje individual. También hay un segundo beneficio importante. Si usamos la línea melódica en nuestra predicación, nuestra gente aprenderá gradualmente de qué trata el libro, incluso si no recuerdan sermones individuales.

Este artículo es un fragmento del libro “La predicación expositiva”, de David Helm, que puede ser descargado gratis aquí.

David Helm sirve como pastor principal en Holy Trinity Church en Chicago. También es presidente del Charles Simeon Trust, ministerio que promueve la enseñanza práctica en la predicación.