Reseñas

Una compañía de héroes | Por Tim Keesee

Review
06.02.2020

Tú necesitas este libro. Tu congregación necesita este libro.

Todos vivimos río abajo, de las cabeceras llenas del Espíritu Santo, en el libro de los Hechos. De un lado al otro, en todas las naciones y culturas, solo Cristo puede restaurar la vida en un mundo caído. Esto es verdad en las celdas de las cárceles de Asia, en las clases de escuela dominical en Utah y en las iglesias que se sientan bajo el poder transformador de la Palabra en Oromo, Etiopía, una semana tras otra llena de calor.

En A Company of Heroes [Una compañía de Heroes], Tim Keesee nos arrastra al polvo y la arena de las iglesias de todo el mundo. Bosqueja para sus lectores una variedad de retratos de cristianos fieles que hacen discípulos en cada contexto imaginable.

Si estás buscando cristianos famosos, no los encontrará en este libro. Keesee destaca a los hombres y mujeres humildes y comunes que sirven a su Señor con humildad y una audacia tranquila. Keesee nos presenta a los creyentes que se enfrentan a la persecución y las dificultades, que frecuentemente se ven obligados a confiar en Dios de maneras desafiantes. Ejemplos que deberían despertar nuestra propia fe y resaltar nuestra propia necesidad de confiar más en Dios.

LA OBRA DEL EVANGELIO NUNCA PARECE HEROICA

Desde China hasta Oxford, Keesee describe el impacto de los pastores que predican fielmente la Palabra, que brindan comidas a las familias necesitadas y discipulan a los jóvenes como futuros líderes. De una congregación en Dubai, escribe: «La iglesia es multiétnica pero no multicultural. Existe una cultura del evangelio aquí, donde las personas de muchas naciones cantan la Palabra, oran la Palabra, escuchan la Palabra, ven la Palabra y hablan la Palabra». Es aquí donde las montañas son movidas.

Fácilmente perdemos este punto. La inversión en la obra del evangelio casi nunca parece heroica. En cambio, el trabajo por el evangelio simplemente se ve como el medio ordinario de gracia llevado a cabo en la iglesia local, donde nos alentamos, amamos y perdonamos unos a otros, un trabajo que repetimos durante semanas, meses e incluso décadas.

MINISTERIO ORDINARIO Y UN DIOS EXTRAORDINARIO

Como Keesee deja en claro, estos héroes son personas comunes, hombres y mujeres que comparten el mismo Espíritu que se ha derramado sobre todos los creyentes. Sin embargo, sus historias de fidelidad tanto en circunstancias ordinarias como extraordinarias deberían inspirar nuestra fe y hacernos maravillar ante la bondad y la sabiduría de Dios. Las historias de Keesee nos recuerdan que el discipulado cristiano es costoso en todas partes del mundo.

  • Georgi Vins fue enviado a un gulag siberiano para solicitar la liberación de otros prisioneros cristianos (2 Cor. 4:13).

  • Craig, que casi pierde su vuelo internacional a Armenia debido a un pasaporte olvidado, todavía se tomó el tiempo para compartir la esperanza del evangelio con un judío que se encontró en la puerta de abordaje.

  • Cuando el fuego diezmó todo un conjunto de apartamentos en Dubai, Gloria, madre de cuatro hijos, vio el suceso en el noticiero de esa mañana, tomó su bolso y salió por la puerta para traer donas y palabras de consuelo a las familias recién desamparadas.

  • El primer bebé de John y Sarah fue diagnosticado con una afección cardíaca mientras ellos planeaban viajar como misioneros a Indonesia. Ellos fueron de todos modos, y ella estuvo bien. Después de tener tres niños, el bebé Owen fue diagnosticado con síndrome de Down y volvieron una vez más, llevando en sus brazos una oportunidad extraordinaria para proclamar el amor de Dios incluso para los más débiles.

  • Oksana recibió un mensaje de texto en el medio de la noche de que su esposo había sido arrestado mientras predicaba el evangelio en un país vecino. Ella acunó a su bebe recién nacido y durmió tranquilamente esa noche, luego se despertó por la mañana y visitó a funcionarios del gobierno para hablar sobre la liberación de su esposo.

  • Joel, un niño en los Estados Unidos, oró fervientemente por la liberación de un pastor en una prisión soviética, y Dios respondió.

Como describe Keesee, cada una de estas personas siguió su vida «incurablemente optimista». Asumieron que ningún encuentro o situación cotidiana era accidental. «Al igual que ellos, nosotros también podemos correr riesgos, enfrentar el miedo y soportar el sufrimiento con un gozo que desafía a la muerte porque Jesús está vivo y siempre con su pueblo».

HÉROES VERDADEROS

Los cristianos en Occidente poseen más bienes de este mundo que muchos de los hombres y mujeres de las páginas de este libro. Sin embargo, las vidas cristianas descritas en este libro están llenas de gozo y satisfacción. Su ejemplo nos recuerda que las distracciones con los «regalos» de este mundo, frecuentemente ocasionan que nos olvidemos de Dios y de una absoluta confianza en él, por encima de lo fugaz que es este mundo.

Los verdaderos héroes cultivan el hábito de mirar más allá de las cosas de este mundo a Cristo y todo lo que él ofrece (Fil. 3). Como señala Keesee: «la calidad excepcional de estos héroes, ya sea pasado o presente, la cual me ha fortalecido y estabilizado, es ver cómo todos ellos han orientado sus vidas en torno a la verdad de que Jesús realmente está vivo».

¿Cuál es el mensaje de este libro para ti y tu iglesia? En palabras de un hermano chino: «Sigue a Cristo. ¡Levanta la cruz!».

Ese es el mensaje que necesito cada semana. Si eres pastor, es el mensaje que tu gente también necesita.


Traducido por Renso Bello.

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