Reseñas

La vida bendecida | Por Robert Morris

Review
05.02.2020

Incluso en un mundo que se está convirtiendo rápidamente en post-cristiano, todavía es deseable que Dios «bendiga» a América.

Desde alabanzas de júbilo («¡Bendice al Señor!»). Hasta advertencias juiciosas («mejor que veles por ti mismo o perderás la bendición del Señor»), desde comentarios socarrones del Sur («Bendice su corazón») hasta ricas citas bíblicas («Bendito es el hombre cuyo pecado es perdonado»), la palabra «bendecido» se lanza con frecuencia, tanto dentro como fuera de la iglesia.

Pero, ¿qué significa «bendecido» ¿Y cómo alguien es realmente «bendecido»?

Recientemente, Robert Morris, pastor de una mega-iglesia, ha escrito un libro sobre el tema. Su título es: The Blessed Life: Unlocking the Rewards of Generous Living [La vida bendecida: desbloqueando las recompensas de una vida abundante]. Morris, el pastor fundador de Gateway Church en Texas, desglosa su comprensión de la bendición y detalla el cómo sus autoproclamados principios de generosidad pueden «desbloquear» las bendiciones para otros.

ENFOQUE Y APRECIACIÓN

Aunque inicialmente no estaba familiarizado con Robert Morris y Gateway Church, una búsqueda en línea reveló rápidamente la gran influencia de su ministerio. Como lo indica la página inicial, Gateway Church tiene más de 36,000 miembros, lo que los convierte en una de las iglesias más grandes de América. El propio Morris ha escrito once libros, presenta un programa semanal de televisión y participa en muchos otros ministerios. En resumen, su impacto no es pequeño, lo que significa que su libro es importante, aunque solo sea porque atrae a una gran parte de los cristianos estadounidenses.

Afortunadamente, mientras leía su libro, encontré más cosas que elogiar de lo que esperaba. Por ejemplo, Morris se acerca a la Biblia como la Palabra autoritativa de Dios, desea ver a los pecadores salvados por la gracia de Dios, y presenta una serie de principios bíblicos, a veces con el apoyo bíblico adecuado, a veces con el principio correcto del texto bíblico incorrecto. Dicho esto, la medida de la verdad contenida en su enseñanza hace que sea aún más difícil descifrar las muchas formas en que usa inadecuadamente las Escrituras y tuerce el significado de lo que es la verdadera bendición.

Para ser claro, no creo que Morris esté retorciendo deliberadamente las Escrituras, pero su enfoque defectuoso, autorreferencial, narrador de historias y mensajes de texto de prueba lo llevan a doctrinas y prácticas que son erradas para el discípulo, si no es que es completamente peligrosas.

Llego a esta conclusión basada en su hermenéutica defectuosa, su epistemología defectuosa y su evangelio que no logra consolar a los afligidos. Mi oración es que quienes lean el libro de Morris sean sinceros Bereanos que examinen la Palabra de Dios con sumo cuidado. 

FALSAS BENDICIONES

Robert Morris define la bendición así:

Ser «bendecido» significa tener un poder sobrenatural trabajando para ti. Por el contrario, ser «maldito» significa tener un poder sobrenatural trabajando en tu contra (27).

Esta definición llega al final de un capítulo donde Morris relata la obra sobrenatural de Dios en su propia vida. Al final de su testimonio, que incluye a Dios dándole a Morris en un notable concurso de generosidad (26–27), cualquier persona que no esté familiarizada con una teología bíblica de la bendición está listo para escuchar más acerca de cómo Dios puede trabajar para ellos. Morris recita esta definición, basándose en cuatro versículos del Deuteronomio (14:29; 15:10; 23:20; 28: 8, 12). Cita estos textos del antiguo pacto, pero no los cita ni considera cómo se relacionan con la desobediencia de Israel, la cruz de Cristo o el nuevo pacto cristiano. En resumen, Morris da una definición hiper-personal de bendición que lleva a esta conclusión: «Así es como es la vida bendecida. Todo lo que tocas es para bien».

Para ser justos, hay maneras en que podemos ver personajes en las Escrituras que tienen « el toque del rey Midas». Labán y Potifar, respectivamente, experimentan su prosperidad material por causa de Jacob y José. Sin embargo, estos benditos personajes son casi siempre tipos del Mesías. También viven bajo alguna iteración del antiguo pacto, con promesas de bendición que fueron explícitamente materiales, tangibles y condicionales. Por tanto, los versículos enumerados por Morris deberían leerse como invitaciones para recibir la bendición material de Dios a través de la obediencia.

Sin embargo, el problema con la inclinación hacia tales lecturas es que no consideran la forma en que el eje del mundo se cambió, después de la vida, muerte y resurrección de Jesucristo. En el otro lado de la cruz, «bendición» adquiere un nuevo significado, como lo definen pasajes como Mateo 5: 11–14, Gálatas 3: 13–14, Filipenses 1:29.

Esta lectura errónea de la Escritura, con su ceguera total de los pactos bíblicos, da como resultado una definición errónea de bendición, que a su vez lleva a Morris y a sus seguidores por un camino arriesgado. En lugar de fundamentar el carácter y las promesas de Dios del nuevo pacto en Cristo, Morris hace de Dios un obrador de milagros que promete poder sobrenatural.

EPISTEMOLOGÍA DEFECTUOSA

No interesa la extraña palabra (epistemología), la pregunta que me preocupa aquí es: «¿Cómo sabemos lo que sabemos?». Al leer La vida bendecida, uno aprende que la forma normativa en que Dios dirige a su pueblo es a través del discurso personal y directo. Regularmente, Morris describe cómo Dios le habló a él o a otra persona (23, 26, 91). Si bien esta es una forma común en que la gente habla hoy («Dios me habló…» o «Dios me dijo…»), esto entrampa en un malentendido sobre el cómo Dios se comunica.

En la Biblia, el Espíritu inspiró a los hombres a escribir la Sagrada Escritura (2 Timoteo 3: 16–17; 2 Pedro 1: 19–21). Ese mismo Espíritu que inspiró la Biblia es el Dios que dirige a su pueblo hoy. ¿Pero lo hace a través de un discurso directo y personal? No. El mismo Espíritu, que inspiró los 66 libros de la Biblia, habla hoy a través de esas mismas palabras (ver Hebreos 3:7). Cuando los cristianos hablan como si Dios les hablara directamente, o (involuntariamente) están poniendo esas revelaciones a la par con las Escrituras o están dejando de lado las Escrituras por completo. De cualquier manera, la suficiencia de las Escrituras se pierde.

Ahora, es una cosa cuando un joven miembro de mi iglesia habla así. Otra cosa es cuando un pastor lo hace. Esto lleva a las personas a buscar revelaciones hechas a la medida para decisiones relacionadas con automóviles, casas y contribuciones financieras. En lugar de hacer que los creyentes crezcan en sabiduría espiritual, este tipo de epistemología de acceso directo infantiliza a los creyentes. Los líderes cristianos deberían enseñar a su gente a cómo vivir a la luz de la Palabra de Dios, lo que a menudo requiere una buena dosis de improvisación. Morris falla en hacer esto y; por tanto, presenta una epistemología defectuosa. 

LA SINCERIDAD NO ES LO MISMO QUE LA SOLIDEZ

Al final, creo que Robert Morris quiere servir al Señor y ha llevado a muchos a la fe. Pero me quedan preguntas sobre qué tipo de «bendición» ha ofrecido. Gálatas fundamenta nuestra bendición en la obra de Cristo que soportó nuestras maldiciones (3: 13–14), y Efesios 1: 3 define la bendición en términos del Espíritu Santo. De hecho, el depósito inicial de nuestra herencia eterna no se encuentra en la prosperidad actual, sino en la riqueza de conocer a Dios a través de su Espíritu Santo.

La vida cristiana es una vida de fe en Cristo, con una esperanza que termina en el siglo venidero. Pero en esta vida, Jesús prometió a sus seguidores odio (Juan 15: 18-25) y problemas (Juan 16:33). Si bien recibimos hijos, sanidad, protección y provisión física como regalos del Señor, estos no están garantizados. Y ciertamente, es una mala compresión del nuevo pacto predicar bendiciones materiales en este siglo como signos de fidelidad.

Lo que me lleva a un punto final: el libro de Morris no tiene consuelo para el creyente que sufre. Da muchos consejos prácticos de cómo vivir, ofrece muchos preceptos que pueden resultar en una mayor libertad financiera. Pero pasa demasiado tiempo mejorando las condiciones de esta vida fugaz, y al hacerlo ofrece soluciones que no se transfieren a culturas y países empobrecidos. Simplemente, no predica buenas noticias para todas las personas. En cambio, contiene algunos buenos consejos para los estadounidenses de clase media y alta que continúan viviendo en una tierra de oportunidades y opulencia.

Por esta razón, solo puedo ofrecer una advertencia en contra de The Blessed Life [La vida Bendecida]: A pesar de todos sus puntos de doctrina ortodoxos, existe la sensación predominante de que Dios centra su vida en mejorar la tuya. ¿De esto se trata realmente la vida del reino? Creo que no, y tampoco Jesús, que nos llama incluso ahora para centrarnos en el reino venidero:

«Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros. (Mateo 5: 10–12)».


Traducido por Renso Bello.

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