Reseñas

Curva J | por Paul Miller

Review
07.02.2020

En Filipenses 2:5, el apóstol Pablo nos instruye a: «Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo».

En este versículo, Pablo me recuerda dos realidades que rutinariamente olvido. La primera: en Cristo Jesús, tengo una nueva manera de pensar. La segunda: en Cristo Jesús, debo vivir de acuerdo a esa nueva manera de pensar.

En este libro, Paul Miller me mostró cómo convergen estas dos realidades: la curva J.

¿Qué es la curva J?

La curva J es «la vida cristiana normal» (19). Es la vida que «representa repetidamente la muerte y la resurrección de Jesús». Al igual que la letra J, demuestra cómo la vida de Jesús declinó en su muerte y luego se elevó en su resurrección. Y, tal como el Apóstol Pablo les recordó a los filipenses, esta vida es nuestra vida. «Es el patrón no solo de la vida de Jesús, sino de nuestras vidas, de nuestros momentos cotidianos» (19).

Paul Miller explica que escribió este libro «para restablecer su sentido de la vida cristiana normal» (22). La vida cristiana normal es una vida entregada a muchas «muertes», muriendo a la comodidad, la conveniencia, el éxito mundano, la aprobación, la facilidad, el resentimiento, lo susceptible, el mal humor, el cinismo y la desesperación, solo para ser «resucitado» una y otra vez, encontrando vida en el arrepentimiento, el amor, la humildad, la vulnerabilidad, la confianza y la esperanza. «Jesús se sustituye así mismo por nosotros, nosotros sustituimos los pedazos de nuestras vidas por otros» (30).

VER LA CURVA J EN LAS ESCRITURAS

Miller vincula su exploración de la curva J a los escritos del apóstol Pablo. Abre porciones de Filipenses, 1 y 2 Corintios, Romanos 6 y 8, Colosenses 1 y 3, y Efesios 1. También explora modelos de Curva J que se viven en Filemón, 1 Tesalonicenses y Hechos.

En la Parte 1, Miller explora la curva J en las relaciones con la carne, la justificación por la fe y la unión con Cristo. En la Parte 2, comienza el descenso hacia el arrepentimiento y el sufrimiento. En la Parte 3, él mira la motivación del amor. En la Parte 4, Miller comienza a mirar hacia arriba al llevarnos al lado de la resurrección de la Curva J. De un particular interés para los lectores de 9Marcas, el libro concluye en la Parte 5 explorando el papel de la iglesia como la comunidad en la que se utiliza la Curva J para transformar al pueblo de Dios a la imagen de Cristo.

CRUCIFICANDO LA CARNE Y ELEVÁNDOSE A LA VIDA EN CRISTO

Tengo una confesión que hacer: Estoy constantemente tentado a vivir con mis prerrogativas. Por varios días, funcionalmente creo que la glorificación ya debería haber ocurrido. A pesar de las palabras de Pablo de que «a través de muchas tribulaciones debemos entrar en el reino de Dios» (Hechos 14:22), a veces pienso que «muchas» significa «pocas» y «ocasionales». Me olvido de lo que efectivamente implica vivir como uno «crucificado con Cristo» (Gálatas 2:20). Olvido que, bíblica y teológicamente, vivimos en el «ya/pero todavía no». Esta vida es el desierto antes de la tierra prometida, donde las tentaciones para quejarse abundan. Esta presente estancia incluye una cruz que se coloca sobre nuestros hombros antes de la corona que un día adornará nuestras cabezas.

Y por eso, estoy agradecido por este libro. Si eres como yo, también le serviría a tu alma el leerlo. Aplicar el trabajo de Miller a tu vida calibrará tu corazón, a las expectativas bíblicas para la vida y el ministerio, y te proporcionará una perspectiva bíblica de cómo se ve realmente vivir por Gracia.

La vida cristiana es dura, pero no todo es adversidad o tristeza. Recientemente, mientras predicaba a través del libro de Éxodo en nuestra iglesia, llegué a Éxodo 15: 22-27. Allí, los israelitas son conducidos al desierto solo para encontrarse con un oasis que no se puede beber al cual llamaron «Marah» (amargo). Después de refunfuñar contra Moisés, y él clamando a Dios; Dios intervino e hizo dulce el agua arrojando un tronco al agua. La gente pudo beber y luego continuaron su viaje por el desierto antes de llegar a Elim, un rico oasis en el desierto donde podían refrescarse. Esta es la curva J: circunstancias amargas que la provisión de Dios convierte en dulce. Detrás de cada dolor, hay un propósito. Más allá de cada Marah, hay un Elim. En medio de la muerte, hay vida.

J-Curve [La Curva J] es un recordatorio refrescante de que la verdadera espiritualidad es la espiritualidad en la tierra. Vivimos nuestra devoción a Cristo en el contexto de vuelos retrasados, bebés que lloran y resfriados. Cada día, el morir y resucitar con Jesús nos coloca en los caminos sacrificiales del amor que cuesta: cuidar a un cónyuge o un hijo enfermo, pasar tiempo con un miembro anciano de la iglesia, buscar a un hermano o hermana descarriado y crucificar nuestra propia carne. Pero, como Miller nos recuerda, este proceso de muerte y resurrección es la vida cristiana normal, y la vida cristiana normal es una «peregrinación a la maravilla del evangelio» (24).

Aunque nos costará nuestras vidas (solo para encontrarlas al final), estemos todos deseosos por unirnos a esa peregrinación.


Traducido por Renso Bello, Venezuela.

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