Clases esenciales: Teología Bíblica

Teología Bíblica – Clase 8: La Historia de la Misión

Artículo
04.04.2018

  Descargar Manuscrito en formato Word
  Descargar Folleto del Alumno en formato Word

 

Clase esencial
Teología Bíblica
Clase 8: La Historia de la Misión


¿Quién puede decirme de donde viene esta frase: «esta es tu misión, debes escoger aceptarla?» Misión imposible. El espectáculo, luego el cine, era como un equipo de agentes secretos del gobierno que tomarían misiones que eran… imposibles.

La palabra misión no se encuentra en la Biblia, pero la palabra de la que se deriva —«enviado»— si está. Y la palabra misión es utilizada simplemente para hablar de ser enviado con un propósito.

Si has estado aquí en la clase de teología bíblica en semanas anteriores, sabes que hemos estado identificando diferentes temas a través del canon bíblico. El objetivo de esta clase es identificar la historia de la misión. ¿Qué es la misión de Dios para la humanidad? ¿Cuál es la misión de Dios para su pueblo especial? ¿Cuál es su misión para la iglesia local? ¿Cuál es su misión para ti?

Ha habido una fuerte discusión entre los evangélicos de estos tiempos. Un grupo diría, «la gran comisión es la misión de la iglesia.» Eso es lo que Kevin DeYoung y Greg Gilbert dicen en el libro What is the Mission of the Church? [¿Cuál es la misión de la iglesia?] (ver la página 241). Sin embargo, otros dirían, «se trata de amar a Dios y a nuestro prójimo como a nosotros mismos. El gran mandamiento. Cosas como cuidar del pobre.» Aun así otros pudieran decir, «es como imaginarse a Dios del Génesis. El mandato cultural.»

¿Y todo esto tiene implicaciones en lo que hacemos como iglesia y como administramos el presupuesto de la iglesia? ¿Lo enfocamos en el personal? ¿Los misioneros? ¿Cuidar al pobre? ¿Hacer pozos de agua?

¿Cómo responderían ustedes muchachos?: ¿Cuál es la misión de la iglesia? ¿O tu misión como miembros de una iglesia?

Hace algunos años atrás Matt Schmucker (un anciano de aquí que en ese tiempo era mi jefe en 9Marcas) y yo estábamos sentados almorzando en la mesa de un hermano piadoso que es abogado. Él había pensado en dedicarse al ministerio pero decidió que realmente quería ser abogado. Y no solo eso, él amaba lo que hacía y era muy bueno en ello. Estuvimos hablando de este tema de la misión y en un punto él nos preguntó a Matt y a mí, «¿crees que tu trabajo es más importante que el mío?» Y por «trabajo» él se refería al hecho de que Matt y yo estábamos en el ministerio vocacional.

Este hermano quería decir que Jesús es Señor sobre todas las cosas, y que debemos hacer todo por fe y como un acto de adoración. Jesús eliminó la división secular/sagrado, por lo menos para aquellos de nosotros que somos cristianos. Y entonces, ¿por qué le das más importancia a una carrera que a otra? Además, en ese sentido, todo lo que hacemos lo hacemos por en nombre de la misión.

Hace un momento estaba parado en el patio de un vecino. Él es un ministro luterano. Él y su hijo adulto estaban sembrando un árbol y su hijo expresó que él estaba «en la misión» al sembrar un árbol.

Una vez más, ¿qué piensas? ¿Es la misión de la iglesia sembrar árboles? ¿Hornear un buen pan? ¿Ser abogados piadosos que buscan la justicia? ¿Y qué hay acerca de tu trabajo? ¿Qué tiene que ver con la misión de Dios y la misión de la iglesia? ¿Qué tiene que ver con el ministerio, y es el ministerio vocacional mejor en alguna manera?

Para responder a estas preguntas queremos reflexionar —una vez más— en la historia de la Biblia. De hecho, vamos a contar dos historias de la Biblia. La primera historia es acerca de crear una imagen de Dios. La segunda historia es acerca de ser salvos. Y en cada una vamos a movernos rápidamente a través de seis episodios en particular: la creación, la caída, Israel, Cristo, la iglesia, la gloria.

I. Historia 1: la imagen lo es todo (historia real)

A. La creación

Primero, vayamos a Génesis 1. Dios crea las plantas y los animales «cada uno según su especie.» Cada manzana es formada según otra manzana, y cada cebra según otra cebra.

Pero luego en el versículo 26 leemos esto: «Entonces Dios dijo: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza.» El hombre no fue formado a partir de otro hombre. Él fue formado a partir de Dios. Él de forma única, refleja y se parece a Dios.

  • Ser creado de forma única a la imagen de Dios, los humanos deben reflejar a Dios y la gloria de Dios antes que el resto de la creación.
  • Como un hijo que actúa como su padre e imita los pasos profesionales de su padre (Génesis 5:1; Lucas 3:38), el hombre está diseñado para representar el carácter de Dios y gobernar sobre la creación: «… y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.» (Génesis 1:26b)

B. La caída

Y así, paso uno, la creación. Paso dos, la caída y Génesis 3. El hombre decide no representar el gobierno de Dios. Él se rebela contra Dios y se va a trabajar representando su propio gobierno.

  • Versículo 5: la serpiente dice, «sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios.» Esa es una imagen tentadora: yo, como Dios. Y así Eva y luego Adán lo tomaron y comieron. Y Dios le dio al hombre lo que pidió y lo quitó de su presencia.

Por eso ahora el hombre es corrupto o pervertido. Puede que digas, el espejo está inclinado y por eso se refleja una imagen falsa como un reflejo grotesco de carnaval. Ahora el gobierno humano es abusivo, opresor y explotador.

Está bien: paso 1. El hombre es creado a la imagen de Dios, su gobierno y su carácter.

Paso 2. El hombre decide representar su propio gobierno —para reflejar su propia gloria.

C. Israel

Paso 3. Israel. Dios en su misericordia tenía un plan para salvarnos y usar un grupo de personas para cumplir su propósito con la creación —el reflejo de su gloria.

  • En Éxodo 4 Él hasta llama a su nación su «hijo» (vers. 22-23). ¿Por qué un hijo? Porque los hijos se parecen a sus padres y siguen los pasos de sus padres. Los hijos representan a sus padres.

Camino a la tierra prometida, Él toma a su hijo y lo lleva a un monte llamado Sinaí (vayamos a Éxodo 20) y le dice varias cosas incluyendo esta:

  • Primero, versículo 3, no tendrás dioses ajenos delante de mí.
  • Segundo, versículo 4, «no te harás imagen [ídolo], ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.» Israel debía guardar el primer mandamiento —«no tendrás dioses ajenos delante de mí»— reflejando la imagen y la gloria de Dios, lo cual prohibía inclinarse a alguna otra imagen.

Dios le advirtió que si este hijo, Israel, buscaba otras imágenes y fracasaba en reflejar el carácter santo de Dios, lo expulsaría de la tierra. Para hacer esta historia más corta, el hijo no escogió la imagen de Dios sino otras y Dios lo expulsó de su presencia y de la tierra.

Una de las lecciones principales del Israel antiguo es que los seres humanos caídos no pueden reflejar el carácter y la gloria de Dios con sus fuerzas.

D. Cristo

Paso 4. Cristo. Vayamos a Lucas 3:22. Jesús es bautizado. El Espíritu Santo desciende sobre Él. Y luego una voz del cielo dice: «tu eres mi hijo amado; en ti tengo complacencia.»

Aquí está el Hijo perfecto —con «H» mayúscula— que agrada perfectamente al Padre. Luego, fíjate en el resto del capítulo. Hay una genealogía que termina con el versículo 38, «hijo de Enós, hijo de Set, hijo de Adán, hijo de Dios.»

Inmediatamente después de la genealogía, Jesús es tentado por satanás de la misma manera que Adán. Pero el Hijo amado hace lo que Adán e Israel no hicieron. Él lo representa perfectamente y por eso glorifica a Dios escuchando la Palabra de Dios. Jesús repite toda la historia. Él la hace nuevamente.

De tal Padre, tal hijo.

Por eso es que los escritores de las epístolas del  Nuevo Testamento retroceden y lo llaman la «imagen del Dios invisible» (Colosenses 1:15) y «el resplandor de su gloria y la imagen misma de su sustancia» (Hebreos 1:3). Jesús dijo, «El que me ha visto a mí ha visto al Padre» (Juan 14:9). ¡El problema de la corrupción de Adán fue resuelto!

E. La iglesia

Paso 5. La iglesia. Vayamos a Romanos 8:29: «porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.»

  • 1 Corintios 15:49 «Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial.»
  • 2 Corintios 3:18 «Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.»
  • Colosenses 3:9-10 « No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, 10 y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno.»

¿Qué llama Dios a hacer a la iglesia? ¡Debemos reflejar el carácter, la semejanza, la imagen y la gloria del Hijo y el Padre en el cielo!

  • El Padre es un pacificador, por tanto iglesia, sean pacificadores.
  • El Padre ama a sus enemigos, por tanto iglesia, ama a tus enemigos.
  • El Padre y yo somos uno, por tanto iglesia, sean uno.
  • Mi Padre es perfecto, por tanto iglesia, sean perfectos.
  • El Padre me envió, por tanto iglesia, yo te envío.

De tal Padre, tal Hijo e hijos.

F. La gloria

Paso 6. Nos pareceremos más perfectamente a Él cuando lo veamos en la gloria perfecta: «Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es» (1 Juan 3:2). Santos como Él. Amoroso como Él. Unidos como Él. Este versículo no está prometiendo que seremos dioses. ¡Está prometiendo que nuestra alma brillará intensamente con su carácter y gloria, como reflejos perfectos hacia el sol!

¿Seguiste la historia? Aquí está el resumen.

  • Dios creó al mundo y la humanidad para que refleje la gloria de quien es Él. Esa es su misión para la humanidad. La imagen lo es todo.
  • Adán y Eva, que estaban llamados a reflejar el carácter de Dios, no lo hicieron.
  • Ni tampoco lo hizo el pueblo de Israel.
  • El Hijo lo hizo. En Cristo, Dios vino a reflejar a Dios. Y en Cristo, Dios vino a salvar.
  • Ahora la iglesia está llamada a reflejar el carácter y la gloria de Dios a todo el universo, testificando con palabras y hechos su gran sabiduría y obra de salvación.

En otras palabras, Dios busca utilizar la vida corporativa de la iglesia local para cumplir los propósitos de su creación—reflejando su imagen sabia, santa y amorosa para que todo el mundo lo vea. Es decir, que en un sentido está es la misión de la iglesia: reflejar la imagen de Dios y hacerlo de tal manera que sea diferente a la humanidad porque esta solo presenta una imagen distorsionada. Nuestra labor es una de recuperación de imagen. Debemos vivir como una humanidad que ha sido transformada.

Otra palabra o categoría que podemos utilizar para todo esto es adoración. Cuando adoramos algo lo consideramos digno de ello, lo cual puede ser visto cuando pensamos en una antigua palabra en inglés para adoración que significa: vale la pena pasar por alto. Reflejar a Dios, sus propósitos y juicios de manera consciente y deliberada significa considerarlo digno de ello. Es el centro de nuestra adoración. Justin comenzará desde cero una idea más cuidadosa de la adoración en unas semanas.

Por ahora, podemos decir ampliamente que la misión de la iglesia consiste en ser la verdadera humanidad. Y al igual que la verdadera humanidad, debemos establecer un ejemplo de la imagen de Dios y la búsqueda de dominio para toda la humanidad.

«Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. 14 Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. 15 Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. 16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.» (Mateo 5:13-16)

¿Pero dónde es que la gran comisión encaja en todo esto? El libro de Kevin DeYoung y Greg Gilbert que vendemos en el kiosco de libros dice: «la gran comisión es la misión.» Te dí una respuesta muy amplia: reflejar a Dios en todo. Ellos han provisto una respuesta más estrecha: hacer discípulos, bautizarlos y enseñarles todo lo que Jesús ordenó.

¿Cuáles de estas dos respuestas es la correcta?

II. Historia 2: debemos ser salvos a través de un sacrificio (la historia sacerdotal)

Me gustaría contar la historia de la Biblia una vez más, pero esta vez quiero ilustrar un tema que estuvo allí la primera vez haciéndolo de manera más clara. Así que, vayamos a los mismos seis episodios.

A. La creación

Adán y Eva caminaron en el jardín sin pecado con la promesa de una vida eterna.

B. La caída

Adán y Eva comieron el fruto prohibido y se ganaron el juicio de la muerte. Adán no solo tenía un problema de corrupción como pensamos en la historia anterior, él tenía un problema de culpa.  Él había quebrantado la ley y por eso recibió un castigo.

Por gracia, Dios anuncia la solución sacrificando una pareja de animales y dándole a Adán y Eva la piel para que cubran su desnudez y vergüenza.

C. Israel

Episodio 3: Israel. Dios llama a Abraham y luego salva a los descendientes de Abraham de la esclavitud de Egipto. Él los cruzó por el mar rojo como un gran acto de salvación. Pero primero, él demuestra a través del sacrificio de la pascua que pasaría por alto su pecado. Él también les otorgó su ley, la cual le enseñaría que la verdadera salvación que necesitaban sería de ellos mismos y su propio pecado. Después de todo, en esa ley están incluidas las ofrendas por los pecados y las provisiones para el día de la redención.

Efectivamente, las personas pecaron y fueron exiliadas. La lección fue que no pudieron salvarse a sí mismas. Necesitaban un Salvador, un Mesías.

D. Cristo

Buenas nuevas: Cristo vino como ese salvador. Episodio 4.

Él vino no solo como el rey perfecto que reflejaba a Dios sino como el cordero pascual que pagaría el precio por el pecado al ser clavado en la cruz. Él no solo resolvería el problema de corrupción de Adán sino que pagaría también el problema de culpa de Adán.

Colosenses 2 dice que si nos hemos arrepentido de nuestros pecados y puesto nuestra confianza en Cristo, Dios «perdonándoos todos los pecados,14 anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz» (Colosenses 2:13-14).

Jesús gobernó perfectamente en nombre del Padre divino cuando fue a la cruz y pagó el castigo de un pueblo para que pudiera ser salvo. Luego, el Padre lo levantó de la muerte venciendo el pecado y la muerte, y le dio toda autoridad Mateo 28:18 dice: « Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.» ¿Y cuál es la primera cosa que este con toda autoridad hace por el pueblo que ganó? Él los nombra y les otorga una misión.

E. La iglesia

Y es aquí donde llegamos al episodio 5: la iglesia. Y aquí está la misión que Jesús nos otorga:

«Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.» (Mateo 28:19-20)

¿Cuál es la misión de la iglesia? Bueno, en un sentido tenemos que decir que la misión de la iglesia es hacer discípulos de todas las naciones bautizándoles y enseñándoles todas las cosas que Jesús ordenó. Nuestra labor es señalar el camino hacia la salvación.

Y debemos comenzar aquí porque una lección del Antiguo Testamento es que hay un camino que parece derecho al hombre, pero que lleva a la muerte. Y así, estamos rodeados de personas que piensan que están caminando de manera correcta cuando están caminando hacia un precipicio.

¡Tienes que decírselo! «¡Estás caminando hacia un precipicio! Te estrellarás con las rocas. ¡Por favor deja de caminar de esa manera!»

Es totalmente insuficiente ir donde una persona que está caminando hacia un precipicio y amarlo en tu corazón, abrazarlo, darle tus ropas, prepararle una comida y darle ayuda médica, vivir como la humanidad transformada sin decir nada. Debes, debes, debes abrir tu boca y decirle, «estás caminando hacia un precipicio. Por favor arrepiéntete de tu camino. Cambia de dirección.»

Amigos, el centro de la misión de la iglesia es hablar. Llamar a las personas al arrepentimiento. Predicar el evangelio. Decirle, «¡la salvación es por aquí!» Si no lo hacemos, todo lo demás que hacemos no sirve de nada.

F. La gloria

Episodio  6: la gloria. Un día, dice el libro de Filipenses, toda rodilla se doblará y toda lengua confesará que Jesucristo es el Señor. No habrá necesidad de hacer discípulos porque todos sabrán que Jesús es el Señor. Y sabrán eso por su gozo y tormento eterno. Nosotros doblaremos nuestra rodilla en adoración o en derrota.

Mientras tanto, por supuesto, la misión de la iglesia es comunicarle a las personas las buenas nuevas y hacer discípulos. Las buenas nuevas resuelven el problema de la culpa y la corrupción.

III. ¿Cómo unimos las dos historias?

Por tanto, cuál es la respuesta: ¿es la misión de la iglesia amplia o estrecha? ¿Y cómo unimos todo esto?

Amigos, cuando pensamos en la misión de la iglesia tenemos que unir las dos demandas de proclamar el evangelio y vivir como la verdadera humanidad. Necesitamos la respuesta estrecha y la ancha. Necesitamos ambas historias. En el centro de nuestra misión está proclamar el evangelio y hacer discípulos. Permanecer en ese centro es el contexto de una comunidad transformada.

¿Cómo exactamente unimos estas dos historias?

Bueno, pienso que tenemos una pista en el pasaje que habla sobre sal y luz que leí anteriormente de Mateo 5: «Vosotros sois la sal de la tierra…vosotros sois la luz del mundo… Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.» (Mateo 5:13-16)

Está bien, eso quiere decir que toda mi vida debe ser salada o diferente. Toda mi vida tiene que ser una luz. ¿Pero cómo es que las personas relacionarán mi vida con la del Padre en los cielos? Tal vez simplemente pensarán que soy un hombre amable, pero Mateo 5 nos hace una pregunta: ¿Qué relaciona mi vida al Padre en los cielos? ¿Cómo es que las personas sabrán que pertenezco al «nosotros» del cristianismo?

Jesús responde esa pregunta en Mateo 16, 18 y 28 cuando le otorga la autoridad de atar en la tierra lo que está atado en los cielos y desatar en la tierra lo que está desatado en los cielos primero a Pedro y después a la iglesia local. Y luego nos otorga la herramienta del bautismo para que atemos y desatemos. Es nuestro bautismo hacia la membresía de la iglesia local lo que luego asocia nuestro nombre con el cielo.

En otras palabras, para yo poder cumplir mi Mateo 5, que significa reflejar la imagen del Padre siendo sal y luz a través de toda mi vida, necesito ser afirmado formalmente como discípulo al bautizarme en la membresía de una iglesia.

Una vez más, la misión amplia depende del cumplimiento de la misión estrecha. Puedes hasta decir que la misión estrecha tiene que ocurrir primero, pero tienes que compartir el evangelio con alguien para que pueda ser salvo y luego le pondrás la etiqueta de Jesús a través del bautismo para que las personas sepan que su vida habla de parte de Jesús. No sé si representas a Jesús a menos que tengas la etiqueta de Jesús. Así que tienes que bautizarte en una iglesia. ¿Ves?

Por tanto, ¿cuál es la misión de la iglesia? Quiero responder esa pregunta de la siguiente manera:

La misión de la iglesia como un cuerpo corporativo es la gran comisión. Es la respuesta estrecha. Es hacer discípulos. Es compartir el evangelio, luego bautizar hacia la membresía a aquellos que se arrepienten y creen, y luego enseñarles todo lo que Jesús ordenó. En la medida que nosotros, la iglesia Capitol Hill Baptist Church, trabajamos juntos consiguiendo dinero, contratando pastores y pasando tiempo juntos como cuerpo, nuestra labor es hacer discípulos y equiparnos unos a otros para hacer discípulos.

Pero esto solo es la primera mitad de mi respuesta a la pregunta acerca de la misión de la iglesia.

La misión de la iglesia como miembro individual es el gran mandamiento, que es otra manera de hablar acerca de vivir como la verdadera humanidad—amando a Dios con el corazón, la mente, el alma y las fuerzas, y amando nuestro prójimo como a nosotros mismos. Esto implica reflejar a Dios en palabras y hechos. Implica no solo enseñar todo lo que Jesús ordenó sino también obedecerlo. No implica menos que la gran comisión sino más.

Por tanto:

La misión de la iglesia

Como cuerpo corporativo                              La gran comisión

Como miembro individual                            El gran mandamiento

IV. ¿Qué significa esto para ti y la misión de tu vida?

Última pregunta: ¿qué significa esto para ti mientras buscas cumplir la misión que Dios te ha otorgado?

Hay tres lecciones básicas que quiero que aprendas de todo esto. Esta es tu misión, debes escoger aceptarla.

A. El primer paso de la vida cristiana es bautizarse hacia la membresía de una iglesia.

Escucha la gran comisión una vez más: «Por lo tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Enseñen a los nuevos discípulos a obedecer todos los mandatos que les he dado.»

Por tanto, vamos y hacemos discípulos. ¿Cómo? Bautizándoles y enseñándoles. Es decir, identificándonos con Cristo y el pueblo de Cristo. Y a través de la instrucción.

Ves eso en tu folleto: identificación e instrucción. Somos bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu. Recibimos la etiqueta con el nombre de Jesús a través del bautismo hacia la membresía de iglesia. Luego, somos instruidos sobre la vida de la iglesia.

Y este trabajo primario de instrucción tiene implicaciones claras para lo que esperamos cumplir con el presupuesto de nuestra iglesia y a través del tiempo del personal.

Por supuesto, si nuestra profesión de fe y vida comienzan a contradecirse una con la otra sin arrepentimiento, Jesús le dice a la iglesia que nos remueva de la membresía como un acto de disciplina.

¿Ves entonces cómo nuestro proceso de membresía y disciplina juega un papel crucial en la obra de discipulado y evangelismo de las iglesias?

Una segunda marca:

B. Actuando unidos como iglesia, le damos prioridad a la predicación del evangelio a aquellos que están dentro y alcanzando a los que están afuera.

Lo más importante que hacemos cuando nos reunimos como iglesia es predicar el evangelio.

Lo más importante para las personas que apartamos para el pastorado es predicar y enseñar el evangelio. Lo más importante que hacemos con la ofrenda colectada es pagarle a nuestros pastores, mantener el espacio en que nos reunimos a escuchar la instrucción de Jesús y enviar misioneros. En un sentido, todos somos misioneros de varios hogares y lugares de trabajo. De manera más tradicional, llamamos «misioneros» a las personas que sienten un llamado especial a cruzar barreras de territorio y lenguaje para compartir el evangelio con las personas que nunca lo han escuchado. Y trabajamos juntos para patrocinar a esos misioneros.

Volvamos a Génesis 1:28: «Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.»

¿Significa esto que debemos explotar, oprimir y dominar? No, si vamos a dominar y gobernar de la manera que Dios lo hace. El gobierno de Dios da vida y no abusa ni utiliza la vida.

Por tanto, todo cristiano debe moverse hacia algún dominio para ser lo que Adán debió haber sido. Te mueves en un salón de clases, en la oficina de algún negocio, un área de juegos, una cocina, un cuadro, un problema de álgebra. Y estás llamado a dominar y gobernar sobre ese lugar en nombre de Dios creando y dando vida, a través del orden, los propósitos y el bien. Debes utilizar tu autoridad y poder para tomar decisiones para promover la vida de los demás. Para servir.

  • Al igual que un jardinero que trabaja para traer vida de la tierra, muévete en los lugares de la arquitectura y la ingeniería, la ciencia y el arte, el comercio y las leyes, y el gobierno y el viaje espacial, ordena, forma, crea, en todo esto, sirve.
  • Coloca la bandera de Dios en cada lugar de la vida como vice rey. Ve valientemente donde ningún hombre ha ido—a llevar el gobierno de la gloria de Dios a ese lugar.

Ilustración: antes de sentir el llamado al ministerio vocacional, trabajé como jefe de redacción de una pequeña revista económica internacional aquí en DC. Hice un buen trabajo en la revista. Planifiqué, edité, administré, ejecuté, publiqué la revista. ¿Pero pregúntame si me arrepiento de algo acerca de ese trabajo? Me arrepiento de haber hecho solo un buen trabajo y no uno excelente. No hice un trabajo tipo A+. Hice un trabajo tipo B-. ¿Por qué me arrepiento de eso—porque me hubiera ayudado con lo que hago hoy? No me ayudaría ápice. Ahora estoy en un lugar completamente diferente.

No, me arrepiento porque mi jefe era muy cínico con relación al cristianismo y los cristianos. Y por eso me hubiera gustado hacer un trabajo A+ para él como testimonio contra todo su cinismo.

Una tercera lección que aprender:

C. Tu misión diaria como miembro de iglesia es representar al Rey Jesús como la humanidad transformada con tus palabras.

Si solo nos ocupamos de las obras, solo llamaremos la atención hacia nosotros mismos. Colocar la bandera en nombre de Dios debe hablar palabras acerca de Dios. Debes identificarte como cristiano. Fuera de eso, todo tu trabajo es en un sentido para nada porque el objetivo es ayudar a las personas a verlo a Él. Una vez más, eres un espejo.

Amo la manera en que un amigo que conozco, cuando comenzó su doctorado en una universidad muy prestigiosa, se introdujo inmediatamente como un cristiano nacido de nuevo. Él hizo eso, primero para matar su temor a la gente y su deseo de que las personas lo exalten. Pero también lo hizo para identificar su vida con Cristo. Así sabrían a quien adorar cuando vieran las buenas obras de este hermano.

Amigos, de una manera o de otra, debemos trabajar para compartir las buenas nuevas acerca de Jesús. Oramos por esto como iglesia especialmente los domingos en la noche. También deberíamos orar acerca de esto durante toda la semana.

D. Por el bien de tu misión, necesitas a tus hermanos miembros de la iglesia durante la semana y ellos te necesitan a ti.

Nos necesitamos unos a otros para rendición de cuentas, para exhortación, para instrucción.

Mi esposa muchas veces lo hace durante esa hora difícil antes de la cena, cuando los niños alternan entre hiperactivos y debilitándose con la ayuda de Chesed Broggi, una miembro que vive al cruzar la calle que nos visita varias veces a la semana entre 4:30 y 5 de la tarde. Sus hijas y mis hijas juegan intensamente por 30 a 60 minutos… en otro lugar… y así Chesed y mi esposa pueden refrescarse la una a la otra.

Si vamos a vivir como la nueva humanidad, necesitamos saber cómo vivir no solo como individuos piadosos y píos. Necesitamos saber cómo vivir juntos en paz, gozo y motivación. Necesitamos oportunidades para practicar la paciencia, la amabilidad y el dominio propio juntos. Como dice muchas veces Mark Dever, no puedes realmente ejercer el fruto del Espíritu en una isla desierta. No, es en la vida de iglesia donde realmente aprendemos a hacerlo unos por otros.

¿Cuál es la misión de la iglesia?

La misión de la iglesia es ser luz en las naciones proclamando el evangelio de Jesucristo, viviendo como la verdadera humanidad y comunidad transformada e invitando a las naciones a esa luz y transformación.

¿Es eso lo que esta iglesia local, Capitol Hill Baptist debe hacer? Si, debemos proclamar el evangelio y vivir juntos como la verdadera humanidad.