Clases esenciales: Teología Bíblica

Teología Bíblica – Clase 6: El Pueblo de Dios

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04.04.2018

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Clase esencial
Teología Bíblica
Clase 6: El Pueblo de Dios


¿Quién sabe lo que es una metáfora mixta? ¿Puede alguien darme un ejemplo?

Una metáfora mixta consiste en utilizar dos imágenes diferentes que no encajan juntas en una sola declaración.

Puede que recuerdes a Jiminy Cricket de Pinocho exclamando, «le pusiste mantequilla a tu pan. ¡Ahora duerme en él!» o como dice en el diálogo de otra película, «parece que las vacas vinieron a casa a pasar la noche.»

Hasta el día de hoy, a veces repito las palabras de Biff, el matón cabeza dura de la película Volviendo al Futuro: «hagamos un árbol y salgamos de aquí.»

Sin embargo, no son solo los escritores de comedias que mezclan sus metáforas. Los poetas también lo hacen, aunque sus mezclas son más sutiles. T. S. Elliot comienza uno de sus poemas con una oración acerca de la «nieve olvidadiza,» y William Butler Yeats escribe acerca de «caminar sobre los sueños.» Hablando estrictamente, la nieve no puede ser olvidada y no se puede caminar sobre los sueños. Pero la combinación inesperada de metáforas en ambos casos nos permite ver las cosas verdaderas que normalmente no podemos ver con un lenguaje más literal.

En su libro Church Membership [Membresía de Iglesia], Jonathan Leeman destaca que cuando los autores del Nuevo Testamento comienzan a hablar acerca de la iglesia y sus miembros, ellos promueven esta mezcla de metáforas hacia la hipervelocidad, que es como presionar el botón del turbo en un caballo de carreras. Pablo habla acerca de ser «bautizado» en un «cuerpo,» como su pudiéramos ser inmersos hasta el tronco. Pedro habla acerca de los cristianos como «piedras vivas» lo cual es en sí misma una metáfora combinada, y luego dice que estas piedras vivas están siendo construidas para ser integradas a una casa espiritual que será un sacerdocio real.»

¿Puede alguien pensar en otra metáfora para la iglesia del Nuevo Testamento?

Cuando abres la Biblia y lees lo que Dios dice acerca de la iglesia, te encuentras ante una gran metáfora mezclada. Leemos que la iglesia es como un cuerpo, un rebaño de ovejas, ramas de una vid, una novia, un templo, el edificio de Dios, un pueblo, exiliados, una nación santa, un sacerdocio real, sal de la tierra, el Israel de Dios, la dama escogida, y así sucesivamente. Las imágenes siguen llegando, unas encima de la otra. Es como hojear un album de fotos.

La iglesia es diferente de cualquier otra cosa en la tierra. Es como la familia, como un cuerpo, como un rebaño… entiendes la idea. Esa es una imagen difícil de dibujar, aun para los mejores artistas. La pregunta es, ¿qué hacemos con todas estas metáforas? ¿Qué es la iglesia?

Si has estado aquí en semanas anteriores, sabes que hemos estado hablando de diferentes temas del canon bíblico. La teología bíblica comienza con la afirmación de que la Biblia, aunque fue escrita por muchos autores humanos diferentes a través de miles de años, por individuos de culturas diferentes que hablan idiomas diferentes, es también producto de un autor divino que está narrando una historia aunque con muchos dramas secundarios, acerca de la persona, obra y gloria de Jesucristo.

I. ¿CUÁL ES LA HISTORIA?

Dos semanas atrás reflexionamos acerca de la historia de un reino a través de un pacto cuyos ídolos hacen que este libro llamado la Biblia se encuentre unido. Una y otra vez, Dios establece su reino (o gobierno) a través de pactos. Primero, Él establece su reino con toda la humanidad a través de un pacto con Adán que luego repite con Noé. Pero luego establece específicamente una demostración especial de su reino a través de un pacto especial con Abraham, el primero de un pueblo especial.

Vayan a Génesis en su Biblia. ¿Qué vemos en el capítulo 10?

Una genealogía, o lo que a veces es llamado una tabla de las naciones. Y fíjate específicamente como es expuesta la genealogía: son mencionados los tres hijos de Noé y luego cada uno de sus hijos —todos los hermanos.

  • Versículo 1: estas son las generaciones de los hijos de Noé, Sem, Cam y Jafet…
  • Versículo 2: «los hijos de Jafet…
  • Versículo 6: «los hijos de Cam…»
  • Versículo 21: «También le nacieron hijos a Sem, padre de todos los hijos…»
  • Versículo 32: «Estas son las familias de los hijos de Noé por sus descendencias, en sus naciones; y de éstos se esparcieron las naciones en la tierra después del diluvio.»

Luego observa el capítulo 11. ¿Qué hay allí? Primero, está la historia de la Torre de Babel. Versículo 1: «Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras.» Pero por supuesto, se rebelaron contra Dios. Por tanto, en el versículo 8, «así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad.»

Luego, ¿qué tenemos comenzando en el versículo 10? Otra genealogía de Sem. Eso es interesante. Ya tenemos una genealogía de Sem en el capítulo 10. ¿Por qué piensas que tenemos una segunda genealogía de Sem tan solo un capítulo más adelante?

La primera cosa en que debemos fijarnos es en las diferentes estructuras de la genealogía. ¿Cómo están estructuradas de manera diferente?

El capítulo 10 menciona a todos los hermanos. Puedes llamarla genealogía horizontal: si estuviéramos escribiéndolo en un pedazo de papel tendrías todas estas líneas horizontales. El capítulo 11 solo menciona un hijo, su único hijo. Es como si estuviera trazando una línea especial. Puede que lo llames genealogía vertical: padre, luego hijo, luego hijo otra vez, y así sucesivamente. Y la genealogía vertical del capítulo 11 termina con Abraham.

Lo que encontrarás en Génesis es una historia de dos simientes. Vuelve a Génesis 3:15. Cuando Dios maldice la serpiente dice, «y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu [simiente] y la [simiente] suya.» En un sentido, las genealogías horizontales exponen la simiente de la serpiente: toda la humanidad caída. Las genealogías verticales trazan la simiente de la mujer: el pueblo especial llamado por Dios a través del cual vendría la victoria sobre la serpiente y el pecado. Con Sem obtenemos dos genealogías porque él es ambas cosas: la simiente de la serpiente y de la mujer… al igual que Abraham… somos, si somos cristianos: pecaminosos y justificados al mismo tiempo.

El panorama general es este: en el jardín del Edén, Dios creó la humanidad a su imagen. Ellos no lo hicieron. Por tanto, Dios llama un a un pueblo de linaje especial que son al mismo tiempo una parte de y puestos en enemistad con todas las personas para cumplir sus propósitos en la creación a su imagen.

A. Miembros llamados de un pacto especial: una nación, una simiente, hijos

¿Cómo es que la Biblia describe estos llamados miembros de un pacto especial? Para comenzar, Él los llama una nación. Observa el capítulo 12, versículo 1: «Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande.»

Y por supuesto, es la simiente de Abraham la que comprende esta nación. Versículo 7: «A tu descendencia daré esta tierra.»

En el capítulo 17, aprendemos que el pueblo abrahámico, los hijos de Abraham, o la simiente de Abraham estaban marcados por su circuncisión.

Finalmente, Abraham engendra a Isaac, quien a su vez engendra a Jacob, a quien Dios cambió el nombre a Israel. Luego Israel tuvo 12 hijos que se convirtieron en la cabeza de doce tribus de la nación de Israel.

Son una nación, una simiente, hijos.

B. Hijo de Dios, hijo de hombre, imagen, rey, sacerdote y más

Pero espera, retrocedamos la cinta. Asegurémonos de que nos perdimos de nada anteriormente en la historia. (Hablando de metáforas, ¿es que las personas que tienen menos de 30 años saben lo que quiere decir «retrocedamos la cinta»?

Dos semanas anteriores, vimos también que Adán, que fue creado a la imagen de Dios, era un tipo de hijo de Dios —alguien que debía parecerse y actuar como su padre. ¿Y qué hizo su padre? Su padre era un rey y por eso Adán debía ser un tipo de rey. Y la genealogía vertical de Jesús en Lucas 3:38 concluye, «el hijo de Enoc, el hijo de Set, el hijo de Adán, el hijo de Dios.»

Y hace dos semanas consideramos como estos nombres trabajan juntos: hijo de Dios, hijo del hombre, imagen de Dios.

Es curioso, luego Dios llama a Israel su «hijo» en Éxodo 4:22-23, y luego David su hijo en 2 Samuel 7 y el Salmo 2.

Y por supuesto, David es un rey. Por tanto, la imagen de Dios es el hijo de Dios que es a su vez hijo del hombre y rey.

También vimos dos semanas atrás, que Adán era también un tipo de sacerdote porque debía cuidar el jardín. Efectivamente, Éxodo 19 se refiere a Israel como sacerdote y rey cuando Dios dice: «y vosotros me seréis un reino de sacerdotes.»

Para resumir, tenemos el pueblo de Dios descrito en el lenguaje de los hijos de Dios, imagen, rey y sacerdote. ¿Se siente esto como una sobrecarga de imagen?

Y estas solo son algunas de las metáforas utilizadas para el pueblo de Dios en el Antiguo Testamento. En un momento veremos algunas otras.

C. Cristo como el nuevo Adán, Abraham, Israel, David, imagen, rey, sacerdote, hijo del hombre, hijo de Dios, simiente de Abraham

Ahora cuando vayamos al Nuevo Testamento, es importante que no nos movamos directamente de Israel a la iglesia. La historia de Israel no es cumplida en la iglesia. ¿Es cumplida en quien?

¡Cristo!

Dos semanas atrás consideramos las palabras de inicio del Nuevo Testamento: «el libro de la genealogía de Jesucristo, el hijo de David, el hijo de Abraham» (Mateo 1:1). Y vimos que Mateo nos estaba diciendo que Jesús es el nuevo Adán además de ser el nuevo David (o rey) y el nuevo Abraham (o simiente de Abraham). Y en Mateo 2 y 5 vimos que él era el nuevo Israel.

A través de los evangelios aprendemos que Él es el Hijo del Hombre, el Hijo de Dios. Hebreos nos dice que Él es nuestro verdadero sacerdote.

D. Un nuevo pueblo a través de la unión con Cristo

¿Quiénes entonces son el pueblo de Dios en el Nuevo Testamento? Observa el punto «D» en tu folleto. Son todos aquellos que están unidos a Cristo a través del pacto, quien es el segundo Adán, la simiente de Abraham, el nuevo Israel, el hijo de David. ¿Recuerdas el nuevo pacto que Cristo prometió a través de su sangre durante la última cena?

¿Qué significa estar unido a Cristo por un pacto? Significa que todo lo que es suyo es tuyo, y todo lo que es tuyo es de Él, como sucede en el pacto matrimonial. Cuando me casé con mi esposa, lo que era mío pasó a ser de ella, y lo de ella mío. La unión con Cristo significa que su justicia, posición y gloria pasa a ser mía, y mi pecado y condenación pasan a ser de Él.

Nuestra unión con Cristo se extiende a lo que él posee, muchas de las obras que Él hace, y el oficio de sacerdote y rey. (Romanos 6:1; Gálatas 2:20; Colosenses 2:20-3:4). Así, el cristiano comparte su vida, muerte, sepultura, resurrección, ascensión, gobierno y reino al igual que los beneficios justificables que vienen a través de su muerte expiatoria y resurrección. Estar «en Cristo,» dice el teólogo Sinclair Ferguson, «significa que todo lo que Él ha hecho por mí en representación se convierte en algo mío.»

Como tal, los cristianos son llamados «hijos.» Pedro nos llama «real sacerdocio.» Somos sacerdotes y reyes. Y por supuesto, dice Pablo que estamos siendo transformados a la imagen del Hijo.

E. La iglesia como Israel o simiente de Abraham, pero a través de la promesa

En la medida que Cristo es la semilla de Abraham y el nuevo Israel y que la iglesia está unida a Cristo, todo lo que es de Él pasa a ser de nosotros también. Cuando nos convertimos en Israel, nos convertimos en simientes de Abraham pero debemos identificarnos con Abraham e Israel a través de la promesa.

Piensa por un momento: soy Leeman de sangre porque mis padres son apellido Leeman. Mi esposa, Shannon es también Leeman. Pero ella no es una Leeman de sangre, ¿cómo es ella una Leeman?

A través de una promesa de pacto.

Y cuando Jesús y los apóstoles se manifiestan, aprendemos que no es la descendencia de sangre o biológica que es importante sino la promesa del pacto.

Observa Mateo 3:9, Jesús le dice a los fariseos y saduceos: «y no penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras.»

Ve a Romanos 9. Pablo explica además en los versículos 6 al 8: «No que la palabra de Dios haya fallado; porque no todos los que descienden de Israel son israelitas, ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos; sino: En Isaac te será llamada descendencia. Esto es: No los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos según la promesa son contados como descendientes.»

Finalmente, ve a Gálatas 3:29. Pablo le dice a las iglesias de Galacia: «Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.»

No es la descendencia física de Abraham lo que realmente es importante sino recibir la promesa que vino a través de Abraham. Observa Gálatas 6:15-16: «Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación. Y a todos los que anden conforme a esta regla, paz y misericordia sea a ellos, y al Israel de Dios.»

Con la venida de Cristo, la estructura del pueblo de Dios cambia. El pueblo de Dios ya no está constituido por descendientes físicos. El pueblo étnico de Israel simplemente tiene una función tipológica, como una sombra. Su propósito, entre otras cosas, fue demostrar cómo debía ser el verdadero pueblo de Dios. Por tanto, ellos recibieron la presencia y la ley de Dios. Pero por supuesto, ellos también necesitaban el Espíritu de Dios. Pablo dice: «lo que es importante es la nueva creación.»

El movimiento del Antiguo Testamento al Nuevo es el de la genealogía a la re-genealogía o regenaración. (Esta mañana publiqué un mensaje en Twitter. No, nunca seré una persona super popular en Twitter).

F. La iglesia regenerada y bautizada

Fíjate lo que esto significa para la composición de la iglesia. La iglesia, el pueblo de Dios en el Nuevo Testamento, ya no está unido por una relación étnica o biológica. La relación étnica fue eliminada porque estaba destinada a apuntar a algo diferente: una familia sobrenatural creada por el Espíritu.

Nuestros hijos no son parte de la comunidad de la iglesia simplemente porque son nuestros hijos. En cambio, somos una comunidad regenerada.  Según Pablo en Efesios 5, ¿cuál es el propósito del matrimonio? Es apuntar hacia una unión de pacto aún mayor que ella misma. ¿Y cuál es el punto de las relaciones familiares, especialmente en la familia de Israel? Apuntar a relaciones familiares aun mayores que las que tienen: los lazos familiares que debemos tener a través de la regeneración en la iglesia.

Entonces, ¿quiénes deben ser bautizados? No los bebés sino creyentes arrepentidos.

Vayamos a Hechos 2. En los versículos del 36 al 39, Pedro predica,

«Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo. Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.»

Una vez más, vemos que Pedro está interesado en una promesa. ¿Y quién recibe la promesa? Bueno, los presbiterianos y paedo-bautistas, quieren decir generalmente: «bueno, esto es para nuestros hijos y nosotros, así que debemos bautizarnos nosotros y nuestros hijos.» El problema es, sigue diciendo el versículo: que las promesas son para ti, tus hijos y para todos los que están lejos, es decir, judíos y gentiles.  Es para todos los que el Señor llame. Ya no es más una descendencia biológica. Es para aquellos que el Señor llame, se encuentren cerca o lejos, judíos o gentiles. Y esto es verdad también para tus hijos. Tus hijos también deben ser llamados.

El pueblo de Dios en el Nuevo Testamento consiste en creyentes bautizados.

G. Muchas de las metáforas de la iglesia tienen su fundamento en el Antiguo Testamento

En otras palabras, trazar la historia del pueblo de Dios desde el Antiguo Testamento hasta el Nuevo requiere que nos ocupemos cuidadosamente de la continuidad y la discontinuidad. Simplemente enfaticé un punto de la discontinuidad al describir el cambio de la genealogía a la regeneración.

Al mismo tiempo, tenemos que notar que más adelante muchas de las metáforas de la iglesia tienen su fundamento en el Antiguo Testamento. Greg Beale expresa: al igual que Israel, la iglesia es llamada el «amado Dios» (Deuteronomio 32:15; 33:12; Salmo 60:5; Isaías 44:2; Jeremías 11:15; Oseas 2:23; Romanos 9:25; Tesalonicenses 1:4); «iglesia» (ver LXX de Deuteronomio 23:2-3; 31:30; 1 Samuel 17:47; 1 Crónicas 28:8; Nehemías 13:1); «hijo(s) de Dios» (Éxodo 4:22-23; Deuteronomio 14:1; Isaías 1:2, 4; 63:8; Oseas 1:10; 11:1; Mateo 5:9; Romanos 8:14, 19; 9:26; Gálatas 3:36; 4:6); «simiente de Abraham» (Gálatas 3:26, 28); hijos de la «Jerusalén de arriba» (Gálatas 4:26, 31); «conciudadanos» con los «santos» judíos (Efesios 2:12, 19); «judío… internamente» y «la verdadera circuncisión» (Romanos 2:26-29; Filipenses 3:2-3): el «templo» (1 Corintios 3:10-17; 6:19; Efesios 2:20-22); «la novia de Cristo/Dios» (Isaías 54:5-6; Ezequiel 16:32; Oseas 1:2; 2 Corintios 11:2; Efesios 5:25-27); «una viña» o «un campo cultivado» (Isaías 5:1-7; Jeremías 12:10; Ezequiel 19:10; Juan 15:1-11; 1 Corintios 3:5-9); «un olivo» (Isaías 17:6; Jeremías 11:16; Oseas 14:6; Romanos 11:17, 24); «una oveja» (Jeremías 23:1; 50:6; Ezequiel 34:6; Miqueas 2:12; Mateo 10:6; 25:22-23; Juan 10:1; 21:16-17; Hebreos 13:20); un «pueblo» (especial) (Éxodo 19:15; 23:22; Deuteronomio 7:6; 14:2; 26:18; Tito 2:14; 1 Pedro 2:9-10); un «real sacerdocio y nación santa» (Éxodo 19:6; 1 Pedro 2:9); un «linaje escogido» y «el Israel de Dios» (1 Pedro 2:9; Gálatas 6:16); la «imagen de Dios.»

Hablar de la unidad del pacto de Cristo con la iglesia debe efectar la manera como interpretamos las metáforas del Nuevo Testamento, independientemente de si están o no en el Antiguo Testamento. Por ejemplo, la metáfora del «cuerpo de Cristo» en la historia de la iglesia a veces ha sido interpretada mística o intelectualmente como «el Cristo total» o una «continuación de la encarnación.» Sin embargo, una lectura bíblica-teológica recomendaría que el lenguaje del «cuerpo de Cristo» sea de pacto y no místico. Esto significa que Él nos representa y nosotros lo representamos a Él. El hecho de que Cristo es la «cabeza del cuerpo» significa que es el mediador del pacto y la cabeza legal de la iglesia (1 Corintios 11:3; Efesios 1:22; 4:15; 5:23; Colosenses 1:18; 2:10, 19).

H. El pueblo de Dios y la Nueva Jerusalén

Todo esto nos lleva a la gran consumación, donde el pueblo de Dios estará con Él cara a cara.

Tal y como lo vio Juan en Apocalipsis:

«Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos.» (Apocalipsis 7:9)

Al final de Apocalipsis Juan escribe,

«Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.» (Apocalipsis 21:3)

Dios está creando una nueva nación, una novia, que vivirá con Él por toda la eternidad.

II. HERRAMIENTAS BÍBLICAS TEOLÓGICAS

Consideremos algunas de las herramientas bíblicas teológicas que utilizamos.

A. Los Pactos

El pueblo de Dios existe claramente como pueblo en virtud de la inclusión por medio del pacto. Y esto es así tanto para la iglesia como para Israel.

B. La continuidad/discontinuidad

Aquí es importante reconocer a cual pacto pertenecen porque esto nos lleva a la continuidad y la discontinuidad. Estos son puntos de continuidad entre los miembros del antiguo pacto y del nuevo: simplemente vimos como todas esas metáforas de la iglesia tienen su fundamento en el Antiguo Testamento.

Sin embargo, también hay muchos puntos de discontinuidad. Hay un cambio de lo biológico o étnico a la promesa o regeneración.

C. Tipología

Hace un momento me referí brevemente a la tipología. Adán es tipo del hijo del hombre y del Hijo de Dios. Abraham es también un tipo de Adán. Israel es un tipo de Hijo al igual que David. David es también un tipo de rey. Y el antitipo de todas estas cosas es Cristo: el verdadero Hijo, el verdadero hombre, el verdadero rey, y así sucesivamente.

No tengo mucho tiempo para mencionar todas las otras maneras en que la identidad de la iglesia es entendida a través de la tipología. Por ejemplo, tienes el templo del Antiguo Testamento, que es donde Dios da a conocer su presencia especial a la nación y a naciones. ¿Quién llenó el templo? Cristo. Cristo es en quien Dios mora de manera especial. ¿Pero que significa eso para nosotros que estamos unidos a Cristo por medio de un pacto? Nos convertimos en templo, como dice Pablo en 1 Corintios. ¡Dios mora en nosotros!

D. La promesa/cumplimiento

El tema de la promesa/cumplimiento es también algo maravilloso que debemos considerar. Todas las promesas y propósitos otorgados a Adán, Abraham, Moisés y David ahora son nuestras debido a Cristo. ¿Las promesas de bendición y gran nombre otorgadas a Abraham? Nuestras por medio de Cristo. ¿Las promesas de un dominio eterno dado a David y repetido a través de Daniel? Nuestras por medio de Cristo.

¿Te das cuenta? Somos ricos en Cristo: «porque todo es vuestro: sea Pablo, sea Apolos, sea Cefas, sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea lo por venir, todo es vuestro, y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios.» (1 Corintios 3:21b-23). Porque todas las promesas de Dios son «sí» y «amén» en Cristo.

III. SISTEMATIZÁNDOLO TODO

Para poder sistematizarlo todo, simplemente queremos considerar: ¿qué es la iglesia? ¿y qué implicaciones puede tener esto para nuestra vida?

A. La iglesia es un pueblo justificado y santo

En virtud de que estamos unidos a Cristo, tenemos su justicia. Hemos sido justificado.

B. La iglesia es un pueblo unido

En virtud de nuestra unión con Cristo, estamos unidos unos con otros. No hay duda, Efesios 2:1 al 10 explica el perdón y nuestra reconciliación vertical con Dios: «por gracia sois salvos.» Los versículos 11 al 20 luego presentan lo horizontal: «porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación» (versículo 14).

Convertirse significa ser hechos miembros del cuerpo de Cristo. Cuando mamá y papá te adoptaron obtuviste nuevos padres, pero también obtuviste nuevos hermanos y hermanas. La filiación viene primero y luego la hermandad. Es decir, la conversión te incluye en una fotografía familiar.

C. Cada una de las metáforas de la iglesia tiene una función que cumplir en la descripción de algo acerca de nuestra unión con la iglesia

Cada metáfora nos enseña algo diferente acerca de lo que una iglesia y sus miembros deben ser. Describir la iglesia como una «familia» es hablar acerca de su intimidad relacional y identidad compartida. Llamarla «cuerpo» es decir que sus miembros son dependientes unos de otros pero tienen diferentes funciones. Referirse a ella como el «templo del Espíritu» es decir que Dios se identifica y mora de manera especial con este pueblo. El lenguaje de la «vid y la rama comunica a la iglesia su dependencia de Jesús y su Palabra para su vida. ¿Te das cuenta?

No hay nada en la tierra como la iglesia local.

D. Cada una de estas metáforas debe ser puesta en práctica localmente

Cada metáfora bíblica de la iglesia es personificada —puesta en un cuerpo— en la iglesia local. La «familia,» el «cuerpo,» el «templo,» el «pueblo» —todas estas descripciones se convierten en algo concreto en lugares específicos y son puestas en práctica localmente.

¿Pero no todos los cristianos de todos los lugares pertenecen a la «familia de Dios»? En realidad es así, pero Dios te da la oportunidad de actuar como una familia con tu iglesia local; los tratas primero y ante todo como tus hermanas y hermanos.

Allí mismo, en la iglesia First Baptist o Second Presbyterian o St. Mark Lutheran o Grace Community o The Journey, tienes al pueblo de Dios. Tienes el templo del Espíritu y tienes el cuerpo de Cristo. No tienes simplemente un brazo o un tobillo del cuerpo de Cristo.

La iglesia universal está presente en la iglesia local. Para establecer esto de otra manera, tu membresía en un cuerpo local ahora presenta una ilustración de tu membresía en su cuerpo final. Necesitas un cuerpo de Cristo para ser el cuerpo de Cristo. Necesitas una familia de Dios para ser la familia de Dios.

¿Cómo cumples el mandato de Jesús de «amarnos unos a otros» (Juan 13:34)?

¿Cómo cumples el mandato de Pablo de «llevar las cargas los unos de los otros» (Gálatas 6:2)?

Cómo obedeces las palabras de Pedro: «Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios» (1 Pedro 4:10).

Obedeces todos estos mandatos a través de tu (membresía en la) iglesia local.

E. Las metáforas no son realmente metáforas sino sombras

En el cielo y tierra nuevos, la metáfora del matrimonio dará paso a la verdadera sustancia: unión con Cristo. Une la descripción sombría que apunta a la verdadera realidad —Cristo y la iglesia.

Creo que lo mismo es verdad para todas las metáforas bíblicas de la iglesia. Son sombras de algo aun mayor. Piensa también en la referencia de Pablo al Padre celestial «de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra» (Efesios 3:15). Dios puso a los padres terrenales en la tierra para que todo el mundo tuviera una descripción sombría de la manera como debe ser nuestra relación con el Padre celestial.

¿Por qué piensas que Dios creó hermanos y hermanas? Una vez más, para que todos tengan un pequeño sentido de la verdadera realidad que comienza ahora en la iglesia local y nos espera totalmente en la gloria.

¿Qué sucede entonces con las ramas de la vid? Esto nos ofrece una ilustración de nuestra dependencia de la Palabra de Dios.

CONCLUSIÓN: NO HAY NADA COMO ESO

No hay nada en el mundo como la iglesia local y sus miembros. Las relaciones con las que compartimos en la iglesia local finalmente probarán estar más interrelacionados que un cuerpo físico, más seguros que el abrazo de un padre, más unido que un amor de hermano, más fuerte que una casa de piedra, más santo que un sacerdote, y así sucesivamente.

Esto es lo que Jesús ha preparado para nosotros en la gloria, y lo que comenzamos a practicar ahora en la iglesia First Baptist o Second Presbyterian o The Journey. Lo practicamos con todas esas personas que aun son pecadoras y extrañas que se ponen en nuestro camino así como nosotros nos ponemos en el suyo.