Clases esenciales: Teología Bíblica

Teología Bíblica – Clase 11: Proverbios, Isaías y Nehemías

Artículo
04.04.2018

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Clase esencial
Teología Bíblica
Clase 11: Proverbios, Isaías y Nehemías


La sabiduría del mundo siempre nos tentará como maestros y estudiantes de la Biblia para que leamos y enseñemos la Biblia como si se tratara de nosotros y no de Cristo. Pero la disciplina de la teología bíblica nos ayuda a ver que toda la Biblia es acerca de Cristo.

Reflexiona acerca de todo el libro de los Hebreos. Una vez Michael Lawrence observó,

  • Capítulo 1 – la ley apunta hacia Jesús
  • Capítulo 2 – los ángeles apuntan hacia Jesús
  • Capítulo 3 – Moisés apunta hacia Jesús
  • Capítulo 4 – la tierra prometida apunta hacia Jesús y el sábado apunta hacia Jesús
  • Capítulo 5 – el sumo sacerdote apunta hacia Jesús
  • Capítulo 7 – Melquisedec apunta hacia Jesús. Todo el sacerdocio apunta hacia Jesús
  • Capítulo 8 – el tabernáculo apunta hacia Jesús
  • Capítulo 9 – el sacrificio apunta hacia Jesús.
  • Y para el tiempo en que hayas terminado con el salón de la fe del capítulo 11, ¡te darás cuenta de que toda la historia de Israel apunta hacia Jesús!

De la misma manera, en este curso hemos estado discutiendo que siempre debemos considerar la manera en que un texto nos apunta hacia Cristo o por lo menos a algún aspecto del evangelio.

Esto es lo que Jesús nos dice en Lucas 24:

Lucas 24:44-47

44 Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos. 45 Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras; 46 y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; 47 y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.

Intentamos hacer eso la semana pasado con pasajes de Éxodo, 1 Samuel y los Salmos. Vamos a intentar hacerlo de nuevo hoy con tres pasajes más del Antiguo Testamento, pero esta vez con géneros diferentes. Intentaremos algo de los Proverbios, algo de Isaías y algo de Nehemías.

Si recuerdas lo que hicimos la semana pasada, con cada texto vamos a elaborar algunas preguntas:

  1. ¿Cuál es el objetivo del texto? 
  1. ¿Dónde cae este texto en la historia bíblica? Retrocedemos en la historia y luego miramos hacia adelante. Queremos averiguar bajo cual administración de pacto nos encontramos porque la respuesta a eso nos ayuda a determinar cuáles continuidades y discontinuidades existen entre el texto y nuestro tiempo.
  2. ¿Cómo es que este texto apunta hacia Cristo?
    1. Tipología: David, el templo, sacrificio. Estas son personas divinamente ordenadas, instituciones o eventos que Dios utiliza para apuntarnos hacia Cristo (necesitan la autorización del NT para determinar un tipo)
    2. Tema: la misericordia de Dios, el amor de Dios, nuestro pecado, llamado a alabar.
    3. Historia: por ejemplo, si cuento la historia del exilio solo lo haré desde el regreso del exilio, la insuficiencia de ese regreso, y luego la promesa de Cristo.
    4. Dios/hombre/Cristo/respuesta: imagina que estás leyendo la condenación de Israel en el libro de Jeremías. Utiliza estas como reflexiones para enseñarnos acerca de nuestro pecado, lo cual podemos hacer porque sabemos que aparte de ser el pueblo especial del pacto Israel representa la humanidad. Ellos son una parábola para nosotros.
    5. El Nuevo Testamento crea el enlace.
  1. ¿Cómo leo este texto a través de Cristo? En otras palabras, ¿Qué significa para nosotros? ¿Cómo lo aplicamos?

Y permíteme tomar solo un momento para conectar la Biblia ESV Gospel Transformation. Esta ofrece notas para estudio que te ayudan a hacer esto a lo largo de la Biblia.

PRUEBA DE TEXTO 

  1. Proverbios 2:1-6 [leer]
  • ¿Cuál es el objetivo? Si buscas sabiduría diligentemente, Dios te la dará.
    • ¿Qué dice nuestro pasaje que es la sabiduría? El paralelismo es útil. Observa una vez más el versículo 6: «Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.» Por tanto, la sabiduría implica conocimiento y entendimiento. Retrocede un versículo hacia el 5: «Entonces entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios.» La sabiduría parece ser algo paralelo al temor de Dios. El capítulo 1, versículo 7 nos dice lo mismo. Si observamos los versículos del 1 al 3 de nuestro capítulo, veremos que la sabiduría es alcanzada cuando escuchamos las «palabras,» «mandatos» y «conocimiento» del Padre.
  • ¿Dónde cae esto en la historia bíblica? El capítulo 1, versículo 1 nos dice que Salomón escribió por lo menos las primeras secciones de los Proverbios. Si retrocedemos, nos daremos cuenta de que Salomón es el rey de Israel e hijo ungido de David. Dios había prometido a David, el padre de Salomón, que él establecería a David y al hijo de David como un tipo especial de hijo de Dios que restauraría de manera especial el gobierno de Dios a la nación y a través de la nación hacia las naciones. Por tanto, en Proverbios tenemos a Dios utilizando su hijo escogido de forma especial el rey para guiar a los hijos hacia el camino de la sabiduría. Observa Proverbios 1:8: «Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no desprecies la dirección de tu madre.» Y luego fíjate como comienza nuestro pasaje: «Oye, hijo mío…»
  • ¿Cómo apunta esto hacia Cristo? Nuestro pasaje apunta hacia Él en dos maneras. Primero, apunta hacia Él por la virtud de su autoría. Salomón, como hijo de David, apuntó hacia el verdadero hijo de David que vendría. Segundo, considera el tema de la sabiduría. Salomón fue conocido por su gran sabiduría.
    • Observa nuevamente nuestro pasaje: Versículo 1: «Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre…» versículo 3: «Para recibir el consejo de prudencia…» versículo 5: «Y el entendido adquirirá consejo» y entonces entenderás el temor del Señor.
    • Ve a Isaías 11:1: «Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces» [el padre de David… es decir alguien de la descendencia de David]… Versículo 2: «Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová.»
    • Ve a Isaías 50. Los primeros versículos se refieren a la desobediencia de Israel que luego se convierte en un siervo obediente: «Jehová el Señor me dio lengua de sabios… despertará mañana tras mañana, despertará mi oído para que oiga como los sabios. Jehová el Señor me abrió el oído, y yo no fui rebelde, ni me volví atrás.» (vers. 4 y 5)
    • Ve a Lucas 2:40: «Y el niñocrecía y se fortalecía» y el versículo 49: «Entonces él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?»
    • Ve a Mateo 12:24: Jesús destaca que la reina de Saba puede haber buscado escuchar la sabiduría de Salomón, pero ahora uno mayor que Salomón estaba aquí.
    • Y Mateo 13:54: cuando Jesús enseñó en la sinagoga las personas respondieron: «¿De dónde tiene éste esta sabiduría y estos milagros?»
    • Por supuesto, Pablo nos dice que Cristo es el poder de Dios y la sabiduría de Dios (1 Corintios 1:24).

En realidad, todo el libro de Proverbios necesita ser leído con el entendimiento de que Jesús cumple la filiación y la sabiduría de Salomón. Esto se manifiesta de manera aguda en nuestro pasaje porque vemos que esto refleja al niño Jesús buscando dicha sabiduría.

  • ¿Cómo leemos este pasaje a través de Cristo? ¿Qué significa para nosotros? Reflexiona una vez más acerca de la manera como comienza nuestro pasaje: «Oye, hijo mío…» Amigos, Romanos nos dice que si somos cristianos somos hijos adoptados. Por consiguiente, todo el libro nos guía hacia el camino de la santificación, el camino de caminar como nuestro hermano anciano (recuerda, Jesús fue llamado primogénito de muchos hermanos). Proverbios no solo nos da consejos prácticos para la vida sino que también nos ayuda a saber lo que significa posicionar toda nuestra vida en el temor del Señor como lo hizo Cristo, y luego caminar de esta manera para poder crecer en sabiduría, estatura y bendición. Los versículos del 1 al 6 nos enseña lo valiosa y preciada que es la sabiduría de Dios y como debemos buscarla. Pienso que esto significa ambas cosas: trabajar duro en la escuela (sea que estudies matemáticas, literatura, ciencia o la Biblia), y ocuparte de tu salvación con temor y temblor porque todo el conocimiento y la sabiduría son de Dios. Y poseer el conocimiento y la sabiduría del Padre celestial es vida y bendición, especialmente si sabes que todo apunta hacia Él.
  1. Isaías 13 [Leer los versículos 1-11, 13, 17, 19-22; leer también 14:1-2]
  • ¿Cuál es el objetivo? Si solo observamos el capítulo 13, el objetivo parece ser que el día del juicio de Dios está por llegar y Él traerá juicio sobre Babilonia y sobre todo aquel que se le oponga. Versículo 6: «Aullad, porque cerca está el día de Jehová; vendrá como asolamiento del Todopoderoso» Versículo 11: «Y castigaré al mundo por su maldad, y a los impíos por su iniquidad.» Pero si expandimos nuestra visión un poco, recordaremos que Isaías fue escrito a Judá en el tiempo que Asiria estaba amenazando sus fronteras y Judá fue tentado a hacer alianzas con otros reyes por su seguridad. Y luego, en los primeros versículos del capítulo 14, verás la promesa de la compasión de Dios y de que gobernarían sobre aquellos que los oprimen. ¿Cuál podemos decir que es el objetivo con esta visión brevemente amplia?

No veas a Babilonia o cualquier nación de este mundo como tu esperanza. ¡Todas serán juzgadas!

  • ¿Dónde cae el capítulo 13 en la historia bíblica? Como ya dijimos, estamos en el reino del sur de Judá a finales del siglo ocho antes de Cristo. Asiria es la amenaza. Los asirios finalmente exiliarán a Israel hacia el norte, aunque Babilonia es una amenaza que también surge en el futuro.
    • ¿Si retrocedemos ahora, qué tanto representa Babilonia? Esto se extiende hasta los primeros capítulos de la Biblia, donde la pompa y la arrogancia de la humanidad se presentan en la Torre de Babel en Génesis 11. El juicio de Dios es esparcirlos y en ese sentido puedes casi decir que todas las naciones descienden de Babilonia.
    • Y si llevamos nuestros ojos hacia adelante en la historia para su conclusión, ¿qué encontramos en el libro de Apocalipsis? Encontramos el juicio por la rebelión de la humanidad ilustrado igual que el juicio de Babilonia. [Lee Apocalipsis 18:1-2] Te das cuenta de que esta ilustración de la desolación del versículo 2 está trazando la conclusión de nuestro capítulo. La historia de Babilonia es la historia de las naciones que desafían a Dios. Finalmente, Dios castiga y destruye a Babilonia a través de los persas.[1]
  • ¿Cómo esto apunta hacia Cristo? Lo primero que debemos notar en nuestro texto es esa frase que dice: «el día de JEHOVÁ» en los versículos 6 y 9: el día de Jehová «está cerca» y «viene.»
    • Ve a Isaías 61 y allí encontramos esta profecía: «El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí… me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel… [versículo 2] a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro.» ¿Cuándo se cumple esto?
    • Ve a Lucas 4:16: vemos que Jesús «en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. Y se le dio el libro del profeta Isaías.» Luego Él lee esta porción del capítulo 61 que acabamos de leer pero fíjate donde se detiene, en el versículo 19: «A predicar el año agradable del Señor.» ¿Dónde se detiene? Justo después de «a predicar el año agradable del Señor.» Cristo vino la primera vez a proclamar la salvación de Dios, pero vendrá la segunda vez para juicio.
    • Observa otra vez el versículo 10 de nuestro pasaje: «por lo cual las estrellas de los cielos y sus luceros no darán su luz.» Luego el versículo 13: «porque haré estremecer los cielos, y la tierra se moverá de su lugar.» Ahora ve a Mateo 24:29 [Lee los versículos 29-30.]
    • Cristo marcará el inicio del día del Señor, lo dice el libro de Apocalipsis. Apocalipsis 19 describe los cielos abiertos y Cristo viniendo en un caballo blanco con los ejércitos del cielo detrás de Él. «De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso» (versículo 15). Jesús será el juez de las naciones y si estoy enseñando Isaías 13 haré este comentario.
  • ¿Cómo leemos esto a través de Cristo? Si Jesús viene como juez entonces sabemos que debemos volvernos a Jesús como Salvador. Solo el juicio puede salvar, como dicen los primeros versículos de Isaías 14. No hay salvación fuera de Cristo. Como tuvimos estos debates presidenciales durante este ciclo de elección, sí, debemos tener cuidado acerca de quien se convierte en presidente, pero Isaías 13 nos dice que no pongamos nuestra confianza en ningún presidente aquí en Estados Unidos o cualquier otra nación. Sabemos que al final las naciones serán juzgadas y nuestra única esperanza es Cristo.
  1. Nehemías y el muro [Lee 1:1-4, 8-9; 2:4-5; el muro fue reconstruido en los capítulos 3-6; 12:27, 30]
  • ¿Cuál es el objetivo? Nehemías quiere reconstruir el muro para que el pueblo de pacto de Jehová pueda ser restaurado hacia Dios y las bendiciones de su presencia, porque en el mundo antiguo un muro fuerte era importante para la supervivencia de sus habitantes. De lo contrario, las personas estarían sujetas a cada banda de ladrones viajera, cada merodeador, y aun cada rey lejano con ambiciones imperiales.
  • ¿Dónde cae esto en la historia bíblica? Babilonia, que originalmente había exiliado a Judá, ahora cayó y fue reemplazado por Persia. El último versículo del capítulo 1 nos dice que Nehemías era el copero del rey Artajerjes. Esdras y una gran cantidad de exiliados habían regresado. Esdras y Nehemías son estos dos libros históricos que están en medio: en medio del regreso del exilio y la venida de Cristo. En general, ellos reafirmaron algunas de las antiguas lecciones de la historia de Israel pero más importante aun establecieron la historia de Israel para la venida del Mesías. Nehemías hace la oración de Moisés que está en Deuteronomio 28 (cuando Moisés presentó las bendiciones y maldiciones del pacto) acerca del regreso del exilio. Vayamos otra vez al versículo 9: «pero si os volviereis a mí, y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra… de allí os recogeré, y os traeré al lugar que escogí para hacer habitar allí mi nombre.»
  • ¿Cómo es que esto apunta hacia Cristo? Para responder eso, primero detengámonos y reflexionemos acerca del fracaso del muro de Nehemías.
    • Observa el 13:10: «Encontré asimismo que las porciones para los levitas no les habían sido dadas.» Nadie les estaba pagando a los sacerdotes.
    • Versículos 15, 17: «En aquellos días vi en Judá a algunos que pisaban en lagares en el día de reposo…» Versículo 17: «Y reprendí a los señores de Judá y les dije: ¿Qué mala cosa es esta que vosotros hacéis, profanando así el día de reposo?»
    • Versículos 23 y 24: «Vi asimismo en aquellos días a judíos que habían tomado mujeres de Asdod, amonitas, y moabitas; y la mitad de sus hijos hablaban la lengua de Asdod, porque no sabían hablar judaico, sino que hablaban conforme a la lengua de cada pueblo…» Versículo 26: «¿No pecó por esto Salomón, rey de Israel?… aun a él le hicieron pecar las mujeres extranjeras.»

Según estas observaciones finales de Nehemías, ¿cuál dirías que es el problema con el muro de Nehemías? Tal vez mantendrá a algunos «hombres malos afuera,» pero no hace nada para impedir que la maldad interna crezca. La caída histórica de Israel después de David comenzó con el hecho de que el corazón de Salomón fue engañado por las esposas extranjeras que tenía y ahora la historia del Antiguo Testamento estaba concluyendo con lo mismo. No parece que se haya avanzado en esto. Además, el templo del Señor donde se decía que moraba Dios había sido descuidado.

Por tanto, qué hacemos con la oración mosaica de Nehemías, «pero si os volviereis a mí, y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra… de allí os recogeré, y os traeré al lugar que escogí para hacer habitar allí mi nombre.»

Aparentemente, la solución no era una porción geográfica con un muro a su alrededor. Y no hay duda de que sabemos que Dios traería su morada a través de Cristo: «Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros» (Juan 1:14). Cristo es el Señor del día de reposo. Cristo es el único que sería apartado de las naciones y haría que las personas fueran apartadas y rodeadas por un muro, por así decirlo. 1 Pedro 2 nos dice que «vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo» (versículos 5-7; ver también Efesios 19-22). Nosotros también anticipamos el día descrito en el libro de Apocalipsis cuando la ciudad santa, la Nueva Jerusalén, descienda del cielo de parte de Dios (Apocalipsis 21:2). Luego leemos, «Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios» (Apocalipsis 21:3).

Existe un sentido en el que se nos otorga el muro de Nehemías para mostrarnos la ineficacia del muro. Lo que realmente es necesario es lo que promete Jeremías: « Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo» (Jeremías 31:33b). En ese sentido, Nehemías nos apunta indirectamente no solo hacia Cristo sino hacia su Espíritu.

  • ¿Qué leo de esto a través de Cristo? ¿Qué significa para nosotros? La lección aquí se parece un poco a la lección de Isaías 13. Allí se le dijo al pueblo de Dios que no se enfocaran en las naciones para la redención. Aquí a nosotros se nos dice que no nos enfoquemos en las cosas de este mundo para protegernos. Solo podemos enfocarnos en Cristo y su Espíritu. Los muros no lo hacen. Las comunidades cerradas no lo hacen. Las cuentas de banco no lo hacen. Los militares no lo hacen. Solo Cristo es nuestro muro y nuestra morada. De hecho, lo leemos en Efesios 2. 

Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, 15 aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, 16 y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. (Versículos 14-16)

El libro de Nehemías concluye de manera inquietante con los hijos de los judíos hablando estos idiomas extranjeros porque la santidad y distinción del pueblo de Dios estaba unida a su tierra y origen étnico. Pero Cristo no ha roto ese muro étnico, Él nos encargó ir a las naciones, y en Hechos 8 Él hasta envía una persecución a los judíos de Jerusalén para esparcir a su pueblo a lo lejos y lo ancho.

Por tanto, aquí estamos como iglesia esta mañana, un pueblo multiétnico que habla inglés y no hebreo y Dios mora en nosotros a través de Cristo. ¿Y qué forma toma el «muro» que se encuentra alrededor de nuestra ciudad? Esto toma la forma de la membresía de la iglesia, representada en el bautismo y la cena del Señor. Y mantenemos ese muro a través de la disciplina de la iglesia. No somos un pueblo apartado geográfica y militarmente, sino por nuestra dependencia de Cristo.

Ahora detente y reflexiona: ¿de qué otra manera has escuchado la enseñanza de Nehemías? Normalmente es enseñada como lecciones de buena moral acerca del liderazgo. Y ciertamente hay lecciones acerca del liderazgo que pueden ser encontradas en Nehemías, pero si nos detenemos allí ¿en qué hemos convertido a Nehemías? En algo moral. Algo que habla más de nosotros que de Cristo.

Lo que Nehemías enseña, irónicamente, es la ineficacia total de cualquier liderazgo humano aparte de Cristo. Si eres el rey, sacerdote, gobernador, presidente, pastor y más poderoso, en el mejor de los casos solo cumplirás algo por un breve tiempo y luego pasará. Solo Cristo puede rescatarnos, apartarnos y sostenernos.

 

[1] Él no los destruye con los medos, que fueron el instrumento para la destrucción de Asiria; en el tiempo de Isaías los medos permanecieron en la frontera de Babilonia y fueron una amenaza constante para ellos.