Soltería

Soltería en la cultura moderna

Artículo
05.05.2020

De todos los muchos cambios culturales que la iglesia no vio venir en descenso, y posiblemente en la parte superior de la lista, puede ser el crecimiento de la soltería. Muchas iglesias y cristianos manejan la soltería con gracia. Otros no. Asienta si estás de acuerdo con alguna de estos ejemplos:

  • Mujeres mayores bien intencionadas que preguntan a las mujeres más jóvenes por qué siguen solteras.

  • Solteras que muestran salir con un «grupo de amigos», sólo para descubrir que siguen siendo las únicas personas solitarias en medio de un mar de parejas, después de varias salidas.

  • El pastor está predicando el matrimonio para el cielo, mientras olvida, aparentemente, que cerca del 30% de su congregación es, de hecho, soltera.

La lista puede continuar. Comenzamos aquí para no ofrecer respaldo a una situación en particular, sino para tener en cuenta una dura realidad: la iglesia no siempre ha tratado bien a los hombres y las mujeres solteros. Sin embargo, es importante que lo hagamos porque, según The Atlantic, la edad promedio del primer matrimonio en los Estados Unidos es de 27 años para las mujeres y de 29 años para los hombres. Esta base de datos se elevó en poco tiempo: en 1990, las edades promedio del primer matrimonio eran de 23 años para las mujeres y de 26 años para los hombres; en 1960, eran de 20 años para las mujeres y de 22 años para los hombres. Este es un cambio sísmico, y uno que ha ocurrido en poco tiempo.

Las razones de este cambio cultural son numerosas. La revolución sexual sin duda ha tenido un efecto en la forma en que los jóvenes ven su futuro. El sexo ahora está desacoplado del matrimonio a los ojos de muchas personas no evangélicas. Perturbadoramente Lisa Wade en American Hookup: The New Culture of Sex on Campus [Conexión Americana: La nueva cultura de sexos en los campus] ha documentado este cambio. La juventud de la sociedad estadounidense también ha jugado un papel en esta tendencia. Como el famoso sociólogo Jean Twenge señaló, esta es la era de la «Generation Me». Además, la urbanización ha abierto oportunidades para el cambio de vida, el avance profesional y la exploración personal que aturdirían la mente de las generaciones pasadas.

Podríamos continuar, pero el punto parece bastante claro: nuestra cultura ha cambiado y ha tenido un efecto en muchos hombres y mujeres piadosos. Los pastores de la iglesia de Cristo pueden denunciar estos cambios, pero tienen una tarea mayor: involucrar bien a los solteros.

Tengo tres sugerencias rápidas para ese fin.

Primero, los pastores pueden comprometerse con la soltería desafiando a los dos sexos a buscar sabiamente el matrimonio

Muchos de los hombres y mujeres que actualmente están solteros se casarán en un futuro no muy lejano. Es difícil determinar el número exacto, pero aproximadamente el 80 % de las personas que actualmente no están casadas se casarán en algún momento.

Sin embargo, aquí está la pregunta: ¿cómo llegas allí? Para los cristianos que aman las Escrituras, la respuesta debe implicar volver al patrón bíblico. El patrón para la mayoría de los hombres y mujeres es tan claro como antiguo. Según Génesis 2:24, un niño se convierte en hombre; cuando es hombre, muestra que es maduro en parte al dejar a su padre y a su madre. Cuando se va, busca a una mujer para casarse. Esto no es realmente algo complicado. Sin embargo, el vivir fuera de este plan sí puede serlo, de seguro.

Los pastores no pueden casar instantáneamente a todos los hombres y mujeres solteros llamados al matrimonio. Sin embargo, pueden celebrar el matrimonio desde el púlpito y desafiar de manera seria y directa a los hombres jóvenes a abrazar la masculinidad. Para muchos hombres, esto implicará encontrar a una mujer piadosa, tomar medidas para mantener una familia y desarrollarse por la gracia de Dios como líder espiritual.

En el tipo de mundo de hacer lo que deseo, los pastores no deberían asumir que, usando su lado sarcástico, o un comentario fuera de lugar, tendrían el trabajo hecho. Creo que a los pastores les vendría bien enseñar sobre este tema en una serie de sesiones de equipamiento. El punto no es arengar a hombres solteros. El punto es ayudarlos en forma amorosa y firme. Pastor, la cultura les está vendiendo a ellos una visión de soltería que es autodirigida, y personalmente suficiente. Tienes algo mucho mejor que ofrecer: la encantadora visión del florecimiento humano basada en el plan bíblico de Dios para los sexos. Ofrécela a ellos.

Guiando a los hombres, por cierto, prestarás ayuda seria a las jóvenes piadosas bajo tu cuidado. Muchos de ellos quieren casarse; pero saben, al ser estudiantes de la Palabra, que los hombres como señal de su llamado matrimonial de por vida, deben liderar la formación de una relación.

Si quieres que las mujeres prosperen en el profundo gozo del matrimonio, desafía a los hombres, incluso mientras ayudas a las mujeres a ver que la cultura también está feliz de venderles tan solo una mentira. El feminismo ha enseñado a muchas mujeres que no necesitan un hombre, cuando en realidad muchas de ellas fueron creadas por Dios para casarse. Las mujeres generalmente parecen menos susceptibles a una vida de irresponsabilidad y falta de objetivos que los hombres, pero las mujeres solteras piadosas también se beneficiarán enormemente de la enseñanza sobre la bondad del matrimonio.

En segundo lugar, los pastores pueden participar de la soltería celebrando la vida apartada

Sin embargo, nuestro trabajo no se realiza tan solo en términos eclesiales. Tenemos que ir más allá. Tenemos que dejar en claro que el apóstol Pablo vio la vida apartada para Dios, sin las preocupaciones y los enredos del matrimonio, como una muy buena opción, incluso la mejor, quizás (1 Co. 7: 25–35). Él vio mucha oportunidad al servicio del reino, surgiendo de la soltería apartada. Por supuesto, debemos tener cuidado de distinguir esta forma de vida soltera de la versión cultural hedonista, para que no seamos escuchados en nuestra época de la interminable escuela existencialista.

Parte de cómo hacemos esto es celebrando desde el púlpito el ejemplo de Jesús. Jesús se centró en la voluntad de Dios. Fue enviado a la tierra por su Padre, y vivió para hacer la voluntad de su Padre. Llamó a la voluntad del Padre, de hecho, su «comida» (Juan 4:34).

El hombre o la mujer soltero que aman a Cristo, no pueden obedecer al Padre perfectamente, pero él o ella pueden lograr mucho por el poder de la gracia del Evangelio. Los solteros piadosos pueden disfrutar profundamente sirviendo al Señor. Pueden conocer al hombre más feliz y santo que haya vivido, el Hombre-Dios, nunca despeinó el cabello de su hijo, celebró una fiesta con su pequeña niña, o se rió de una broma íntima con un cónyuge. Jesús estuvo soltero todos sus días en la tierra, y estaba extremadamente satisfecho en Dios.

Deberíamos celebrar la vida que Jesús llevó, y dejar en claro que el suyo es un camino viable e incluso ejemplar para hombres y mujeres solteros.

Tercero, los pastores pueden comprometerse con la soltería predicando una rica doctrina de vocación y servicio

Ya sea que los solteros sean llamados al matrimonio o al celibato de por vida, tienen trabajo que hacer. Para un buen número de miembros de la iglesia, puede haber un período, tal vez uno largo, cuando no conocen su vocación precisa. Para estos individuos, como para toda la iglesia, los pastores deben desarrollar una rica doctrina de vocación, ayudando a la congregación a ver que es un honor para Dios trabajar para el Señor en innumerables profesiones y llamamientos (1 Co. 10:31; Col. 3: 23-24). Si los solteros no saben qué hacer exactamente, pueden escuchar a sus líderes que su trabajo es importante para Dios, y les da a ellos una gran salida para sus dones e intereses.

Los pastores también pueden ayudar a los solteros a descubrir la belleza de servir a la iglesia. La vida para cada creyente no se trata de nosotros; se trata de Dios, y la vida hacia Dios implica necesariamente ser miembro de la iglesia. (Creo que alguien ha escrito algo al respecto). El servicio a la iglesia puede no significar nada particularmente espectacular; puede implicar servir en la guardería, enseñar una clase de escuela dominical, limpiar la acera antes del servicio de la mañana, y cosas semejantes. Pero todo este servicio, realizado en unión con Cristo, es importante. Glorifica a Dios, se ajusta al aspecto cruciforme de la vida cristiana y nos hace más humanos.

Vocación y Servicio: dos áreas principales de la vida que frecuentemente se descuidan en el púlpito, pero que ayudan al pueblo de Dios a encontrar un propósito y una esperanza en este mundo caído, a menudo solitario.

CONCLUSIÓN

En una cultura eclesiástica, cuando la soltería puede tratarse como un contagio o ignorarse por completo, los pastores pueden prestar una gran fuerza a hombres y mujeres solteros simplemente al involucrarlos como individuos. Los medios de compromiso que he propuesto no son sofisticados ni complejos. Implican una atención básica a la realidad de la soltería, a la naturaleza generalizada de la soltería hoy en día, y a los asideros bíblicos para una vida doxológica.

Es posible que nunca demostremos ser completamente capaces de evitar que las personas mayores apreciadas, evalúen a los últimos solteros miembros de la iglesia y les pregunten qué les pasa a sus vidas. Sin embargo, lo que podemos hacer en la cultura de nuestra iglesia es involucrar a hombres y mujeres solteros como personas, no como un problema. Podemos ofrecerles la verdad bíblica, la sabiduría y la esperanza. Podemos ser la iglesia de ellos y para ellos, porque no importa lo que depare esta vida terrenal, como miembros del pueblo de Dios son y estarán casados ​​con Cristo, quien dio su vida por su novia.


Traducido por Renso Bello

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