Pastoreo

Sé compasivo y fuerte: Cómo la humildad protege a los pastores del cansancio pastoral

Artículo
11.11.2021

Querían hablar de mi predicación. No llevaba mucho tiempo en la iglesia, pero tenían algunas preocupaciones. Algunas mujeres solteras se habían ido recientemente de la iglesia, y estos diáconos estaban convencidos de que era mi culpa. Mis sermones, insistían, debieron ser demasiado «masculinos». No sabía a qué se referían, ¡y aún no lo sé! Ciertamente, no tenía la intención de predicar sermones masculinos o femeninos. Sin embargo, no estaban contentos.

Varios meses más tarde, una pareja de ancianos quiso hablar. Ellos también tenían algunas preocupaciones. Se trataba de mi familia. Ofrecieron críticas constructivas, especialmente para mi esposa. En público, eran bastante amigables y parecía que les agradábamos mucho. En privado, tenían reservas sobre nosotros como equipo ministerial.

Para ese momento, otro miembro me dijo que algo andaba mal con el servicio de la mañana. No podía explicarlo, le parecía bien que yo predicara la Biblia, pero quería algo un poco menos serio y un poco más alegre. Dijo que nuestras reuniones no tenían un «sentido» de adoración.

Bienvenido al ministerio.

LA CRÍTICA PUEDE SER ÚTIL

Si eres pastor, la crítica forma parte de los gajes del oficio. Estos ejemplos son de mis primeros años en el ministerio. Una década después, la iglesia a la que sirvo está más unida que nunca. No obstante, siempre hay críticas. Justo el otro día un hermano dijo que el primer punto de mi sermón estuvo demasiado largo. ¡Tenía razón! Me esfuerzo por prestar atención a las críticas piadosas.

«El oído que escucha las amonestaciones de la vida, entre los sabios morará» (Pr.15:31). Todo el mundo necesita corrección, y un buen líder la recibirá bien. «Los labios justos son el contentamiento de los reyes, y éstos aman al que habla lo recto» (Pr.16:13). Está bien ser exhortado a cambiar cuando el cambio es necesario. Es bueno que te digan que estás haciendo algo mal cuando, en verdad, estás haciendo algo mal. La crítica puede doler a corto plazo, pero, si es cierta, podemos abrazarla como un regalo de parte del Señor: «Escucha el consejo, y recibe la corrección, para que seas sabio en tu vejez» (Pr. 19:20).

EN DOSIS PEQUEÑAS, POR FAVOR

El pastor maduro sabe que la crítica es útil, pero le gustaría que se mantuviera al mínimo. Esto se debe a que la crítica hace daño. Si se echan demasiadas brasas al fuego, es probable que el filete se queme. Si el pastor recibe demasiadas críticas, es probable que se canse. La crítica, aunque sea bien intencionada, puede ser dañina en grandes dosis. Nadie progresa en un estado perpetuo de desánimo. «La congoja en el corazón del hombre lo abate; mas la buena palabra lo alegra» (Pr.12:25).

Desafortunadamente, los pastores no pueden controlar la frecuencia ni la calidad de las críticas que reciben. Algunas son maravillosas, útiles y vivificantes. Otras críticas simplemente son injustas y poco amables. Un bateador no puede exigir a su lanzador favorito, y un pastor no puede hacer que un miembro sea compasivo. A veces la gente dice cosas que no son ciertas.

  • «Se preocupa más por la membresía que por las personas».
  • «Nunca fue amable conmigo, creo que no le agrado».
  • «Solo quiere que la gente obedezca sus órdenes, no busca realmente aportaciones».
  • «No ama a las personas mayores, solo se preocupa por los jóvenes».
  • «Es un buen predicador, pero no es un gran pastor».

Críticas como éstas pueden estar completamente alejadas de la realidad. O pueden tener una pizca de verdad, pero ser disparadas de forma rencorosa e hiriente. Se sabe que las ovejas muerden a su pastor. ¿Cómo deberían responder los pastores ante la crítica injusta?

En pocas palabras: no seas sensible, sé fuerte y asegúrate de ser compasivo.

NO SEAS SENSIBLE

El pastor sensible no durará mucho tiempo en el ministerio porque tomará cada duda acerca del liderazgo de la iglesia como un desaire personal. Cada miembro que se va se siente como una daga en su espalda. Le cuesta discernir entre la crítica justa y la injusta. Spider Man tiene un «sentido arácnido»: siempre sabe cuándo hay peligro cerca. Los pastores sensibles siempre parecen sentir que la crítica está a la vuelta de la esquina.

Algunos pastores sensibles demonizan a sus críticos. Se ven a sí mismos como guerreros de la verdad y se preguntan por qué el resto de las tropas no se alinean. Cuando las personas indagan el razonamiento detrás de una decisión, expresan su oposición, o simplemente y en silencio no están de acuerdo, el pastor sensible lo toma como una afrenta personal. El pastor sensible puede no cambiar de rumbo, pero se siente decepcionado y lastimado por cualquier confrontación.

Otros pastores sensibles son tan nerviosos que cuestionan cada decisión que toman. Cuando la gente se opone a su liderazgo, tales pastores rápidamente suponen que deben estar dirigiendo a las ovejas en la dirección equivocada. Basan la calidad de su liderazgo en el ruido de la multitud en lugar de la Palabra de Dios.

En cualquier caso, el pastor sensible se preocupa demasiado por lo que piensan los demás. Su opinión proyecta una larga y desalentadora sombra de su ministerio. Siempre siente la necesidad de probarse a sí mismo[i]. Pastores así construyen muros que alejan a la gente. Este es un lugar oscuro y solitario en el que estar.

En pocas palabras, los pastores sensibles probablemente no deberían estar en el ministerio porque no durarán.

SÉ FUERTE

El pastor fuerte se preocupa más por la aprobación del Dios al que adora que por la aprobación de la iglesia a la que sirve. Suele dormir bien los domingos por la noche, porque sabe que el reino de Dios no se ve sacudido por su sermón menos que estelar. Puede recibir malas noticias en la tarde: el cáncer regresó, mi esposa me dejó, y seguir estando emocionalmente disponible para el partido de fútbol de su hijo esa noche. El pastor fuerte encuentra un profundo consuelo y fortaleza en la realidad de la bondad soberana de Dios.

Como el pastor fuerte sabe que el futuro de su iglesia depende del poder del Espíritu y no de él, toma decisiones que le sirven a él y a su familia. Se toma el tiempo libre que necesita —aunque algunos miembros puedan cuestionar sus prioridades— porque sabe que su familia y su iglesia necesitan a un pastor bien descansado. No acepta algunas de las tareas de la iglesia para pasar tiempo de calidad con su esposa e hijos. Reconoce que algunos quieren que esté más disponible, pero demuestra que su familia es lo primero[ii].

Y lo que es más importante, el pastor fuerte deja que las ovejas le mordisqueen porque sabe, al fin y al cabo, ¡que son ovejas! Los cristianos que han recibido una dieta constante de enseñanza tópica durante décadas pueden erizarse ante la idea de estudiar un libro de la Biblia capítulo por capítulo. El pastor fuerte no se ofende por su oposición; les explica pacientemente por qué cree que la predicación expositiva es más útil. El pastor fuerte puede ser criticado por llevar a la iglesia a dejar de lado la música especial por cánticos más congregacionales. Pero no se enoja cuando la gente concluye erróneamente que no le gusta la música; explica con humildad por qué las medidas que sugiere son para el bien a largo plazo de la adoración corporativa de la congregación a Dios.

Dicho de otra manera, todos los pastores se enfrentarán inevitablemente a un bombardeo de críticas. No estamos en el cielo. Pero el pastor fuerte mantendrá sus ojos en la cruz, su corazón en el Señor y su mano en el arado.

Por esa razón, es más probable que dure en el ministerio.

ASEGÚRATE SER COMPASIVO

La piel de un elefante puede resistir el sol del desierto del Sahara, pero, enfrentémoslo, ¿Quién quiere abrazar a un elefante? Si el pastor fuerte no tiene cuidado, dará la impresión de ser inaccesible. Puede enfrentar la fidelidad a la Palabra de Dios con la compasión hacia el pueblo de Dios.

El apóstol Pablo es un buen ejemplo para nosotros aquí. El mismo hombre que dijo a los gálatas que no buscaba el «favor de los hombres» se comparó a sí mismo con una «nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos» cuando describió su ministerio a los tesalonicenses. Fuerte: Gálatas 1:10. Compasivo: 1 Tesalonicenses 2:7.

Aun mejor es el ejemplo de Jesús. Él demostró una ternura notable hacia quienes lo rechazarían. El Salvador se describió como una «gallina [que acoge] a sus polluelos debajo de sus alas» (Lc.13:34). Si nuestro Rey pudo ser tan gentil con Jerusalén, ¿no deberíamos ser compasivos con la iglesia del Dios viviente (1 Ti. 3:15)?

Ser fuerte tiene sus peligros. Podemos ser lentos para aceptar las buenas críticas. Podemos parecer severos, distantes o desinteresados por los demás. Podemos suponer que quienes nos rodean son igual de fuertes que nosotros y criticar de forma brusca e inútil. Podemos hablar con una fuerza, claridad y agresividad que daña a las mismas ovejas que Dios ha confiado a nuestro cuidado[iii].

Esforcémonos por evitar esas trampas. Los miembros de nuestra iglesia son preciados a los ojos de Dios, aun cuando muerden. Si somos demasiado sensibles, cederemos bajo el peso de su decepción hacia nosotros. Si somos demasiado fuertes, alejaremos a los hermanos y hermanas que Dios nos ha llamado a servir y liderar. Por tanto, asegúrate de ser compasivo. El pastor fuerte y compasivo está mejor posicionado para ministrar a largo plazo.

Traducido por Nazareth Bello

 

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[i] Véase la obra de Jared Wilson, The Pastor’s Justification: Applying the Work of Christ in Your Life and Ministry (Crossway, 2013).

[ii] Véase la obra de Brian Croft, The Pastor’s Family: Shepherding Your Family through the Challenges of Pastoral Ministry(Zondervan, 2013).

[iii] Véase la obra de John Crotts, Graciousness: Tempering Truth with Love (Reformation Heritage, 2018).