Evangelio

Se buscan: mujeres «ancianas» que instruyan a las más jóvenes

Artículo
08.04.2020

Había hablado sobre el tema de la feminidad bíblica y una mujer en edad universitaria me hizo una pregunta reflexiva: «¿Cómo puedo pensar bíblicamente acerca de mi feminidad cuando me dicen constantemente que la independencia es poder y que debería buscar mi propia realización y determinar mi propio destino?».

Mi respuesta: «Ve a las mujeres piadosas de tu iglesia y pídeles que te digan la verdad sobre la feminidad bíblica en tu vida. Pídales que te muestren cómo vivir para la gloria de Dios como mujer». Pero luego me pregunté: «¿La iglesia de esta joven está preparando a sus mujeres para responder a su pregunta?». «Alguien está enseñando a mujeres y jovencitas lo que significa ser mujer. ¿Es la iglesia o el mundo?».

Las mujeres más experimentadas discipulando a las mujeres más jóvenes no es solo una idea ingeniosa que alguien inventó, y no es opcional. Es un evangelio imperativo. El apóstol Pablo escribe:

Las ancianas también deben ser reverentes en su comportamiento, no calumniadoras ni esclavas de mucho vino. Deben enseñar lo que es bueno, y así entrenar a las más jóvenes para que amen a sus esposos e hijos, para que sean auto-controladas, puras, trabajen en casa, sean amables y sumisas a sus propios esposos, para que la palabra de Dios no sea vilipendiada (Tito 2: 3-5).

A la luz de este pasaje, consideremos algunas preguntas que ayudarán a la iglesia a hacer un llamado a las mujeres más experimentadas a invertir en mujeres más jóvenes. Oro para que este breve artículo desafíe a las mujeres a responder a este alto y santo llamamiento.

EL MANDATO DE TITO 2

El mandato de Tito 2: 3-5 es que las ancianas deben discipular a las mujeres más jóvenes, enseñándoles cómo crecer en piedad en sus distintas relaciones y vocaciones. Algunos de los principios del discipulado incrustados en este sorprendente capítulo nos ayudarán a comprender la directiva específica para las mujeres en los versículos 3 al 5.

Principio # 1: La iglesia es responsable de alentar y equipar a las mujeres para discipularse entre ellas

En el versículo 1, Pablo dirige sus instrucciones sobre el discipulado a Tito, el pastor. Dado que las mujeres que entrenan a las mujeres es una parte integral del ministerio de la iglesia, Tito debe equipar a las mujeres de su iglesia para hacerlo. Por tanto, es responsabilidad de cada líder de la iglesia ver que las mujeres estén equipadas para este llamado.

Principio # 2: la iglesia debería enseñar una sana doctrina

En el versículo 1, Pablo le dice a Tito que enseñe una sana doctrina, una doctrina que sea robusta o completa. Esto nos muestra que las mujeres en el discipulado deben salir y ser coherentes con el ministerio regular de predicación de la iglesia. Este discipulado debería ayudar a las mujeres a aplicar una sana doctrina a la vida diaria y a las relaciones.

Principio # 3: la comunión de los santos

Sin embargo, los versículos 3 al 5 también nos dicen que el discipulado no es solo responsabilidad de los líderes de la iglesia (ver también Efesios 4: 11-16). Como dice la Confesión de Fe de Westminster: «Todos los santos, que están unidos a Jesucristo su Cabeza … y, unidos en amor, tienen comunión en los dones y gracias del otro, y están obligados a cumplir con tales deberes, públicos y privados, como conducen a su bien mutuo, tanto en el hombre interno como en el externo».

El discipulado bíblico es relacional. El contenido del Evangelio debería enseñarse en el contexto de las relaciones que validan el Evangelio. Nuestra relación con Dios es personal, pero esa relación también nos lleva a la comunidad con sus otros hijos adoptivos.

Los hombres y mujeres más experimentados tienen la responsabilidad generacional de compartir sus dones y gracias con hombres y mujeres más jóvenes. Tienen que contar las historias de sus victorias, así como sus fracasos y mostrar cómo sus historias son parte de la gran historia de redención de Dios.

El mandato de Tito 2 es el discipulado de vida en vida que guía y nutre para madurar la feminidad cristiana. Es un ministerio de maternidad. Este espíritu maternal es evidente en la descripción de Pablo de su propio ministerio a los Tesalonicenses:

Ante fuimos tiernos entre vosotros, como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos. Tan grande es nuestro afecto por vosotros, que hubiéramos querido entregaros no solo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas; porque habéis llegado a sernos muy queridos (1 Tes. 2: 7-8).

Principio # 4: el evangelio es nuestra motivación  

Hay desafíos costosos en este capítulo. Invertir en la vida de los demás cuesta energía y tiempo. Significa tomar riesgos relacionales. ¿Por qué deberíamos vivir tan sacrificialmente?

Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa que nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo (Tito 2:11-13).

Cristo vino y él volverá. Él apareció en gracia como un bebé y vendrá en gloria como el Rey. Mientras esperamos esa gloriosa aparición, debemos hacer discípulos. A menos que estemos motivados por el Evangelio, nos volveremos desanimados y cansados.

Principio # 5: el Evangelio es poderoso

Pablo concluye con un recordatorio electrizante del poder del evangelio: [Jesús] quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras (Tito 2:14).

Parte del discipulado es específico para la edad y el género, pero todo el discipulado debe centrarse en el Evangelio. Es Jesús quien nos redime y nos purifica. Para que un pecador caído esté ansioso por hacer lo que es bueno, sucede por la obra radical del Evangelio. El resultado de nuestra inversión en la vida de los demás no depende de nuestro propio poder o experiencia.

Es solo el poder del evangelio lo que puede transformar a los pecadores egocéntricos en discípulos centrados en Cristo. Y una de las maravillas del discipulado impulsado por el evangelio es que incluso, si no vemos que esta transformación tenga lugar en el discípulo, tendrá lugar en nosotros cuando discipulemos a otros.

¿Quiénes son esas mujeres ancianas?

El pasaje no da una edad específica para las «ancianas» que deben discipular a las mujeres más jóvenes. Dado el contenido de lo que deben enseñar, sus principales calificaciones parecerían centrarse en la madurez espiritual. Por supuesto, la edad cronológica proporciona experiencias y perspectivas de la vida que son valiosas, pero la realidad es que cada mujer y chica cristiana deberían considerarse a sí mismas, una mujer mayor y una joven mujer. Deberíamos buscar mujeres que puedan alentarnos y equiparnos para vivir para la gloria de Dios, incluso cuando tratamos de discipular a otras mujeres en la feminidad bíblica.

¿CÓMO PUEDE UNA IGLESIA LOCAL FACILITAR ESTE MINISTERIO?

Las relaciones de maternidad espiritual vienen en todas las formas y tamaños. No hay formula. Una relación aplicada de Tito 2 puede ser regular o intermitente, consistir en dos personas o un grupo, puede ocurrir entre mujeres mayores o jóvenes, pero cada relación tendrá un propósito. Será un esfuerzo intencional alentar y equipar a otra mujer o jovencita para vivir para la gloria de Dios, viviendo bajo la autoridad de la Palabra de Dios, y la capacitará en los principios bíblicos de la feminidad.

Este ministerio no es un programa, es un estilo de vida. Sin embargo, a veces se requieren más esfuerzos programáticos para impulsar estas relaciones. Un ministerio de mujeres es un vehículo que una iglesia puede usar para desafiar y equipar a las mujeres para este llamado. Si una iglesia ya tiene un ministerio de mujeres, pueden comenzar haciendo algunas preguntas estratégicas:

  • ¿Cómo está permitiendo el ministerio de mujeres que nuestra iglesia obedezca Tito 2: 3-5?

  • ¿Cómo refleja nuestro ministerio de discipulado los principios del discipulado en Tito 2?

  • ¿Cómo se equipa a las mujeres para capacitar a las mujeres más jóvenes en los principios bíblicos de la feminidad?

  • ¿Qué oportunidades estamos brindado para desarrollar relaciones enriquecedoras entre mujeres mayores y jóvenes?

Si una iglesia adopta un enfoque programático más formal o busca alentar las relaciones aplicando Tito 2 de manera más informal y orgánica, depende de cada iglesia tomar esta decisión. Aquí hay algunos recursos que podrían ser útiles para alentar dicho ministerio, cualquiera sea la forma que se tome:

¿Dónde están esas mujeres ancianas?

Creo que están sentados en las bancas de nuestras iglesias esperando ser cautivadas por este llamado bíblico y equipadas para cumplirlo.


Traducido por Renso Bello.

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