Reflexiones Pastorales

Resumen: ¿Qué deben hacer las iglesias con respecto al Covid-19?

Artículo
21.03.2020

Nota del Editor: este artículo es un extracto de cuatro minutos de una conversación en inglés que Mark Dever y Jonathan Leeman desarrollaron acerca del coronavirus, quisimos traducirlo porque pensamos que era relevante para este tiempo.

J.Leeman: Muy bien, hay algo de lo que quiero hablar. Es un gran tema del que quiero conversar el día de hoy, pero muy brevemente, tomemos uno o dos minutos, ya que mucha gente me ha estado haciendo preguntas sobre esta intensa y sensible situación del momento. Muchas personas me están preguntando acerca del coronavirus, ¿deberían nuestras iglesias reunirse o no? ¿Qué deberías decirles a nuestras iglesias? ¿Deberíamos ser sensibles a las personas necesitadas? ¿Deberíamos decirles que no vengan al local de reunión? ¿Qué papel desempeña el gobierno? ¿Puede el gobierno prohibirnos reunirnos? Esta clase de preguntas complejas… ¿Tienes algún consejo genuino que dar?

M.Dever: Nosotros hablamos con nuestra iglesia el domingo pasado, así que quizá estemos un poco adelantados, porque tenemos una gran congregación. Les dijimos a todos los miembros que se sintieran libres de no asistir durante algunas semanas mientras los números de la infección están aumentando. Les dijimos a las personas que están enfermas que por favor no crean que su obligación es asistir, ¡su obligación es quedarse en casa! Animamos a la gente que no va a asistir, a que por favor envíen un correo para hacernos saber cómo están, para hacernos saber si hay algo que podamos hacer por ellos.

Le dije a la gente que voy a dejar atrás la actual y reciente tradición de dar besos, abrazos y apretones de manos para regresar a la tradición social más antigua del mismísimo George Washington, quien nunca saludaba con la mano, solo hacía reverencias. Así que, el domingo por la mañana saludé a varias personas con una reverencia solo para dejarlo claro, y el número de apretones de manos que recibí este domingo pasado disminuyó de quinientos, cuatrocientos, trescientos a cero. Por lo que yo mismo he eliminado en gran medida el contacto humano. Incluso nuestra querida hermana Sara de Sudamérica, quien normalmente saluda de beso en ambas mejillas, solo hacía reverencias. Ya sabes, es de sentido común que algunos se pongan en contacto para decirnos que no vendrán este domingo…

J.Leeman: Entonces, estamos diciéndole a la gente que no necesitan venir…

M.Dever: Oh, sí. Kelly Moral, mi asistente, hizo algo de investigación sobre la Gripe Española. Le pregunté acerca de la Gripe Española de 1918, para ver cómo era. La comisión de DC le pidió a las iglesias que no se reunieran, también a los teatros y a cualquier gran reunión interior de personas. Así que, durante los últimos tres domingos de octubre de 1918, las iglesias no se reunieron.

J.Leeman: ¿Sabes si esta iglesia se reunió?

M.Dever: No, ninguna iglesia.

J.Leeman: ¿Ninguna iglesia se reunió? Comprendo.

M.Dever: Y luego reanudaron las reuniones el primer domingo de noviembre.

J.Leeman: ¿Y crees que eso está bien?

M.Dever: Eso está muy bien. Mi consejo básico para las personas que se están preguntando sobre esto es: Hermano pastor, acata al gobierno. No tienes competencia en el exterior ni en el plano económico. Hay muchas cosas que el gobierno tiene que tratar de sopesar para ver qué funcionará, qué es lo que será de mejor provecho para la población en general. Esa no es tu responsabilidad y no es tu competencia, así que apégate felizmente al gobierno. Ahora bien, si estás en un lugar donde el gobierno es particularmente malo y señala a las iglesias de una forma que no aplica a otros grupos de personas igual de numerosas, eso es diferente. Pero si sucede como con la Gripe Española donde muchas personas morían todos los días, por ser una situación de crisis, el gobierno pidió esto; solicitó fue el lenguaje específico…

J.Leeman: ¿Arrestaron a la gente que desobedecía?

M.Dever: No sé la respuesta a eso, pero se comunicaron con los ministros protestantes fraternos, y lo hicieron de la manera más respetuosa posible porque, ya sabes, aunque podían tomar la decisión de cerrar las escuelas, no tenían la misma autoridad sobre las iglesias, y es un derecho constitucional. Pero parece que, en tiempos de emergencia, siempre hemos reconocido que el gobierno debe ser capaz de pedir a los ciudadanos sacrificios extraordinarios. Y si bien, por un lado, es muy valioso que nos reunamos para orar, por otro lado, si sentimos que algo es altamente contagioso durante un período de tiempo, y podemos amar en gran manera a nuestro prójimo dejando de reunirnos, está bien.

J.Leeman: Es una forma de amar al prójimo.

M.Dever: Sí, es un acto amoroso. Por tanto, yo diría que si tu estado, tu gobierno local, o quien sea que se encuentre en autoridad, pide específicamente que esas reuniones internas no ocurran por un período temporal, sin duda deberías cumplir con ello como un medio de amar a tu prójimo. Si estás en un país donde están usando esto para detener las reuniones cristianas de forma permanente, entonces tendrás que tomar en cuenta todo otro conjunto de consideraciones.

J.Leeman: Seguro todo esto es muy útil. Creo que se abordaron muy bien varios puntos.


Traducido por Alina Morales

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