Oración

Orando por los ministerios paraeclesiásticos

Artículo
07.04.2020

Aquí hay seis reflexiones sobre cómo oro por los ministerios paraeclesiáticos:

  1. ¿Debería haber alguna diferencia entre la forma en que oro por una iglesia local y la forma en que oro por una organización paraeclesiástica? No y sí.

No, porque en ambos casos estoy orando por hermanos y hermanas en Cristo, y en ambos casos el centro de mi oración debería ser por el tipo de cosas por las que los apóstoles oraron. Por ejemplo:

  • Para que el amor de ellos abunde cada vez más en conocimiento y profundidad de conocimiento y para que puedan discernir lo que es mejor (Fil. 1: 9-10).

  • Para que Dios los haga dignos de su llamamiento y que por su poder pueda hacer realidad todo deseo de bondad y cada acto impulsado por la fe (2 Tes. 1:11).

  • Para que puedan tener poder, junto con todo el pueblo de Dios, para comprender las dimensiones ilimitadas del amor de Cristo por ellos, y de esta manera lleguen a ser maduros (Ef. 3: 17-19).

  • Y…otras más.

Deberíamos orar por las personas, y en la medida en que oramos por los hermanos y hermanas en Cristo reunidos en la iglesia local o trabajando en el contexto de una organización, uno todavía está orando por las personas.

Por otro lado, sí. Habrá una diferencia, en que la iglesia es la única organización humana autorizada y ordenada por las Escrituras del nuevo pacto, la única organización que se dice que es el cuerpo de Cristo. En algún nivel u otro, la distinción nos alcanza, como veremos. Pero considera cómo podría orar por el ministerio de, por ejemplo, Bob y Sally Smith (los nombres han sido alterados), que están trabajando para traducir la Biblia a varios idiomas en Papua, Nueva Guinea, bajo los auspicios de Wycliffe Bible Translators/SIL.

Aunque sé que Bob y Sally han sido enviados y cuentan con el apoyo de iglesias locales específicas, pienso en ellos en el contexto de la organización en la que están cumpliendo su ministerio específico, y oro por los detalles específicos de su ministerio, incluyendo la forma en que funciona su misión,

2.  Supongo que es posible orar «por todas las organizaciones verdaderamente cristianas en todas partes» o algo así por el estilo, pero en realidad este tipo de oración general y aplastante es inmadura o floja, o ambas cosas.

Es mucho más probable que oremos en forma útil e inteligente por organizaciones paraeclesiásticas con las que uno tiene conexiones especiales: puede ser una organización con la que estoy afiliado (por ejemplo, The Gospel Coalition [Coalición Por El evangelio.org]), o en el que tengo amigos cercanos en cuyo ministerio estoy personalmente invirtiendo de alguna manera (por ejemplo, T4G.org y Wycliffe/SIL). Al menos, serán organizaciones que Dios ha puesto en mi corazón por alguna razón, tal vez porque he observado la naturaleza estratégica de su trabajo, y quiero pedirle a Dios que conserve y profundice ese trabajo.

3. La Biblia establece detalles específicos con respecto a la organización, responsabilidad y roles distintivos de varios líderes en la iglesia local (aunque es cierto que los pasajes relevantes en la Biblia son entendidos por diferentes cristianos). Eso significa que mis oraciones por bendiciones o resultados particulares o disciplina en el contexto de la iglesia serán moldeados por mi comprensión de esos pasajes.

La biblia no presenta detalles específicos sobre la organización de TGC o Wycliffe/SIL. Sin embargo, la Biblia dice mucho sobre la moral, la calidad de vida, la integridad de las relaciones, el amor y el compromiso sin reservas al servicio de todos los cristianos. En la medida en que los cristianos sirven en organizaciones paraeclesiásticas, hay mucho por lo que orar con respecto a las estructuras, disciplina y relaciones dentro de estas organizaciones, a pesar de que los detalles específicos de la organización tienen un mandato menos claro.

4. Las organizaciones cuyos objetivos están formados por las prioridades del evangelio y en una sumisión sincera al señorío del Rey Jesús como se revela en la Escritura deben tener una prioridad en nuestra oración que otras organizaciones no deberían tener. Inevitablemente, eso significa que debe haber algún esfuerzo de nuestra parte para evaluar la fidelidad de los compromisos de la organización con objetivos dignos. Un seminario que se esfuerza constantemente para ser fiel a la Escritura y ser rico en la comprensión del Evangelio, ya que entrena a la gente para el servicio, debe convocar la oración intercesora de los cristianos hasta el final, para que Dios prospere este ministerio más y más.

En consecuencia, si ese seminario comienza a desviarse, los creyentes deben sentirse impulsados ​​a orar por acciones correctivas, por los cambios necesarios en el liderazgo, por el arrepentimiento. En los peores casos, puede ser parte de la sabiduría orar contra la institución, precisamente porque está haciendo un gran daño al socavar la fe en el Dios vivo.

5. A veces he sentido una carga especial al orar por las organizaciones paraeclesiásticas que están pasando por transiciones que las purificarán y las harán más fieles. Puedo pensar en cuatro o cinco seminarios o universidades teológicas por las cuales a veces he orado durante las últimas tres décadas, instituciones que fueron rejuvenecidas y puestas en línea con las Escrituras, por líderes que luchaban por reformar sus organizaciones. Algunas veces las oraciones son específicas por personas: por ejemplo, que Dios pudiera sofocar los esfuerzos de aquellos que están desviando a la organización; que Dios pudiera remplazar con servidores fieles de la Palabra, y semejantes a éstas. Por supuesto, hay analogías en la forma en que oro por las iglesias locales.

6. Me siento inclinado para orar por las organizaciones paraeclesiáticas que así mismas son conscientes en buscar fortalecer a las iglesias locales, que se ven a sí mismas como extensiones útiles de las iglesias y cuyos líderes son responsables ante las iglesias locales. Tengo mayor sospecha de las organizaciones paraeclesiáticas que constantemente hablan de las iglesias, no reflejan amor por las iglesias y compiten con ellas, mientras tocan sus puertas solicitando dinero para apoyar sus «ministerio». Por el primer grupo, estoy feliz de orar. De hecho, puedo orar para que tal organización se relacione mejor, incluso se integre con las iglesias locales. Por el segundo grupo de organizaciones, raramente oro; excepto, en el peor de los casos, no oro a su favor.


Traducido por Renso Bello.