Teología bíblica

Acerca de las doctrinas complejas o controvertidas

Por Mark Dever

Mark Dever es el pastor principal de la Iglesia Bautista Capitol Hill en Washington, D.C. Graduado de la Universidad de Duke, el Dr. Dever posee una Maestría en Divinidad del Seminario Teológico Gordon-Conwell, una Maestría en Teología del Seminario Teológico Bautista del Sur y un Doctorado en Historia Eclesiástica de la Universidad de Cambridge. Es presidente emérito de 9Marks y ha impartido clases en varios seminarios. El Dr. Dever también es autor de varios libros y artículos. Él y su esposa Connie viven y ejercen su ministerio en Capitol Hill, Washington, D.C.
Artículo
04.08.2016

Una iglesia que está comprometida con la sana enseñanza estará comprometida con la enseñanza de las doctrinas bíblicas que las iglesias descuidan con frecuencia. A nuestros ojos, ciertas doctrinas pueden parecer difíciles o incluso divisivas. No obstante, podemos confiar en que Dios las ha incluido en su Palabra porque son fundamentales para entender su obra de salvación.

El Espíritu Santo no es tonto. Si él ha revelado algo en su Libro para que todo el mundo lo lea, las iglesias no deberían pensar de sí mismas que son tan sabias que lo mejor que pueden hacer es evitar ciertos asuntos. ¿Deberían ejercer sabiduría pastoral y tener cuidado cuando hablan de ciertas cosas? Sin duda. ¿Deberían evitar estas cosas completamente? Sin duda no. Si queremos iglesias guiadas por la sana doctrina de la Biblia, debemos ponernos de acuerdo con la Biblia entera.

La doctrina bíblica de la elección, por ejemplo, a menudo se evita por ser demasiado compleja o confusa. Sea como sea, la doctrina es innegablemente bíblica. Aunque no podamos entender todo sobre la elección, no es un asunto menor que nuestra salvación en último término emane de Dios y no de nosotros mismos. Hay una serie de preguntas importantes que la Biblia responde pero que las iglesias comúnmente descuidan, tales como:

  • ¿Las personas son básicamente buenas o malas? ¿Lo único que necesitan es ánimo y autoestima, o necesitan perdón y una vida nueva?
  • ¿Qué hizo Jesús al morir en la cruz? ¿Satisfizo realmente y de manera efectiva la ira justa del Padre, o simplemente sentó un ejemplo de autosacrificio para sus seguidores?
  • ¿Qué es lo que sucede cuando una persona conoce a Cristo?
  • Si somos cristianos, ¿podemos estar seguros de que Dios continuará cuidándonos? Si esto es así, ¿su cuidado continuo está basado en nuestra fidelidad o en la suya?

Todas estas preguntas no son solo para los teólogos estudiosos o para los jóvenes estudiantes de seminario. Son importantes para todo cristiano. Los que somos pastores sabemos con qué diferencia pastorearíamos a nuestra gente si nuestra respuesta a cualquiera de las preguntas anteriores cambiara. La fidelidad a la Escritura exige que hablemos acerca de estos asuntos con claridad y autoridad, deseando exhibir el carácter de Dios en toda su plenitud.

Considera simplemente esto: si queremos iglesias que exhiban el carácter de Dios, ¿no querremos conocer todo lo que él ha revelado acerca de sí mismo en la Biblia? Si no lo hacemos, ¿qué dice ello de nuestra opinión sobre su carácter?

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