Clases esenciales: Teología Bíblica

Teología Bíblica – Clase 7: La Historia del Sacrificio

Artículo
04.04.2018

  Descargar Manuscrito en formato Word
  Descargar Folleto del Alumno en formato Word

 

Clase esencial
Teología Bíblica
Clase 7: La Historia del Sacrificio


¿Qué cumplió el sacrificio de Cristo? ¿Qué hacía Él en la cruz? Las respuestas a estas preguntas se encuentran en el centro del cristianismo y puedes estar seguro de que la doctrina del sacrificio expiatorio de Cristo es el objetivo número uno del diablo. Puedes estar seguro de que todo tipo de controversias rodearán el significado de este evento central en el cristianismo.

De hecho, puedes estar seguro de que muchas de las respuestas más convincentes ofrecidas a la pregunta «¿Qué estaba haciendo Cristo en la cruz?» serán atractivas y verdaderas; simplemente no serán totalmente verdaderas. ¿Es que Cristo murió para demostrarnos su amor por nosotros? ¡Sí! ¿Pero eso es todo?

Hoy queremos observar la historia del sacrificio en la Biblia para entender correctamente este momento central en la historia bíblica. Recuerda, la premisa fundamental de este curso es que la Biblia es una sola narración, una historia que no es ficción, porque es la revelación de Dios reflejada en el tiempo y el espacio. Y estamos aprendiendo cómo determinar lo que creemos según esta historia.

HISTORIA DEL SACRIFICIO

En el centro de la historia de la Biblia se encuentra la historia del sacrificio. Irónicamente, esta historia comienza con un fracaso colosal de auto-negación. Cuando Adán y Eva complacieron su deseo de ser igual a Dios se sumergieron a sí mismos y al resto de nosotros en un mundo que cayó bajo la maldición de Dios, un mundo en el cual el sacrificio sería la orden del día. Tal y como la narración de la Escritura lo expresa, la necesidad, naturaleza y efectos del sacrificio son revelados lentamente. Voy a dividir esta historia en seis episodios:

1)   Adán y Eva y sus  hijos introducen la idea del sacrificio en el Antiguo Testamento. En Génesis 3:21 Dios provee piel de animales para Adán y Eva. Esto refleja una relación importante que marcará el sacrificio: la anticipación de que la muerte y el pecado se encuentran físicamente relacionados. [NOTA: ¿quién provee el sacrificio?] En Génesis 4 Caín y Abel ofrecen sacrificios al Señor. En este sacrificio no se menciona el pecado o la sangre. La Biblia lo llama una ofrenda, una dádiva, y la idea es de hacer un tributo al gran Rey y someterse a su Señorío. Aquí vemos el inicio de otro gran principio del sacrificio muy enfatizado por los profetas, salmistas y escritores sabios, donde la disposición interna de los adoradores debe estar correcta si su dádiva «externa» es aceptada.

2)   El próximo sacrificio registrado se encuentra en Génesis 8. Luego del diluvio, Noé ofrece varios de animales limpios como una sola ofrenda quemada. Esto sugiere la idea de un regalo, y este regalo tiene un efecto en Dios. La Biblia nos dice que cuando

Génesis 8:20-22 (RVR60)

Y edificó Noé un altar a Jehová, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocausto en el altar. 21 Y percibió Jehová olor grato; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo ser viviente, como he hecho. 22 Mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, y el día y la noche.

El pecado que provocó el juicio de Dios permaneció en los corazones de Noé y sus hijos. Pero Dios promete no destruir toda la humanidad nuevamente. El sacrificio continúa durante la era patriarcal y está registrado que fueron construidos altares y ofrecidos sacrificios por Noé, Abraham, Isaac y Jacob. La ofrenda ofrecida es un fundamento para la oración, para clamar en el nombre del Señor (Génesis 12:8; 13:4; 26:25).

3)   Dios no solo promete nunca más destruir la humanidad sino que promete bendecir todas las naciones. Específicamente, Él promete a Abraham una simiente que sería una bendición para todos. Luego está el próximo sacrificio registrado en la Biblia que ocurre en Génesis 22, cuando Dios dice estas palabras impactantes acerca de la simiente de Abraham: «Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.» Increíblemente, Abraham obedece por fe. Una vez más, la idea parece ser la de tributo y señorío. Todo le pertenece a Dios, y Él tiene el derecho de tomarlo de vuelta. En el último segundo, Dios detiene a Abraham. La prueba de la devoción de Abraham termina pero no el sacrificio. Dios provee un carnero para ser sacrificado en lugar de Isaac. Resulta que Dios aceptará un sustituto. Y lo que es más, Él proveerá ese sustituto. [NOTA: Levítico 17:11, Génesis 3:21 «Lo he dado»]

4)   En Éxodo 12 el faraón rehúsa dejar a los israelitas en libertad. Dios promete eliminar a los varones primogénitos de toda criatura en Egipto, pero promete guardar los primogénitos de Israel si toman un cordero de un año sin defecto, lo sacrifican y ponen su sangre en el marco de la puerta de sus casas. Dios dice que Él verá la sangre del sacrificio y pasará por alto sus hogares liberándolos del juicio que Egipto enfrentaba. Y lo que es más, Dios dice que esta comida de sacrificio será una señal que los apartará porque Dios hace una distinción entre Israel y el resto del mundo, consagrándolos como su pueblo especial. Esa misma noche, Israel es liberado debido al sacrificio. Basado en el sacrificio del animal para ropa, el sustituto de Abraham, con el cordero pascual vemos como el sacrificio es un reflejo de la magnífica gracia de Dios.

5)   Ahora y hasta este punto ha habido menos de una docena de instancias de sacrificio registradas en la Biblia. Esto no parece ser un tema muy importante, pero cambia cuando la Ley es otorgada. Un libro completo de la Biblia, Levítico, es dedicado a detallar los diferentes sacrificios Israel debe ofrecer a Dios. Hay ofrendas de compañerismo y ofrendas quemadas. Pero hay más, los más importantes son los sacrificios para expiar la culpa y el pecado. Ahora, todas las partes que han sido reveladas lentamente están juntas.

  • Solo pueden ser sacrificados animales limpios sin defecto.
  • Todo primogénito israelita que representa la nación debe ser redimido con un sacrificio sustituto.
  • Lo que se destaca aquí es la privación de vida, el derramamiento de sangre de una víctima inocente.
  • Una vez más, la idea de un sustituto es prominente: allí se nos dice que si alguien ofrece un sacrificio, «Y pondrá su mano sobre la cabeza del holocausto, y será aceptado para expiación suya…» (Levítico 1:4) Es una manera de decir: «este sacrificio me representa a mí; lo que está a punto de suceder debe sucederme a mí y está tomando mi lugar.»
  • Estos sacrificios ahora comienzan y terminan cada día en el templo, y son presentados por sacerdotes que sirven como intermediarios entre Dios y su pueblo pecaminoso.
  • Hay sacrificios adicionales que marcan el inicio de cada semana, cada mes, cada temporada.
  • Y en el pináculo de todo este sistema de sacrificio estaba el día de la expiación. Solo el sumo sacerdote es quien lleva la sangre del sacrificio hacia el lugar santísimo y la rocía sobre el propiciatorio, que es el trono simbólico de Dios, para hacer expiación de sus propios pecados y los del pueblo.

Y ahí es donde este tema se detiene en la Biblia, o por lo menos se estanca. Pasan siglos y siglos y nada cambia. No hay sacrificios nuevos, los antiguos son repetidos una y otra vez, día tras días, semana tras semana, año tras año. Y allí está el problema. Ellos obviamente no estaban deshaciéndose del pecado. De hecho, se convierten cada vez más en un recordatorio nauseabundo de lo pecaminoso que el pueblo permanece. Lo que Dios desea es arrepentimiento y no un ritual. Pero para Israel, el arrepentimiento se ha desvanecido y todo permaneció siendo un ritual. Y así Dios envió la nación al exilio. Sin el templo no podía haber sacrificio. Si no hay sacrificio que Dios pueda aceptar, entonces el pueblo de Dios es expuesto al juicio de Dios como sucedió en Egipto durante la pascua y de la misma manera que Isaac estaba cuando fue puesto en el altar.

Cuando Dios los regresa de Babilonia y el templo es reconstruido, el sacrificio es reanudado. Pero el pueblo no ha cambiado aunque otras cosas han cambiado. El lugar santísimo está vacío. No hay propiciatorio para el sumo sacerdote presentarse y clamar por perdón. Hay solo un salón vacío. Malaquías, el último de los profetas del Antiguo Testamento declara: «¿Quién también hay de vosotros que cierre las puertas o alumbre mi altar de balde? Yo no tengo complacencia en vosotros, dice Jehová de los ejércitos, ni de vuestra mano aceptaré ofrenda.» (Malaquías 1:10). Esas palabras son escalofriantes. Si no hay sacrificio que Dios pueda aceptar, entonces el pueblo de Dios es expuesto al juicio de Dios como sucedió en Egipto durante la noche de la pascua, o con Isaac cuando fue puesto en el altar del sacrificio.[1]

[La práctica del sacrificio en la vida de Israel se manifestó bajo una crítica intensa de los profetas, comenzando con el profeta anónimo de 1 Samuel 2:27-36, quien denunció el comportamiento profano de los hijos de Elí. Como ya se indicó, los profetas también denunciaron el sincretismo que había en la nación. Samuel le dijo a Saúl que el sacrificio, aun cuando fuera ofrecido al Señor, es menos importante que la obediencia y sin ella es simplemente una formalidad (1 Samuel 15:22-23). Lo demás profetas dijeron lo mismo (Jeremías 7:21-23; Oseas 6:6; Amós 5:21-27; Miqueas 6:6-8). Isaías dice que los muchos sacrificios combinados con una vida de maldad son una abominación para el Señor (Isaías 1:11-17). El hombre sabio dice lo mismo (Proverbios 15:8; 21:3, 27). Por tanto, no es sorpresa ver durante el período de la monarquía el inicio de la reinterpretación del lenguaje sacrificial en términos de actitudes y actos de devoción. Los salmistas hablan de acciones de gracias y arrepentimiento como sacrificios aceptables (Salmo 50:13-15; 51:16-17). Isaías habla del regreso de los exiliados que son traídos por su captores como una ofrenda al Señor (66:20)[2]]

6)   Y luego algo increíble sucede —un sexto sacrificio que destacaremos esta mañana. Dios es fiel en su palabra a Abraham. Él no aceptará un sacrificio de manos de su pueblo pecaminoso y por eso provee uno en su lugar. Él envía a su Hijo, quien se encarna, y luego ofrece su propia vida y su propia sangre como sacrificio agradable y sustituto por su pueblo— un pueblo que pertenece solo a una nación pero a todas las naciones. Allí, en el calvario, Cristo cumplió todo lo que significaban los sacrificios del Antiguo Testamento y lo que estos no pudieron. A través de su sangre, Él hizo expiación de los pecados de su pueblo y los reconcilió con Dios. Y para demostrar que Dios aceptó este sacrificio, Él levantó a Jesús de la muerte. Por tanto, comenzando ahora y continuando hasta la eternidad, quien se arrepiente de sus pecados y pone su fe en el sacrificio de Cristo, es redimido de la esclavitud del pecado y libre para vivir una vida de tributo y alabanza a Dios.

EJEMPLOS DE LA HISTORIA

Esa es la historia del sacrificio. Lo que quiero hacer ahora es explorar brevemente algunos de los ejemplos de la historia. Luego, consideraremos la manera como tomamos la doctrina de la historia. Durante las últimas semanas, hemos estado diciendo que no aprendemos lo que la Biblia tiene que decirnos simplemente tomando nuestros versículos de prueba favoritos. No aprendemos tampoco con estudios de palabra. Aprendemos cuando toda la historia es unida en una sola.

1)   El primer ejemplo a destacar es el ejemplo en sí mismo —el modelo del sacrificio. La terminología técnica de esto es tipología. Hay un tipo de algo, luego otro y otro. Dios nos está diciendo que fijemos nuestra atención en esto. El derramamiento de sangre no es algo en lo que pensamos mucho hoy, pero obviamente la Biblia está interesada en ello. ¿Por qué? ¿Qué está diciendo? También, notamos una tendencia al aumento de estos tipos. Primero con Abel, solo fue una idea de ofrecer acción de gracias. Luego con Noé, fue una acción de gracias y para agradar al Señor. Luego, con Abraham e Isaac, fue todo esto pero también expresó una completa devoción y la idea de un sustituto. Luego, con la pascua, fue un cordero sin mancha la representación del Hijo primogénito y la distinción de un pueblo. Luego, en Levítico, fue un énfasis claro en la expiación del pecado.

Por tanto, el modelo o tipo es repetido. Pero también hay una tendencia al aumento.

2)   Pero no solo hay tendencia al aumento o continuidad. Hay discontinuidad, especialmente cuando nos acercamos a Cristo. Los sacrificios levíticos fueron repetidos indefinidamente, pero Cristo es sacrificado una sola vez. Los sacrificios levíticos fueron por una nación étnica, pero Cristo fue sacrificado por todas las naciones.

3)   Otro modelo para nosotros destacar esta mañana es el de la promesa/cumplimiento. Hay muchas promesas que podría resaltar, como la promesa a Noé. Permíteme destacar la promesa de Abraham —de que su simiente sería una bendición para todas las naciones. Sabemos que esta promesa fue cumplida en Cristo.

Primero, hay una conexión entre la promesa de Dios de castigar el pecado a través de la muerte, la promesa de Dios de rescatar a su pueblo de la serpiente y el establecimiento del sacrificio. Los sacrificios ofrecen un cumplimiento vicario (experimentado a través de otro) de la promesa de Dios de castigar el pecado. Pero debido a que son vicarios cumplen el rescate prometido, por lo menos temporalmente. Así, el sacrificio realmente une múltiples promesas de la Escritura.

Segundo, hay una conexión entre la promesa de Dios a Abraham —de que su simiente sería una bendición para todas las naciones —y el sacrificio de Cristo. Cristo cumplió esta promesa a Abraham no solo a través de su nacimiento y ministerio como descendiente genealógico de Abraham, sino especialmente por medio de su sacrificio. Por tanto, la cruz de Cristo y no simplemente su persona, es una bendición para todas las naciones y es lo más importante de las buenas nuevas del evangelio.[3]

SISTEMATIZÁNDOLO TODO

Está bien, ¿cuál es el objetivo de destacar estos ejemplos? Son instrumentos para ayudarnos a entender quien es Jesús. Jesús es lo que su sacrificio cumplió y nuestra necesidad de su sacrificio. Todos estos ejemplos apuntan a Jesús y nos ayudan a entenderlo. Estos ejemplos establecen el contexto para su venida. Nos ofrecen una pre-interpretación, si lo así lo deseas.

A través de los años algunos han sugerido que Cristo murió primeramente como ejemplo para nosotros, para inspirarnos a tener más amor por Dios. Otros han sugerido que la muerte de Cristo fue simplemente una demostración de la ira de Dios por el pecado. Otros, una demostración de su compasión e identificación con los pecadores. En estos días, algunos dicen que Jesús murió simplemente para declarar la victoria de las autoridades caídas, el pecado y la muerte.  Y podemos destacar versículos del Nuevo Testamento que dicen estas cosas —que Jesús murió como ejemplo para demostrar la ira de Dios por el pecado, para declarar la victoria sobre la caída y la muerte. Bueno, todo eso comprende una parte de porque Jesús murió. Comprende una parte de lo que está mal en ti y en mí. Necesitamos a alguien que establezca un buen ejemplo. Necesitamos a alguien que se identifique con nosotros en la debilidad y que venza la muerte. Pero permíteme tratar de ofrecer un entendimiento más completo del sacrificio de Cristo basado en esta historia y los ejemplos que hemos observado.

1)   El problema principal con el mundo y la humanidad es nuestro pecado y la culpa que trae.

No es la muerte. No es una relación rota. No es nuestra necesidad de amor o un ejemplo de amor. El problema principal es el pecado, la culpa y la ira de Dios adquirida.

Aquí estoy hablando acerca de la necesidad de sacrificio. Antes de la caída, Adán y Eva no tenían necesidad de matar un animal para ofrecerlo a Dios. Tenían una relación correcta con un Dios bueno y santo. Pero desde que el pecado entró, la vida de Adán y Eva se perdió debido al pecado y la culpa. Romanos 6:23, haciendo eco de las palabras de Dios a Adán en Génesis 2 nos dice que el castigo por el pecado es la muerte. El pecado vino primero y luego la muerte.

Aquí está el problema que el sacrificio de la Biblia está diseñado para resolver. Nuestra necesidad no es solo un ejemplo inspirador de amor. No es solo una victoria sobre los poderes de las tinieblas. No es solo una victoria sobre la muerte. En cambio, hay un Dios eterno y santo que está justamente enojado con nosotros por nuestra rebelión y necesitamos una manera de escapar del castigo de su justicia, porque no podemos nunca esperar cumplir ese castigo nosotros mismos. Según la Escritura, lo que necesitamos es un sacrificio.

2)   Cristo vino para morir como un sustituto.

Un sacrificio que es efectivo es un sustituto. Vimos a Dios proveer un carnero como sustituto en lugar de Isaac. Vimos el cordero de la pascua sacrificado en lugar de los primogénitos Y vimos en el libro de Levítico como la persona pone su mano en el animal.

3)   Cristo vino para morir como sustituto penal.

La víctima recibe el castigo merecido. La víctima sacrificial no solo muere sino que es legalmente ejecutada en mi lugar.

Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento están claros de que Cristo murió en la cruz como sustituto, asumiendo el castigo que merecía su pueblo de la manera que fue profetizado por el profeta Isaías. Vayamos a Isaías 53. Hablando del Mesías, Isaías dice comenzando en el versículo 4.

«Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados… mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.»

Jesús dijo en Juan 10, «Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.» Jesús no vio su propia muerte como un ejemplo o como una demostración, ni siquiera como una muerte abierta general con referencia a nadie particular. No, Jesús ofreció su vida como un sacrificio efectivo y un sustituto penal por sus ovejas.

Pablo dijo en Romanos 3, «Dios lo ofreció como un sacrificio de expiación que se recibe por la fe en su sangre, para así demostrar su justicia.» (Versículo 25, NVI) Esto nos lleva a la próxima lección.

4)   Cristo vino a morir como sustituto penal para propiciar la ira de Dios.

El sacrificio de Cristo propicia la ira de Dios. ¿Qué quiero decir con eso? Simplemente que al sufrir el castigo que merecían nuestros pecados, un sacrificio efectivo cumple las demandas de justicia y remueve el motivo de la ira de Dios contra el pecador. Si recuerdas la historia del sacrificio, vimos una muestra de esto en el sacrificio de Noé. También lo vimos en la referencia repetida a lo largo de Levítico, donde el aroma de un sacrificio quemado era «agradable al Señor.»

5)   Cristo vino a morir como sustituto penal para propiciar la ira de Dios y hacer expiación por su pueblo.

Este desvío de la ira de Dios nos lleva al otro efecto del sacrificio; un sacrificio efectivo expía el pecado. Ya vimos que el punto culminante del año judío fue el día de la expiación. ¿Pero qué es exactamente la expiación? La palabra hebrea para expiación significa «cubrir.» La palabra en inglés simplemente significa estar «a una con,» así que puedes decir que un sacrificio cubre nuestro pecado y nos hace «uno» con Dios. Habiendo calmado la ira de Dios, el sacrificio obtiene perdón por el pecado que dio lugar a la ira de Dios en un inicio y remueve la culpa que el pecado trajo consigo.

6)   Cristo vino para morir como un sustituto penal efectivo para propiciar la ira de Dios y hacer expiación por su pueblo.

Aunque los sacrificios de Levítico fueron repetidos indefinidamente, el libro de los Hebreos llama nuestra atención hacia el hecho de que Cristo fue sacrificado una sola vez. Así Hebreos 7:27 dice, «porque él ofreció el sacrificio una sola vez y para siempre cuando se ofreció a sí mismo.» (NVI) Y nuevamente en el 9:12, «entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.» Y otra vez en el 9:26, «pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado.»

Todo el sistema de sacrificio solo fue una ilustración, una ayuda para la enseñanza, diseñada como dice Pablo en los Gálatas, para llevarnos a Cristo y reconocerlo cuando apareció. Y porque Él estuvo aquí ya no era necesaria la ilustración.

Como dice el escritor de los Hebreos en Hebreos 10, «porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados» (Versículo 4) y continúa diciendo «porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.» (Versículo 14) La muerte de Jesucristo en la cruz desvió y cumplió la ira de Dios.

Las buenas nuevas del cristianismo es que en la cruz Jesucristo cumplió la salvación. Él desvió la ira de Dios. Él hizo expiación por el pecado. La única pregunta es, ¿Él hizo esto por ti? Jesús dijo que entregó su vida como rescate por muchos. ¿Estás entre esos muchos? Jesús dijo que ofreció su vida por sus ovejas. ¿Quiénes son sus ovejas? Son aquellas que escuchan su voz, que responden a su llamado. Juan lo expresa de esta manera en Juan 3: «El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.» (Versículo 36)

Oh amigo, Jesucristo cumplió la redención para todo el que escucha su llamado a arrepentirse y creer. ¿Qué estás escuchando?

Esto nos lleva a la última cosa que consideraremos hoy y ese es el fin del sacrificio en la Biblia. En una historia que está tan saturada de derramamiento repetido de sangre sacrificial, no puede olvidarse que ese sacrificio termina en la cruz. No existe más ni ningún otro sacrificio que haya sido hecho para pagar por nuestros pecados ante un Dios santo.

7)   Somos salvos solo por fe.

Por eso es que la Biblia habla acerca de la necesidad de una fe personal en un Cristo crucificado y resucitado para salvación. Y eso no quiere decir que la fe misma es la que salva sino que es la manera en que reconoces a Cristo como tu sustituto. Al igual que los israelitas del Antiguo Testamento que ponían sus manos en la víctima, la fe se apoya en Cristo y confía en que cuando Cristo murió en la cruz estaba muriendo en tu lugar, por ti. No es suficiente nacer en una familia cristiana, ser bautizado, ir a la iglesia o cualquier otra cosa. No, por fe debes creer que Cristo fue sacrificado por ti.

8)   Somos salvos solo por fe, solo por la fe en Cristo.

Esto no solo significa que Él es el mejor ejemplo de un sustituto —sino que Él es el único sustituto porque nadie nunca ha vivido una vida perfecta. Y esto no quiere decir que su muerte se acerca al juicio que merecemos —sino que en la cruz Cristo sufrió el holocausto de la ira de Dios contra nuestro pecado y lo cumplió. Él es el último sacrificio porque en realidad es el primer sacrificio y el único sacrificio efectivo que alguna vez se ha hecho o se hará.

Realmente quiero que observes la exclusividad de este sacrificio. No habrá una segunda oportunidad después de la muerte ni ningún medio alternativo para llegar al cielo. Solo hay un sacrificio que reconcilia a los pecadores con Dios y por eso solo hay  un nombre bajo el cielo por cual podemos ser salvos. Oh amigo, necesitas un sacrificio y su nombre es Jesús.

CONCLUSIÓN —¿OTRO SACRIFICIO?

Sin embargo, existe otro sacrificio que debemos observar. Y no es uno que se gana la salvación o que añade algo a la salvación. Es uno que sigue a la salvación. Cuando Jesús llama a una persona, lo hace para que tome su cruz y le siga. Pablo utiliza un lenguaje similar cuando dice en Romanos 12 que como cristianos debemos ofrecernos como «sacrificios vivos.» ¿Qué quiere decir él con esto? Antes de la caída, Adán y Eva fueron hechos a la imagen de Dios y sus vidas fueron un tributo y una ofrenda de alabanza a Dios. Finalmente, el objetivo o propósito del sacrificio de Cristo es que podamos ofrecer nuestra vida nuevamente a Dios como un sacrificio, pero no para pagar los pecados sino sacrificios vivos de alabanza a su gloriosa gracia.

Cristiano, ¿luchas con el sacrificio? ¿Encuentras difícil ofrecer tu vida en amor por otros, amas a tu enemigo, devuelves amabilidad por insultos, abandonas las riquezas de este mundo por el tesoro del cielo? Considera que en todo este sacrificio estás siendo transformado a la imagen de Cristo como sacrificio vivo.

Cristiano, Jesucristo, cuya muerte fue planificada por Dios antes de la fundación del mundo, llevará por toda la eternidad en gloria las marcas de su sacrificio. Y más que nada, esas marcas son el objetivo de nuestra maravilla eterna, adoración y alabanza porque son las marcas de nuestra salvación. Esa es la imagen a la cual estas siendo transformado, ese es el destino hacia el cual te diriges, un sacrificio vivo eterno de alabanza al único que es digno de alabanza, Cristo, nuestra pascua, el Cordero que fue inmolado pero ahora vive para siempre.

«Que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza.» (Apocalipsis 5:12) 

  • La atención muchas veces ha estado dirigida al hecho de que después de que nuestros primeros padres pecaron, Dios los vistió con la piel de animales (Génesis 3:21), destacando así la relación entre el pecado y la muerte (Génesis 2:17; 3:3, 19, 22).
  • La verdadera razón fue que Caín, a diferencia de su hermano, fue un pecador que no se arrepintió (Génesis 4:7; 1 Juan 3:12). Aquí vemos el inicio de otro gran principio del sacrificio muy enfatizado por los profetas, salmistas y escritores sabios, que la disposición interna de los adoradores debe estar correcta si su don «externo» es aceptado.
  • Una vez introducido, el sacrificio continúa a través de la era patriarcal y los altares son registrados como habiendo sido construidos y el sacrificio ofrecido, por Noé, Abraham, Isaac y Jacob. La ofrenda ofrecida es el fundamento de la oración, para clamar en nombre del Señor (Génesis 12:8; 13:4; 26:25). La relación con la oración continúa a lo largo del Antiguo Testamento, y cuando el templo es dedicado Salomón pide que pueda ser el lugar donde la oración es respondida (1 Reyes 8); Isaías lo describe como una casa de oración para todos los pueblos (56:7).
  • La función anterior de comunión del sacrificio es establecer pactos entre el Señor y sus criaturas. El pacto con Noé, que se extiende a toda la humanidad y los animales (Génesis 8:20-9:17), el pacto con Abraham, que se extiende a su simiente (Génesis 15), y el pacto de Sinaí entre el Señor e Israel (Éxodo 24) son todos llevados a cabo a través del sacrificio. En Génesis 15, los sacrificios son divididos y el Señor pasa simbólicamente entre las partes. En Éxodo 24, la sangre de los sacrificios es rociada en el altar y en el pueblo (vers. 6-8) y los representantes del pueblo son luego recibidos como una comida sagrada (v. 11). El principio expresado por estos sacrificios es que un pacto implica muerte para expiar los pecados humanos (Hebreos 9:15-20). Todos tienen lugar antes del establecimiento del tabernáculo y el sacerdocio, aunque la tercera parte de ellos solo justo antes.
  • NT
  • Los sacrificios en los que se enfoca no son aquellos del templo sino el sacrificio expiatorio de Cristo y los sacrificios espirituales de los cristianos. En principio, los sacrificios mosaicos eran ahora innecesarios.
  • La enseñanza del escritor sobre esos sacrificios tiene su parte positiva (11:4, 17-19, 28), pero su gran preocupación es destacar su ineficacia excepto como tipos que reflejan la realidad cristiana.[4]
  • Muchas de las referencias del NT al sacrificio de Cristo como cumplimiento de los tipos de AT lo representan como cordero, un animal que era utilizado para varios sacrificios (ofrenda quemada, ofrenda de paz y pecado y ofrenda de culpa). Él es representado como el cordero inmolado de Dios cuya preciosa sangre quita el pecado del mundo (Juan 1:29, 36; 1 Pedro 1:18-19; Apocalipsis 5:6-10; 13:8).
  • Su sacrificio ha hecho realidad la verdadera expiación; limpia la conciencia y no solo la carne; e introdujo un pacto nuevo y eterno.
  • Resulta que su sacrificio no fue simplemente un acto externo, ni mucho menos un simple acto ceremonial, sino que fue un acto de devoción interna como los sacrificios de sus seguidores, aun más por Él estar sin pecado (Hebreos 4:15; 9:14).
  • Es un error pensar en el sacrificio de Cristo solo como un sacrificio figurado. Hacerlo es como tomar los sacrificios del AT como la norma según el NT, ya que solo fueron tipos del verdadero sacrificio que vendría que los cumplió. Antes de tener una casa, necesitamos un plano, pero lo importante no es el plano sino la casa. Los sacrificios del AT proveen categorías providenciales para la interpretación del sacrificio de Cristo, pero en todas partes trasciende esas categorías. Por la sangre de los animales tenemos la sangre del Jesucristo hombre (Hebreos 10:4). Por lo impecable tenemos pureza (Hebreos 9:14; 1 Pedro 1:19). Por un aroma dulce tenemos la verdadera aceptación (Efesios 5:2). Por rociar nuestro cuerpo con sangre tenemos perdón (Hebreos 9:13-14, 19-22; 1 Pedro 1:2). Por la expiación simbólica, repetida indefinidamente, tenemos una verdadera expiación de una vez y para siempre (Hebreos 10:1-10)

 

[1] Michael Lawrence, Biblical Theology in the Life of the Church: A Guide for Ministry [La Teología Bíblica en la Vida de la Iglesia: una guía para el ministerio], 9Marcas (Wheaton, IL: Crossway, 2010), 157.

[2] R. T. Beckwith, “Sacrifice,” ed. T. Desmond Alexander and Brian S. Rosner, New Dictionary of Biblical Theology [Nuevo Diccionario de Teología Bíblica] (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 2000), 756.

[3] Michael Lawrence, Biblical Theology in the Life of the Church: A Guide for Ministry [La Teología Bíblica en la Vida de la Iglesia: una guía para el ministerio], 9Marcas (Wheaton, IL: Crossway, 2010), 158–159.

[4] R. T. Beckwith, “Sacrifice [Sacrificio],” ed. T. Desmond Alexander and Brian S. Rosner, New Dictionary of Biblical Theology [Nuevo Diccionario de Teología Bíblica]  (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 2000