Clases esenciales: Sufrimiento

Sufrimiento – Clase 8: Compartir las cargas

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18.10.2018

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Clase esencial
Sufrimiento
Clase 8: Compartir las cargas


Una perspectiva bíblica acerca del alivio del sufrimiento físico 

Introducción

Las últimas dos semanas hemos estado hablando acerca de cómo el sufrimiento es una lucha por la fe. Hemos discutido acerca de cosas prácticas que podemos hacer cuando nos encontramos en esa situación, y la semana pasada hablamos acerca de lo que podemos hacer para alentar a otros que están luchando por la fe. Si recuerdas, una de las cosas que vimos fue el ministerio de hospitalidad; una manera de servir a otros que implica ayudar con las necesidades diarias prácticas tales como comida, ropa, refugio, amistad. ¿Por qué es importante? Para empezar, nos damos cuenta que nuestra vida espiritual no está desconectada de la física. El estrés, el cansancio, el no comer bien, el no hacer ejercicio hacen que sea más difícil pensar con claridad y confiar en Dios. Pasa tres días sin dormir, alimentándote de Red Bull y barras de caramelo, y tu tiempo devocional, bueno… será un poco interesante.

Pero si parte de la manera en que nosotros como cristianos podemos socorrer a otros a luchar por la fe es  ayudándoles con las necesidades prácticas, esto hace surgir algunas preguntas, ¿no? Por ejemplo, si hacemos una evaluación rápida de nuestros amigos y familiares, las necesidades no son pocas. Fuera de nuestra familia y amigos, solo ve las noticias locales o abre el periódico, y los titulares presentan necesidades que pueden ser abrumadoras: enfermedades, pobreza, hambruna, desastres naturales… ¿Por dónde comenzamos? Podríamos ver el sufrimiento que nos rodea y levantar nuestras manos y decir: «Esto es simplemente demasiado, no hay nada que pueda hacer», o podríamos tratar de abordar cada necesidad posible y explotar antes de realmente haber empezado.

Lo que necesitamos entonces es una perspectiva bíblica acerca del alivio del sufrimiento físico. Para ello, veremos tres principios: El amor como la postura de un cristiano, la proximidad moral y la prioridad de la necesidad. Ahora, en vista de nuestro corto tiempo esta mañana, esto no pretende ser un tratamiento exhaustivo del problema, en cambio, esperamos presentar estas ideas que son útiles para analizar detalladamente el problema. Esta clase es bastante teórica, y no seremos capaces de pasar completamente de lo teórico a lo práctica en una sola clase. Pero necesitamos hacerlo. Por tanto, la próxima semana tendremos una clase entera de preguntas y respuestas con un panel de amigos para que presentes tus preguntas, y luego, dos clases adicionales donde buscaremos en la Escritura escenarios de la vida real para desarrollarlos. Con eso en mente, empecemos.

  1. Principio #1 – El amor es la postura de un cristiano

La parábola del buen samaritano es bastante conocida por muchos de nosotros. En Lucas 10, Jesús cuenta la historia de un hombre judío que viajaba de Jerusalén a Jericó cuando fue atacado por una banda de asaltantes. Fue despojado de sus vestiduras, golpeado y abandonado a su suerte al lado del camino. Y mientras estaba allí, pasaron tres hombres, los primeros dos eran líderes religiosos en Israel que giraron sus cabezas y siguieron de largo. Pero el tercero era  un samaritano, del grupo de personas que los judíos odiaban, que termino siendo el único que se detuvo para ayudar.

El punto básico de la parábola es: «Ve, y haz tú lo mismo»[1]. La razón por la que Jesús contó la parábola en primer lugar fue en respuesta a un intérprete de la ley que había preguntado qué hacer para heredar la vida eterna. Cuando Jesús le dijo que amara a Dios y a su prójimo, el intérprete de la ley preguntó: «¿Y quién es mi prójimo?»[2]. Básicamente, estaba tratando de suavizar la definición de «prójimo» para poder ser capaz de lograrlo en su propio esfuerzo y justificarse ante Dios[3]. Pero la parábola de Jesús frustra sus esfuerzos, él (y nosotros, los lectores, también) se enfrenta a la realidad de que precisamente lo que debe hacer para heredar la vida eterna –es aquello que no ha podido cumplir–, de hecho, no puede hacerlo por su cuenta. ¿Por qué? Porque Jesús está enseñando que estamos llamados a amar, no solo a aquellos que son fáciles de amar, sino a todos según tengamos oportunidad[4].

Amigo, es fácil escuchar esto y suponer que amar de esta manera no es lo que Jesús quiso decir. Tiene que haber algún truco, alguna condición que aligere la carga, y saltamos a otros textos sin sentir lo que él está diciendo aquí. Pero necesitamos comprender esto. Jesús está diciendo que así es cómo nosotros deberíamos amar. Como seguidores de Jesús, esta debería ser nuestra disposición al caminar por las calles de nuestra ciudad, al escuchar acerca del sufrimiento en otros países o al enfrentar necesidades en nuestra propia familia de la iglesia.

¿Por qué? Porque al igual que el intérprete de la ley en la historia, nosotros también nos hemos dado cuenta que no podemos justificarnos ante Dios. Alguna vez estuvimos como ese hombre en el camino, muertos en nuestros delitos y pecados (Ef. 2:1) y abandonados a nuestra suerte cuando Jesús intervino. Aunque éramos sus enemigos, él nos salvó… a costa de su vida. Conocer el amor de Dios para con nosotros debería movernos a amar abundante, creativa y radicalmente, sin preguntar: ¿será ese mi prójimo? ¿Es él o ella digno de mi amor? En cambio, tal amor es nuestra postura como aquellos que han llegado a conocer el amor de Dios en Cristo.

Pero… el día solo tiene 24 horas, y todas las necesidades a nuestro alrededor parecen incontables. ¿Cómo debemos pensar cuidadosa y bíblicamente al respecto?

  1. Principio #2 – La proximidad moral

Para pensar cuidadosamente sobre el alivio del sufrimiento físico en este mundo, es útil entender el principio de la proximidad moral. La idea puede definirse en que: «Mientras más cercana sea la proximidad moral de la necesidad, mayor será la obligación moral de ayudar. La proximidad moral no se refiere a la geografía, aunque puede ser parte de la ecuación. La proximidad moral se refiere a cuán conectados estamos con alguien en virtud de la familiaridad, el parentesco, el espacio o el tiempo»[5].

Entonces, un extraño podría venir a buscarme a D.C. y decirme que perdió su trabajo y que necesita dinero. Darle dinero puede ser algo bueno. Pero si mi cuñado que vive a 1900 m de distancia en Nebraska pierde su trabajo, tengo más la obligación de ayudarlo. Si eres padre, la proximidad moral puede parecer de sentido común. Imagina que registraste a tu hijo en la guardería de la iglesia. Si el edificio se incendiara, no tengo dudas de que, como padre, querrías sacar a cada niño de manera segura, pero ¿a quién asegurarías primero? Agarrarías a tu propio hijo; no porque no te importen los demás, sino porque tienes una responsabilidad única, una proximidad moral con ese niño.

Ahora, necesitamos tener cuidado aquí. La proximidad moral no significa que solo deberíamos preocuparnos por nuestros familiares, amigos y vecinos. Sin embargo (y este es un aspecto clave del principio), «significa que lo que debemos hacer en una situación es lo que podemos hacer en otra». La proximidad moral hace posible la obediencia al recordarnos que antes de que Pablo diga: «hagamos bien a todos», dijo: «Así que, según tengamos oportunidad» (Gálatas 6:10) [6].+

Podemos ver la diferencia entre lo que debemos hacer y lo que podemos hacer al comparar 1 Juan 3:17 y 2 Corintios 8-9. En 1 Juan 3:17, el apóstol aborda la manera en que los cristianos deberían cuidar de otros creyentes en su iglesia local. Escribe: «Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad (hay la oportunidad), y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?». Eso es algo fuerte, ¿no? No está diciendo, puedes hacer esto, está diciendo debes hacer esto si dices ser cristiano. ¡No hacerlo es pecado!

Por otro lado, en 2 Corintios 8-9, Pablo escribe a la iglesia en Corinto para recaudar dinero para la iglesia en Jerusalén que se encuentra a unos 1200 m de distancia. Ahora bien, ¿escribe Pablo de la misma manera en que Juan instruye a cuidar del necesitado en la iglesia local? ¡No! En cambio, el apóstol escribe a los corintios: «No hablo como quien manda, sino para poner a prueba, por medio de la diligencia de otros, también la sinceridad de vuestro amor… Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre»[7]. 1 Juan es debes hacer esto. 2 Corintios es aquí hay una oportunidad; puedes hacer esto.

De nuevo, la proximidad moral no es una excusa para ignorar a nuestro prójimo en necesidad (recuerda la parábola de Jesús del buen samaritano), en cambio, reconoce que tenemos limitaciones. Tenemos cuerpos físicos que se cansan y enferman. Tenemos otras responsabilidades buenas que Dios nos ha dado: Amar a nuestro cónyuge, criar a nuestros hijos, trabajar, ser miembros fieles en la iglesia local, asegurarnos de descansar[8]. Solo tenemos recursos limitados y tiempo limitado en un día. Como dijo un escritor: «Si necesitamos 50 horas diarias para ser obedientes, estamos diciendo más de lo que dice la Biblia»[9].

Entonces, ¿cómo es esto? Concretarlo con exactitud puede ser imposible ya que cada situación es única y requiere prudencia. Pero si esbozamos lo que las Escrituras generalmente enfatizan para la proximidad moral, podría parecerse a lo siguiente:

  1. Principio #3 – La prioridad de la necesidad

Un tercer principio es la prioridad de la necesidad. Todo sufrimiento es terrible, pero no todas las categorías de sufrimiento son iguales; no conllevan el mismo peso. Necesitamos tener claridad acerca de la relación entre el sufrimiento en esta vida (la pobreza, el racismo, el crimen, las enfermedades, la falta de agua potable, etc.) y las realidades del cielo y el infierno.

En 1 Corintios 15:3, Pablo escribe: «Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí». Bueno, ¿qué recibió? «¿Qué era lo primordial?». Él explica en el versículo 4: «Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras, y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras, y que apareció a Cefas, y después a los doce»[10]. Para Pablo, el mensaje de la cruz de es primera importancia. ¿Eso significa que no nos preocupamos por el sufrimiento físico? ¡Absolutamente no! La historia del buen samaritano en Lucas 10 deja en claro que un corazón que cuida del pobre es un corazón transformado por el evangelio, ¡así que debemos preocupamos por el sufrimiento físico!

Pero también está la historia del buen samaritano, una historia que nos llama a amar a nuestro prójimo, que nos  impulsa a evangelizar. La naturaleza del amor es hacer lo que es bueno para el otro. Si mi amigo no es cristiano, entonces lo más amoroso que puedo hacer es compartir con el evangelio, sin el cual pasará una eternidad en el infierno. Sin importar cuántas cosas amorosas pueda y deba hacer para aliviar el sufrimiento físico, si no hago nada para aliviar su sufrimiento eterno, ¿cómo es eso amoroso? Una de las formas más esenciales en que cumplimos el Gran Mandamiento es cumpliendo la Gran Comisión. El evangelismo entonces, es primordial, de primera importancia.

Ahora, algunos argumentan que el cuidado de las necesidades físicas debería considerarse tan importante como el evangelismo. Otros ven el evangelismo como hacer caridad social: comparte el evangelio, usa las palabras si es necesario. Pero la Escritura es clara en cuanto a que el evangelismo no es simplemente hacer cosas buenas: es proclamar o comunicar el mensaje del evangelio. Como resultado, algunos dejarán de preocuparse por las necesidades físicas en contra del evangelismo como si tuviéramos que elegir entre los dos. Ya sabes, sé alguien que ‘haga algo’ o sé alguien que simplemente ‘predica’ a las personas. Pero John Piper lo ha dicho bien:

«El sufrimiento en este mundo es terrible y limitado, pero el sufrimiento en el otro mundo es terrible y eterno. Y el amor lo ve de esa manera. El amor no cierra sus ojos a este mundo o ese mundo. El amor reconoce la realidad del sufrimiento aquí, y la peor realidad del sufrimiento allí… No elijas entre rescatar a las personas del sufrimiento en este mundo y rescatar a las personas del sufrimiento en el siguiente. Nos preocupamos por todo el sufrimiento ahora, especialmente el sufrimiento eterno»[11].

Esa es una gran manera de verlo. Como seguidores de Cristo, deberíamos preocuparnos por todo el sufrimiento, especialmente el sufrimiento eterno.

Y amigo, no supongamos que solo la obra social produce un cambio social y que el evangelio no lo hace, nada podría estar más lejos de la verdad. De hecho, se puede argumentar que el evangelio, correctamente proclamado, ha sido usado por Dios para provocar el mayor cambio social que el mundo haya conocido. Mack Stiles cuenta de un ejemplo de esto que vio de primera mano:

Cuando nuestro amigo misionero, Mike McComb, intentó introducir proteína en las dietas de los granjeros guatemaltecos en gran parte analfabetos, fue una combinación magistral de experiencia, capacitación y estrategia. Comenzó su trabajo hacia finales de la guerra civil asesina. Vivimos allí con él de vez en cuando durante seis años, trabajando en la clínica de desnutrición en el pueblo. Durante ese tiempo, Mike también compartió fielmente el evangelio.

Pero Mike notó que era el evangelio el que permitía que las proteínas llegaran a la gente. Cuando el evangelio fue entendido y aceptado en las aldeas, los hombres dejaron de emborracharse y golpear a sus esposas. Mientras asistían a la iglesia, comenzaron a atender sus cultivos y la educación de sus hijos.

Tomás, el alcalde local, me dijo que fue solo cuando el evangelio llegó a las tierras ixiles que ocurrió un cambio real. Mike dice que la predicación del evangelio hizo más para eliminar el hambre que las piscifactorías o la rotación de cultivos. Nunca debemos olvidar que el evangelio trae más bienes sociales a largo plazo que cualquier programa de ayuda alguna vez desarrollado[12].

De acuerdo, entonces, ¿qué tiene que ver esto con el sufrimiento? ¿Qué tiene que ver esto con luchar por la fe?

a. Para aquellos que sufren, nos recuerda la importancia de tener una perspectiva eterna. Hablamos sobre esto en nuestra clase acerca del rol del cielo y el infierno, pero basta con decir que el hecho de conocer nuestra mayor necesidad ha sido resuelta en Cristo, nos ayuda a soportar lo peor del sufrimiento en esta vida. Como dice Pablo en Romanos 8: «Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse»[13].

b. Para aquellos que ayudan, nos recuerda que a medida que nos preocupamos por los demás, el amor nos llama a preocuparnos por el sufrimiento físico de los demás, pero no a olvidar que lo eterno es más importante que lo temporal. Entonces, al pensar en lo que significa amar a nuestro prójimo, recordamos que lo más amoroso que podemos hacer es comunicarles el evangelio[14]. Si la persona que sufre no es cristiana, oramos para que Dios le dé fe salvadora a través del evangelio. Si la persona es cristiana, oramos para que Dios preserve su fe a través del evangelio. 

  1. Conclusión

 

[1] Lc. 10:37

[2] Lc. 10:29

[3] Lc. 10:29

[4] Darrell Bock lo resume de esta manera: «El problema no es a quién podemos o no servir, sino servir donde exista la necesidad. No debemos limitar quienes pueden ser nuestros prójimos. Más bien, debemos ser prójimos de aquellos cuyas necesidades podemos satisfacer» (BECNT [Luke]).

[5] http://thegospelcoalition.org/blogs/kevindeyoung/category/social-justice/

[6] What Is the Mission of the Church?  por Kevin DeYoung y Greg Gilbert (manuscrito no publicado).

[7] 2 Co. 8:8, 9:7

[8] Incluso Jesús dijo a sus discípulos: «Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco» (Mr. 6:31).

[9] http://thegospelcoalition.org/blogs/kevindeyoung/category/social-justice/. DeYoung sigue diciendo: «No hay respuestas fáciles incluso con el principio de la proximidad moral, pero sin él, el llamado de Dios a ser compasivos parece una broma cruel».

[10] 1 Co. 15:3-4

[11] http://www.desiringgod.org/resource-library/sermons/abortion-and-the-narrow-way-that-leads-to-life

[12] http://www.matthiasmedia.com.au/briefing/library/6195#f3

[13] Ro. 8:18

[14] J.I. Packer escribe: «La naturaleza del amor es hacer el bien y aliviar la necesidad. Si entonces, nuestro prójimo es inconverso, debemos mostrar amor… al tratar de compartir con él las buenas nuevas sin las cuales perecerá» Evangelism and the Sovereignty of God.