Pastoreo

Por qué conocer a tu rebaño es algo crítico para la predicación significativa

Artículo
14.10.2018

El predicador se paseó por el escenario, mirando seriamente a la congregación. Era el momento de su invitación semanal. Él pidió a los que respondieron que levantaran la mano. Ninguna mano fue levantada. Pero no tenía ninguna manera de saber esto porque estaba en una pantalla de video.

Me encontraba a mi mismo en el local más cercano de esta iglesia con diferentes locales por una asignación del pastor, un hombre que recientemente que contrató para hacer un trabajo independiente de investigación para él. Visitar uno de sus muchos servicios remotos estaba supuesto a ayudarme a obtener «algo» de su ministerio. Y ciertamente lo hizo. Pero no podía evitar ser golpeado por el sentimiento de que esta forma de hacer ministerio no podía ayudar al predicador a «conocer» su congregación.

No sé lo que piensas sobre los lugares con videos o el modelo de locales múltiples de crecimiento de iglesia en general, pero esta experiencia y otras sólo ha afirmado algunas de las preocupaciones que tengo por la desconexión entre el predicador y el rebaño, y dilema en aumento en todo tipo de iglesias, grandes y pequeñas.

En realidad, este dilema no sólo está limitado a las iglesias que tienen diferentes locales o que trabajan a partir de la presentación de videos. Los pastores de iglesias en crecimiento de todos los tamaños lucharán continuamente con conocer sus congregaciones. Y la tentación de aislarse cada día más aumenta cuando es añadida complejidad a una iglesia en crecimiento.

Y por supuesto, es imposible que aún un predicador de una iglesia pequeña sea el mejor amigo de todo el mundo en su iglesia, y es imposible que los predicadores de grandes iglesias conozcan bien a todo el mundo. Pero el predicador cuyo ministerio está enfocándose cada vez más en la predicación y menos en el pastorado, ¡está socavando la tarea a la cual trata de dedicar más de su tiempo! La buena predicación requiere un pastorado de cerca. El ministerio de la predicación no puede estar divorciado del ministerio del cuidado de las almas; de hecho, la predicación es realmente una extensión del cuidado de almas. Más importantes.

  • La predicación significativa tiene en mente los ídolos de las personas

Cuando viajo a predicar a servicios de iglesias y conferencias, una de las primeras preguntas que regularmente le hago al pastor que me invita es «¿Cuáles son los ídolos de tu gente?» Quiero poder no sólo llegar y «hacer lo mío», sino también servir a este pastor y su congregación hablando lo mejor que pueda hacia cualquiera de las esperanzas y sueños que él puede identificar en su iglesia que no están devocionalmente unidas a Cristo como su mayor satisfacción. Tristemente, algunos pastores no saben cómo responder la pregunta.

Cuando Pablo entró a Atenas, vio que la ciudad estaba llena de ídolos (Hechos 17:16). Dicho esto, él no sólo vio esto como un problema filosófico sino espiritual que personalmente lo atribulaba. Y cuando él habló del mismo, lo hizo de manera tan específica refiriéndose a su devoción como el «dios no conocido» (17:23). Y cada vez que Pablo se dirigía a iglesias específicas en sus cartas, notarás que los tipos de pecados y mentiras a las que se dirigía eran muy específicos. Él no habló sobre generalidades. Él sabía lo que estaba sucediendo en esas iglesias.

Claro, esto no significa que comiences a avergonzar o exponer a las personas desde el púlpito. Pero sí significa que estás lo suficientemente en medio de la vida congregacional como para hablar en términos familiares. Hasta que un pastor no ha pasado tiempo de calidad con personas de su congregación, los ídolos que su predicación debe combatir con el evangelio serán meramente teóricos. Todos los seres humanos tienen algunos ídolos universales en común. Pero las comunidades donde las iglesias están localizadas, las congregaciones como una subcultura en sí mismas, y aún los grupos y las demografías específicas de las congregaciones tienden a transitar en ídolos  patrones de pecados más específicos.

Conocer de antemano las esperanzas equivocadas a nivel financiero, de carrera y familiares de tu congregación te ayudará a saber cómo predicar. Te ayudará a escoger los textos correctos y hacer el énfasis correcto al explicar esos textos. Esto es lo que hace de la predicación un ministerio, y no simplemente un ejercicio.

  • La predicación significativa tiene a las personas que sufren como su enfoque

Puedo decirte de primera mano que mi predicación cambió después que comencé a estrechar la mano de las personas mientras morían y escuchaba el corazón de las personas mientras lloraban. Hasta que no has escuchado suficientes personas compartir sus pecados, temores, preocupaciones y heridas, tu predicación puede ser excelente y apasionada, pero no será todo lo que puede ser—profunda.

Muchos predicadores llevan la carga de la Palabra de Dios al púlpito, y esto es algo bueno. Recibir el manto pesado de la predicación llena de la gloria de Cristo, tener la carga de proclamar el favor del Señor en el evangelio es una tarea noble, digna y maravillosa. Pero el predicador también debe sentir el peso de su gente en ese púlpito. Debe subir a predicar luego de haber estado en el valle con ellos. Su manuscrito debería estar lleno de las lágrimas de su gente.

Conocer los sufrimientos que afligen a su gente de manera regular, evitará que el predicador se convierta en un tono sordo para su congregación. Él no será ligero en los lugares equivocados. Esto afectará todo tipo de ilustración que utilice, los tipos de historias que cuente, y—más importante aún—las disposiciones con las que maneja la Palabra. He visto predicadores hacer bromas sobre cosas con las que personas de su congregación estaban luchando. Y he sido ese predicador. Estamos para quitar cargas, pero con nuestras palabras no cuidadosas terminamos añadiéndole a éstas.

Predicador, ¿tienes un corazón genuino para tu gente? No me refiero a «¿eres tu alguien enfocado en las personas?» Me refiero a, ¿sabes lo que sucede en la vida de tu congregación, y esto te motiva y te atribula? ¿Has llorado con los que lloran? Si no es así, con el tiempo tu predicación lo mostrará. Piensa en Moisés, atribulado por los pecados de su pueblo (Éxodo 32:32). O en las lágrimas abundantes de Pablo (Hechos 20:31, 2 Corintios 2:4, Filipenses 3:18, 2 Timoteo 1:4). Piensa también en la compasión de Cristo, vista en los corazones de las personas (Mateo 9:36). Puedes creer que puedes trabajar en estos sentimientos sin conocer realmente tu congregación, pero no es lo mismo, especialmente no para ellos. No es lo mismo para ellos de la misma manera que cuando escuchas una palabra emocionante de un modelo a seguir no es lo mismo que escuchar una palabra emocionante de su padre. Predicador, no prediques tu texto sin llevar las verdaderas cargas de tu gente en tu corazón.

  • La predicación significativa tiene nombre de personas en la oración

Cada predicador fiel ora por su sermón. Ora para que la Palabra de Dios no retorne vacía (Isaías 55:11). Oran para que las personas sean receptivas. Oran para que las almas sean salvas y las vidas cambiadas. Estas son oraciones buenas. Y mejor aún es el sermón preparado y compuesto de oraciones de John Smith y Julie Thompson y la familia Cunninghan en los labios del predicador. Mejor aún es el sermón por el cual se ora sobre los escritos por la salvación de Tom Johnson y el arrepentimiento de Lewis y la sanidad de Mary Alice.

Repitas veces Pablo le dice a la gente bajo su cuidado que él los recuerda en sus oraciones (Efesios 1:6, 2 Timoteo 1:3, Filemón 1:4). Y debido a que él está frecuentemente mencionando nombres, sabemos que no lo hace de manera general. Y aunque Pablo no estaba pastoreando una congregación de cerca sino que servía mayormente como un misionero plantador de iglesia, trabajó duro para conocer a las personas que ministraba desde la distancia y buscaba visitarlas lo más frecuentemente posible. ¡Cuánto más debería el pastor de la iglesia local desarrollar relaciones con su gente! Él debería conocer sus nombres y llevar sus nombres en oración al cielo.

Es importante conocer a quién estás predicando. Es importante saber que la dama sonriente y que está asintiendo cerca del frente tiene una tendencia a no recordar nada de lo que has dicho. Cuándo sabes estas cosas, puedes orar por tu gente de una manera más profunda, personal y pastoral. Tu predicación será mejor. Será más real. No solo será algo que viene de tu mente y tu boca, sino de tu corazón, tu alma y tus agallas.

Claro, todo esto sume que estás interesado en este tipo de predicación. Si ves la predicación como algo que simplemente provee un «recurso espiritual» para las mentes interesadas y una charla para aquellos con inclinaciones religiosas y no como algo que ofrece un testimonio profético a partir de la Palabra de Dios revelada a los corazones de la gente, entonces puedes ignorar todos los puntos descritos anteriormente.