Discipulado

El hacer discípulos es parte del cristianismo ordinario

Artículo
23.05.2018

¿Cuál es tu trabajo como cristiano? Si Dios te diera una descripción del trabajo para la vida cristiana, ¿qué escribiría?

En el núcleo del trabajo del cristiano está la tarea de discipular. Leemos esto claramente en las palabras de nuestro Señor antes de su asunción:

«Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo» (Mateo 28:18-20).

¿Qué significa hacer discípulos? Un discípulo es un aprendiz y un seguidor de Jesús. Cuando hacemos discípulos, estamos trabajando para que las personas que no siguen a Jesús vengan a seguirlo —conversión — y luego les enseñamos a seguir fielmente a Jesús en cada área de sus vidas (madurez).

Muchos cristianos escuchan esto y lo archivan en un gabinete de idealismo. Claro, me gustaría discipular a la gente pero realmente no puedo. Sienten que el discipulado está por encima de sus capacidades, ¿Es esto cierto? ¿Acaso el discipulado es algo solo para pastores, ancianos  y los hermanos «maduros»? ¿O es para todos?

Aquí está mi punto principal: el hacer discípulos es parte del cristianismo ordinario. Es fundamental para eso. Al igual que aprender a contar y decir su alfabeto en el ámbito natural, casi ninguna parte de la vida cristiana que el hacer discípulos no afecta. En la medida en que el cristianismo es una fe comunitaria, es una fe que hace discípulos.

Puede haber una docena de paradigmas diferentes que se vienen a la mente cuando oyes hablar del discipulado. Algunas personas insisten en leer un libro, reunirse para tomar un café, comer, hacer ejercicio, etc. Todos estos pueden ayudar al trabajo de discipulado, pero no son un requisito ni la sustancia necesaria. Jesús nunca nos dio un programa para seguir, pero sí nos dio su ejemplo y un mandato trascendente para hacerlo. Como resultado, tenemos una gran libertad y una gran carga para el discipulado.

¿Cómo se ve? Cuando Jesús nos ordena hacer discípulos, él tiene la intención de que vivamos nuestras vidas en obediencia a él en presencia de otras personas (creyentes e incrédulos). Esta vida intencional busca mostrar a otros el valor y el poder de Cristo. En resumen, permitimos que la gente vea cómo vivimos la fe cristiana.

Deja que te dé algunos ejemplos:

El discipulado ocurre cuando un hombre quiere casarse pero no tiene un plan de acción para saber cómo hacerlo. Él le pide a otro hermano orientación y ayuda. Este hermano lo lleva a almorzar y habla sobre algunos principios bíblicos y prácticos. Luego se compromete a orar por él, a estar disponible para preguntas, y a reunirse ocasionalmente para hablar sobre su progreso.

El discipulado ocurre cuando una madre con dos niños pequeños deja algo que pidió prestado a otra hermana en la iglesia. Durante el intercambio, comienzan a hablar y la joven madre expresa sus sentimientos de fatiga y falta de estar a la altura de sus deberes como madre. La otra mujer la escucha, le recuerda las Escrituras, ora con ella y luego continúa acercándose a ella para animarla en el Evangelio.

El discipulado ocurre cuando un padre señala a una mujer vestida de forma inmodesta y les dice a sus hijos adolescentes que lo que ven no es bello. Él les explica qué es la belleza en relación con el carácter y la voluntad de Dios. Continúa diciendo, mostrando y enfatizando la verdadera belleza de la que Dios se deleita (1 Pedro 3:3-4).

El discipulado ocurre cuando un hermano se da cuenta de que otro hermano está afanado con su trabajo y descuida a su familia y ministerio. Viene al lado de su hermano para recordarle el tesoro verdadero y duradero, y la perspectiva adecuada en cuanto al trabajo.

El discipulado ocurre cuando una madre está en el parque con sus hijos. En un momento dado, los niños se vuelven rebeldes y los disciplina pacientemente, amable pero fielmente, a sus hijos. Hay muchos ojos mirándola a su alrededor. Tanto las mujeres creyentes como las incrédulas están intrigadas. Comienzan las conversaciones y pronto el fruto del Espíritu apunta al inigualable valor de Cristo.

El discipulado ocurre cuando una mamá, de la escuela en casa, se separa del tiempo libre solo para ir a la misma cafetería con la esperanza de hacer nuevos amigos y abrir las puertas para compartir el Evangelio. El discipulado ocurre cuando una mujer siente el descontento de otra mujer por ser soltera. Ella hace el propósito de ir al lado de ella para animarla en la bondad del evangelio.

Estos son acontecimientos cotidianos y ordinarios. De hecho, los elegí de la vida ordinaria de las personas de nuestra familia en la iglesia. Es este trabajo ordinario el que empuja a la iglesia hacia la madurez mientras la protege del naufragio espiritual.

«antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado. Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio» (Hebreos 3:13-14).

El discipulado debe ser una práctica ordinaria entre los creyentes. Se podría decir que el cristianismo es más que el discipulado, pero no es menos. Somos el guardia de nuestro hermano. Está en nuestra descripción del trabajo.

Traducido por Abraham Armenta, México.