Discipulado

Pastor, no desperdicies tus estaciones espiritualmente secas

Artículo
16.12.2020

Todo creyente y cada pastor, tiene estaciones espiritualmente secas. Estos momentos varían desde esos moderadamente desagradables hasta vivir en una Narnia anterior a Aslan, donde «siempre es época de invierno, pero nunca es Navidad». Algunos pastores están avergonzados por esta experiencia, lo que complica aún más el problema. Lo que a continuación sigue, incluye cosas que he hecho, o cosas que desearía haber hecho, en respuesta a mis propias estaciones secas. Espero que esto te edifique y te anime.

1. Invita a otras voces a hablar contigo

Esto pareciera obvio, pero puede ser el paso más difícil de todos. Exprésale a alguien que estás experimentado una lucha. No guardes silencio y enfréntalo. Esto te deja abandonado, bajo una sensación cada vez mayor de soledad e inseguridad.

El impulso de no enfrentarlo es particularmente difícil cuando se trata con personas cercanas a ti. Sin embargo, si no lo haces te pierdes la oportunidad de liderar, mientras caminas abierta y honestamente a través de la dificultad. También le quitas a quienes te son cercanos, la oportunidad de amarte sosteniéndote por un tiempo. Si pudiera tener un Mulligan en el ministerio («uno» es, por supuesto, retórico, ¡ya que mi lista actual de Mooney mulligan es absolutamente desalentadora!), sería el confiarme a las personas cercanas a mí como alguien débil; en lugar de tomar la decisión de superar esa tristeza solo. Cuando no lo hice, me volví cruel, defensivo, temeroso y desconfiado. Todo lo cual cubrí con un delgado velo de confianza. Devasté al menos una relación que echo de menos hasta el día de hoy, y estoy seguro de que hirió a otros irremediablemente.

Finalmente, el no enfrentarlo convierte las estaciones secas en terreno fértil para el pecado. Piensa acerca de esto. Tú les dice a tus miembros que las estaciones secas son un aspecto normal de cualquier relación, incluida su relación con Cristo. Sin embargo, al negar tu propia estación seca, te percibes a ti mismo por encima del estándar. Y así, llegas a aislarte con seguridad en tu propia fachada de espiritualidad, anormalmente fuerte. Tu aparente piedad está a salvo de toda percepción externa. Esto no es seguro. No está a salvo de tu propia carne y del enemigo, que con gusto usará lo constantemente para comer tu alma.

Hermanos pastores, confíen en mí. Salvar la apariencia no vale la pena ante todo el elogio que promete. Dile a alguien que estás luchando, y después de decirlo a otros, déjalos hacer lo que les has preparado para hacer, es decir, el trabajo del ministerio. Escucha sus voces en lugar de las tuyas.

2. Dilo a tu esposa y a tus otros ancianos

En una estación seca, tu voz es quizás la última que necesitas escuchar regularmente. Como mencioné, necesitas las voces externas de quienes te aman. En particular, los pastores en la estación seca deberían compartir sus luchas con su esposa y sus otros ancianos.

¡No descuides a tu esposa! El complementarismo sólido no requiere un enfoque como si tu esposa no pudiera manejar tu debilidad. De hecho, lo contrario debería ser cierto. Si no crees esto, puedes que necesites leer un artículo diferente. Ella es tu igual y, a veces, tu superior espiritual. ¿Te imaginas quedar varado durante un tornado y encontrarte físicamente incapaz de moverte a un lugar seguro? Sería un tonto si rechazas su ayuda. Ella está ahí para ti, y los dos deberían conocerse mejor que nadie.

Hermano pastor, comparte tus momentos oscuros con tu esposa. Después de todo, ella probablemente ya sabe que estás en un mal lugar, y probablemente pueda decirte el porqué, al menos en parte. Ella quiere ayudarte más que otros, y probablemente es más capaz de ayudarte que otros. Deja que ella sea la voz que te guíe. Deja que te dirija de regreso a los elementos centrales que constantemente le dices a los demás que busquen.

Pero ella no necesita ser la única a quien le digas, deberías compartir tus luchas con tus otros compañeros pastores (si los tiene).

En múltiples ocasiones, uno de mis compañeros ancianos ha venido a mi oficina a leer y orar conmigo. La Palabra de Dios es la voz principal que deseas escuchar durante los tiempos secos. Durante estos tiempos, él lee un capítulo o algo para mí, luego ora conmigo y por mí. No toma mucho tiempo. Las Escrituras hacen el trabajo. Incluso un golpe de la Palabra de Dios que da vida destruye los tiempos secos. Ella Proporciona una fuente de estímulo incomparable.

La Palabra de Dios y la sabiduría en forma del Evangelio de las personas más cercanas, te ofrecen mucha ayuda durante los tiempos secos. Pero eso no es todo.

3. Medita en los salmos del lamento, canta canciones de consuelo

No descuides la música durante los tiempos secos, particularmente las canciones de la Biblia o los salmos de lamento. Uno canta un lamento para enfrentar la realidad, incluso cuando no hay evidencia tangible de que ganará la batalla. «¿Por qué te abates, oh alma mía? ¡Pon tu esperanza en Dios!» (Salmo 43:5). Cantar un lamento es cantar de dolor y sufrimiento, para clamar por la aparente ausencia de Dios.

Pero los lamentos ciertamente no son el único tipo de canción para escuchar y cantar. Cualquier buena música que te haga reflexionar e incluso sentir la realidad del Evangelio es útil. Cada una me provoca pensamientos útiles y fructíferos. En una nota relacionada, las estaciones secas son tiempos horribles para escuchar la música equivocada. Por música incorrecta, me refiero simplemente a la música que te alejará del amor por Cristo y los demás al empujarte a amarte más de lo que deberías.

Debido a la capacidad de la música para retroceder en el tiempo, puedes comenzar a centrarte en las oportunidades perdidas. Es posible que sienta la tentación de recordar viejos amantes, viejos rencores, viejos estilos de vida y viejos hábitos. La música puede llevarte a lugares viejos y reencontrarte con viejos tiempos. Incluso puede manipular tu imaginación depravada para convertir esas estaciones en algo diferente de lo que eran. Esto no es útil por decir lo menos. Si bien puede escuchar todo tipo de música sin incidentes durante la mayor parte de la vida, las estaciones secas requieren más discernimiento.

Una breve palabra sobre autenticidad

Recuerdo que un hermano bien intencionado me dijo en una estación seca temprana: «¡Hermano! ¡Tienes que fingir hasta que lo consigas!». Todavía amo a ese hermano, pero esa era y es una forma equivocada de ver una estación seca. Una búsqueda genuina de Cristo, independientemente de los sentimientos, no equivale a motivos o acciones falsas. Las estaciones secas no deberían alentarte a simular afecto, sino a demostrar afecto genuinamente maduro buscando a Cristo de manera diaria, e incluso de manera aparentemente infructuosa. Estos hábitos moldearán tu corazón para que cuando la sequedad se termine, no seas el mismo. Por la gracia de Dios, serás más maduro, marcado por una firmeza y profundidad que antes no existía.

Hermano pastor, espero que no desperdicies tus estaciones espiritualmente secas.


Traducido por Renso Bello.