Pastoreo

Más cristiano que negro o blanco

Artículo
25.01.2021

Les escribo a mis hermanos blancos que pastorean iglesias en Estados Unidos. Escribo como un hermano negro y escribo con dos cosas: 1) amor hacia ustedes en Cristo, y 2) una pregunta sincera: ¿Qué es más importante: nuestra identidad cristiana o nuestra identidad racial?

Creo que dirían que nuestra identidad cristiana, y alabado sea Dios por eso. Sin embargo, me pregunto si piensan eso porque nuestras identidades cristianas importan más o porque nuestras identidades raciales no importan en absoluto, o al menos no tanto. Quizá nunca dirían eso, pero me temo que no ven cómo podrían estar comunicando eso a sus congregaciones.

Hermanos, quiero sugerir que, dado que nuestra identidad cristiana es la más importante, nuestra identidad racial, y las identidades raciales de otras personas, deberían importar más, no menos. ¿Por qué? Porque todas las cosas existen para Cristo, incluidos nuestros orígenes étnicos; Cristo es Señor sobre todo nuestro ser (Col. 1:16). ¿Cómo puedes someterle lo que no te importa? Además, debido a que tu identidad cristiana es la más importante, deberías rendir el estatus que tu identidad racial te da por causa del evangelio. Eso es lo que hizo Pablo.

Aunque la división entre judíos y gentiles no se puede asignar a la división entre negros y blancos, seguía habiendo dinámicas y divisiones raciales entre judíos y gentiles. Pablo no negó o ignoró esas dinámicas, se apoyó en ellas. Y así llegó a ser como los gentiles. ¿Por qué? «Por causa del evangelio». Pablo dice: «para hacerme copartícipe [con los gentiles] de él» (1 Co. 9:23). No obstante, Pablo el autoproclamado «hebreo de hebreos», insistió en que se aferraba muy poco a su identidad judía que se hizo «como judío» para que el evangelio se propagara (Fil. 3:5; 1 Co. 9:20). Pablo no despreció su etnicidad ni la divorció de su compresión del evangelio, la aprovechó con el fin de promover el evangelio. Para Pablo, Cristo era más grande que cualquier origen étnico. Por tanto, debemos rendir nuestro origen étnico a Cristo y su agenda, no porque nuestros orígenes étnicos no sean buenos —hay muchas cosas buenas en ellos—, sino porque no son Dios.

Mi hermano blanco, ¿cómo le estás mostrando a tu congregación que Cristo es superior a tu color de piel?

Pregunto porque las minorías étnicas hacen esto regularmente cuando asistimos a iglesias en las que no somos parte de la mayoría étnica. Pregunto porque normalmente escucho a hermanos negros hablar acerca de cómo Cristo es superior a nuestro color de piel. Considera lo que han dicho los hermanos a continuación:

Tu cristianismo debe definir tu identidad racial sin negarla.

—Tony Evans

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Tu vida no está envuelta en lo que conduces,

La ropa que usas, el trabajo que tienes,

El color de tu piel, no, eres cristiano primero.

—Lecrae

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Por mucho que sea afroamericano, soy aún más un seguidor de Jesucristo… En otras palabras, mi identidad en Jesús debe triunfar sobre mi negrura.

—Bryan Loritts

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Sin embargo, rara vez escucho a hermanos y hermanas blancos hablar acerca de cómo sería someter su color de piel a Cristo. Las minorías étnicas se han enfrentado a la raza en formas que la gente blanca en congregaciones, comunidades y redes predominantemente blancas no han tenido que hacerlo. Las preferencias culturas de las personas blancas a menudo están libres de interrogaciones porque se les considera, y en ocasiones se las impone, como lo que es normal y neutral. Mis hermanos blancos, ¿se han tomado el tiempo de considerar si han permitido o no, incluso sin saberlo, que sus preferencias culturales se hayan vuelto imperativos teológicos? Permítanme dar un ejemplo de cómo esto podría ocurrir.

Frases como «soy más cristiano que negro o blanco» son gloriosamente ciertas, pero a menudo se utilizan en la cultura blanca para permitir y fomentar el daltonismo: la teoría de que si ignoramos la raza, entonces los problemas raciales finalmente cesarán. Cualquiera que continúe hablando de la raza es etiquetado como alguien que no se parece a Cristo, que es divisivo y/o que está enamorado de un evangelio social.

Dado el tiempo que los afroamericanos han sido silenciados y marginalizados en la historia estadounidense, muchos a menudo se han sentido como si estuvieran constantemente luchando por ser vistos como iguales. Declaraciones como: «Soy más cristiano que negro o blanco», aunque ciertas, suenan condescendientes cuando no son matizadas. En otras palabras, debido a que en general hablar de la raza es una realidad más apremiante para los negros que para los blancos, por favor, reconozcan que es más difícil decir «soy más cristiano que negro» que «soy más cristiano que blanco». Si van a decirle a las minorías étnicas que «Jesús es lo primero», por favor, recuerden que los esclavistas y los segregacionistas que no se arrepintieron dijeron lo mismo.

Una historia como esta revela la triste ironía acerca de la identidad racial en Estados Unidos: los afroamericanos no pidieron que la raza importara tanto. Un hermano blanco preguntó una vez: «¿Por qué los negros siempre hablan de ellos como un grupo y no como individuos?». No entendía que los negros no empezaron eso. Históricamente, los blancos eran los que estaban tan obsesionados con el color y la posición de la gente negra. En resumen, les dijeron a los negros: «Tu color de piel es lo que más importa». Pero ahora, muchas personas blancas culpan a los negros que siempre creyeron lo que fue una mentira, una colorida fábula contada únicamente para que los negros pudieran ser explotados y subyugados.

La culpa a menudo suena como: «Siempre hablan de la raza». O: «Jesús es más importante. ¿No pueden superarlo?». Esto refleja cuántos cristianos estadounidenses tienen en gran medida dos velocidades cuando se enfrentan a un problema: algo es completamente importante o no lo es en absoluto. El color solía significar todo, pero ahora la gente quiere que no signifique nada. Ahora, muchos blancos quieren borrar el color sin lidiar con las calamidades que vienen de generaciones pasadas que insistieron en ello. Pero no puede haber reconciliación sin reconocimiento.

He escrito esto, hermanos, para pedirles que tengan en cuenta el hecho de que son blancos, y consideren la forma en que eso influye cómo ven el mundo, cómo piensan que los demás ven el mundo y cómo tratan a los demás, incluidas las personas bajo su cuidado.

Les pido que tengan en cuenta el hecho de que a Cristo le importa qué tan fuertemente se aferran a su blancura. A Cristo le importa cuánto someten su color de piel a él, y es importante para la causa de traer a otros a las bendiciones del evangelio. ¿Pero cómo pueden someter algo a Cristo si no creen que sea tan importante? ¿Si ni siquiera creen que existe? ¿Cómo pueden rendir el estatus que les otorga su origen étnico si se niegan a ver qué significa ese estatus?

Pastor blanco, me temo que podrías pensar que someter tu color de piel a Cristo debería resultar en una apatía racial más profunda. No crees esto debido a tu espíritu racista consciente y profundamente arraigado. En cambio, el pensamiento proviene de la ignorancia, de no saber lo que no sabes.

Dicho de otra forma, hermano, tal vez simplemente no has reflexionado mucho sobre la raza. Considera esto una gentil invitación a hacerlo porque someter tu color de piel a Cristo debería resultar en una concientización racial más profunda, no en apatía. Debería resultar en un entusiasmo por honrar las buenas formas en que Dios nos ha hecho diferentes. Debería resultar en un celo por rendir el estatus y las comodidades que te brinda tu etnicidad por causa del evangelio.

¿Cómo sería este celo? Es imposible una lista exhaustiva, pero esto es 9Marcas así que aquí tienes nueve sugerencias sin ningún orden en particular.

  1. Reprende el pecado etnocéntrico (Gá. 2:11-14)

Considera cómo Pablo exhortó a Pedro por alejarse de los gentiles. Dice que el comportamiento de Pedro no era conforme «a la verdad del evangelio». Los temas raciales son temas del evangelio, y son temas del evangelio porque Dios lo dice. Si tratamos nuestras etnicidades y sus aspectos culturales como el centro del universo, seguramente nos equivocaremos. Eso fue lo que ocurrió con los judíos. Sostenían que la circuncisión era necesaria para la salvación, pero no lo era, y Pablo lo dejó muy claro. Pablo pudo haberse sentado cómodamente en el estatus que le otorgaba ser judío, pero escogió a Cristo por encima de los privilegios étnicos.

¿Cómo estás tomando esa decisión? ¿Hay formas en que la gente de tu congregación defiende la blancura, o partes de ella, como necesarias para la membresía? ¿O al menos para ser un cristiano «maduro»? ¿Las personas en tu congregación relegan a otros miembros a un estatus de segunda clase porque no cumplen con una determina expresión cultural? Reprendan eso, hermanos. Me temo que a muchos pastores blancos solo les preocupa no ser racistas, en lugar de preocuparse por ser un defensor positivo de las minorías, alguien que las defiende como si fueran su propia familia.

  1. Confiesa el pecado etnocéntrico

En esa misma línea, hermanos, miren su vida y la historia de la congregación, para ver si estás sosteniendo que la blancura, o partes de ella, son necesarias para ingresar a tu iglesia. Llévale eso a Dios, quien es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.

Y deberíamos llevarle eso a Dios públicamente. Si no lo hacemos, no estamos dispuestos a enseñarle a nuestras congregaciones que no necesitan llevar su racismo a Dios, lo cual les permite potencialmente mantenerse en el error. Además, les estamos enseñando que a Dios no le interesa estos asuntos, o al menos no ha provisto los medios abordarlos. De ahí el pensamiento: «¡Los temas raciales son temas del evangelio!». Pero el evangelio es lo suficientemente poderoso como para lidiar con ellos. Tenemos todo lo que necesitamos para la vida y la piedad. Por tanto, hermanos, confiesen el pecado etnocéntrico, y háganlo públicamente.

  1. Mantén una amplia comunión y deja que su congregación lo vea

Cuando Pedro se apartó de los gentiles, se apartó de la comunión. No quería ser visto comiendo con ellos. Podrías imaginarlo diciendo: «¡Soy más cristiano que judío!». Pero si mirabas su vida, lo contrario parecía ser cierto.

Hermano, ¿tienes una diversa junta de ancianos? ¿Quiénes dirigen el servicio los domingos y participan al frente? ¿Solo personas que lucen de determinada forma? E incluso si no tienen una congregación diversa, ¿mantienen una gran comunión con aquellos que no se parecen a ti? ¿Vas a conferencias donde perteneces a la minoría étnica? ¿Tienes amigos cercanos que no comparten tus opiniones políticas o tradiciones culturales? ¿Tienes a hombres diversos como predicadores invitados? ¿A quiénes citas en tus sermones? Si solo citas a gente blanca, ¿qué le enseña eso a tu congregación? ¿Les has preguntado a varias personas negras cómo es su experiencia en la iglesia, y les has creído? ¿Les has preguntado a varias personas asiáticas cómo es su experiencia en la iglesia, y les has creído?

Si observas Hechos 6, puedes ver un conflicto étnico. Podemos aprender de lo que hicieron los apóstoles para abordarlo.

  1. Escucharon la voz de las minorías étnicas

No negaron la queja que se les presentó ni pidieron que la probaran. Escucharon a su congregación y le creyeron.

  1. A continuación, les dieron voz a las minorías étnicas

Los diáconos que fueron escogidos fueron en su mayoría griegos, que era la minoría que sentía el aguijón de la injusta distribución de alimentos. Los apóstoles no huyeron de estos problemas ni permitieron que los distrajeran de la enseñanza y la oración. Comprendían que la propagación del evangelio y la preservación de la unidad es un deporte de equipo multiétnico. ¿Por qué no escuchar esta charla de Thabiti con tu personal y discutirla?

  1. Pensaron en una solución

Pastor blanco, por favor, nota que los apóstoles pensaron en una solución (los diáconos). No le preguntaron a la minoría qué podían hacer para resolverlo. Si bien puede mostrar humildad preguntar eso, también puede ser una manera de escapar a tener que enfrentar estos desafíos con un pensamiento crítico. Preguntar: «¿cómo puedo solucionar esto?» puede mostrar una mentalidad que piensa que la reconciliación racial es un evento, en lugar de un estilo de vida. Si Cristo es lo más importante para ti, no pondrás la carga de las soluciones solamente en las espaldas de las minorías.

  1. Dejando Hechos 6, quiero resaltar que Pablo no despreció su cultura judía ni la olvidó, pero sí la conocía

Hermano pastor, ¿te has tomado el tiempo de considerar qué significa ser blanco? ¿Qué significa pertenecer a la mayoría racial? ¿Has leído un libro como White Awake? Digo esto porque no puedes sacrificar el estatus que tu etnicidad te otorga si desconoces cuál es tu estatus o etnicidad. Una vez más, no podemos someter una parte de nuestro ser a Cristo si no la consideramos parte de nosotros.

Hermanos, nuestras congregaciones necesitan que se les enseñe sobre estos temas. ¿Siquiera Pablo entendía la «raza» de la misma manera que nosotros? ¿Habría separado las identidades religiosas y raciales como podríamos hacerlo nosotros? Estas son preguntas que requieren un estudio bíblico cuidadoso y son importantes para nuestro contexto actual.

  1. Saliendo de esa sugerencia: Lee con tus ancianos

Nunca olvidaré cuando Mark Dever hizo que nuestra junta de ancianos predominantemente blanca leyera Divided by Faith y hablaran, oraran y se lamentaran juntos. Si la gente no ve que estos asuntos te preocupan, hermano, ¿por qué esperas que les preocupe? Si no hablas de estos asuntos, estás transmitiendo que no son un problema.

  1. Por último, ora por esto

Dios mío, Alistair Begg tenía razón cuando dijo: «Satanás ha logrado una gran victoria al lograr que creyentes sinceros vacilen en sus convicciones de que la oración es necesaria y poderosa». Hermanos, oren:

  • Para que Dios les ayude a ver el estatus que les otorga su origen étnico, y que le muestre cómo sacrificar ese estatus por el bien de los demás y la causa de Cristo.
  • Para que Dios les dé sabiduría sobre cómo modelar ante sus congregaciones el hecho de que Cristo es superior al color de la piel. «Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala…».
  • Para que Dios exponga cualquier preferencia cultural que hayan bautizado inconscientemente en imperativos teológicos.

Hermanos, alabo a Dios por la verdad de que nuestra unidad es más profunda que nuestros genes. Si lo más importante de mí es el color de la piel, entonces no podemos estar unidos en el nivel más profundo y, por tanto, mi lealtad será más para mis «parientes según la carne». Pero si lo más importante de nosotros está disponible para todos los que se arrepienten y creen, si el muro de separación ha sido derribado, entonces tendremos la oportunidad de compartir nuestras lealtades más profundas entre nosotros y con nuestro Señor, a pesar de lo que diga el mundo. Tenemos la oportunidad de conocer a Cristo juntos y de verlo entre nosotros.

Y finalmente, tienes la oportunidad de examinarte a ti mismo y a tu etnicidad y vivir mejor como si fuera verdad: eres más cristiano que blanco.


Traducido por Nazareth Bello