Pastoreo

La Libertad que Viene de Ser Aburridamente Bíblico

Por Eric Bancroft

Eric Bancroft es el pastor de Grace Church, una nueva iglesia en Miami, Florida.
Artículo
28.01.2022

«Ven a ver a mi pastor desnudo».

Esto era lo que el cartel decía a lo largo de la carretera. Cuando la gente llegaba a casa del trabajo, dejaba a sus hijos en la práctica de fútbol, ​​corría al supermercado o iba a ver a sus abuelas el fin de semana, ahora estaban siendo cortejadas por una iglesia local. ¿La atracción? Aparentemente, esta iglesia empleó a un hombre desnudo como pastor. El provocativo anuncio promovió una nueva serie de sermones durante los cuales el pastor sería honesto sobre su vida y los desafíos que había enfrentado. Se suponía que esto ayudaría a las personas a relacionarse con él y, por asociación, con la iglesia, para que se sintieran cómodos y quisieran regresar.

Ojalá pudiera decirte que esta es una historia ficticia. Después de todo, ¿los pastores no son conocidos por sus ilustraciones inventadas? Pero es verdad. Si bien esta historia podría ir más allá para la mayoría de los progresistas orientados a la divulgación, demuestra hasta dónde algunas iglesias y sus líderes están dispuestos a ir para «llegar» a la gente. Desde la promesa de animales vivos en los nacimientos, los huevos de Pascua arrojados de un helicóptero y los iPads gratuitos, algunas iglesias hacen todo lo posible para hacer que las invitaciones sean difíciles de rechazar.

Quizá te preguntes, ¿no son buenos esos esfuerzos? Después de todo, la iglesia está llamada a comprometerse con el alcance.

NO TAN RÁPIDO

Antes de inscribirte en otra conferencia que prometa una doble porción de bendición de alcance o castigarte por no ser tan creativo como otras iglesias a tu alrededor, detente y hazte algunas preguntas fundamentales. ¿Cómo quiere Dios que sean los servicios de tu iglesia? ¿Puede reducirse fundamentalmente al alcance o deberíamos ser conscientes de otras prioridades? ¿Estás tú, como pastor, llamado a ser un director de vanguardia? ¿O estás llamado a ser un pastor que debe rendir cuentas a Dios por los que ha puesto bajo tu cuidado?

Debemos recordar que la iglesia visible es una reunión de cristianos en una asamblea local para adorar al Señor. Ya no ofrecemos animales en altares, ofrecemos nuestras vidas como sacrificios vivos a nuestro gran Dios y Rey que nos amó incluso cuando aún éramos pecadores y envió a su Hijo a morir por nosotros (Romanos 12: 2; 5:8). Nos reunimos ante todo para adorar a Dios por redimirnos en Cristo. Surgirán problemas en nuestras reuniones si desviamos nuestra mirada del Salvador resucitado hacia el pecador perdido. En el mejor de los casos, estaremos distraídos. En el peor de los casos, distorsionaremos a la novia de Cristo que está siendo preparada para su regreso (Apocalipsis 19:7).

Esto no significa que deberíamos ignorar a los no cristianos en nuestras reuniones, ni invitarlos a venir (1 Corintios 14:23). Pero pastores, haríamos bien en renovar nuestros votos a nuestro llamado, es decir, «perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo» (Efesios 4:12). No estamos llamados a liderar una iglesia basada en técnicas, orientada en trucos e impulsada sensorialmente con todas las velas y dispensadores de fragancias que nuestras alergias pueden dominar.

Estamos llamados a dirigir nuestras iglesias con los medios ordinarios de gracia, a saber, la Palabra, la oración y las ordenanzas del bautismo y la Cena del Señor. Entonamos cánticos de lamento porque conocemos de primera mano los efectos de un mundo pecaminoso, y cánticos de alabanza al consolarnos en un Dios triunfante y soberano que obra todas las cosas para nuestro bien y su gloria (Romanos 8: 28).

¿Es este un llamado a una reunión aburrida y sin vida? ¡De ninguna manera! Es un llamado a toda la gama de experiencias humanas. Toma en cuenta la revelación que Dios nos ha dado a través de su Palabra.

¿A DÓNDE FUERON TODAS LAS BIBLIAS?

Afortunadamente, nuestra decodificación de los algoritmos de Instagram, nuestro trabajo pionero en Tik-Tok o nuestro contenido de transmisión en Twitch no será la mezcla secreta sobre la que edificaremos. En cambio, nuestras iglesias deberían depositar nuestra esperanza en la proclamación sin diluir de la Palabra de Dios por parte de pastores sin distracciones (2 Timoteo 4:2). La Palabra de Dios es poderosa, más cortante que cualquier espada de dos filos (Hebreos 4:12).

Pastores, ¿creen esto?

Aquí hay una prueba para nosotros este próximo domingo: ¿Cuánto necesitará tu gente de sus Biblias para entender y navegar lo que se les canta, leen, oran o les enseñan? ¿Habrá un «quitarse el sombrero» ante el Creador y una cita breve de su Palabra? ¿La predicación está marcada por la emoción más que por la exposición, por frases ingeniosas culturalmente más que una aplicación dirigida? ¿O cortarás tanto la carne de la Palabra de Dios que la gente necesitará «bolsas de sobras» para llevársela a casa? ¿Estarán llenos sus corazones de la Palabra de Dios cantada, orada, leída y predicada? ¿Tendrán mucho para meditar sobre sí mismos y hablar con otros en los días venideros, tanto cristianos como no cristianos?

A DIOS SEA LA GLORIA

Uno de mis vecinos dirige una pequeña compañía de circo (piense en una versión mini-yo del Circo Soleil). Cuando se enteró de que yo era pastor, me hizo saber que uno de sus clientes era una iglesia local que contrató a su compañía para que viniera y fuera parte de su serie de sermones, trapecistas y todo. Me encontré sin palabras. Quería expresar mi agradecimiento por el buen desempeño financiero de su empresa, pero también me entristeció escuchar que una iglesia que se suponía que era la columna y baluarte de la verdad recurría a tales trucos (1 Timoteo 3:15).

Pastor, hay libertad en una simple filosofía de ministerio. Dios no te ha llamado a un ministerio de ingeniosidad o sobrepujar las expectativas. Él te ha llamado a un ministerio de proclamación en el que predicas la Palabra de Dios sin reservas ni vacilaciones.

Te ha llamado a un ministerio de pastoreo y te ha dicho que le darás cuenta a él por las vidas que te ha confiado. Te ha llamado a un ministerio de intercesión, en el que pides que se haga la voluntad de Dios en la vida de su pueblo.

Bien sea en consejería privada o proclamación pública, los pastores están llamados a poner las glorias de Cristo ante su pueblo incluso cuando las tragedias de este mundo y el pecado en sus corazones tratan de engañarlos para que crean las mentiras del Maligno. Pastor, estás llamado a predicar y pastorear, cuidar y modelar, amar y perdonar. Estás llamado a recordarles la fe que expresaron en su bautismo público y a renovar esa fe al asistir regularmente a la mesa del Señor.

Esa es la descripción de su trabajo. Léelo de nuevo y luego vete a la cama y duerme bien. Descansa en la verdad de que has sido fiel a lo que el Señor te ha llamado a hacer hoy. Deja que Dios sea Dios. Cualquier cosa que él traiga de su trabajo es obra suya, y todo es por gracia.

 

Traducido por Renso Bello