Discipulado

Seis Beneficios del Evangelismo para el Discipulado

Artículo
10.09.2018

«El evangelismo cambió mi vida» John, mi conductor de taxi, me dijo lo siguiente mientras manejaba por la autopista de Orlando hacia la conferencia donde asistiría. Nuestra conversación se convirtió rápidamente en algo relacionado a la fe cuando él descubrió que no había venido a Orlando para ir a Disney World como la mayoría de sus pasajeros. «¿Qué quieres decir?» le pregunté, esperando que él explicara la manera en que alguien lo había guiado a Cristo, pero eso no fue lo que él quiso decir. Él quería decir que el evangelismo había cambiado su vida.

Él explicó: «aprender a compartir mi fe me hizo enfocar en muchos asuntos importantes. Me hizo ocuparme de cosas de las que nunca había pensado antes. Y, oye, después que guías a alguien a Cristo nunca lo olvidas. ¡Es algo de lo que no puedes detenerte! ¡No hay nada como eso!».

El testimonio de John del efecto espiritual que tiene compartir la fe con alguien hizo eco sobre todo lo que había experimentado en mi propio caminar con Cristo y en 22 años como estudiante de ministerio y líder de iglesia.

Sin embargo, ¿cuán frecuentemente pensamos en el discipulado y el evangelismo como dos aspectos separados y desconectados de nuestra vida en Cristo? Más perjudicial aún, frecuentemente consideramos el discipulado como algo necesario y el evangelismo como algo opcional. O pensamos que el evangelismo es sólo para los que tienen más celo y están «dotados espiritualmente» para ello en nuestras iglesias.

CADA DISCÍPULO DEBE EVANGELIZAR

Pero el Nuevo Testamento ofrece una ilustración en la que cada discípulo de Cristo está regular y naturalmente involucrado en el evangelismo así como en el estudio de la Biblia, la oración, y la adoración corporativa. Desde el nuevo creyente hasta el santo que envejece, compartir el evangelio es necesario y es parte integral de una vida en Cristo en crecimiento.

Muchos de nosotros hemos escuchado y aún predicado sermones que se enfocan correctamente en el tema de la Gran Comisión de «hacer discípulos» (Mateo 28:18-20). Y hemos enseñado a los que están a nuestro alrededor que deberían ser hacedores de discípulos. Pero también necesitamos estar claros en que «hacer discípulos» necesariamente implica ayudar a las personas que aún no son discípulos a ser discípulos—es decir, evangelismo. Jesús lo modeló (Marcos 1:14, 15; Mateo 9:35) y entrenó a sus apóstoles para que hicieran lo mismo (Marcos 6:7-13; Lucas 10:1-12). Sólo algunos días después Jesús dijo que ellos serían sus «testigos…hasta los confines de la tierra» (Hechos 1:8).

Parte de la enseñanza de los apóstoles a la que la nueva iglesia llena del Espíritu se dedicó (Hechos 2:42) debe haber sido compartir el evangelio de forma regular y normal con la familia, los amigos, y los extranjeros. A partir de las primeras semanas y meses luego del pentecostés, cada día se salvaban personas (Hechos 2:47). El evangelismo se convirtió de manera inmediata en parte de su nueva vida de discipulado para el Señor Jesús resucitado.

BENEFICIOS DEL EVANGELISMO

A continuación seis maneras en que tratar el evangelismo como una parte necesaria del discipulado ayuda a hacer discípulos maduros.

  1.  El evangelismo ayuda a mantener el evangelio en el centro de nuestras vidas e iglesias

El evangelio crea a la iglesia (Colosenses 1:5, 6), es su mensaje principal (1 Corintios 15:1-3),  empodera nuestro crecimiento en Cristo (Filipenses 1:6). Por lo tanto, debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para mantenerlo de esta manera. Sabemos que el mundo, nuestra carne y el diablo harán todo lo posible por alejarnos de la visión. D. A. Carson dijo que una manera de preservar el evangelio es trabajando duro para comunicarlo a otros. El evangelismo nos ayuda a mantener el mensaje del evangelio como el motor de una vida en Cristo en crecimiento.

  1. El evangelismo nos ayuda a profundizar nuestro entendimiento de las verdades más fundamentales de las Escrituras

Las conversaciones sobre el evangelio con no creyentes nos llevan a comprender mejor las verdades centrales y subyacentes de la Palabra de Dios. Asuntos como el carácter de Dios, su santidad e ira, la creación del hombre a la imagen de Dios, el pecado, la gracia, la cruz de Cristo, y el juicio, todas tienen un enfoque. Tenemos que pensar en cómo explicar estos conceptos a diferentes personas en diferentes circunstancias. Y aprendemos mejor como estas verdades se relacionan toda la Escritura desde Génesis hasta Apocalipsis.

Uno de los versículos más claros sobre los beneficios del evangelismo en el discipulado es Filemón 1:6: «Oro para que la participación de tu fe sea eficaz en el conocimiento de todo el bien que está en vosotros por Cristo Jesús». Saber algo y explicarlo a alguien que no lo entiende o cree son dos cosas diferentes. Estas verdades atesoradas se vuelven más claras para nosotros mientras las explicamos a otros.

  1. El evangelismo motivado de manera apropiada hace que nuestro amor por Dios y el prójimo aumente

Todas las personas son llamadas a amar a Dios y al prójimo con todo su corazón (Marcos 12:28-31). Compartir nuestra fe porque amamos a Dios y a las personas aviva el fuego de su amor aún más. Nunca he visto que el evangelismo que es motivado de manera apropiada haga lo contrario.

Si no has dirigido a alguien a Cristo, sólo puedo describirte el gozo de ver el poder transformador trabajar en una persona que es nueva en el evangelio. Ver su corazón quebrantado por su pecado rompe mi corazón más que por mi propio pecado. Verlos gozarse en la libertad del perdón me hace querer disfrutarlo más yo mismo. Experimentar el privilegio de llevar a alguien a Cristo nos recuerda lo poderoso, santo, y misericordioso que es Dios, más de lo que frecuentemente pensamos que es.

Igualmente, cuando compartimos el mensaje de la esperanza del evangelio con otros, Cristo nos promete que a veces lo rechazarán o nos rechazarán a nosotros (Juan 15:18-20). Cuando eso sucede mi corazón es más quebrantado por la prisión y ceguera que el pecado trae consigo. Reflexiono sobre el juicio venidero con mucha urgencia. Y pienso una vez más en el hecho de porque Dios me salvó, tan pecador como la persona que me rechazó a mí y al mensaje del evangelio.

  1.  El evangelismo trae consigo preguntas y objeciones inesperadas de los no creyentes, que pueden ayudarnos a profundizar nuestra fe

Viví en el medio oriente por casi diez años, y mis interacciones con los musulmanes y otros no creyentes han fortalecido mi fe consistentemente mientras buscaba a Dios para obtener respuestas sabias a sus preguntas.

En la zona de comida cercana a las oficinas de nuestra compañía, he pasado muchas tardes haciendo amistad con musulmanes. Frecuentemente, nuestras conversaciones de volvían a asuntos de fe de manera natural, y yo tenía la oportunidad de explicarles lo que los cristianos creemos realmente. No siempre puedo responder a sus preguntas de forma inmediata pero cuando busco a Dios y su Palabra para las respuestas, mi fe siempre es fortalecida. Compartir mi fe me coloca en una posición dispuesta a escuchar objeciones y encontrar respuestas a preguntas que nunca habría hecho yo mismo.

  1.  El evangelismo nos protege de asumir de manera errada que los que están a nuestro alrededor son salvos

Las personas no regeneradas no pueden ser discipuladas en ningún sentido bíblico. No pueden crecer en santidad (Romanos 8:5-8).

Un gran peligro que corre la iglesia de hoy en día está en asumir la salvación de las personas que dicen ser «cristianos» o están involucrados en actividades de la iglesia. No siendo cuidadosos sobre aquellos en que aquellos que consideramos «nacidos de nuevo» pueden tener sus raíces en conceptos no bíblicos de la conversión (ver la revista de 9Marcas sobre la conversión). O algunas veces el temor del hombre nos disuade de tomar el riesgo de ofender a uno que profesa ser creyente al decir que ellos pueden no estar confiando en Cristo después de todo.

Pero hacer del evangelio una parte de nuestra conversación diaria frecuentemente tendrá como resultado cristianos nominales que nacen de nuevo del Espíritu.

El sembrador esparce la semilla libremente, sin preocuparse por el lugar donde caerá (el camino, rocas, espinas, tierra; Marcos 4:2-8). Nosotros también deberíamos compartir el evangelio ampliamente y sin discriminación, permitiendo que nuestro Dios soberano lo use como considere para salvar al perdido y motivar a los santos.

  1.  El evangelismo aumenta la probabilidad de ser perseguido por el evangelio, lo cual da lugar a nuestro crecimiento

Existe una razón por la que no comencé con este «¡beneficio!» Sin embargo, considera a Romanos 5:3-5:

Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia;  y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.

Aunque no deberíamos buscar sufrir por el bien del sufrimiento, deberíamos estar preparados para abrazar el sufrimiento por el bien del evangelio (2 Timoteo 1:8; Romanos 8:17). De hecho, el sufrimiento por el evangelismo debería ser una motivación para nosotros como lo fue para la iglesia primitiva (Hechos 5:41). Y compartir nuestra fe ayuda a asegurar que sufriremos por el evangelio en lugar de hacerlo por decisiones equivocadas o por ofensas innecesarias. Sufrir por nuestra proclamación del evangelio puede profundizar nuestra fe mientras observamos a nuestro Salvador sufriente.

PRECAUCIÓN Y MOTIVACIÓN

Una palabra de precaución: mientras presionas hacia el evangelismo como parte de tu discipulado, ten cuidado con los programas evangelísticos. Describí el evangelismo como algo que necesariamente debe ser «normal y natural».

Cuando sólo lo hacemos porque estamos participando en un programa, entonces no estamos actuando conforme a lo que las Escrituras describen como evangelismo en la vida de los creyentes. Tratar el evangelismo como un programa puede separarlo del discipulado y de nuestra vida diaria. Las ruedas de entrenamiento eventualmente necesitarán ser removidas de la bicicleta de un niño. De la misma manera, los programas están bien siempre que los veamos como maneras y estructuras que eventualmente usaremos a favor de una integración más natural y normal en la fábrica de nuestras vidas.

Finalmente, la mayor motivación para tu congregación y amigos cristianos para compartir activamente su fe debe ser vista y escuchada a través de los pastores y ancianos que comparten su fe. Las personas aprenderán mejor sobre aquello que te emociona. Y crecerán como discípulos de Jesús mientras lo hacen.

Jesús le dijo a sus apóstoles en la Gran Comisión, «hagan discípulos… enseñándoles que guarden todas las cosas que les he mandado» (Mateo 28:19). Mientras hacemos discípulos, asegurémonos de modelar y enseñarles todo lo que Él ordenó—incluyendo el gran gozo y la gran bendición de una vida de evangelismo.

 


Traducido por Samantha Paz, República Dominicana.