Clases esenciales: Misiones

Misiones – Clase 13: ¿Cómo llegar de aquí a allí?

Artículo
28.03.2019

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Clase esencial
Misiones
Clase 13: ¿Cómo llegar de aquí a allí?


Introducción

En esta mañana, en nuestra última clase, estaremos reflexionando sobre el tema de llegar desde aquí, Washington, D.C., a allí, el campo misionero. Cómo podemos saber que Dios puede estar llevándonos desde este país y reubicándonos para compartir el evangelio. ¿Qué pasos deberíamos seguir si nos encontramos inclinándonos en esa dirección? Esas son algunas de las preguntamos que abordaremos el día hoy.

Antes de comenzar, hagamos un breve repaso:

En las primeras semanas de esta clase, hablamos acerca del fundamento de las misiones; llegamos a la conclusión de que este fundamento era glorificar a Dios. Vimos en la Escritura que a Dios le apasiona ver su nombre glorificado al mostrar misericordia a pecadores. Y entendimos que esto era realmente una verdad asombrosa: que Dios ha hecho que su gloria y nuestro bien sean consistentes entre sí. Dios se glorifica en la redención de los rebeldes.

También hablamos acerca de la urgencia de llevar el evangelio a las naciones y de las distintas maneras de hacerlo tales como, las misiones a corto plazo, las misiones en un país cerrado y los ministerios interculturales desde aquí en D.C.

Finalmente, esta semana queremos pensar específicamente sobre la idea de cómo llegar desde aquí al campo misionero.

  1. ¿Soy llamado?

Una de las mayores dificultades para los cristianos que están pensando en hacer de cualquier ministerio cristiano su vocación a tiempo completo, bien sea como pastor o misionero, es el tema del llamado. ¿Cómo sabemos si somos «llamados» por Dios para servir de una manera especial respaldada por su iglesia? ¿Y qué significa decir que somos «llamados»? Bueno, podríamos hacer de esto el único tema de esta clase y todavía no abordar completamente este tema.

Pero habiendo dicho eso, permíteme establecer algunos puntos que podrían ser útiles en relación a este tema del llamado:

  1. En primer lugar, sabemos que todos los cristianos estamos «llamados» a ayudar a difundir el reino de Cristo.

Entendemos esto gracias a versículos como Mateo 28:18, la Gran Comisión. Este llamado bíblico general a apoyar el avance del reino de Cristo no requiere de un llamado específico. Antes bien, solo con ser cristianos se nos ordena compartir las buenas noticias del evangelio.

«18 Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19 Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén».

Véase también Marcos 16:15; Lucas 24:46-47; Hechos 1:8; el patrón de la historia de la iglesia primitiva en Hechos; Romanos 10:14 (cómo oirán si no hay quién les predique). 

Y también podemos ver esto en la tercera epístola de Juan, la cual discutimos hace algunas semanas. Independientemente de que seamos «los que van» o «los que envían», como cristianos, somos llamados a participar en la obra misionera.

Quiero ser claro en relación a esta pregunta porque es importante. Los llamados bíblicos que implican mandamientos imperativos a TODOS los creyentes como «id y haced discípulos» no requieren NINGÚN sentido al  llamado, solo la disposición de leer y obedecer las palabras de Dios. Ningún creyente fiel diría: «No me siento LLAMADO a vivir una vida santa, así que debe estar bien que peque». El llamado a la santidad personal resuena a lo largo de la Escritura, sin importar que sientas que el llamado a ese aspecto de la vida cristiana es irrelevante. Somos llamados a vivir en santidad, porque así lo establece la Palabra escrita e inmutable de Dios. El llamado a compartir el evangelio es similarmente universal en su aplicación general a todos los creyentes.

Así que, por un lado, si tu pregunta es sencillamente: «¿Soy llamado a colaborar en la evangelización global? », podemos ser breves y directos y decir: «Sí, ¡lo estás!». Ve a leer tu Biblia si tienes dudas al respecto. ¿Siguiente pregunta?

Sin embargo, llegados a este punto, es probable que esa NO sea tu pregunta. Tu pregunta podría ser, ¿soy personalmente llamado por Dios a dejar este lugar y mudarme deliberadamente a una cultura diferente para llevar el evangelio a un lugar donde Cristo no es conocido? Esa es una pregunta muy diferente y mucho menos simple, mucho menos corta y seca. Con el paso de los siglos, los pensadores bíblicos generalmente han identificado dos clases de llamados descritos en la Escritura y, que pueden ayudar a trabajar en este tama. Básicamente, han reducido esta pregunta a un llamado interno y externo. Pasaremos algo de tiempo considerando cada uno.

A. El llamado interno

  1. Primero, necesitamos tener un llamado interno: Un sentido de deseo o la disposición de asumir el trabajo; la convicción de que Dios ha colocado en tu corazón un curso particular de acción.
  • No se trata de una simple lujuria errante. Por tanto, debería haber un deseo por ver a Dios glorificado en toda la tierra.
  • Base bíblica del llamado interno:

Podrías preguntarte si existe una base bíblica para esta idea de un llamado interno. Sí, la Escritura describe un llamado al ministerio de manera general.

Por ejemplo, Pablo, en su obra misionera hablaba frecuentemente del deseo, la pasión o la ambición que lo obligaban. En Romanos 15:20 usa este lenguaje diciendo: «Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno».

En 1 Corintios 9:16, Pablo dice: «Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme, porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!».

Independientemente de lo que esto pueda significar para Pablo en particular, parece claro que un fuerte sentido de deseo interno era un componente significativo en su llamado. Ahora para Pablo, ciertamente también está el componente interno que vino cuando Cristo lo derribó de su caballo y le ordenó predicar el evangelio. Pero no esperamos tales cosas al discernir nuestro propio llamado. Sin embargo, a pesar del llamado único de Pablo, incluso él hace referencia a este deseo interno de ver a Dios glorificado a través de la proclamación del evangelio a otros como parte de lo que lo impulsaba.

Y también vemos esto en 1 Timoteo 3:1, donde se recomienda este sentido de deseo para cualquier persona que desee ser un anciano en una iglesia local: «Si alguno anhela obispado, buena obra desea», o 1 P. 5:2, habla de servir como ancianos «no por fuerza, sino voluntariamente». Véase también Gá. 2; Hechos 9 para el llamado de Pablo.

En las misiones, este llamado interno puede ser reforzado por un sentido de fructificación o de dones en un área en particular, como la capacidad de establecer relaciones o comunicar el evangelio en un entorno intercultural. Aunque este sentido de dones es evaluado y confirmado en última instancia por la iglesia, como lo discutiremos, ciertamente puede ser parte de este llamado interno.

Dios equipa a sus hijos para hacer lo que él desea (Ef. 4:11); 1 Co. 12:8-10, 28.

B. Junto con el llamado interno, también debe haber un llamado externo: Esto es la confirmación de la idoneidad de tu deseo por parte de quienes te supervisan espiritualmente. Para nosotros aquí, estos serían los ancianos de Capitol Hill Baptist Church.

Así, por ejemplo, la congregación en Antioquía confirmó externamente el llamado interno de Pablo y Bernabé por parte del Espíritu Santo de llevar el evangelio a los gentiles. En Hechos 13:2-3, leemos:

«Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron».

(Por supuesto, de manera única, el Espíritu Santo parece haber comunicado su llamado directamente en maneras que no buscamos hoy día).

Timoteo también parece haber recibido un llamado externo, como lo evidencian los ancianos que impusieron sus manos sobre él cuando lo apartaron para el ministerio. Véase 1 Ti. 4:14; 2 Ti. 1:6. Y Pablo asume que otros también serán apartados para el ministerio. Véase 1 Ti. 5:22.

Por tanto, otros deben estar de acuerdo en que estás dotado y apto para tal obra.  

  1. ¿Qué se necesita de nuestra parte? Bueno, al menos dos cosas:
  • Tomar la iniciativa: Deja que los amigos en el liderazgo conozcan lo qu estás pensando. Esto les permitirá reflexionar cuidadosamente sobre el fruto que ven en tu vida, y crear oportunidades para ayudarte a probar tus dones para ayudarte a discernir tu llamado.
  • Mostrar humildad: Al aceptar la sabiduría de los que te rodean incluso si pueden contradecir tus deseos inmediatos.
  1. Abordando un sentido al llamado

Hablemos de manera práctica acerca de lo que podrías hacer si sientes un llamado. Quizá sientes que Dios te está llamando claramente al campo misionero. O, tal vez no estás seguro, a lo mejor sientes ganas de trabajar por el evangelio en el extranjero, pero no estás claro sobre la voluntad de Dios en este asunto. ¿Qué deberías hacer? ¿Qué acciones deberías tomar? Eso es lo que queremos considerar ahora.

Primero, comencemos con un punto básico, pero importante y es que, la iglesia es la que envía. (Ejemplo de Pablo y Bernabé, iglesia de Antioquía, Romanos 10, son enviados). Los misioneros individuales no se envían a sí mismos.

La iglesia local a menudo envía misioneros a través de organizaciones misioneras. Y para ello, la iglesia debe conocerte y haber tenido la oportunidad de evaluar tus frutos, sabiduría, consistencia y habilidades. Por tanto, esto es lo que puedes hacer para facilitar este proceso:

  1. Quizá, lo más importante, es que hables con los ancianos. Su dirección te será útil al decidir si debes ir al extranjero como misionero. Ellos quieren ayudar a los miembros que piensan en esto. Y habla con los ancianos con tiempo. El proceso para ser un misionero, incluso a corto plazo, es largo. Cuánto antes comiences a explorar tu deseo de ser un misionero; estarás más pronto en el campo. No estás desperdiciando el tiempo de los ancianos si acudes a ellos ANTES de que estés seguro… Eso es lo que quieren que hagas. Quieren que la iglesia desempeñe una parte importante en ayudarte a estar SEGURO acerca de lo que deberías o no hacer.
  2. Debes prepararte para un tiempo de capacitación y las oportunidades y estímulos aquí en CHBC. Considera, por ejemplo, el programa de intercambio. Ademas, los ancianos trabajan en programas de capacitación individuales para las mujeres de la iglesia que piensan en trabajar en el exterior. En la mayoría de los casos, toma alrededor de año desde el momento en que alguien se acerca a los ancianos antes de que estén listos para recomendarles servir en el extranjero.
  3. Considera ir en un viaje a corto plazo como una manera de aprender más acerca de ciertas áreas del mundo y de tu capacidad para trabajar en esas nuevas culturas. Y nuevamente, habla de antemano con los ancianos y otros creyentes maduros en tu iglesia. Deja que te ayuden a reflexionar sobre la sabiduría y la estrategia de tus ideas a corto plazo.
  4. Ora y habla con otras personas de tus ideas con regularidad. Una vez más, no esperes hasta que hayas tomado una decisión antes de hablar con otros. Eso te privará del valor de su consejo en el momento que más lo necesitas.

Existen algunas ideas prácticas que podemos considerar.

¿Qué pasa si no estás llamado a ir?

Antes de que pasemos a hablar acerca de las oportunidades que tenemos para participar en la obra misionera, queremos enfatizar otro punto. Y es el recordatorio de que incluso si no eres llamado por Dios a dejar este lugar y compartir las buenas noticias en otra cultura, Dios nos ha llamado a todos nosotros a tomar parte en esta tarea misionera donde sea que estemos. Por tanto, ¿cómo podemos ser más obedientes a este llamado general aquí en Washington D.C.?

*Una manera de serlo, es alcanzando a los que nos rodean, inconversos y particularmente personas no estadounidenses, y mostrándoles misericordia de una manera que enaltezca el evangelio.

Vemos algo de esto tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento.

En el Antiguo Testamento, vemos la idea de mostrar misericordia al extranjero o al «residente temporal» en la tierra. Por ejemplo en Éxodo 22:21, leemos:

«Y al extranjero no engañarás ni angustiarás, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto».

En el Nuevo Testamento se nos anima a mostrar hospitalidad:

«No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles» Hebreos 13:2; Véase también 1 Timoteo 5:10.

*Así, se ordena el principio general de mostrar compasión a los extranjeros.

Por tanto, si quieres involucrarte más profundamente en las misiones, pero no esperas mudarte a otra cultura, entonces, como hablamos hace unas semanas, busca maneras de acercarte a las personas de otras culturas que viven aquí en Washington, D.C.

A. Considera, por ejemplo, ayudar a un nuevo inmigrante a aprender el inglés. El solo transferir tu conocimiento normal del idioma inglés es una obra valiosa y misericordiosa que puedes tener para alguien que no habla inglés.

B. Busca las maneras de ayudar a un nuevo inmigrante a establecerse en la ciudad. Ofrécete como voluntario para hacer lo mismo en una universidad local.

Estos son solo algunos ejemplos de maneras en que podemos alcanzar al mundo alcanzando a aquellos de otras culturas que han venido de todas partes del mundo a vivir en D.C.

Otras cosas geniales para hacer serían:

C. Crear la disciplina de leer acerca del mundo y orar por la obra misionera en todo el mundo.

D. Orar por los misioneros respaldados en el reverso de nuestro directorio.

E. Estudiar lo que otros en CHBC hacen en las misiones. Mantente enterado de los viajes a corto plazo y de las actividades de aquellos que han salido a largo plazo.

  1. Oportunidades para la obra misionera

Finalmente, deberíamos explorar las diferentes oportunidades disponibles para la obra misionera. Existen varios tipos de oportunidades para la obra misionera con la IMB, que es la organización misionera con la que trabajamos:

A. Misiones a corto plazo. Primero, los programas de misiones a corto plazo. Nuestra iglesia ofrece a menudo oportunidades de hacer misiones a corto plazo desde una semana hasta cuatro meses. Pero sería mejor considerar uno de los viajes a corto plazo de nuestra iglesia.

B. Misiones a mediano plazo. Estos son los programas como Journeyman o International Service Corps.

El programa Journeyman, por ejemplo, es un programa de dos años de duración para solteros en sus veintitantos. Uno de nuestros miembros, Sam Lam, ha servido recientemente en este programa en Asia Central.

El International Service Corps es similar al programa Journeyman, pero está abierto a personas de todas las edades y también está abierto para solteros, casados y familias. También es un programa de dos años en donde los participantes sirven junto a misioneros de carrera en una variedad de asignaciones.

Finalmente, el programa Masters es un programa de dos o tres años de duración para personas con 50 años de edad o más.

C. Misioneros de carrera o a largo plazo. Por último, hay oportunidades para servir como misioneros de carrera o a largo plazo. Éstos son la columna vertebral del esfuerzo misionero. Hay un largo proceso de aplicación. Es probable que la mayoría de las personas en esta categoría estén a dos años de estar en el campo como misioneros de carrera si comenzaron a explorar el proceso hoy. 

D. Por qué trabajamos con la International Mission Bd.

a. Su formalidad teológica.

  • Tienen un enfoque en crecimiento y alentador en los grupos de gente no alcanzados.
  • Tienen un enfoque alentador en la plantación de iglesias. Esta es la idea de que una vez que se establece una iglesia en el extranjero, dicha iglesia es responsable por hacer avanzar el evangelio en esa ciudad o área, y los misioneros pueden trasladarse a otra área no alcanzada.
  • Tenemos una relación especial con el liderazgo de la región de Asia Central.

b. Su responsabilidad financiera.

Otra ventaja es que la IMB financiará a los misioneros que enviamos. Otros grupos como Frontiers, Navigators, etc., exigen que el misionero recaude sus propios fondos. Un gran porcentaje del dinero dado a IMB va al extranjero. A través del Programa Cooperativo, la IMB puede financiar completamente a los misioneros. Esto alivia la carga del misionero de buscar el apoyo de varias iglesias, él o ella puede concentrarse en la obra misionera.

Influenciando los recursos financieros limitados de nuestra iglesia…

No podemos costear enviar a todos por nuestra cuenta, así que es lógico enviar tantos como podamos a través de la IMB.

  1. Conclusión 
  1. Llegar de aquí a allí puede ser un proceso largo. Debes estar listo para pensar de antemano, recibir el consejo de otros y buscar maneras de crecer ahora, a través del discipulado, liderazgo y servicio en CHBC. 
  2. Por último, recuerda que al final no se trata de ti y de lo que haces o no. Se trata de la pasión de Dios por difundir el conocimiento de su gloria a todas las naciones para alegría de todos los pueblos. Mantén tu mente enfocada en la gran meta de las misiones que vimos al inicio de este curso y de la clase de hoy… Esa es la gloria y alabanza de Dios por parte de pecadores redimidos de todos los pueblos por su espléndida misericordia en Cristo. ¡Qué privilegio que Dios nos ha permitido participar en esta grandiosa obra eterna!
  3. Apocalipsis 5:9-14