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Misiones – Clase 10: Llevando el evangelio por todo el mundo desde aquí en casa

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28.03.2019

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Clase esencial
Misiones
Clase 10: Llevando el evangelio por todo el mundo desde aquí en casa


Establecimos el fundamento teológico para las misiones y ahora estudiamos su resultado práctico. ¿Cómo son las misiones? Hemos visto los diferentes roles que desempeñan las personas en la obra misionera.

El día de hoy, queremos pensar sobre nuestra ciudad… Washington, D.C. ¿De qué manera podemos involucrarnos para llevar el evangelio a todas las naciones aquí en D.C.? Ya hemos hablado acerca del rol de la oración, del apoyo financiero, de recibir a los misioneros, etc. Los misioneros que conocemos y apoyamos llevan el evangelio a través de la evangelización intercultural. ¿Existe alguna forma de que nosotros podamos involucrarnos personalmente en la evangelización intercultural?

1. ¿Por qué involucrarse?
En primer lugar, deberíamos preguntar: «¿Por qué involucrarnos?».

Mateo 28:18-20. A estas alturas esto debería ser familiar en esta clase. La Gran Comisión:

«18 Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19 Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén».

Allí vemos una instrucción general por parte del Señor Jesús de ir y hacer discípulos a todas las naciones. Nuestro llamado es ir y alcanzar a todas las naciones con el evangelio. Debemos hablarles de Jesús y hacerlos sus discípulos. También leemos en Hechos 1:8:

«Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra».

Es importante notar aquí el orden de progresión. Jesús dice que los testigos de su nombre comenzarán en Jerusalén, luego avanzarán hacia las regiones más próximas de Judea y Samaria, y luego, eventualmente, se propagarán hasta los confines de la tierra.

Ahora bien, al citar este pasaje quiero ser muy claro respecto de lo que estoy diciendo y respecto de lo que no. Algunos han tomado este pasaje para ser extrañamente calculadores y decir que deberíamos aplicar directamente esto a nuestra iglesia o a nuestras vidas individuales. Queriendo implicar, que deberíamos pasar mucho tiempo reflexionando y orando pidiendo ayuda para identificar nuestro Jerusalén, Judea/Samaria y luego nuestros confines de la tierra. Así que nos aconsejarían crear una estrategia que abarque mucho tiempo para encontrar esas categorías. No creo que ese sea el punto. Creo que la enseñanza era que Jesús quería que el evangelio saliera y se esparciera desde el lugar donde estaban los creyentes, hasta los lugares donde no estaban. Sea lo que sea lo que pueda significar esto para los creyentes de manera individual, la obra de la iglesia en conjunto pareciera comenzar justo donde se encontraban y hacia afuera.

Entonces, si bien no podemos pensar que este versículo presente un plan de tres pasos a prueba de tontos para la evangelización global, creo que está apuntando hacia nuestro principal objetivo. Es decir, que si nos importa alcanzar al mundo con el evangelio, deberíamos empezar alcanzar la parte del mundo donde vivimos, sin descuidar los lugares donde el evangelio es menos conocido… todo al mismo tiempo.

Lucas 10:25-37. En la parábola del buen samaritano, Jesús explica lo que significa: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente, y a tu prójimo como a ti mismo». Se le pregunta a Jesús: «¿Y quién es mi prójimo?». Luego de contar la historia, Jesús pregunta: «¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo que cayó en manos de los ladrones?». Fue el samaritano, quien sacrificó su tiempo y recursos para ayudar a alguien completamente distinto a él. Jesús le dice al hombre: «Ve, y haz tú lo mismo».

Los sacerdotes y los levitas estaban demasiado ocupados con sus responsabilidades diarias como para ayudar al hombre que había sido ultrajado. Independientemente del lugar donde nos encontremos, deberíamos ser conscientes de las personas que nos rodean que están en necesidad. Deberíamos ser específicamente conscientes de las personas que nos rodean con necesidades espirituales, están alejados de Dios a causa de su pecado y enfrentan la ira de Dios. A diario estamos rodeados de personas que tienen diferentes necesidades. Nuestros vecinos donde vivimos, donde compramos, a donde viajamos y donde trabajamos… tienen necesidades y lo más importante es que tienen la necesidad espiritual de la salvación.

Deberíamos cuestionarnos si estamos tan ocupados que fallamos en ver las necesidades espirituales y físicas de quienes nos rodean. ¿Qué hay de los innumerables extranjeros entre nosotros? Hablaremos la próxima semana acerca de los países de acceso restringido. Hay muchos ciudadanos provenientes de dichos países viviendo aquí. Tienen la necesidad espiritual de que Jesús los salve de sus pecados. Tienen las necesidades prácticas relacionadas con ser trasplantados a un contexto extranjero. ¿Estamos demasiado ocupados como para alcanzarlos con el evangelio? ¿Tenemos demasiado miedo de cruzar las fronteras culturales y entablar amistad con ellos y hablarles de Jesús?

Tenemos tantas oportunidades de involucrarnos en la evangelización y en ministerios interculturales. Hablaremos más acerca de los detalles hoy. Pero deberíamos preguntarnos: Si tenemos esta oportunidad frente a nosotros y no la aprovechamos, ¿deberíamos esperar dar fruto en un ministerio intercultural en alguna isla remota?

Las posibilidades…
De los muchos extranjeros que están aquí en D.C., algunos se quedaran en los Estados Unidos por tiempo indefinido, y otros regresarán a sus países de origen.

Trabajadores inmigrantes: Algunos estarán aquí a largo plazo. Pueden querer estarlo, de todos modos. Pueden estar aquí para ganar algo de dinero y luego enviarlo o llevarlo de regreso a casa para cuidar de sus familias. Es posible que encuentres a estas personas trabajando en la industria de servicios.
Estudiantes internacionales: Muchos regresarán a sus países de origen. A menudo, un título en una universidad estadounidense les ayudará a progresar en sus países. Pueden estar de intercambio un año. El año pasado, un miembro de nuestra iglesia tuvo la dicha de conocer y compartir a Cristo con un estudiante de intercambio japonés que estuvo en la American University durante un año. Tenía deseo de servir en el gobierno japonés.

Representantes extranjeros: Embajadores o empleados de compañías extranjeras. Pueden estar aquí por un tiempo y, a menudo, son designados para desempeñar algún papel en un gobierno extranjero.

Pensemos un poco en las posibilidades de llegar a conocer a algunas de estas personas. Pensemos en lo que sería para nosotros mostrarles el amor de Cristo al abrirles nuestras vidas y hogares. Pensemos en qué pasaría si el Señor decide usarnos para llevarles el evangelio y traerlos al arrepentimiento y a la fe en Cristo.

¿Sabías que la mayoría de los extranjeros que vienen a los Estados Unidos nunca ven una casa americana?
Cuando las personas vienen y visitan los Estados Unidos, sus familias en casa a menudo asumirán que podrán entrar en una. Al regresar, sus amigos podrían preguntar: «¿Cómo es la vida en la casa de tus amigos estadounidenses?». Lamentablemente, la mayoría de ellos no saben cómo es. Con demasiada frecuencia, se reúnen alrededor de otras personas del mismo origen étnico o similar simplemente porque es más cómodo y fácil.

Ahora, considera lo que la mayoría de los extranjeros perciben del cristianismo. Piensa en tu amigo musulmán de Afganistán, y lo que él piensa de Jesucristo. Probablemente le hayan enseñado que la mayoría de los occidentales son cristianos y que son inmorales, como lo que se ve en Hollywood. También es probable que le hayan enseñado que los cristianos son blasfemos porque creen en tres dioses.

Muchos extranjeros vienen con nociones erróneas acerca del cristianismo. La mayoría de ellos no entra a un hogar estadounidense, mucho menos a un hogar cristiano. Entonces, no ven a los cristianos vivir sus vidas y no escuchan que el evangelio se les explique correctamente. Si nos sentamos y permitimos que eso suceda, entonces, oh amigos, hemos perdido una oportunidad tremenda de ser testigos de Jesús. ¡Hemos dejado pasar la oportunidad de participar directamente en la Gran Comisión!

Si nos acercamos a ellos y ellos llegan a Cristo, ¡alabemos a Dios! Eso es maravilloso en sí mismo. Pero luego piensa en las posibilidades de que esa persona regrese a su país de origen y comparta el evangelio con quienes la rodean. Podría enfrentar persecución y dificultades. Pero piensa en las posibilidades.

Supongamos que te relacionas con un extranjero que eventualmente asumirá un rol gubernamental en el exterior dentro de 10 a 20 años. ¿Crees que es posible que tus palabras y acciones cristianas hagan que el gobierno sea más amigable con el evangelio? ¡Quién sabe!

2. ¿Quién está aquí? ¿Qué oportunidades tenemos?
Entonces, ya hemos hablado acerca del porqué deberíamos estar involucrados en alcanzar al mundo con el evangelio incluso aquí en Washington, D.C. Pensemos un poco, ahora, respecto de las diferentes oportunidades que el Señor nos ha dado para alcanzar a las naciones desde aquí.

Primero, podemos hacer la pregunta, «¿quién está aquí?». ¿Con quién tenemos la oportunidad de compartir el evangelio?

> Nombre las distintas naciones e idiomas. Señala algunos de los países que tienen acceso restringido.
> ¿Dónde conociste a estas personas?
> ¿En qué otro lugar podríamos conocer a extranjeros?

• 150 embajadas en D.C., cada una con unos pocos cientos de nacionales.
• Universidades – Estudiantes internacionales.
• Organizaciones internacionales (por ejemplo, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional).
• Donde compramos, donde nos cortamos el cabello, donde arreglamos nuestros autos.
• Nuestros vecindarios. Grandes concentraciones de extranjeros, particularmente en los suburbios (Virginia del Norte, Maryland).

3. ¿Cómo comenzar?
De acuerdo, tenemos muchas oportunidades de alcanzar a personas de otros países aquí. ¿Cómo empezamos a entablar relaciones con ellos? ¿Cómo penetramos las barreras culturales y llevamos el evangelio a estas personas para la gloria de Dios?

Bueno, empecemos desde lo básico. Le preguntas a la gente de dónde son y qué idiomas hablan. Hablemos de eso.

> ¿Cómo fue la conversación con ellos? ¿Fue más fácil o más difícil de lo que pensabas?
> ¿Cuál fue su respuesta a tu pregunta acerca de dónde son? ¿Parecían ofendidos?
> ¿Parecían orgullosos de su herencia nacional y dispuestos a hablar de ello?

Así que, con suerte, podemos ver en esto que iniciar una conversación con extranjeros no es tan difícil como podríamos pensar inicialmente. Esperemos que también veamos que hay algunas grandes oportunidades para que podamos hacerles preguntas para conocer sobre su país de origen y su herencia. Por lo menos, creo que podemos empezar a ver algunas maneras de hacer que hablen.

El año pasado decidí participar en este trabajo. Quería conocer gente de otras naciones en mi ciudad natal. Aquí hay una pequeña muestra de personas con las que me he encontrado desde entonces:

Mujer de Etiopía que trabaja con VOA – En la parada de autobús.
Estilista en Capitol Barber de Vietnam.
Chicos en el restaurante afgano.
Pueblo iraní, afgano y coreano en Hair Cuttery.
Señora filipina en Staples.
Conserje con ServiceMaster, de Honduras.
Grupo de chicas afganas en Hair Cuttery en Springfield.

Me intimida y, sigue intimidándome, ¡saber cómo desarrollar esas relaciones, cómo llegar hasta el evangelio, y cómo tener tiempo suficiente para cumplir con mis otras responsabilidades! No es fácil. He aquí algunas consideraciones que otros me han enseñado para ayudarme:

A. Considera los lugares a los que estarías felices (o al menos dispuesto) a visitar regularmente, como parte de tu rutina regular. Ejemplos:

Ir a la misma peluquería o atenderte con la misma persona.
Ir a la misma fila de pago (persona) en el mismo supermercado.
Ir al mismo restaurante para reuniones de discipulado.

Al hacer algo parte de tu agenda regular, será más manejable y sustentable.

B. Además, involucra a otras personas de la iglesia con el tiempo. Más sobre eso luego.

C. ¡Deja espacio en tu agenda para reunirte y conocer a extranjeros! Al mismo tiempo, no te extiendas demasiado.

D. No esperes que cada relación que inicies se convierta en una oportunidad evangelística profunda. No veas a las personas como proyectos. Ámales como a hombres y mujeres creados a imagen de Dios. Ellos sabrán si los ves como un proyecto. Más bien, construye una relación con ellos y gana su confianza.

E. En tus conversaciones, sé abierto acerca de tus faltas, pecados. ¡Demuestra lo que significa comprender que eres un pecador que ha sido perdonado por la obra de Jesús! Habla de tus luchas, pero luego muéstrales que en Cristo tienes esperanza. Habla con ellos acerca de cómo tu iglesia local te ayuda a llevar estas cargas.

F. Si están dispuestos, muéstrales a tu familia, iglesia y amigos. Debes saber que pueden existir barreras escondidas tales como: «No cenaré en tu casa porque la carne no será halal», haz que otros te ayuden a navegar esas aguas.

G. Demuestra que estás dispuesto a conocer sobre ellos, sobre sus creencias, familia, historia, etc. También puedes hacer lo mismo. Ora para que hagan preguntas recíprocas.

H. No tengas miedo de hablar de Jesús. Habla acerca de lo que estás aprendiendo en la iglesia los domingos. Habla de tu grupo pequeño. Habla de lo que el Señor te está enseñando en tus devocionales diarios. No todos, pero muchos extranjeros son más abiertos a hablar acerca de cosas espirituales. Están en un nuevo ambiente y con deseos de aprender sobre una nueva cultura y nuevas creencias. Ya vienen queriendo ampliar sus horizontes y manera de ver el mundo. De todas maneras, si tu amigo es musulmán, él o ella probablemente esperarán que la religión sea parte normal en un tema de conversación.

I. Cuidado con los debates largos e intensos. Al final del día, todo lo que tienes que hacer es ofrecer el evangelio. Los debates a menudo no llegan a nada. Por tanto, cuidado con los debates, y siempre piensa en formas de guiar a la gente de vuelta a la cruz de Cristo. No estoy diciendo que ignores las preguntas de tus amigos. En cambio, ayuda a las personas a entender el motivo de sus preguntas. Llega a la raíz de sus preguntas o de lo contrario nunca acabarán.

En una ocasión, estando yo en la universidad, debatía con un compañero de cuarto acerca del cristianismo. Me estaba empezando a frustrar y a no tener las respuestas correctas. Mi otro amigo cristiano (que es mucho más inteligente que yo) se sentó con nosotros, le dio una respuesta no tan satisfactoria a la pregunta de mi amigo, y preguntó: «Podemos seguir respondiendo estas preguntas, pero en verdad has escuchado el evangelio. ¿Por qué no crees?». Mi compañero inconverso hizo una pausa, meditó y respondió: «No quiero cambiar mi manera de vivir». Continuaba inventando pregunta tras pregunta sin realmente importarle, a fin de evitar tener que tomar alguna decisión.

J. Ora por oportunidades para compartir el evangelio. ¡Ora por su salvación!

4. ¡Alcancemos como una iglesia!
Alabado sea Dios que no estamos llamados a hacer este trabajo de evangelización intercultural por nuestra propia cuenta. Dios nos ha dado a las iglesias locales donde podemos aprender y servir al Señor junto a nuestros hermanos.

A. Conoce a los miembros de CHBC de diferentes trasfondos culturales. ¿Sabías que solo en nuestra congregación, tenemos miembros de estos países, solo por mencionar algunos?

El Congo, Benin, El Salvador, Trinidad y Tobago, España, Alemania, la India, China, Hong Kong, Vietnam, Taiwán, Japón, Filipinas, Azerbaiyán, Irán, Maldiva, Ucrania, Rusia.

Esto te ayudará a relacionarte con otras personas de diferentes culturas. Te ayudará a superar las diferencias entre el cristianismo y la cultura estadounidense. Comenzarás a aprender a «contextualizar» sin dejar de mantener una fuerte fidelidad al evangelio. Estos amigos también son personas geniales para que participen al ministrar a extranjeros. Es bueno que tus amigos extranjeros vean que el cristianismo no es solo para estadounidenses como tú… el evangelio tiene el poder de salvar a todos los que creen, ¡de toda nación y lengua!

B. Permítete ser discípulo de otras personas que se sienten cómodos alcanzando a los extranjeros. No necesitas buscar una «guía» o «formula» para el ministerio internacional, de hecho, ¡no deberías! Cada persona es diferente, pero al menos puedes observar la clase de preguntas que hacen las personas para romper el hielo y conocer a otros.

C. Involucra a miembros del sexo opuesto. Especialmente si comienzas a conocer a extranjeros del sexo opuesto, involucra a otros miembros de la iglesia. Particularmente en algunas culturas internacionales, a menudo es inapropiado que hombres y mujeres entablen relaciones cercanas.

D. Si estás escaso de tiempo, involucra a otros. Patty Lyle es un gran ejemplo de esto. Ella y su familia estaban empezando a conocer a una estudiante extranjera y pudieron abrirle las puertas de su hogar regularmente para recibirla. Trajo consigo a dos otras mujeres de CHBC para ayudar a ministrarla de manera más frecuente. También tenían edades similares, y a lo mejor podían relacionarse mejor. Jenn Fedor pudo usar su tiempo para entablar la relación que quizá de cierta manera Patty no podía. Al mismo tiempo, Patty y su familia pudieron mostrarle a esta joven el amor de Cristo en un hogar estadounidense de una manera que quizá Jennn no podía. Así, tienes a muchos miembros de la iglesia trabajando juntos en diferentes temporadas de la vida.

E. Haz que otros oren por ti e involúcralos en eventos sociales con extranjeros. Asimismo, invita a tu amigo a la iglesia. Explícale que no tiene que ser cristiano para asistir. Ve si puedes programar un almuerzo luego, si es posible con algunos miembros de la iglesia. Responde cualquier pregunta que tenga sobre el servicio. Esa es una excelente forma de que entiendan mejor el evangelio. También es una buena forma de que vean el amor que los cristianos tienen genuinamente los unos por los otros.

5. Debemos estar preparados.
¿Cómo podemos prepararnos para ministrar a extranjeros? ¿Cómo podemos prepararnos para conversar con ellos? A menudo, vendrán de diferentes creencias religiosas que nosotros. Podrías cruzarte con musulmanes, budistas, posmodernistas, catódicos, animistas, hindúes, secularistas… entre otros. ¿Cómo nos preparamos para hablarles?

A. Conoce el evangelio. Eso es lo más importante. ¿Qué dice Pablo acerca del evangelio?

«Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego» (Romanos 1:16).

Recursos: Dos Maneras de Vivir, Cristianismo Básico. Cristianismo Explicado. Las clases de los seminarios básicos Evangelismo, Buen Comienzo, Explicando el Cristianismo, etc.

B. Construye una visión para todas las naciones en tu mente. Lee Apocalipsis 7:9. ¿Deseas ver eso? ¿Deseas ver a todas las naciones adorar a Dios como él merece? Entiende que eso es algo que Dios ciertamente cumplirá. ¡Ora para que las personas que conozcas, puedan estar incluidos en esa multitud de adoradores en el cielo! Cuando parece que las barreras culturales parecen altas y que es imposible que el cristianismo sea aceptado por ellos, recuerda que personas del país de tu amigo ciertamente estarán representadas en esa escena de adoración en el cielo.

Lee la sección internacional del periódico. Entiende que hay muchas cosas sucediendo en el mundo. Entiende que un terremoto o una revolución política sucediendo en X país es muy posible que afecte a los parientes de tu amigo en ese país. Ora por esos países y las personas que allí se encuentran en respuesta a las noticias, y conversa con tu amigo acerca de cómo y por qué estás orando.

C. Aprende sobre el país de tu amigo. Pasa tiempo investigando en internet. Aprende sobre el alcance del evangelio en esos países en www.thejoshuaproject.net. Muestra que estás interesado en conocer a tu amigo y que deseas aprender. Incluso si no tienes amigos, comienza a edificar tu conocimiento internacional. Ora con tu familia u otros por un país cada semana (Operación Mundial, etc.).

D. Habla con otros en la iglesia e investiga acerca de la cultura y religión de tu amigo. Esta es una gran manera de aprender de los misioneros que están en CHBC. También les animará ver que estás dando pasos para alcanzar a las personas que te rodean con el evangelio al traspasar las barreras culturales. Aprende a conocer qué obstáculos podrían dificultar el cristianismo para ellos. ¿Amigos musulmanes? Lee o escucha la charla de Thabiti sobre el islam. Ahora bien, podrían surgir algunas preguntas que no puedas responder inmediatamente. No sientas miedo de decirle a tu amigo que te reunirás con él luego. Habla con otros en la iglesia para ayudarte con esto.

6. Oportunidades específicas
Esperemos comenzar a equiparnos para alcanzar a los extranjeros entre nosotros. Antes de culminar, quiero enlistar formas específicas en las que podemos involucrarnos con ministerios internacionales:

• Ministerios de la iglesia

o International Students, Inc (Pamela Allen).
o Friendship Partners (Nathan Lindsey)
o College Ministry (David Verhey, Lord willing)
o Viernes de evangelismo en la Universidad de Howard (Shannon Williams)
o Oportunidades periódicas de visitas a extranjeros (Kazakhs, International Link)
o ¡Ve en viajes misioneros a corto plazo para que abras tus ojos a las oportunidades que existen aquí!

• Otras oportunidades
o Ayuda a nuevas familias en los vecindarios y escuelas.
o Habla con las personas que te sirven en tiendas y restaurantes. Por cierto, ¡deja propinas generosas!
o Habla con tus compañeros de trabajo.
o Aprende un idioma, encuentra a un tutor de idiomas o a algún compañero para conversar.

Conclusión
Por tanto, tenemos muchas oportunidades de participar en la Gran Comisión aquí en D.C. No es fácil y es necesario que los miembros de esta iglesia trabajemos juntos por el bien del evangelio. Oremos a Dios para que él sea glorificado en esta obra. Recuerda que, finalmente, deseamos ver a Dios glorificado mientras que personas de todas las naciones se postran ante su trono.