Clases esenciales: El Matrimonio

El Matrimonio – Clase 6: El Matrimonio y el Evangelio

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02.03.2017

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Clase esencial
El Matrimonio
Clase 6: El Matrimonio y el Evangelio


¿De qué manera el Evangelio transforma nuestros matrimonios?

El Evangelio y el Matrimonio

Iniciamos hoy reflexionanado sobre el Evangelio y el matrimonio. El Evangelio es el mensaje central de la Biblia. Entendemos que el Evangelio es….

  • DIOS. Dios es el gran Creador, y él hizo al hombre y la mujer a su imagen.
  • HOMBRE. Los hombres y las mujeres son pecadores. Ellos se rebelaron contra Dios, escogiendo su propio camino y abandonaron el camino de Dios. Los pecadores merecen la ira de Dios y separación eterna de él.
  • CRISTO. En esta historia, las buenas nuevas (de hecho, las mejores noticias) es que Dios envió a su Hijo, Jesús, para ser un sustituto de los pecadores. Cristo es el Salvador que vino a perdonar a los pecadores y reconciliarlos con Dios.
  • RESPUESTA. Lo que se requiere de los pecadores es una respuesta a este mensaje.       Algunos rechazarán el mensaje.       Otros responderán con fe—es decir, ellos pondrán su confianza en Cristo, escogiendo seguirle y lo que ha hecho.

Un corazón transformado por el Evangelio da lugar a una vida cambiada que ofrece la misma misericordia, amor, gracia, y perdón conforme lo ha recibido de Dios. Hay varios elementos del Evangelio que queremos enfocar hoy—salvación, amor, gracia, fe y perdón.

Salvación, Amor, Gracia, y Fe. Observemos Efesios 2:1-10 y veamos como este texto puede instruirnos acerca de la gracia y la fe. [Leer Efesios 2]. ¿Qué vemos en este texto?

  • Tema: Dios nos llena de su gracia al salvar pecadores por iniciativa propia. Hay dos secciones en este texto—vs. 1-3 y vs. 4-10.
  • 1-3. Pablo comienza con cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados. Eso significa que estabamos espiritualmente muertos. Las personas espiritualmente muertas no pueden salvarse a sí mismas. Nuestra muerte es causada por nuestras trangresiones—nuestras violaciones a la ley moral de Dios—y nuestros pecados—esas cosas que escogemos hacer que son una ofensa para Dios. Pablo explica más adelante nuestro pecado con la famosa triada—las cosas que nos corrompen y nos matan—el mundo, nuestra naturaleza pecaminosa, y el diablo. Esto no fue por accidente o un problema de una sola vez, sino el pecado que caracteriza nuestra vida. Es una parte fundamental de nuestra naturaleza. “eran” – note el tiempo pasado de ese primer verbo. Esto es lo que éramos antes de ser cristianos. Esto era lo que gobernaba nuestra vida—pecado y muerte.
  • 4-10. La conjución más importante en la Biblia se encuentra en el versículo 4 – “PERO.”   Significa un giro, un contraste. Las cosas van a cambiar / Dios escoge mostrar misericordia a pecadores—aquellos que estaban muertos y no podían salvarse a sí mismos. Su misericordia fluye de su amor y no está basada en nada meritorio en los que escogió salvar. No hicimos nada para ganar nuestra salvación, ninguna obra humana que lo cumpliera. Por lo tanto no podemos jactarnos de nosotros mismos. En vez de eso, reconocemos que la salvación es un regalo de Dios. / Pablo repite la frase dos veces: “es por gracia que han sido salvados.” La gracia es un favor inmerecido de Dios para aquellos que han pecado contra él. No es sólo una disposición de Dios hacia los pecadores, sino también el “poder” (Efesios 1:19-20) que transforma y asegura su salvación. / ¿Cuál es nuestra respuesta? Es una de fe—una confianza plena en Cristo como nuestro Salvador personal. / vs. 4-10 describe quienes somos ahora como creyentes; aquellos que han sido salvados por la gracia maravillosa de Dios.

Tomemos algunas ideas del pasaje y saquemos algunas implicaciones para nuestros matrimonios.

“Pero Dios…nos dio vida…”

Principio: Nuestra santificación fluye de nuestra justificación. El cambio real en su matrimonio (santificación) es posible porque usted es salvo.

El gran cambio en este pasaje es el versículo 4—el contraste entre nuestro pasado estado pecaminoso como incrédulos (vs. 1-3) y nuestra salvación actual en Cristo como creyentes (vs.4-10). Iniciamos señalando que ya no somos lo que una vez fuimos. Ya no estamos atados por el pecado. El pecado ya no nos caracteriza; por lo que no necesita caracterizar nuestros matrimonios. Esto no significa que nuestro matrimonio será perfecto; ningun matrimonio lo és. Todos los matrimonios son entorpecidos por el pecado. Pero debido a que Dios nos salvó y nos dio vida, el poder transformador del Evangelio debería ahora trabajar en su matrimonio. El pecado ya no domina; lo hace la gracia (Romanos 6). La salvación hace una diferencia para nuestros matrimonios porque Dios nos ha transformado. Esto debe darle esperanza si esta luchando con el pecado en su matrimonio, porque el cambio es posible porque el espíritu mora en los creyentes. Los corazones transformados y el Espíritu trayendo convicción, arrepentimiento y una fe mayor es lo que salva nuestros matrimonios. Debido a que Dios te ha salvado, siempre hay esperanza para su matrimonio.

 “Pero Dios…aun estando nosotros muertos en pecados”  

“Porque por gracia sois salvos…”

Principio: debido a su amor misericordioso, Dios salva a los pecadores por su gracia. Aunque no podemos salvar a nuestros cónyuges como Dios lo hace (solo Jesús salva); somos portadores de imagen que en toda la Biblia están llamados a ser como Dios (Génesis 1:26; 1 Pedro 1:16; Efesios 4:24; 5:1). Cuando vemos la manera en que Dios nos trata en nuestra salvación, se establece un modelo para nuestro matrimonio. En vista del pecado de nuestro cónyuge, queremos ser como Dios—queremos ser amorosos y amables hacia el pecado de nuestro cónyuge.

 Una vez más, el gran cambio en este pasaje está en el versículo 4. Y este cambio depende del amor misericordioso de Dios hacia nosotros. Lo que es notable es que Dios no hace esto para personas que merecen ser amadas; no, él muestra su amor misericordioso a pecadores, aquellos que eran sus enemigos y por naturaleza lo odiaban. / Si esto es lo que Dios es para nosotros (pecadores), esto establece el modelo para nuestros matrimonios. ¿Cómo responde usted al pecado de su cónyuge? ¿Normalmente responde al pecado de su cónyuge con pecado? Debido a que Dios le ha salvado, tiene la capacidad sobrenatural de responder de manera diferente. Puede sobrenaturalmente escoger responder con amor en vista del pecado de su cónyuge. En eso, usted vive como Dios—responde al pecado de su cónyuge con amorosa misericordia. Yo sé que el matrimonio, incluso como cristianos, puede caracterizarse por cristianos que responden en pecado el uno al otro. Sólo quisiera decir que si el Evangelio es verdadero, es posible responder con amor a su cónyuge. Sobrenaturalmente – No es por su propia fuerza humana, sino por la fuerza de Dios. No es a través de sus propias habilidades o dones; sino del Espíritu de Dios trabajando en usted. / La gracia es el favor inmerecido de Dios hacia los pecadores. Es algo que no merecemos. De nuevo, si vamos a vivir como Dios, entonces queremos que la gracia caracterice nuestros matrimonios. Queremos que sea el énfasis general de nuestros matrimonios. Nuestros matrimonios cristianos no deben ser dos pecadores cautivados por el pecado. Nuestros matrimonios cristianos deben ser dos pecadores cautivados por la gracia. Un Dios de gracia nos salvó y nos transformó. Nosotros, pecadores, transformados por la gracia. Los pecadores transformados responden el uno al otro con gracia. La gracia de Dios establece el modelo para nuestros matrimonios—queremos responder a nuestros cónyuges con gracia.  APLICACIÓN: ¿Cuál es el énfasis general de nuestro matrimonio? ¿la ira, el odio, el conflicto, o el amor y la gracia?

“…por medio de la fe…”

Principio: la batalla en el matrimonio es frecuentemente por la fe o la incredulidad.

Como dijimos anteriormente, el Evangelio demanda una respuesta de nosotros—fe o incredulidad. La fe es una confianza plena en Cristo y dependencia de Él. / En nuestros matrimoinos, frecuentemente somos tentados a confiar en nosotros mismos (nuestra naturaleza pecaminosa), confiar en el mundo, confiando en las mentiras que están en nuestras mentes y corazones, en lugar de poner nuestra confianza en Cristo y su plan para nuestros matrimonios. La dependencia de Cristo significaría confíar en Él y su Palabra en lugar de confiar en otra cosa. / ¿Qué les parece? Bob y Jenny están luchando entre sí porque no están de acuerdo en cómo gastar su dinero. Han tenido una pelea sobre el tema. Un pequeño desacuerdo poco a poco se sale de control, ya que ambos defienden sus propios deseos (Santiago 4:1-2). Jenny comienza diciendo cosas malas sobre Bob. “Eres controlador.” “Nunca me das libertad.” “En realidad no te importa, ¿cierto?” Si observamos a Bob, veremos pensamientos y actitudes similares. Lo que es más equivocado en sus discusiones—están cayendo en la incredulidad. Perdieron de vista a Dios, y están estrechamente enfocados en defender sus propios pequeños reinos. La Palabra de Dios ya no importa. Tome a Jenny como ejemplo – ella ya no cree en la Palabra de Dios sino que constantemente da lugar a la increduildad – 1 Corintios 13 “todo lo cree” – ella no comienza con una posición de confianza en los motivos del esposo, sino que cede a la mentira de que debe sospechar; Efesios 5:22-24, Ella no cree que someterse a su liderazgo es lo mejor, sino que piensa que su matrimonio estaría mejor si ella lo dirige. Podría continuar y mostrar el contraste de cómo la Palabra de Dios muestra una cosa, y en lugar de escoger creerlo, ella cae en la incredulidad. (es decir, ella confia en las mentiras de su corazón y en las falsas suposiciones en su mente). A medida que se entregan a la incredulidad—ellos confian más en sí mismos y en sus propios planes más que otra cosa. ¿Esto le caracteriza? Mi objetivo aquí no es arreglar rápidamente esa discusión conyugal. Mi objetivo es visualizar el problema en términos de fe o incredulidad.

Perdón. Veamos Mateo 18. [Lea capítulo 18:21-35]. ¿Qué vemos en el texto?

  • La Parábola de Jesús involucra tres personajes principales: El Rey (NVI) o Maestro (ESV); el siervo malvado; su consiervo. El Rey/Maestro es Dios; el siervo malvado somos nosotros; el consiervo es todo aquel con el que nos relacionamos.
  • El siervo malvado debe una gran deuda al Rey. La cantidad (10,000 talentos) está destinada a ser incalculable; algo parecido a miles de millones de dólares en nuestros días. La práctica común en la antigüedad para una deuda exorbitante era vender la familia y todo lo que poseía, como castigo por una deuda que no podía pagar.
  • El siervo malvado suplica por tiempo para pagar la deuda. El Rey responde amablemente perdonando la deuda.
  • El siervo malvado corre hacia uno de sus consiervos que le debía 100 denarios. En comparación, esto es una cantidad mucho más pequeña (miles de dólares en lugar de billones). Sin embargo, el siervo malvado no lo perdonó y lo echó en la cárcel hasta que pagase la deuda.
  • Otros siervos vieron esto, lo reportaron al Rey, y el Rey volvió enojado. El Rey le pregunta al siervo malvado, “¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo como yo tuve misericordia de ti?”   Y él hizo que el siervo malvado fuera echado a la cárcel hasta que pudiera pagar todo lo que le debía.
  • ¿Cuál es el punto de la parábola?
    • La historia nos motiva a maravillarnos de Dios, quién nos perdonó una incalculable y enorme deuda que nunca podríamos pagar por nosotros mismos. Eso debe inspirar alabanza a Dios por lo que ha hecho por nosotros en nuestra salvación.
    • Los pecadores perdonados perdonan el pecado. La enorme deuda que Dios perdonó por nuestro pecado debe motivarnos a nosotros perdonar (por comparación) las deudas mucho más pequeñas que nuestros amigos hayan cometido contra nosotros. Dave Harvey lo resume bien:         “La apreciación de una masiva deuda perdonada (nuestro pecado contra un Dios santo) forma la base y punto de partida para nuestro perdón hacia otros (en comparación) de las ofensas mucho más pequeñas. Sin el entendimiento de la profundidad de nuestro pecado contra Dios y las riquezas de su perdón hacia nosotros, nunca seremos capaces de perdonar a otros…Extender el perdón verdadero es una evidencia clara y convincente de que hemos sido perdonados por Dios. La conclusión es que pecadores perdonados perdonan el pecado.”
    • Si una persona no está dispuesta a perdonar, demuestra que (1) la misericordia de Dios no ha transformado su corazón y su vida (vs. 32-33); y (2) ellos serían responsables de pagar las consecuencias por sus pecados (vs. 34-35; ellos serán responsables de pagar la deuda si no están dispuestos a perdonar. La prisión es una referencia del castigo eterno que el siervo malvado merece).

Definición: Perdonar es cancelar o pagar por completo una “deuda” que otra persona creó (Mateo 6:12; 18:27, 32). La “deuda” es una deuda de relación personal, es decir, una lucha entre dos personas, causada frecuentemente por el pecado cometido el uno contra el otro. Están liberando al deudor de la responsabilidad del castigo o del pago que él o ella merecen. El perdón se ofrece libre e incondicionalmente; es inmerecido y no puede ser ganado. (Lucas 7:42-43; 2 Corintios 2:7-10; Efesios 4:32; Colosenses 3:13).

Implicaciones para el Matrimonio:

  1. El perdón es tanto una decisión como un proceso. El perdón es una decisión consciente que usted hace para cancelar la deuda relacional que alguien le debe. Es también un proceso—o sea, no siempre estamos listos para perdonar de manera inmediata. A veces toma tiempo para nuestro corazón trabajar a través de la lucha y llegar a una mejor posición, donde estamos listos para ofrecer perdón.

/ ¿Qué significa eso para nuestros matrimonios? Mientras estoy continuamente abogando por mantener las cuentas claras en el matrimonio, tampoco quiero que alguien exprese perdón hasta que sea algo realmente serio. Eso puede ser muy dificil para los casados, pero el ofensor vive bajo la condenación del otro hasta que el perdón es ofrecido y recibido. Es por eso que queremos perdonar lo más rápido posible.

  1. Perdonar es costoso. No es fácil. Casi siempre es difícil perdonar. Cuando cancelas una deuda, simplemente no desparece.       Muchas veces su vida es afectada por la necedad o el pecado de la otra persona. Pero perdonar significa que voluntariamente decides absorber la responsabilidad del pago o castigo que merecía la persona.       Eso es costoso, especialmente si consideras la gama de cosas que los pecadores pueden hacerse el uno al otro, tanto “pequeños” pecados (olvidando recoger algo en la tienda de regreso a casa) o “grandes” pecados (adulterio) y todo lo demás.
  2. La falta de perdón es también costosa. No perdonar a alguien es también costoso. No perdonar a alguien lleva a celos, ira, y envidia. La falta de perdón siembre semillas de amargura que con el tiempo crecerán y harán que todo sea mucho peor. Por tanto, el costo de no perdonar es mucho peor que perdonar realmente a la persona. No perdonar a alguien es un mover peligroso porque es espiritual y relacionalmente destructivo para tu corazón. ¿Qué nos impide perdonar? Nuestro sentido de justicia nos hace querer castigar a la persona o exigir algun tipo de venganza. Ya sea que le de un tratamiento del “silencio”, o que constantemente le recordemos (incluso reprendiendo) lo que hicieron mal, nosotros como pecadores escogemos todo tipo de maneras de alargar la situación en vez de perdonar. Así que tenga cuidado—una falta de perdón es una receta para más problemas. / Recuerde la parábola, el siervo malvado fue enviado a prisión hasta que pudo pagar toda la deuda. Su falta de disposición para perdonar al consiervo fue costoso para él.
  3. Una falta de perdón es un testimonio horrible. Observa la parábola – los otros siervos vieron lo que sucedió, y el texto dice que ellos “se entristecieron mucho” (v. 31).   La falta de perdón del siervo malvado fue un horrible testimonio para los demás que observaban. Si nuestros matrimonios están llamados a mostrar el Evangelio, entonces cuando no perdonamos a nuestro cónyuge, es un horrible testimonio para el poder transformador del Evangelio.
  4. El perdón significa no mantener un registro. ¿Sabe lo que es exhumar? Desenterrar huesos viejos de una tumba. Un mal hábito de algunos cónyuges es desenterrar las cosas que su cónyuge ha hecho mal y utilizarlo en su contra en una discusión.       Incluso cuando han manifestado perdón después del error, aún utilizan el pecado anterior en su contra.       No exhume. 1 Corintios 13:5 “no guarda rencor”. Si realmente perdona a su cónyuge, entonces usted dejará que el pasado sea el pasado. Si realmente lo ha perdonado, entonces está escogiendo no usarlo más en su contra. Perdonar no significa que los recuerdos desaparecen. Aún puede recordarlo, pero eso es diferente a usarlo en su contra.
  5. El perdón debe ser reflejado en su corazón. No lo exprese hasta que no lo vaya a hacer seriamente.  Frecuentemente los cónyuges dirán que perdonan al otro porque saben que deben mantener las cuentas claras; sin embargo a veces lo dicen muy rápido. Ellos lo expresan verbalmente—ellos dicen lo que están supuestos a decir, pero su corazón no refleja este cambio todavía. [¿Por qué esto es inutil? El ejemplo del esposo cuya esposa seguía volviendo atrás y preguntando – “¿Aún sigues haciendo esto? ¿Hay algo que no me estás diciendo?” Mostró que ella no le había perdonando.] Si es cierto que el perdón es un proceso, entonces algunas personas necesitarán tomar tiempo antes de perdonar.
  6. El perdón significa tolerar a largo plazo. La realidad del matrimonio es que usted se mantendrá enfrentando el pecado de su cónyuge, porque lucharán con el pecado por el resto de su vida. Entonces, ¿de qué manera continúas perdonando? Observe la interacción de Pedro y Jesús al inicio de la parábola (vs. 21-22): En el judaísmo, tres veces era suficiente para mostrar un espíritu perdonador (Job 33:29; Amós 1:3; 2:6). Pedro entonces piensa que es algo grande perdonar siete veces. Siete – en la biblia, número de completación/perfección. Jesús dice, “Piensas que es algo grande…bueno, el perdón cristiano pide mucho más de ti…setenta veces siete.” Jesús sube la apuesta… Setenta veces siete – no significa que después de las 491 veces usted puede dejar de perdonar; esto es un número infinitamente mayor….mucho mayor de lo que hubiera imaginado. Humanamente hablando, ¿quién puede realmente hacer esto? Nadie. Es por eso que es tan apropiado que salga de la boca de Jesús. Perdonar a alguien esta cantidad de veces y con esta frecuencia no es humanamente posible; se necesita un acto sobrenaturale de Dios / se necesita del Espíritu Santo morando en pecadores para que esto suceda consistentemente en el matrimonio. Si usted está luchando para perdonar, pida a Dios que le ayude. Para hacer esto de manera consistente a través de su matrimonio, se requiere la ayuda de Dios. No puede hacerlo por sí mismo.
  7. El perdón cristiano es posible a causa de la cruz. Como cristianos, ¿por qué perdonamos a nuestro cónyuge? Porque Cristo nos perdonó (Efesios 4:32)— Este es el punto básico de la parábola. Recuerde, el perdón requiere que usted absorba ciertos efectos de los pecados de la otra persona y libere a esa persona de la responsabilidad del castigo o el pago. Esto es precisamente lo que Jesús cumplió en el Calvario—Él aseguró nuestro perdón tomando sobre sí mismo todo el castigo de nuestros pecados. (Isaías 53:4-6). Perdonar no es fácil, pero es posible por lo que Cristo hizo por nosotros en la cruz.

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Su respuesta a esta lección:

  • Tome un tiempo para reflexionar sobre su matrimonio y escriba maneras en que piensa que ha visto su matrimonio cambiar a causa del Evangelio. ¿De qué manera la salvación y el poder transformador del Evangelio hicieron la diferencia? ¡Luego de hacer eso (junto a su cónyuge), ore y de gracias y alabe a Dios por lo que ha hecho por usted y su cónygue!
  • ¿Ha perdido la esperanza en que el pecado de su cónyuge alguna vez cambie? Si su cónyuge es cristiano, medite en Efesios 2:1-10 esta semana.
  • Tome un tiempo de esta semana para enumerar las maneras en las que cede a la incredulidad y cómo la incredulidad tiene consecuencias para su matrimonio.
  • Si la situación de su matrimonio es pobre (ira, conflicto vs. amor, gracia) entonces encuentre otra pareja en la iglesia (o un anciano) y hable con ellos en algún momento lo antes posible.
  • ¿Dónde se están aferrando a sus rencores y no están dispuestos a perdonar a su cónyuge? o ¿tal vez tiene la mala constumbre de la exhumación en los conflictos (es decir, traer cosas del pasado de su cónyuge y usarlo en contra de él o ella)? Medite en Mateo 18:21-35.

Notas adicionales sobre perdón para expandir el diálogo:

– Ora por aquellos por quienes están luchando para perdonar. La Biblia dice ora por los enemigos.

– Hay dos categorías de perdón en la Biblia: (1) reconciliación – dónde estamos obligados a perdonar en respuesta; (2) perdón por iniciativa propia – dónde perdonamos no como una respuesta al arrepentimiento, pero en respuesta a la bondad de Dios hacia nosotros.

– Definición: comprométase a extender gracia y no obligue a trabajar por su camino de regreso a la buena situación con usted.

– La falta de perdón: frecuentemente atada a ello, es nuestra propia lucha con el sentido de que sea hecha justicia.

– Distinguir entre lo que está mal que debe ser perdonado (la ofensa) y la herida que viene como consecuencia de la ofensa.

– Considere su propia contribución al problema.

– Existe tal cosa como fatiga de perdón – se cansa de perdonar a sus hijos como padre por sus repetidos pecados. Es una actividad diaria.

– Algunas cosas pueden ser tan divisivas como el pecado sin atender y no perdonar. ¿Puede imaginar toda una comunidad de personas que camina por los alrededores guardando renconres y no está dispuesta a perdonarse uno al otro? Qué terrible.

-Buena pregunta para hacer: ¿Frecuentemente me encuentro en desacuerdo con los demás?

– Perdonar es más dificil para una persona que se auto justifica.