Clases esenciales: El Matrimonio

El Matrimonio – Clase 11: Matrimonio y Dinero

Artículo
02.03.2017

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Clase esencial
El Matrimonio
Clase 11: Matrimonio y Dinero


Cómo hacer del dinero un gozo y no una carga

Introducción

Los gurús del matrimonio dicen que el “los tres grandes” en un conflicto son el sexo, la crianza y el dinero. ¿Por qué los esposos y esposas pelean acerca del dinero? ¿Y cómo podemos evitar pelear por el dinero y aprender a hacer que el área financiera en nuestro matrimonio sea un gozo y no una carga? Eso es un poco sobre lo que queremos reflexionar hoy, mientras consideramos el tema del matrimonio y el dinero.

El Dinero es un Asunto Espiritual

En una sociedad materialista, podemos a veces preocuparnos por el dinero y sus asuntos comunes. ¿Cuánto invertimos? ¿Pueden los cristianos tener deudas? Si se nos permite tener deudas, ¿cuánto es demasiado? ¿Cómo y cuándo compramos una casa? Mientras más dinero tenemos, más felicidad tenemos, ¿verdad?

Lo que no queremos hacer es dividir falsamente nuestra vida en dos categorías: (1) administración financiera, la cual es completada con un pensamiento práctico y sabio, pero no necesariamente algo bíblico; y (2) asuntos espirituales, que son las partes de nuestra vida informadas por la biblia. Si somos cristianos, entonces toda nuestra vida debe estar bajo la soberanía de Dios, incluyendo nuestras finanzas.

Jesús declara en Mateo 6:24, “Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.” El término “servir” connota a alguien siendo esclavo de alguien o de algo. Un discípulo cristiano no puede tener lealtades divididas. El dinero no puede ni debe ser el amo de un creyente. Sólo Dios puede servir en ese papel. Dios está para ser el primero en todas las cosas, lo cual quiere decir que nuestras prioridades cristianas deben guiar e influenciar nuestro manejo del dinero. La manera como administra su dinero es esencialmente un asunto espiritual. Su dinero puede ser utilizado para propósitos de santificación personal y del reino; o puede ser una carga y un obstáculo para nuestra relación con Dios. ¿Cuál es para usted?

Como esposos y esposas (y padres), somos responsables de proveer para nuestra familia, así que necesitamos tener cierto nivel de seguridad, planificación, inversión, y ahorros en este mundo. Pero el desafío no es poner nuestra esperanza final y seguridad en estas cosas. Como dice Proverbios, “El que confía en sus riquezas caerá…” (11:28). Pablo le escribe a Timoteo, “17 A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. 18 Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos;  19 atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna“(1 Tim 6:17-19). En vez de confiar en las riquezas, lo cual es incierto, tenemos que poner nuestra esperanza en Dios, quién “nos da todas las cosas en abundancia para nuestro disfrute.” Vemos de nuevo como el dinero es un asunto espiritual. Si ponemos nuestra esperanza en el lugar correcto—en Dios, no en las riquezas—esto afecta la manera en que vivimos (vs. 18) y nos permite acumular tesoros para el siglo venidero, y así podamos echar mano de la verdadera vida (eso es, comunión espiritual con Dios; vs. 19).

Un Presupuesto Familiar

¿Qué usted valora?

EL dinero en sí mismo no es nada. El dinero es un indicador de valor. Así que cuando peleamos por nuestro dinero, nos peleamos por lo que valoramos.

Aprendemos estos valores a partir de diferentes lugares (la familia, la iglesia, la educación, etc.). Si ambos son creyentes sus valores son similares en muchas maneras. Como cristianos, atesoramos a Dios y su reino más que nuestra felicidad personal. Usted quiere tener un espíritu generoso. Desea administrar bien sus recursos. Sin embargo, aunque ambos sean cristianos, habrán aprendido diferentes valores financieros porque difieren en educación, crianza y experiencias.

[Historia sobre un chico y una chica en una gasolinera: Yo tenía un amigo que me dijo cómo él y su esposa tuvieron su primera pelea sobre el dinero. En su camino de regreso de su luna de miel, el esposo se detuvo en una estación de gasolina. Esos eran los días en que no tenían que pagar en la estación, así que fue adentro al cajero para pagar por la gasolina. Su esposa se acercó y puso algunas cosas en el mostrador justo cuando él iba a pagar. Él le dijo, “¿Qué haces? No necesitamos esas cosas.” Y, francamente, ella se sintió ofendida por su respuesta. Bueno, ¿qué está pasando aquí? Usted abre la cortina, y se encuentra que los valores financieros que aprendieron en gasolineras acerca durante su crianza fueron diferentes. La esposa era la princesita de papi (la única niña en la familia) así que cada vez que su papi iba a la estación de gasolina, a ella se el permitía comprar cualquier cosa que ella quisiera y él pagaba por eso cuando pagaba la gasolina. El esposo creció en una familia donde todos eran niños, y cuando se detenían en una estación de gasolina, lo único que su madre les permitía hacer era salir del auto para ir al baño. A ellos nunca se les permitió comprar nada. Aquí vemos dos culturas familiares entrando en conflicto la una con la otra. No importa cuántas horas de consejería prematrimonial tengamos con las parejas recién comprometidas, no podemos descubrirlo todo. Estos son los tipos de lecciones que usted aprende a través de su matrimonio conforme sus diferentes valores son traídos a la superficie y revelados.]

A los 23 años, usted sabe lo que un dólar puede comprar y tiene un sentido sobre lo que vale la pena gastarlo y sobre lo que no. Aquí está la fricción: sus valores financieros son principalmente intuitivos. Estos valores implícitos serán explícitos en su matrimonio. A medida que los diferentes valores entren en conflicto el uno con el otro, crean una tensión en la relación matrimonial.

¿Cuál es la solución? Crear un conjunto común de valores; un sistema de valores comunes. El esposo y la esposa necesitan operar en mutuo acuerdo sobre los valores financieros. ¿Cómo obtiene un sistema de valores común? Estableciendo un presupuesto familiar. Al establecer un presupuesto familiar, sus valores intuitivos son examinados, cuestionados y acordados. Cuando un esposo y una esposa trabajan y forman juntos un presupuesto, usted responde a la pregunta, “¿Qué valoramos mutuamente?” Su presupuesto familiar es una forma primaria de dar expresión a lo que es importante para ambos.

Recuerde, uno de los objetivos del matrimonio es ser “una sola carne” (Génesis 2:24); lo cual dijimos es sinónimo de unión, armonía, unidad. Una forma en la un esposo y una esposa encuentran armonía y unidad en el matrimonio es teniendo una armonía de entendimiento. Eso es, quieren estar en la “misma página” y tener un acuerdo mutuo sobre el plan trazado. Esto podría aplicar a diferentes áreas dentro del matrimonio—crianza, metas profesionales, involucramiento en la iglesia, evangelismo, y en el caso de nuestra lección de hoy, las finanzas. Tener un presupuesto es crear un mutuo acuerdo sobre un conjunto de valores que guíen sus ahorros y hábitos de gastos en el matrimonio. Un presupuesto, administrado apropiadamente, puede promover unidad y armonía dentro del matrimonio. No habrá conflicto en el matrimonio sobre su dinero si usted tiene ya sea: (1) un excedente – porque tiene más de lo que necesita, para que no haya preocupaciones sobre gastar; (2) valores similares – usted ha adoptado un conjunto común de valores al cual ambos tratan de apegarse de la mejor manera.

El Liderazgo y las Operaciones del día a día

Si Dios bajara y viniera al esposo y la esposa, ¿a quién vendría primero si tuviera preguntas sobre el presupuesto? Al esposo. ¿Por qué? Porque el esposo tiene el liderazgo espiritual principal tanto en el hogar como en la iglesia. Y aunque ambos tienen que dar cuentas ante Dios sobre cómo manejaron todo en sus vidas (incluyendo las finanzas), el esposo dará una cuenta definitiva de la administración de sus finanzas familiares.

¿Qué entonces significa el liderazgo para las finanzas familiares?

  • El esposo debe liderar a la pareja para hacer un presupuesto familiar. Eso significa que el esposo y la esposa hablan y construyen juntos ese presupuesto. Pero si esto no está sucediendo, es responsabilidad definitiva del esposo hacer que eso ocurra.
  • El esposo lidera a su esposa sobre tener un tiempo regular donde la pareja revise sus finanzas y hablen sobre cómo les va y los ajustes necesitan hacer.
  • El esposo lidera manteniendo el presupuesto; lo cual significa que si no se está cumpliendo, él es en última instancia responsable de los recibos que lleguen y las cuentas conciliadas.
  • El esposo lidera motivando a la pareja para los planes futuros, como la inversión para retiro, la educación universitaria de los hijos, comprar una casa, etc.
  • El esposo actúa como el proveedor principal del hogar. Si no hay comida en la mesa o techo sobre sus cabezas, es responsabilidad definitiva del esposo asegurarse de que estas (y otras cosas) sean provistas de manera adecuada.
  • Lo que el liderazgo no significa es que el esposo tiene que hacer todo por sí mismo. Un esposo y una esposa son un equipo. Aunque el esposo tiene la última responsabilidad por las finanzas familiares, ambos pueden trabajar juntos para hacer las cosas. Si la esposa tiene antecedentes en alguna de estas cosas o solo la voluntad de ayudar con estas cosas, el esposo es un tonto si él lo hace todo y le niega a su esposa la oportunidad de ayudar. Por ejemplo, la esposa puede tener más conocimiento sobre compra de casas, así que ella puede hacer la primera parte “comprando una casa” mientras reflexionan sobre ello y comienzan a explorar. O en el caso de mantener el presupuesto, la esposa puede hacer la entrada diaria de los recibos, mientras que la pareja toma tiempo para juntos revisar las finanzas cada mes. Dependiendo de la etapa de vida en que se encuentren, algunas de estas cosas podrían cambiar de un lado al otro en el matrimonio. Aunque la responsabilidad de las operaciones del día a día del presupuesto familiar puede ser compartida entre el esposo y la esposa, el esposo tiene la responsabilidad definitiva de asegurarse que estas cosas están sucediendo.

Imagine que mi esposa estuvo de compras en target y vio una venta especial de un vestido que ella ha querido comprar para mi hija Lydia? ¿Qué debería estar pasando por su mente con el fin de tomar la decisión de comprarlo o no? [PERMITA QUE LA CLASE RESPONDA]

  • Ella debería tener una idea general de la capacidad que tenemos para gastar en esta categoría. ¿Cómo sabe ella cuánto queda disponible en la línea de ropa? Porque revisaremos esto regularmente en casa.
  • Y si ella no está segura, ella siempre está sólo a un texto o llamada de distancia de contactarme para saber si tenemos suficiente dinero.
  • Si estamos operando en la misma página de las finanzas familiares, esto debe ayudarnos en situaciones como esta porque las decisiones de compras de mi esposa estarán informadas por nuestro mutuo acuerdo de valores que hemos creado en nuestro presupuesto familiar.

¿Una Herramienta o un Arma?

Un presupuesto familiar no está destinado a ser un arma para hacer nuestra voluntad o herir a su cónyuge. Algunas personas son descuidadas con su dinero pero eso es una categoría separada. Lo que estoy reflexionando aquí es que hay momentos cuando un cónyuge maneja el dinero de manera tal que se protege a sí mismo/a sí misma o maneja el dinero con el intento deliberado de controlar a su esposo/o esposa. Ejemplos:

  • Autoprotección – una esposa guardará dinero, no solo para sus hábitos de compra, sino también porque ella no está segura de que su esposo siempre estará para ella. Ella está segura de que un día él la va a dejar.
  • Control– un esposo puede negar a su esposa el acceso al dinero para sus propios placeres o ser muy restringido en lo que le permite hacer con su dinero. En algunos malos matrimonios, el esposo puede gastar todo lo que quiera en sí mismo y consecuentemente negarle a su esposa, no solo porque es avaro, sino porque quiere ser malo con ella.

Si un presupuesto no está destinado a ser un arma, entonces, ¿qué debe ser? Permítanme sugerirles 4 formas en las que el presupuesto familiar (cómo usted administra las finanzas familiares) puede ser una herramienta para fortalecer su matrimonio.

  • Un presupuesto familiar es una herramienta para edificar la confianza en el matrimonio. La confianza es fundamental para cualquier relación matrimonial. Una de las maneras en que las parejas edifican o pierden confianza es en cómo ellos administran sus finanzas. ¿A qué me refiero? Si su esposo o esposa no pueden resistir comprar cosas en internet que no se ajustan a su presupuesto familiar, ¿qué hace eso a la relación? Daña y debilita la confianza. He dado mucha consejería prematrimonial durante los últimos 5 años, y las dos parejas más inmaduras tenían una cosa en común… no confiaban en el otro con su dinero. Y aunque hablamos sobre presupuestos y discutido cómo administrar sus finanzas, en ambos casos, uno de ellos ocultaba el hecho de que no confiaban en la manera como su cónyuge administraba el dinero, así que no planificaron darle acceso a su cuenta de banco después que casarse. ¿Por qué? Porque no confiaban en su pareja. La manera en que administra su dinero puede edificar o debilitar la confianza en la relación.
  • Su presupuesto familiar es una herramienta para la comunicación dentro del matrimonio. Al mantener un presupuesto familiar, la pareja necesita comunicarse regularmente el uno con el otro sobre las finanzas familiares. Y el esposo tiene que liderar para asegurarse que esa conversación suceda de manera habitual.
  • Un presupuesto familiar es una herramienta para ahorrar y administrar las deudas.

¿Por qué alguien quisiera ahorrar? Guardar una cantidad de dinero es: (1) prepararse para un día lluvioso cuando sus ingresos están apretados, como un cónyuge que pierde su empleo durante una mala economía; (2) prepararse para la catástrofe si algo drástico ocurre en su vida, como la necesidad de tratamiento médico de un hijo que no está cubierto adecuadamente por el seguro; (3) permitirle a usted algún día invertir en más activos a largo plazo, como comprar una casa o un auto; (4) permitirle prepararse para el futuro haciendo inversiones sabias, como retiro o fondos universitarios. Todas estas cosas tienen elementos futuros en sí mismos. El necio gasta su dinero rápido y satisface sus deseos inmediatos. A él no le importa el futuro. Proverbios 21:20 dice: “los necios gastan todo lo que consiguen.” Por el contrario, el hombre sabio se prepara para el futuro (Proverbios 6:6-8; Génesis 41:21-57). Como dijo un autor, “La falta de planificación invita pobreza” (Randy Alcorn, Managing God’s Money [Administrando el Dinero de Dios]).

¿Qué sucede si usted no ahorra nada y solo vive de acuerdo a lo que recibe (de cheque en cheque)? Aunque esto en sí mismo no está mal, si pone una tensión en los miembros de la familia o los miembros de la iglesia cuando algo va mal en su vida. Y aunque que la familia y las amistades de la iglesia estén ciertamente dispuestos a ayudar en los malos tiempos, al no ahorrar ahora, usted está diciendo que está dispuesto a gastar todo lo que tiene en usted y pone el dinero de su familia y amistades de la iglesia en riesgo. Y eso no es algo de cuidado que podemos hacer.

¿Qué pasa con la deuda? En nuestra cultura americana propensa a la deuda, vemos estar en deuda con algo normal porque todos lo hacen. Sin embargo, la Biblia es muy clara acerca de su advertencia sobre cristianos convirtiéndose en esclavos de la deuda. “Así como el rico se enseñorea de los pobres, el que toma prestado es siervo del que presta” (Proverbios 22:7). La deuda en sí misma no parece ser un pecado. Dios habla mucho sobre ajustar la deuda en la Biblia, lo cual quiere decir que hasta cierto punto está bien. En algunas circunstancias, Dios aún motiva el préstamo. Pero cuando queremos distinguir entre los diferentes tipos de deuda—a qué le llamo buena deuda o mala deuda. La buena deuda es una deuda responsable, es decir, cuando ha acumulado una deuda usualmente para educación o activos a largo plazo (como un vehículo o una casa), y es algo que puede responsablemente pagar a través del tiempo. La mala deuda es una deuda irresponsable, como acumular deudas en cuentas de tarjetas de crédito con tasas de interés astronómicas. O tomar préstamos hipotecarios o para comprar vehículos o para gastos de educación los cuales la familia no puede responsablemente pagar con su ingreso esperado en los próximos años.

El problema más común de deuda que encuentro en la consejería prematrimonial que afecta la capacidad de las parejas ahorrar dinero para una casa o comenzar a tener hijos temprano en el matrimonio… ¿alguien sabe qué podría ser? (Dar tiempo para responder.) La astronómica deuda de estudios universitarios. Aquí está el escenario que veo más frecuentemente: los adultos solteros van a la universidad, y obtienen grados prestigiosos que cuestan mucho dinero. ¿Estoy yo diciéndoles          que NO obtengan un grado universitario? No, para nada. ¿Sino que les estoy diciendo que consideren cómo la universidad puede afectar su futuro matrimonio? Absolutamente. Una vez al año, encuentro una mujer que se va a casar al final de sus 20s o comenzando los 30s, y trae consigo al matrimonio una deuda astronómica de algún tipo de universidad. Y en cada situación, he visto al esposo decidir esperar para tener hijos porque quiere asumir la deuda mientras la esposa tiene un trabajo y antes de tener hijos. Si la esposa está en sus 30’s, eso la “mata” porque su reloj biológico no se detiene y ella quiere empezar pronto a tener hijos. Y nadie le advirtió cuando era soltera que su astronómica deuda de la universidad podría afectar su futuro matrimonio de esta manera.

  • El presupuesto familiar es una herramienta para discipulado y bendición.

Cuarto, usted quiere meditar sobre cómo utilizar sus finanzas familiares de manera tal que motive el discipulado y la bendición a otros.

¿Cómo puede usar su dinero para motivar el discipulado en su familia y en su iglesia? Algunos ejemplos, padres, ¿separan ustedes dinero para utilizarlo para construir una mejor relación con sus hijos – dinero para campamentos padre e hijo, o para comprar libros para leerle a sus hijos, o para llevar a su hija a noches de cita? Parejas, ¿separan ustedes dinero en su presupuesto para ofrecer hospitalidad regularmente en su casa? Discipuladores, ¿separan ustedes dinero en su presupuesto para compartir con otros durante el almuerzo u otras cosas? Esposos, ¿separan ustedes dinero para regalar flores a su esposa, o llevarla a una cita nocturna, o llevarla a un hotel?

¿Qué hay acerca de ser una bendición para otros?

  • A algunas personas le gusta apartar un poco de dinero de su presupuesto anual para ayudar o motivar a otros. Por ejemplo, en el seminario, yo trabajé como administrador de la iglesia, y me di cuenta de una familia que de forma anónma frecuentemente daba donaciones económicas a las familias que tenían gran necesidad. Ellos estaban dispuestos a hacer eso porque lo habían considerado en su presupuesto cada año.
  • Algunas personas separan algo de su dinero para darlo al fondo de benevolencia, el cual es utilizado por los ancianos para ayudar a los miembros de CHBC en necesidad. Eso es una gran cosa para apoyar y los ancianos utilizan este fondo frecuentemente.
  • La manera más obvia de bendecir a otros es dar a la iglesia o a servidores de un ministerio cristiano (como los misioneros). Un buen punto de partida en su diezmo es dar primordialmente a la iglesia, y luego dar más allá para otros cristianos que sirven en el ministerio. Generalmente los miembros son motivados a dar por lo menos un 10% de su presupuesto. ¿Por qué 10% y no 2%? Porque diezmar en realidad significa “una décima parte” (compare Deuteronomio 14:22-23). No queremos ser legalistas con esto; pero tampoco queremos ser desobedientes ya que la idea de dar de su cosecha/ingreso al Señor parece estar bien especificado en la Biblia (Deuteronomio 12:6; Éxodo 35:29; Lucas 6:28; 2 Corintios 8-9; Proverbios 11:24-25).

Lo que es más importante en última instancia no es el 10%, sino su disposición de dar. De todas las personas, los cristianos deben estar marcados por un espíritu generoso y dador. Si usted está dando es porque “tiene que” dar algo, simplemente no entiende. Damos libremente porque en última instancia todo nuestro dinero no nos pertenece, pertenece a Dios. Así que simplemente devolvemos lo que le pertenece a él (Salmos 50:10-12). Damos libremente, porque no queremos invertir básicamente en cosas de esta tierra, sino en más tesoros celestiales (Mateo 6:19-20). Damos libremente porque conocemos la gracia otorgada a nosotros a través de nuestro Señor Jesucristo. En la explicación a la iglesia de Corinto por qué ellos debían “abundar también en esta gracia” (2 Corintios 8:7), Pablo apunta hacia el Evangelio. Él escribe, “…que por su amor (Jesucristo) a vosotros se hizo pobre, siendo rico…” (2 Corintios 8:9). Pablo usa la ilustración monetaria para describir la mayor realidad espiritual. La “riqueza” de Cristo describe todo lo que Él es porque Él es Dios. Jesús entregó su vida—eso es, se hizo “pobre,” para que pudiéramos ser “ricos,” es decir, pudiéramos ser salvos por su muerte en la cruz. Podemos abundar en la gracia de dar cuando consideramos todo lo que Dios ha hecho por nosotros a través de Cristo.

Pregunta obvia: ¿Abunda en la gracia de dar porque tiene que hacerlo (legalismo) o porque usted quiere amar con sacrificio con sus finanzas?

 En el mundo real tenemos que vivir con todas estas categorías—dando, ahorrando, deuda, gastando—al mismo tiempo, así que ¿cómo debemos priorizarlas? Pienso que las prioridades bíblicas serían primero dar, segundo ahorrar y saldar las deudas y tercero gastar.

Unas breves palabras para parejas comprometidas o recién casados

Trate de construir ese presupuesto en torno a un solo ingreso, no dos. Un error clásico que he visto a través de los años es ver parejas construir su vida alrededor de cierto estilo de vida que depende de dos ingresos al inicio del matrimonio; y entonces si quieren cambiar más adelante, como dejar que su esposa se quede en el hogar cuando tengan su primer hijo, tienen que hacer algunos ajustes dolorosos.

[PREGUNTAS Y ENTREGA DE UN LIBRO]