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Cómo la teología bíblica salvaguarda y guía a las iglesias

Artículo
06.03.2017

La teología bíblica es una forma de leer la Biblia; es hermenéutica. Asume que los muchos autores de las Escrituras junto con sus muchos libros hablan de una sola historia inspirada por un solo autor divino – hablan de Cristo.

¿Acaso suena un tanto académico? Lo es, pero…

La disciplina de la teología bíblica es esencial para salvaguardar y guiar a tu iglesia. Guarda a las iglesias de falsas historias y caminos equivocados. Guía a la iglesia hacia una mejor predicación, mejores prácticas y mejores caminos.

 

LA TEOLOGÍA BÍBLICA COMO SALVAGUARDA DE LA IGLESIA

Piense, por ejemplo, en el liberalismo teológico, el cual redefine la narrativa de la salvación como el trabajo de Dios para vencer, digamos, la injusticia social o las consciencias políticas egocéntricas. Tales historias de redención puede que no estén del todo equivocadas, pero me recuerdan que una de mis hijas me contará de la pelea que tuvo con su hermana; me dirá algunas verdades, pero también omitirá otros detalles, redistribuirá el énfasis hacia donde ella quiera y hará conexiones interpretativas débiles. Esto mismo sucede con las narrativas del liberalismo y la historia del evangelio en la Biblia.

Así mismo sucede con el catolicismo romano, donde los sacerdotes y los sacramentos juegan un rol mediador y con ello hacen un fuerte eco del antiguo pacto.

O pensemos en el evangelio de la prosperidad, el cual también importa elementos del antiguo pacto al nuevo, con el propósito de hablar solamente de bendición.

Otros grupos no consideran el pasado de la redención, sino que traen el futuro de la redención al presente. Hubo un tiempo en el que los anabaptistas perfeccionistas pensaban que podrían traer el cielo a la tierra en un instante. Los liberales progresistas lo intentaron hace un siglo. Hoy en día, aquellos que están esperanzados  en la transformación de la cultura son quienes ofrecen sutilmente diferentes interpretaciones.

La lista es extensa. Podemos mencionar algunas sectas «cristianas» como el mormonismo o los Testigos de Jehová o los movimientos que se están dando en el interior de las iglesias, tales como el evangelio social, la teología de la liberación, el mesianismo americano o algunas formas de separatismo fundamentalista. Algunos de estos movimientos son peores que otros.

El punto es que los evangelios desequilibrados (o falsos) y las iglesias desequilibradas (o falsas) se construyen sobre malas interpretaciones de «textos pretextos» o sobre historias bíblicas completamente distorsionadas. A veces conectan de forma equivocada los principales pactos bíblicos o aplican demasiada continuidad o discontinuidad entre ambos testamentos. En otras ocasiones, fallan en distinguir entre tipos y antitipos o dan un énfasis desproporcionado a su escatología o ignoran aspectos ya cumplidos de la profecía. Tal vez prometen el cielo en la tierra o quizá separan la vida espiritual de la física.

En cada caso, teologías bíblicas erróneas o desequilibradas proclaman un evangelio errado o desequilibrado, y tales evangelios edifican erróneas o desequilibradas iglesias.

Mientras tanto, la buena teología bíblica salvaguarda el evangelio y al mismo tiempo a la iglesia. «Una teología bíblica robusta tiende a salvaguardar a los cristianos contra los más escandalosos reduccionismos», afirma D. A. Carson.

Esto quiere decir que es el trabajo del pastor (1) saber la buena teología bíblica y (2) tener cierto sentido de las malas teologías bíblicas que impactan a la gente que entra en su iglesia. Hoy en día, muchos de estos pastores han sido movidos hacia alguna versión del evangelio de la prosperidad.

 

LA TEOLOGÍA BÍBLICA COMO UNA GUÍA PARA LA IGLESIA

Pero la teología bíblica no es sólo una protección, es una guía – una guía para una buena predicación, buenas misiones y alcance comunitario, buena adoración corporativa, una buena estructura de iglesia y una vida cristiana sana.

 

Una guía para una buena predicación

Cuando te sientas a estudiar un texto y preparas un sermón, la teología bíblica te aleja de la práctica de usar «textos pretextos» o de presentar historias de la redención desbalanceadas.

Coloca cada texto en su contexto canónico correcto y te ayuda a comprender qué es lo que el texto tiene que ver con la persona y obra de Cristo. Te protege del moralismo de modo que prediques sermones cristianos. Ésta relaciona los indicativos y los imperativos, así como la fe y las obras; enseña la predicación expositiva evangelística; asegura que cada sermón sea parte de la gran historia.

En breve, pastor, necesitas la teología bíblica para hacer la más importante de tus tareas en tu trabajo: predicar y enseñar la Palabra de Dios. Para indagar más sobre este tema, lee el artículo de Jeramie Rinne titulado «La teología bíblica y la proclamación del evangelio» en esta misma Revista 9Marcas.

 

Una guía para buenas misiones y alcance comunitario

Si pensamos sobre el alcance de la iglesia y su compromiso con el mundo exterior, la teología bíblica balancea correctamente nuestras expectativas entre esperar demasiado (una escatología sobre realizada) o de exigir demasiado poco (una gracia barata, credulidad fácil, pertenencia antes de creencia o la falta de una predicación imperativa).

Una buena teología bíblica no promete una mejor vida ahora (ya sea que eso signifique salud y riqueza, la transformación de la ciudad, ganar el favor de la élite social o recobrar el poder en tu país); pero no rehúye a comprometerse con la cultura y con la búsqueda del bien de la comunidad con un ministerio verdadero de amor y justicia.

Hace el alcance a través de la palabra (evangelismo y misiones) su objetivo primario, pero no se olvida de los hechos; éstos son inseparables en el testimonio de la iglesia y las misiones. Así es como la historia de Adán a Abraham y de Abraham a Israel y de Israel a David y de David a Cristo y de Cristo a la iglesia se hace clara.

 

Una guía para una buena adoración corporativa

¿Es la danza desnuda de David frente al arca del pacto normativa para las reuniones de la iglesia? ¿No? ¿Qué hay entonces del incienso usado por los sacerdotes del Antiguo Testamento o del uso de los instrumentos y de los coros o de los sacrificios para varias festividades o de la lectura y la explicación de los textos bíblicos? Una buena teología bíblica ayuda a responder qué elementos podemos traer a la era del nuevo pacto y cuales dejar en el antiguo.

Mucho depende, nuevamente, en cómo alineamos los pactos, cómo lidiamos con la continuidad y discontinuidad y del entendimiento que tengamos del cumplimiento de la obra de Cristo. Así mismo, depende de nuestra comprensión de lo que le ha sido autorizado hacer a la iglesia de Cristo cuando se reúne.

Todo esto puede sonar un tanto académico, amigo pastor, pero las prácticas en su iglesia dependen de cierta teología bíblica. La pregunta que debe hacerse es: ¿ha pensado en esto?

Para más información sobre la relación entre la teología bíblica y la adoración corporativa, lea el artículo de Bobby Jamieson «La teología bíblica y la adoración colectiva» que encontrará en esta misma Revista.

 

Una guía para una buena estructura de iglesia

De la misma manera, el argumento de la Escritura requiere que pongamos atención a temas de continuidad y discontinuidad en cómo organizamos nuestras iglesias. En términos de continuidad, el pueblo de Dios siempre ha tenido un lado interno y otro externo, es decir, debemos practicar la membresía y la disciplina. En términos de discontinuidad, los líderes del pueblo de Dios han cambiado dramáticamente del antiguo al nuevo pacto. En primer lugar, cada persona que forma parte del pueblo de Dios es ahora sacerdote; en segundo lugar, los pastores que Dios ha establecido están bajo órdenes del Gran Pastor para alimentar al rebaño con la Palabra.

Sin duda alguna, la pregunta sobre quién puede ser miembro de una iglesia depende de la teología bíblica. ¿Es la membresía sólo para creyentes o para los creyentes y sus hijos? Esto depende de la carga de continuidad y discontinuidad que veas entre la circuncisión y el bautismo.

 

Una guía para una vida cristiana sana

Finalmente, vale la pena considerar el significado que tiene la teología bíblica para una vida cristiana sana y cómo esa vida se conecta con la iglesia local.

En la historia del éxodo, la redención fue corporativa; pero en el Nuevo Testamento, la redención es individual, ¿cierto?

Bueno, eso depende de cómo entiendes la relación entre el antiguo pacto y el nuevo, y qué es lo que Cristo cumplió en el nuevo. ¿Podría alguien argumentar que la existencia de una cabeza corporativa requiere al mismo tiempo la existencia de un pueblo del pacto? (ver Jer. 31:33; 1 P. 2:10). Aún más, Pablo parece argumentar que la pared de separación entre judíos y gentiles cayó y que el «nuevo hombre» fue creado en el preciso momento en que los pecadores fueron reconciliados con Dios (Ef. 2:11-22).

Si es cierto que la salvación del Nuevo Testamento está dirigida a un pueblo, así como en el Antiguo, aun cuando la experiencia de cada individuo ha ocurrido en diferentes momentos y no en un solo evento corporativo como en el éxodo, entonces todo parece indicar que la vida cristiana es fundamentalmente corporativa, que el crecimiento es corporativo y que la vida en la fe es corporativa. Fue mi Padre quien me adoptó, pero me adoptó dentro de su familia, de tal manera que siendo su hijo o hija eso significa que soy un hermano o una hermana de esa familia.

Bueno, esta realidad corporativa realmente tiene incontables implicaciones para toda la enseñanza en la iglesia, para nuestra comunión y la cultura que se desarrolla dentro de ella. Un primer objetivo de la existencia de la iglesia local – si este reporte sobre teología bíblica es correcto – es simplemente ser una iglesia. Es ser esta nueva familia, nueva gente, nueva nación, nueva cultura, nuevo cuerpo. Mucho del crecimiento espiritual no es acerca de lo que yo puedo hacer en mis tiempos libres, sino de lo que puedo aprender para asumir esta nueva identidad como miembro de esta familia.

Por otro lado, es fácil imaginar una teología bíblica que sobre enfatice al individuo a expensas del cuerpo (como algunos teólogos conservadores lo hacen) o que sobre enfatice lo corporativo y las estructuras sociales a expensas de la culpabilidad individual (como lo hacen algunos teólogos liberales).

Además, tu entendimiento del argumento bíblico te ayuda a saber qué esperar de tus hermanos: cuánta rectitud, cuánta victoria sobre el pecado, cuánta sanidad espiritual para aquellas víctimas de la injusticia, cuánta restauración en relaciones rotas. El molde del argumento bíblico – así como lo entiendas – moldeará tu acercamiento a la tragedia, a la maldad, a la justicia tal como la percibes en tu vida y la de los demás.

En otras palabras, una teología bíblica te dirige a una visión del «ya, pero todavía no» de la vida cristiana. Es fácil errar hacia demasiado «ya» o hacia demasiado «todavía no».

La última línea: una buena teología bíblica ofrece una guía confiable para la vida cristiana, particularmente cuando esta se relaciona con la iglesia local. Al mismo tiempo salvaguarda a la iglesia de énfasis erróneos, falsas expectativas y un evangelio equivocado.