Clases esenciales: Cristianos en el lugar de trabajo

Cristianos en el lugar de trabajo – Clase 11: El evangelismo: Compartir a Cristo con tus colegas

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26.02.2019

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Clase esencial
Cristianos en el lugar de trabajo
Clase 11: El evangelismo: Compartir a Cristo con tus colegas


Si tienes varias historias grandiosas sobre el lugar de trabajo en el evangelismo que compartir durante la clase, genial. En ese caso, elimina o reduce las preguntas al inicio, lo segundo acerca de ser embajadores al final de la introducción, y reestructura la sección de las definiciones. 

  1. Introducción

Comencemos aclarando algo. No dirijo esta clase porque sea una especie de súper estrella evangelista. Sí, evangelizo en el lugar de trabajo, pero también estoy convencido durante conversaciones como ésta de que no comparto el evangelio tanto como debería, lo que en ocasiones francamente se debe a mi débil fe y cobardía.

Empecemos con algunas preguntas:

  1. Levanta la mano si alguna vez has compartido el evangelio con algún compañero de trabajo.
  2. Levanta la mano si alguna vez has tenido la oportunidad de compartir el evangelio con algún compañero de trabajo y no lo hiciste.
  3. Levanta la mano si el Señor te ha bendecido con la oportunidad de ver a alguien con quien has compartido el evangelio en el trabajo venir a la fe salvadora en Cristo. [Comparte las historias brevemente].

Aquellos de nosotros que hemos compartido el evangelio con colegas del trabajo, alabemos a Dios por esa valentía y fidelidad. Todos sabemos lo aterrador que puede ser eso. Para quienes no lo han hecho, esta es una gran oportunidad para cambiar eso. Obviamente, estás aquí porque quieres crecer en esa área. Sin importar cuál sea el caso, tu salvación está segura por la obra terminada de Cristo en la cruz, y no por tus buenas obras. Las buenas obras no salvan ni mejoran nuestra posición en Cristo. Realmente no puedes mejorar tu posición más allá de ser un hijo o hija adoptado por el Señor.

¿Cómo Dios ve esto? Mira lo que dice Pablo en 2 Corintios 5:17,19-20:

«De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas… Y [Dios] nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase pro medio de nosotros».

¿Alguna vez has pensado sobre eso? Como cristiano, estás completamente acreditado como embajador de Jesucristo, el Rey supremo del universo. Dios te ha encargado el mensaje de la reconciliación, el mensaje de la buena noticia de que Jesús reconcilia a los pecadores con Dios. ¿Y adivina qué? Eso es cierto de 8 de la mañana a 5 de la tarde. De lunes a viernes como lo es para cualquier otra hora de tu vida. Cuando vas a la iglesia, eres un embajador del Rey. Cuando compartes con amigos, eres un embajador del Rey. Cuando vas al trabajo, te reúnes con un cliente, participas en una reunión, trabajas en un proyecto, colocas un clavo, creas un plan, recibes a un comprador o escribes un informe, eres un embajador del Rey. Evangelizar no es el principal propósito de nuestro trabajo, el principal propósito de nuestro trabajo es glorificar a Dios. Nuestro trabajo existe principalmente para mostrar su obra en nosotros. Pero por supuesto, gran parte de eso, gran parte de ser embajadores de Cristo, es compartir el evangelio con nuestros compañeros de trabajo.

Entonces, ¿cómo podemos compartir fielmente el evangelio con las personas en el trabajo? Eso es lo que queremos estudiar el resto de nuestro tiempo. Comencemos definiendo algunos términos.

  1. Definición de términos 

A. Evangelizar – Qué es

Cuando hablamos sobre evangelizar, ¿de qué estamos hablando? ¿Qué es el evangelismo?

Es compartir el evangelio. Llamar a los perdidos para que se arrepientan de sus pecados y coloquen su fe en Jesucristo.

B. Evangelizar – Qué no es[1]

A veces para estar claros respecto a una definición, es útil pensar en lo que ésta NO es.

Evangelizar NO es imponer nuestras creencias. Alguien podría preguntar: «¿No está mal imponer nuestras creencias a otros?». (Dada la forma en que se practica a menudo el evangelismo, ¡puedo entender la confusión!) Pero cuando entiendes lo que la Biblia presenta como evangelizar, en realidad no se trata de imponer tus creencias.

Eso es porque no obligas a las personas a que se conviertan en contra de su voluntad, simplemente presentas un mensaje y oras para que Dios haga la obra de la conversión. Y además, no sostienes una conversación sobre el evangelio en contra de los deseos de alguien; solo respondes a sus propias preguntas.

Evangelizar NO es compartir tu testimonio personal. No es decirle a la gente cómo te convertiste en cristiano. El riesgo aquí es que se trata de tu experiencia personal. Un testimonio por sí solo no convierte a la persona con la que hablas que tiene un problema y que también necesita a un Salvador.

Evangelizar NO es participar en obras de acción social. Hacer que alguien vote por una enmienda constitucional no es evangelizar. Protestar fuera de una clínica de abortos no es evangelizar. Alimentar a los pobres, por sí solo, no es evangelizar. Puede encomiar el evangelio, pero no hay poder salvador en tus buenas obras.

Evangelizar NO es practicar la apologética. No compartes el evangelio cuando defiendes la autenticidad de las epístolas de Pablo a los corintios. No estás evangelizando cuando defiendes el parto de una virgen o la resurrección. Estás defendiendo la verdad, y alabado sea Dios por eso, pero no estás evangelizando. Como pastor, Andy Davis de FBC Durham dijo: «No puedes enviar de un ‘jaque mate’ a alguien al cielo».

Un testimonio personal, una acción social y la apologética pueden acompañar al evangelismo, pero por sí solos no son evangelizar.

C. ¿Qué es el evangelio?

Si evangelizar consiste en compartir el evangelio, ¿qué es el evangelio? En resumen, las buenas noticias de Jesucristo: Que él vivió y murió por el pecado de todos los que se arrepienten de sus pecados y ponen su fe y confianza en él.

Encuentro útil explicar el evangelio usando cuatro palabras: Dios, Hombre, Cristo, Respuesta.

  • Dios: Dios nos creó. Él nos creó para mostrar lo increíble que él es.
  • Hombre: Pero nosotros hemos vivido para mostrarnos a nosotros mismos en su lugar. Hemos escogido nuestro propio camino y nos hemos rebelado contra Dios. La Biblia llama a esto «pecado». Y debido a que Dios es un Dios bueno y santo, tiene el derecho de juzgarnos como culpables de nuestros pecados y darnos lo que merecemos: muerte y condenación.
  • Cristo: Pero aquí es donde encaja Jesús. Completamente Dios, completamente hombre, vivió una vida perfecta, pero luego, increíblemente, murió la muerte que nosotros merecíamos en la cruz. Y Dios lo resucita tres días después.
  • Respuesta: Y eso exige una respuesta, que nos alejemos del pecado, de nuestra manera de vivir, y pongamos nuestra fe y confianza en Cristo. («Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo»).

Si no estamos compartiendo el evangelio, no estamos evangelizando.

  1. Barreras del evangelismo

¿Cuáles son algunas de las razones más comunes por las que no practicamos el evangelismo en nuestros lugares de trabajo? Permíteme mencionar algunas:

El miedo del hombre: No queremos que nuestros colegas piensen menos de nosotros.

  • Perder nuestra reputación. Algunas veces, es tan simple como no querer que nuestros colegas piensen menos de nosotros. Queremos encajar, queremos ser aceptados, y ser conocidos como cristianos evangélicos se interpone en el camino. No queremos hacer algo que perjudique nuestras amistades, así que en gran parte dejamos a Dios fuera del cuadro.
  • Perder nuestros trabajos. Este es un problema serio para muchos de nosotros. Hemos tenido miembros de nuestra iglesia que han sido amenazados con perder sus trabajos por simplemente responder de forma honesta preguntas acerca de su fe a compañeros de trabajo incluso cuando no están en el trabajo. Mateo 10:16: «He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos, sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas». Debemos ser fieles y sabios.

Pero no todas las barreras no suenan tan comprensibles como esas. Aquí hay algunas más:

  • El tiempo/la atención: Estás tan consumido por el trabajo, que en realidad no piensas tanto en evangelizar o en el futuro eterno de las personas a tu alrededor.
  • La conducta adecuada: Como cristianos, tenemos algunas de las mismas preocupaciones sobre evangelizar en el lugar de trabajo que tu departamento de recursos humanos: no queremos ser culpables de acoso o de crear un entorno laboral hostil. Sin embargo, lo más amoroso que podemos hacer por nuestros amigos y colegas es compartir el evangelio con ellos. Descubrir cómo hacerlo de una forma que sea apropiada a veces puede ser paralizante.
  • No estar bien preparados: Realmente no nos sentimos con la confianza de poder comunicar claramente en el evangelio. Mike Tyson dijo una vez: «Todos tienen un plan hasta que les golpeas la boca». Nuestra memoria del evangelio se vuelve bastante inestable cuando las circunstancias no se alinean de una manera que nos sentimos cómodos.
  • No conocer a ningún no cristiano: Para algunos de nosotros, una clase como esta nos hace comprender que si bien podemos tener muchos conocidos inconversos, pocos de ellos son verdaderos amigos.
  • Es desalentador. Quizá has compartido el evangelio un par de veces y no has visto fruto alguno. De hecho, quizá se han burlado de ti, o has visto cómo ha cambiado tu relación con alguien que realmente te agradaba de una manera que no anticipabas.

Esas son algunas de las razones por las que, generalmente, no evangelizamos. Apuesto que puedo añadir algunas más. Entonces, ¿qué hacemos al respecto?

  1. Herramientas y hábitos de un evangelista en el lugar de trabajo

Ahora, pasemos a la parte práctica de cómo podemos crecer en nuestro evangelismo en el lugar de trabajo. No existe una fórmula mágica, solo una lista inicial de prácticas efectivas que he visto que pueden ayudarnos a evangelizar. Las separaré en cosas que puedes hacer en privado y cosas que puedes hacer en público.

A. En privado – Detrás de la línea de visibilidad 

Orar. Primero lo primero, ora. Ora por los perdidos que te rodean. Ora por oportunidades para compartir el evangelio. Ora para que puedas crecer en valentía. Ora para que Dios sea grande y la gente pequeña.

Y no ores tú solo, haz que tus hermanos y hermanas se involucren, idealmente otros cristianos en el trabajo. Pídeles a otros miembros de tu iglesia que oren por dos o tres personas que veas frecuentemente que están perdidas. Mi amigo Hunter guió al compañero de trabajo de Jamie, Ashok, al Señor; hizo que su grupo de estudio bíblico de hombres orara por Ashok desde el momento que empezó a preguntarle sobre su fe cristiana.

Conocer el evangelio. En 1 minuto; 10 minutos; o 1 hora, creo que memorizar el evangelio y practicarlo es realmente importante porque quieres que tu mente esté clara cuando se presente la oportunidad. Dos Maneras de Vivir es un gran folleto para descargar la versión de 1 minuto.

Adoptar las métricas correctas. Mide tus esfuerzos evangelísticos por tu fidelidad en presentar claramente el evangelio. No lo hagas por la respuesta que obtendrás. La respuesta será mucho más tibia, desinteresada, condescendiente, quizá un poco molesta o airada. Nuestro trabajo es presentar fielmente el mensaje; Dios escoge hacer la obra. Ahora, si a las personas les enoja que compartas el evangelio, es una buena oportunidad para ver si tienen algo de razón. Quizá seas el culpable más que el evangelio. Pero por otro lado, no asumas que si haces todo bien, la gente responderá bien.

Cultivar la humildad. En el mismo sentido, comprende que es probable que seas menospreciado en el lugar de trabajo si presentas a Cristo y compartes el evangelio con un colega. Y la tentación será cuidar tu reputación de manera más agresiva. Nadie quiere ser visto como un tonto. Pero quizá esa sea exactamente la consecuencia de alinearte públicamente con Cristo. En lugar de preocuparte por esto y hacer de tu reputación un ídolo, considera Lucas 14:27 donde Jesús aborda el costo del discipulado. Él dice: «Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo». Hay un costo por seguir a Cristo, para algunos de nosotros en el lugar de trabajo, puede ser las consecuencias negativas de ser conocido como cristiano y compartir el evangelio.

B. En público – De frente 

– Presentar a Cristo. Todos en tu oficina deberían saber que eres evangélico cristiano, que tu fe es fundamental para ti y que asistes regularmente a la iglesia. Si la gente no sabe que eres un seguidor de Cristo, ¿a quién acudirán cuando tengan preguntas religiosas?

Obviamente no deberías hacer esto de manera desagradable o irresponsable. Pero tal vez al hablar de tu fin de semana, al describir un estudio bíblico en el que participas, al dejar una Biblia o un libro cristiano que estés leyendo en tu escritorio o repisa, al compartir cómo oras y generalmente al presentar a Dios, la gente lo sabrá. Asegúrate de haber dado un paso simple, inicial y muchas veces aterrador, y asegúrate de estar identificado con Cristo. El hecho de que esta iglesia sea «Southern Baptist» [Bautista del Sur] puede ser un hecho útil para que la gente lo sepa. Seré honesto, las asociaciones que las personas tienen con esa frase no siempre son positivas. Pero el saber que estás en una iglesia bautista del sur le dirá a las personas que realmente crees en la Biblia, que eres contracultural en temas sociales como el matrimonio gay, que crees en un verdadero cielo e infierno. Tener esos hechos como conocimiento de fondo a medida que ellos llegan a conocer tu verdadero yo, asumiendo que tu verdadero yo contradice algunas de sus impresiones negativas acerca de estas cosas, puede dar lugar a conversaciones valiosas acerca del evangelio.

Permíteme  hacer algunas sugerencias acerca de ser apropiadamente público con tu fe:

Haz buenas preguntas

Las preguntas son una excelente forma de condicionarte para no enfocarte y concentrarte en ti mismo. Atraen a la gente, y tienden a hacer que las personas también te hagan preguntas… lo que ocasionalmente crea oportunidades para presentar a Cristo.

He aquí algunas preguntas útiles:

  • ¿Qué estás leyendo ahora?
  • Si te visitara un sábado o un domingo, ¿qué te encontraría haciendo?
  • ¿Creciste en una familia religiosa?

Lo que a menudo lleva a preguntas más profundas, como…

  • ¿Qué significa ser judío, hindú, musulmán, etc.?
  • Dime, ¿qué enseña el judaísmo, el hinduismo, etc., acerca de quién es Dios?
  • El cristianismo habla mucho acerca del pecado: la idea de que todos nosotros hemos escogido nuestro propio camino, rechazando el camino de Dios para nuestras vidas. ¿El pecado forma parte de tu fe?

O considera ponerte a disposición para brindar una perspectiva cristiana sobre temas de actualidad: «Sé que el matrimonio está en las noticias. No sé cuántos cristianos conozcas, pero si alguna vez tienes preguntas acerca de cómo alguien de fe puede ver estos importantes temas culturales, no dudes en preguntarme». 

Conoce a tu jefe o subalternos directos

En cierto sentido, puede ser difícil compartir el evangelio con aquellos en una posición superior. Pero por otro lado, son las personas con las que trabajas más personalmente. Por tanto, haz que tu objetivo sea conocerlos como personas, no solo como socios. Podrías decir algo como esto: «Me he dado cuenta de que los mejores gerentes con los que he trabajado, invirtieron tiempo para llegar a conocerme y viceversa. Así que si está bien, ¿puedo preguntarle qué le gusta hacer fuera del trabajo? Si no tuviera que hacer esto para vivir, ¿a qué le dedicaría más tiempo?». Eso, por lo general, me abre el camino para por lo menos presentar mi fe.

Jamie habló acerca de cómo asumió que sería casi imposible compartir el evangelio con sus subalternos directos, pero de hecho, esas resultaron ser las conversaciones más evangélicas que tuvo. Sencillamente, a medida que las personas empezaron a confiar en él como un jefe que quería lo mejor para ellos, comenzaron a pedirle consejos sobre problemas personales fuera del trabajo. A lo que él a menudo respondía con algo como: «Bueno, sabes que soy una persona bastante religiosa. ¿Está bien si te doy una respuesta bastante religiosa para esa pregunta?». Dando entrada al evangelio.

Conoce a tus compañeros de trabajo fuera del trabajo

Notarás que esta es una clase sobre evangelizar a tus compañeros de trabajo, no necesariamente en el lugar de trabajo. Algunos entornos laborales son realmente hostiles y particulares al respecto. Al hablar con cristianos que trabajan en el departamento de recursos humanos, lo que dicen es que a las compañías realmente les preocupa proteger a sus empleados contra el acoso y la discriminación, como debería ser. En general, no estoy a favor de tener largas conversaciones acerca del evangelio en el trabajo, te pagan por ser productivo, así que haz bien tu trabajo. Pero también necesitas alimentarte, sal a comer. O invita a cenar a tus colegas. Si viajan, ve si puedes expandir el tema de conversación más allá del trabajo mientras están en la carretera juntos. 

– Ser excelente en lo que haces. Cuando presentas a Cristo, necesitas entender que, en esencia, también estás ofreciéndote como voluntario para sostener un microscopio gigante sobre tu cabeza. Así que asegúrate de que tu trabajo refleje la creatividad, el propósito y la bondad de Dios, el gran Rey.

En la práctica, puedes trabajar en esto intentando mantener tus desafíos laborales a la luz del evangelio y ver cómo tu identidad en Cristo puede tener un impacto práctico profundo en la manera en que te desenvuelves en tu lugar de trabajo:

  • Somos siervos de la justicia, por tanto, seamos íntegros en todos nuestros negocios. (Ro. 6:18)
  • Somos asignados por Dios, así que trabajemos de todo corazón.
  • Hemos sido perdonados en gran manera, por tanto, tengamos misericordia para con las personas difíciles en el trabajo.
  • Somos el olor de Cristo, así que disfrutemos de nuestro trabajo. (2 Co. 2:15)
  • Somos hijos de Dios, así que debemos resplandecer como luminares en el mundo, asidos de la palabra de vida. (Filipenses 2:14-16)

Además, es sorprendente cuánta más flexibilidad obtienes cuando eres realmente bueno en tu trabajo y confiable en todos tus negocios.

– Desarrollar relaciones con amor. Si bien no queremos que nuestros compañeros de trabajo sean «proyectos», queremos ser proactivos y estratégicos acerca de las relaciones que desarrollamos con nuestros colegas.

La diferencia entre motivos ulteriores y últimos podría ser útil.  Tener un motivo ulterior para evangelizar en relaciones con compañeros de trabajo significa que realmente nos los valoras como personas, solo como simples proyectos evangelísticos. Tener un motivo último para evangelizar es bastante diferente. Significa que estás interesado en formar una verdadera amistad. Quieres amarlos y servirles como lo harías con cualquier otro amigo. Finalmente, esperas hacer eso al compartir el evangelio, pero si esa oportunidad nunca surge, no consideras eso una relación desperdiciada. Después de todo, has mejorado la reputación de Cristo en sus vidas al ser un buen amigo que es conocido como cristiano, y quién sabe cómo Dios podría usar eso.

Invierte en los no cristianos en tu lugar de trabajo, no como proyectos, sino con amor, como aquellos creados a imagen de Dios y no superficialmente, sino compartiendo tu vida con ellos.

Ser sabio y atractivo (agradable, cordial) y no preocupado y débil. Ahora, muchos podrían pensar: «Estoy motivado y quiero hacer que el Reino avance a través del evangelismo, pero también quiero desarrollar mi carrera y proveer para mi familia». Y a veces siento que estos son intereses en conflicto. ¿Cómo abordo eso? Bueno, seamos honestos: puede ser difícil.

Eres nuevo en una oficina y surge un tema controversial, y sabes que una posición bíblica al respecto probablemente será contraria a lo que todos los demás piensan. ¿Cómo deberías responder?

Tienes una buena relación con tu jefe, pero no estás exactamente seguro de cómo podría verse afectado tu estatus laboral si él supiera que piensas que se va al infierno. ¿Cuál es la mejor manera de presentar el evangelio? ¿Qué harás si te pregunta directamente?

Tal vez eres amigo de una compañera de trabajo lesbiana y realmente no estás seguro de cómo discutir el evangelio con ella. ¿Cómo haces para no ofenderla inmediatamente y crear una relación profesional tensa?

Si eres un gerente o propietario de un negocio, y necesitas presionar a otros para que hagan las cosas, ¿cómo equilibras los resultados de la compañía con un deseo de invertir en el evangelismo?

Estas cosas requieren de mucho juicio. Pero déjame darte un consejo. La forma en que la mayoría de nosotros parece ser sabio es callando y cayendo en el error de no hablar de Jesús. Quiero presionarnos para que seamos más fieles y hablemos con denuedo y valentía.

¿Has considerado que Dios podría ponerte en una posición donde tengas que enfrentar conversaciones incómodas e invertir algo de tu capital relacional porque cree que eres un embajador que puede manejarlo? No debes preocuparte y lamentarte: Jesús prometió que estará nosotros todos los días hasta el fin del mundo (Mt. 28:20).

Esto no quiere decir que acosarás a las personas con el evangelio en la fotocopiadora. Significa que debes orar por buenas oportunidades para compartir el evangelio. Te sorprenderá ver cuántas buenas oportunidades surgen cuando oramos fervientemente por ellas, cuando vemos a nuestros colegas como personas y no como proyectos, cuando no nos conformarnos con tan solo compartir bromas sin sentido con nuestros compañeros, y procuramos ser excelente en nuestros trabajos.

– Movilización: Ten una mentalidad de «campo misionero» acerca de tu trabajo. ¿Alguna vez has considerado que una de las razones por las que Dios te ha enviado a tu trabajo es para que puedas ayudar a penetrar en una subcultura con el mensaje del evangelio? A lo largo de nuestra sociedad, hay infinidad de grupos de personas que comparten mucho en común simplemente porque trabajan en el mismo campo. Hablan la misma jerga, luchan con los mismos problemas, hacen muchas de las mismas preguntas. Y desafortunadamente, muchas de esas subculturas son grupos de personas no alcanzadas.

¿A qué grupo de personas te ha enviado el Rey? ¿Arquitectos? ¿Maestros? ¿Vendedores? Pensar en ello de esa manera nos ayuda a no desanimarnos por el hecho de que millones de personas necesitan escuchar el evangelio. En cambio, nos enfocamos en una red específica de amigos y relaciones donde podemos comunicar la verdad que rara vez se escucha.

También podrías considerar llevar tu trabajo a otra parte del mundo, incluso lugares donde puede ser difícil que los misioneros vayan. La globalización del mundo de los negocios es uno de los desarrollos más importantes de las misiones en toda la historia. ¿Por qué no considerar ser un ingeniero en Shanghái? ¿Trabajar en Dubái, Estambul o Moscú, donde millones de personas de cientos de nacionalidades viven y trabajan cada día? Estos lugares necesitan un fuerte testimonio del evangelio. Los misioneros que ya están en muchas de estas ciudades serán motivados profundamente al ver que otros cristianos se mudan a sus ciudades y se ponen manos a la obra.

Podríamos pasar mucho tiempo hablando de estas iniciativas, pero lo más importante es desarrollar un corazón para usar nuestro trabajo en lugares estratégico, sea en nuestro país o en el exterior.

  1. Conclusión

Finalicemos con las alentadoras palabras del apóstol Pablo en 2 Corintios 2:

14 Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento. 15 Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden; 16 a éstos ciertamente olor de muerte para muerte, y a aquéllos olor de vida para vida. Y para estas cosas, ¿quién es suficiente? 17 Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo.

Oremos para que seamos el olor de Cristo en el lugar de trabajo.

 

[1] De El Evangelio y la Evangelización Personal de Mark Dever