Pastoreo

Como hacer Ministerio cuando no tienes Dinero

Artículo
28.08.2019

¿Cómo haces ministerio cuando no tienes dinero? ¿Cómo sirves al Señor como plantador de iglesias mientras estás en bancarrota? Después de 30 años de experiencia, te aseguro que tengo la habilidad de hacerlo, pero la sabiduría viene de las Escrituras:

Mantén tu vida libre de amor por el dinero, y está contento con lo que tienes, porque él dijo, «sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: el Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre» (Hebreos 13:5-6).

El texto nos enseña cuatro cosas sobre hacer ministerio sin dinero.

  •         Ten cuidado
  •         Está contento
  •         Se creativo
  •         Ten confianza
  1. Ten Cuidado («mantén tu vida libre de amor por el dinero…»)

Los pastores y plantadores de iglesias deberían cuidar sus almas muy de cerca. Nuestros ministerios deberían ser sin codicia, lo cual Colosenses 3 llama idolatría. La Biblia presiona a los pastores particularmente aquí, porque un anciano no puede ser un «amante del dinero» (1 Timoteo 3:3). El dinero es útil y tiene sus beneficios. Es bueno para las iglesias pagarle a su pastor para no poner bozal al buey que trilla (1 Timoteo 5:18). Pero no anheles el dinero o confíes en él, o iguales el tamaño de tu presupuesto al poder de Dios. El dinero no mide la habilidad de Dios ni el valor de nuestros esfuerzos. Jesús nos advierte claramente, «nadie puede servir a dos señores… no puedes servir a Dios y al dinero».

También, el hecho de que no tengas dinero eso no significa que no lo amas. Si te quejas de tu falta, la postura de tu corazón puede no estar al servicio de Jesús sino ser un afecto desordenado por el dinero. Una buena prueba de fuego para los plantadores de iglesias es esta: ¿es tu disposición a servir dependiente del pago? Recuerda las palabras de despedida de Pablo a los ancianos de Éfeso:

«Ni plata ni oro ni vestido de nadie he codiciado. Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario a mí y a los que están conmigo, estas manos me han servido. En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir» (Hechos 20:33-35).

  1.   Está Contento («…y está contento con lo que tienes…»)

Vivir sin codicia significa estar contento con lo que tienes. «Estar satisfecho con el presente», dice otra traducción. Descansamos en la providencia y provisión de Dios, sabiendo esto: «nunca te dejaré ni te desampararé». Pastor, ¿cómo manejas el hecho de no tener dinero? ¡Deberías pensar en el hecho de que tienes a Dios!

La preocupación sólo tiene un remedio: un enfoque en Dios. Dios nos motiva a preguntar por lo que no tenemos, pero entonces somos libres de confiar en cualquier cosa que nos dé (Mateo 6; Filipenses 4:5-7). Por tanto, ¿Es que tu ministerio necesita más fondos? ¿Es que actualmente hay necesidades no suplidas? La carta de apoyo de Pablo nos da el secreto del contentamiento:

«No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.  Todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (Filipenses 4:11-13).

Si somos conocidos y amados por Jesús, nuestra situación nunca puede mejorar porque nuestro estatus nunca cambiará. Él se ha comprometido con nosotros. Y su Gran Comisión no se sostiene con nuestras cuentas bancarias sino con el hecho de que él tiene toda la autoridad en el cielo y en la tierra, y que él está con nosotros. C. S. Lewis lo pone de esta manera: «el que tiene a Dios y todo lo demás no tiene más que aquel que sólo tiene a Dios».

El libro de los Hebreos nos dice que Jesús es el Hijo de Dios, el heredero de todas las cosas. Él es preeminente. Él es rico en posesiones y poder. Todas las cosas fueron hechas por él, y a través de él el mundo fue creado, todo lo que hay en el cielo y en la tierra. ¡El universo es sostenido por la palabra de su poder! Él está sentado a la derecha de la majestad en las alturas, no una silla, sino un trono: «tu trono, Oh Dios, es por siempre y para siempre».

Es el mismo Dios que gobierna y reina que está con nosotros aún ahora. Algunas veces Dios nos niega nuestras peticiones para prepararnos para el gozo permanente de la gloria. Si Dios nos diera todo lo que quisiéramos, entonces confiaríamos más en nuestras cosas que en él. ¿No oras más cuando necesitas más? Pastores y plantadores, sean maduros en su pensamiento: «el que no escatimó ni a su propio hijo sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también consigo todas las cosas?» Si él no te da algo, su negación es un regalo. Él es el dueño de todo, él sabe lo que es mejor, y te ama.

  1.   Se Creativo.

Spurgeon, en su libro Sermones a mis Estudiantes tiene una sección donde se maravilla de las habilidades de algunos para cumplir un bien excepcional con medios muy humildes. Spurgeon señala con humor a los ministros que son quebrantados como trabajadores con un «aparato delgado». Él escribe, «trabaja sin parar, entonces, pobre hermano, para que puedas tener éxito en hacer grandes cosas en tu ministerio, y si es así, tu bienvenida de bien hecho, buen y fiel siervo, será más enfática porque trabajaste bajo serias dificultades».

Así que, en lugar de lamentarte por lo que no puedes hacer, disfruta lo que puedes hacer. Para reafirmar la pregunta desde el principio: ¿cómo haces las cosas cuando no tienes dinero? Hermano, simplemente haz lo que puedes hacer.

¿Y adivina qué? ¡Las cosas más importantes y poderosas que puedes hacer son todas gratis! ¡La oración es gratis! ¡Estudiar las escrituras es gratis! ¡Compartir el evangelio es gratis! ¡Reunirse para tener compañerismo es gratis! ¡Amonestar al ocioso, motivar al cansado y cobarde, y ayudar al débil es gratis!

Algunas veces, la bendición de Dios al negarnos recursos, es Él removiendo las cosas en las que nuestro corazón es tentado a confiar. ¿Y no es verdad que en nuestra falta frecuentemente aprendemos cuánto aún tenemos? Sé tan creativo como el libro de Dios te permita, ¡y entonces ve y batalla en su nombre! Como el rey David, no vamos armados de la armadura del mundo. No, nuestras piedras del arroyo son promesas de la Palabra de Dios.

  1.   Ten confianza.

El Señor es nuestro ayudador, como Filipenses nos dice, «mi Dios pues suplirá todo lo que nos falte conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús». ¿Quién es ese que está con nosotros? Hebreos ofrece una visión masiva de Dios, y si fuéramos a ser confortados y confiados esto requerirá que nuestra teología sea igualmente robusta. 

Finalmente, nunca debemos olvidar que es la sabiduría de nuestro Señor que asigna un talento al algunos, dos talentos a otros, y cinco talentos a otros. Deberíamos también notar que nuestro Señor no es irrazonable. Charles Spurgeon no es más simpático con nuestra situación que el Señor Soberano que nos la asigna. Si él ha limitado tus recursos, entonces él no extenderá sus expectativas. No, él está buscando a aquellos de nosotros a los que nos ha dado poco, para ser fiel en lo poco.