
Gózate con los que se gozan, llora con lo que lloran
Amar de verdad a otro es un ejercicio espiritual. Requiere un compromiso interno masivo para matar todo pecado visible, resistir toda tentación, aferrarse a todo bien y rechazar todo mal. Este amor fluye de la muerte: la muerte al pecado, al yo, a los caminos de Satanás y a nuestros propios deseos mancillados. Pero es hermoso de contemplar.