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¿Tiene un pastor que ser «llamado» por Dios?

Respuesta
23.06.2017

Por un lado, parece que no hay indicación bíblica alguna de que el oficio de anciano o pastor del Nuevo Testamento requiera un «llamado» especial.

El Nuevo Testamento no da indicaciones de que de un pastor debe ser llamado por Dios de la misma manera en que los profetas y los sumos sacerdotes fueron llamados en el Antiguo Testamento (Jeremías 1:5; Hebreos 5:4). Además, el Nuevo Testamento nunca aplica la terminología de «llamado» al oficio pastoral, sino sólo a la vida cristiana en general (2 Timoteo 1:9; Hebreos 3:1).

Si el Nuevo Testamento enseñara que los pastores deben ser llamados especialmente por Dios, parece que habría algún tipo de discusión acerca de cómo eso sucede y de cómo discernir si alguien ha sido llamado. En cambio, Pablo escribe, «Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea» (1 Timoteo 3:1). Pablo no dice, «Si alguno desea ser pastor, debe tener un llamado subjetivo, sobrenatural y especial de Dios», sino más bien, «Si alguno desea ser pastor, desea algo bueno. Ahora bien, estos son los requerimientos».

Dicho eso, el ministerio pastoral no es para todos. Es espiritualmente exigente. Es emocionalmente difícil. Es físicamente complicado. Somete a un hombre y a su familia a cargas y presiones extraordinarias. Así que, aunque queramos usar o no el término «llamado» para describirlo, un hombre debería tener un compromiso sobrio e informado con la obra del ministerio antes de que busque pastorear una iglesia. También debería tener la afirmación de una iglesia local sobre sus dones y carácter.