Clases esenciales: Viviendo Como Una Iglesia

Viviendo como una iglesia – Clase 13: La evangelización

Artículo
19.06.2019

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Clase esencial
Viviendo como una iglesia
Clase 13: La evangelización


  1. Introducción

Los cristianos de hoy a menudo ven la evangelización como 100% trabajo de la iglesia o como 100%  trabajo suyo. Por un lado, pensamos que la evangelización es el medio para hacer que personas vengan a la iglesia, y luego estructuramos la iglesia en torno a las necesidades e intereses de los no cristianos. Por otro lado, podríamos pensar que la iglesia no tiene nada que ver con la evangelización, yendo demasiado lejos en la otra dirección. De modo que la evangelización y la capacitación de la evangelización se vuelven responsabilidad de ministerios paraeclesiásticos.

Hay un problema con ese primer modelo: la iglesia no se trata, en esencia, del alcance comunitario. Es una comunidad de cristianos, diseñada para modelar el carácter de Dios ante un mundo que nos observa. Si convertimos el domingo por la mañana en una serie de ponencias apologéticas, terminaremos frustrando el crecimiento de la iglesia, lo que a su vez ahogará la evangelización. Pero el segundo modelo no es mejor. La iglesia es la herramienta principal de Dios para la evangelización.

Piensa en la descripción de Pedro de la iglesia en 1 Pedro 2:9. Él describe al pueblo de Dios como un «linaje escogido», un «real sacerdocio» y una «nación santa». ¿Y cuál es el propósito del pueblo de Dios? Pedro continúa diciendo: «para que anuncies las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable». Jesús dice en Juan 13:35: «En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos por los otros». Este es un amor que está presente entre los cristianos, pero que habla poderosamente a quienes no lo son.

Y Pedro vio esto en acción. Leemos en Hechos 2 (versículos 44, 47): «Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas… Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos».

Estos primeros cristianos compartían una vida que se convirtió en una muestra de amor. Y Dios usó este testimonio para atraer a las personas hacia él.

Como cristianos estamos llamados a vivir juntos de tal manera que el mundo pueda ver el poder del evangelio. Los cristianos, no solo como individuos, sino como el pueblo de Dios unido en las iglesias, son la imagen más clara que el mundo ve de quién es Dios.

Uno de los eruditos más vibrantes de la iglesia primitiva fue Tertuliano, un norteafricano que vivió cerca de los años 160-225 A. D. Tertuliano escribió su famosa obra Apología a magistrados romanos para defender a los cristianos de acusaciones difamatorias. En ella, destacó la unidad de los cristianos diciendo: «Somos un cuerpo unido por una profesión religiosa en común, por la unidad de la disciplina y por el vínculo de una esperanza común». Luego resaltó el impacto que el amor de la iglesia tenía en los no creyentes a su alrededor. Dice: «Pero son principalmente las obras de un amor tan noble lo que lleva a muchos a poner una marca sobre nosotros. Mira, dicen, cómo se aman».

Un amor conspicuo y congregacional en un mundo sin amor no será ignorado. Al vivir el evangelio como una comunidad diferente, la iglesia cumple la importante misión de demostrar los efectos transformadores del evangelio ante el mundo. Y ese es nuestro tema el día de hoy: El reflejo de la bondad de Dios a través de nuestro testimonio como congregación.

Hoy empezaremos viendo el poder único del testimonio congregacional. Luego consideraremos cómo podemos aplicar eso a nuestra vida como iglesia. Finalmente, concluiremos nuestro tiempo con algunas sugerencias acerca de nuestra vida juntos en la iglesia.

  1. El poder único del testimonio congregacional

¿Cómo puede nuestra vida juntos potenciar la evangelización? Vimos de esos pasajes anteriores que nuestra unidad y nuestro amor interno proporcionan un testimonio externo del poder de Dios a través del evangelio. Pero en la práctica, ¿cómo ocurre eso? Consideremos cinco formas.

A. El despliegue de unidad entre los cristianos es un testimonio poderoso

El testimonio congregacional permite a los no creyentes ver la evidencia del poder de Dios que no pueden ver en nuestras vidas como individuos. Piensa en Juan 17:20-23. Esto es lo que Jesús ora:

«Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado».

Así que nuestra unidad en el evangelio testifica de Cristo y de su amor por su pueblo.

El impacto de tus relaciones con las demás personas en tu iglesia va mucho más allá de esos pequeños círculos. De hecho, puede impactar la reputación de Cristo en tu ciudad.

B. El despliegue de amor entre los cristianos es un testimonio poderoso

Segundo, relacionado con esta idea de la unidad está el poder de un testimonio congregacional a través del amor de los cristianos entre sí. Lo que nos caracteriza como cristianos ante los ojos del mundo, más que la sana doctrina, más que la adoración apasionada, es nuestro amor.

Este amor a menudo se manifiesta en buenas obras. Así, en Mateo 5:16, Jesús dice: «Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos». Similarmente, Pedro declara en 1 Pedro 2:12: «manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación al considerar vuestras buenas obras». De acuerdo con Jesús, las buenas obras de sus discípulos son la ventana a través de la cual el mundo ve y glorifica a Dios.

¿Cómo podría verse eso para nosotros? Aquí es donde estos pasajes son tan diferentes a nuestra inclinación natural. El testimonio que Jesús tiene en mente no es nuestro amor por el mundo, es nuestro amor por la iglesia. Si nos amamos correctamente unos a otros, y el mundo ve ese amor, es profundamente atrayente. Entonces, ¿deberíamos amar al mundo? Sí, por supuesto. Debemos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Pero es nuestro amor mutuo el que Jesús dice que nos distinguirá de este mundo.

C. Como iglesia, nos ayudamos mutuamente en nuestro testimonio

Tercero, otra gran ventaja de la evangelización en el contexto de una congregación es que nos ayudamos mutuamente en nuestro testimonio. De esta forma, nuestra evangelización como iglesia es más poderosa porque muchos miembros con diferentes dones y diferentes oportunidades para usar esos dones están involucrados en dar testimonio a los no creyentes.

Cuando hablas con personas que se convirtieron en cristianos a través del ministerio de la iglesia, encontrarás que mientras que una persona hizo un contacto inicial, lo que sucedió no fue tanto un encuentro de uno a uno, sino un evangelismo grupal. Ahora, hay muchas relaciones en las que solo tú puedes hacer ese contacto inicial. Por tanto, de ninguna manera debes retirarte de la responsabilidad de compartir audazmente el evangelio. Pero lo que sucede a partir de ahí puede seguir muchos caminos diferentes a medida que nos ayudamos a dar testimonio como iglesia.

D. El testimonio corporativo glorifica a Dios de una manera única

Cuarto, Dios es glorificado de manera única cuando damos testimonio de él juntos. Mientras más amplio el testimonio, más se glorifica Dios. Una asamblea de creyentes puede glorificar a Dios con mayor volumen y variedad de lo que puede hacerlo una sola persona.

Así que, digamos que estás en una cena con un grupo de cristianos de la iglesia, y hay una o dos personas inconversas en el grupo. Se da la oportunidad, y comienzas a hablar acerca de cómo te convertiste en cristiano. Una persona habla de cómo Dios usó un acontecimiento difícil en su vida para acercarla a Cristo. Otra persona habla acerca de ser criado en un hogar cristiano, y así sucesivamente. Dios se glorifica con este tipo de testimonio congregacional porque da evidencia de las múltiples formas en las que extiende su gracia salvadora. Y presenta a un no cristiano un imagen mucho más rica de cómo trabaja Dios en este mundo que simplemente hablar solo contigo.

E. Los cristianos trabajan juntos a través de la iglesia para las misiones globales

La última manera en la que estamos involucrados corporativamente en la evangelización es a través de la plantación de iglesias localmente y alrededor del mundo. En nuestra iglesia, podemos unir nuestra sabiduría, experiencia, apoyo financiero, oraciones y llamados, y dirigir esos recursos para engrandecer el nombre de Dios en nuestra comunidad más amplia y entre las naciones del mundo. Como iglesia, hacemos esto capacitando y enviando pastores junto con miembros de la iglesia y financiándolos.

  1. Aplicación: Testimonio congregacional

Existe toda clase de formas en las que nuestro testimonio se amplia como congregación. Así que, ¿cómo lo hacemos? ¿Cómo podemos ser buenos administradores de las maravillosas bendiciones de la unidad y el amor que Dios nos hada dado en la iglesia para alcanzar a otros con el evangelio?

Expón a los no cristianos a nuestra vida como iglesia

Primero, para que nuestro amor y nuestra unidad sean visibles y reales para los no cristianos, debemos exponerlos a nuestra vida en la iglesia.

El lugar más natural para comenzar es en nuestras asambleas regulares a las que los no cristianos pueden asistir. Aquí tienes algunas preguntas para que reflexionemos sobre nuestras reuniones regulares: ¿Qué podrían ver los no cristianos un domingo por la mañana o por la noche? ¿Ven a cristianos que tienen un amor evidente y se cuidan unos a otros? ¿Ven a miembros de la iglesia que se apresuran a saludarlos y expresan interés en cómo están? ¿Ven a miembros invitarlos a almorzar después del servicio donde pueden conocer una sección transversal del cuerpo? Algo que se escucha una y otra vez acerca de esta iglesia es lo amistosa y atenta que es con sus visitantes. Eso es grandioso, debemos seguir haciendo eso. Pero siempre se puede mejorar, y desafortunadamente no todos se sienten bienvenidos.

Por tanto, aquí tienes algunas sugerencias:

  • Da la bienvenida: Habla con personas que no conozcas luego del servicio.
  • Invita/incluye: Muestra hospitalidad a los amigos no cristianos y a los miembros de la iglesia por igual. Deja que tus amigos alcancen tus relaciones en la iglesia.
  • Sé estratégico: Los estudios bíblicos del miércoles por la noche, los domingos con bautizos, las ceremonias de bodas de los amigos. Expón a los no cristianos a la vida cotidiana de la congregación.
  • Usa los ministerios de la iglesia: No somos súper programáticos, pero hay algunos ministerios de alcance que están formalmente organizados con los que puedes conectar.

Habla con los no cristianos acerca de nuestra vida en la iglesia

A menudo no es posible para nosotros presentar a nuestros amigos y colegas a otros miembros de la iglesia o a nuestra vida en la iglesia. Quizá los horarios chocan, o simplemente no quieren. ¿Qué hacemos entonces?

Bueno, las personas naturalmente hablan de las cosas que les interesan. Y como cristianos, eso significa que mucho de lo que querremos hablar será acerca de Jesús y de la iglesia. Así que busca maneras de hablar acerca de las actividades o ministerios de la iglesia en los que estés involucrado. O tal vez recientemente escuchaste un sermón que planteó un tema en particular con el que sabes que un amigo o  colega está teniendo dificultades, o en el que podría estar interesado en discutir.

Podría ser tan simple como preguntarle a tus compañeros de trabajo un lunes por la mañana acerca de su fin de semana. Esa es una excelente forma de saber más de ellos. Pero entonces, ¿cómo responderán? Preguntando sobre tu fin de semana, ¿cierto? Y allí, tendrás la oportunidad de hablar acerca de tu iglesia. Y cuando eso suceda, no solo digas: «Fui a la iglesia». Habla de cómo es la iglesia. ¿Por qué te preocupas tanto por estas personas? ¿Cómo demuestran ellos que te aman?

  1. La vida juntos en la iglesia

Como se nos recuerda en Efesios 3:10: «para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales». Y al considerar nuestra gran responsabilidad en esta área, podemos consolarnos en saber que ni siguiera las puertas del infierno prevalecerán contra la iglesia de Cristo. ¿Por qué? Porque es su misión demostrar ante todos los principados celestiales la incomparable sabiduría de Dios.

Dios en su sabiduría ha dejado la tarea de desplegar la gloria de su perfecto carácter a su iglesia: conformada por personas imperfectas. La pregunta de cómo eso puede suceder ha sido el enfoque de esta clase. Y particularmente, nuestra meta ha sido entender las oportunidades y responsabilidades que nosotros, como miembros de la iglesia, tenemos para contribuir con ese fin. Hemos visto que nuestra unidad como cristianos en la iglesia local actúa como un testimonio atrayente del evangelio ante un mundo que nos observa. Así como la multiforme sabiduría de Dios se demostró en la iglesia primitiva cuando los gentiles y judíos se unieron como miembros de un solo cuerpo, también se demuestra en nuestra iglesia hoy cuando personas que son diferentes de muchas formas se unen en el cuerpo de Cristo.

Y lo que lo hace un despliegue de la gloria de Dios es que nuestra unidad no es solo una unidad en todo, sino una unidad en el evangelio. Esta unidad es tan ponderosa, que solo puede haber venido de la mano de Dios. Y esta unidad es nuestra responsabilidad como miembros de la iglesia. Es la iglesia unida la que ha sido dotada por el Espíritu. Es la iglesia unida la que está llamada a ser completamente humilde y gentil, manteniendo la unidad el Espíritu en el vínculo de la paz.

¿De qué manera podemos ejercer nuestra responsabilidad para preservar la unidad dentro de la iglesia? Este ha sido el tema de nuestras discusiones las últimas trece semanas. Permíteme resaltar dos puntos como un resumen de nuestro tiempo juntos:

Preserva el mensaje del evangelio:

Primero, preserva la unidad preservando el mensaje del evangelio que la crea. Sea que estemos en esta iglesia, o en otra iglesia, siempre debemos asegurarnos de que la enseñanza y la predicación sean fieles a la Escritura. Recuerda que en el Nuevo Testamento, cuando se infiltraba un error en la enseñanza de la iglesia, los apóstoles no responsabilizaban al pastor, sino a la iglesia. 2 Timoteo 4:3: «Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias».

Amémonos unos a otros:

Segundo, nuestra unidad se fomenta cuando nos amamos genuinamente unos a otros. Así como Dios nos ha amado por medio de Cristo, nosotros debemos amar a los demás. Leemos acerca de este amor en 1 Corintios 13:4-7: «El amor es sufrido, es benigno, el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rancor; no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta».

Por tanto, hermanos y hermanas, amemos así. Amemos a quienes son distintos a nosotros. Amemos a través de nuestro servicio y de nuestras oraciones, de nuestro estímulo y de nuestras reprensiones; amemos siendo pacientes, tolerantes y humildes; amemos discipulando y enseñando a otros; amemos estando presente en la vida de la congregación; amemos usando nuestros dones espirituales para edificar a la iglesia; amemos siendo amables y compasivos, atentos y generosos con los demás. Esa clase de amor es un gran testimonio del evangelio. Esta clase de amor promueve la unidad, fortalece al cuerpo, y lo que es más importante, exhibe la gloria de Dios.

Nuestras vidas en la iglesia son parte del plan eterno de Dios para mostrar su gloria, no solo a este mundo, sino a todo el cielo.

La historia de la humanidad comenzó en un huerto con la comunión de un esposo y una esposa. Y culminará, como observamos en el libro de Apocalipsis, como una ciudad, una sociedad de luz eterna en la que Dios mismo está personalmente presente.

Actualmente, la iglesia local es una imagen radiante y en ascenso de esa realidad venidera. Ese es nuestro llamado en el trabajo fundamental de cruzar los límites de la sociedad para amarnos unos a otros en es la iglesia. Y, alabado sea Dios, porque ese es nuestro futuro en la perfección por toda la eternidad.

Así, en el poder de Dios, andemos como es digno de nuestra vocación como leemos en Efesios 4:2-3: «Con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia, los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz».