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Teología Sistemática – Clase 6: Doctrina de la Creación – Parte 2

Artículo
31.08.2018

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Clase esencial
Teología Sistemática
Clase 6: Doctrina de la Creación – Parte 2


  1. Repaso e introducción

¿De dónde venimos? ¿Por qué estamos aquí? ¿Existe un propósito, un objetivo detrás de todo lo que vemos y experimentamos? ¿O es la vida un gran accidente cósmico sin dirección y propósito? Estas son preguntas directas para las cuales la Biblia tiene respuestas directas.

Ve conmigo a Génesis 1:1: «En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas Y dijo Dios…, Luego dijo Dios…».

En el principio creó Dios. La creación no es consecuencia de fuerzas fortuitas e impersonales, sino de Dios. Los orígenes comienzan con él.

El creó ex-nihilo, de la nada. «En el principio…», no «cuando Dios comenzó a crear» como si existiese una materia atemporal, alguna plastilina cósmica con la cual Dios se topó un día y decidió remodelar y moldear. Esta era la idea griega detrás del cosmos. Pero según la Biblia, en el principio, no era la materia, sino Dios. Él es eterno, autónomo. Todo lo demás debe su existencia a él.

Él creó por su palabra. Uno de los refranes frecuentes de Génesis 1:1-2:3 este: «dijo Dios, y dijo Dios». El cuadro no muestra a Dios sudando, trabajando arduamente. El cuadro no es uno de ensayo y error, como un inventor enloquecido rascándose la cabeza. La Palabra de Dios es poderosa (crea) y perfecta (crea exactamente lo que él quería que creara).

Él creó todas las cosas. De eso trata Génesis 1:1-2:3. Comprende todo el relato de nuestros orígenes, desde las estrellas y galaxias hasta las criaturas más pequeñas que se arrastran por el suelo.

Génesis 1:1-2:3 es la visión Google Earth de la creación. El gran cuadro. Y luego en Génesis 2:4ff, vamos a la visión Google Street. Hacemos zoom en la creación de la humanidad y todo lo que sucede. No son dos relatos separados, sino relatos complementarios desde diferentes puntos de vista.

Deberíamos recordar que la división de los capítulos y el número de los versículos fueron colocados en la Biblia a partir del siglo XVI. La intención de Moisés es que el segundo capítulo se lea conjuntamente con el primer capítulo y que cada capítulo sea identificado como parte del mismo acontecimiento. El tema teológico de la humanidad siendo creada a imagen de Dios continúa en el capítulo 2, y así el tema de la semejanza entre Dios y el hombre encuentra una explicación más amplia.

La semana pasada vimos 6 perspectivas contemporáneas y dominantes acerca de la creación, y las ventajas y desventajas de cada una. Y finalmente la clase culminó con la comprensión de que la Biblia no nos da todos los detalles necesarios para entender exactamente la edad de la tierra. Lo que a Dios le importa es que entendamos quién creó la tierra —Dios— y por qué la creó… para su gloria, lo cual se demuestra en y a través del evangelio de Jesucristo.

El día de hoy: damos un paso atrás y preguntamos, ¿cuál es la relación de Dios con la creación que ha hecho? Cómo entendemos esa pregunta hace toda la diferencia entre el cristianismo y las falsas religiones. De manera que en primer lugar, veremos cuatro perspectivas no cristianas. Luego, observaremos específicamente cómo la Biblia describe la relación de Dios con su creación. Y por último, veremos la corona de la creación: la humanidad. Dios creó al hombre y a la mujer a su imagen para extender su gobierno real sobre la creación. ¿Qué significa eso para nosotros y para lo que somos?

  1. Cuatro perspectivas no cristianas acerca de Dios y la creación

Ha habido muchas cosmovisiones filosóficas para explicar la relación de Dios con su creación. Este punto de vista es una perspectiva antigua, que está disfrutando un poco de un renacimiento.

a) El panteísmo (los estoicos del primer siglo, el budismo, las religiones orientales y de la Nueva Era en la actualidad): Enseña que Dios es todo (pan=todo) y, por tanto, todo es Dios. Oprah Winfrey, en una entrevista dice esto acerca de su definición de Dios: «Mi definición de Dios es el todo… el todo en el todo, a través del todo, sobre el todo, en el todo». Oprah Winfrey es una panteísta. Así que de acuerdo al panteísmo lo que necesitamos hacer es «entrar en contacto», «volvernos uno» con lo divino «aquí adentro», y lo divino «allá afuera». Dios no tiene una personalidad definida. No es inmutable o inalterable, porque el universo siempre cambia. Dios no es en ningún sentido moralmente santo, porque el mal en el universo también es parte de Dios.

Un gran desafío para el panteísmo es que lo divino existe tanto en los actos más reprensibles moralmente como en la belleza  o en una deliciosa comida. Incluso más importante, no hay Dios en el exterior que pueda entrar y rescatarnos. No hay esperanza de liberación, solo aceptación. Razón por la cual, para muchos de los estoicos del primer siglo, y muchos cada vez más en Occidente, la única respuesta viable es el suicidio.

b) El dualismo: El dualismo es la idea de que existen dos grandes fuerzas en el universo, el bien y el mal, algunas veces presentadas como Dios y la materia. Gran parte del pensamiento platónico y gnóstico es dualista. Una manera fácil de recordar qué es el dualismo es pensar en la palabra con sus múltiples significados. Dual = Dos; el bien y el mal. Duelo = Una batalla. Así, el dualismo es una batalla entre el bien y el mal. Y el bien y el mal están en una larga y prolongada batalla cósmica por la supremacía.

Esta es la cosmovisión que subyace a la serie Star Wars. Están los señores Jedi y los señores Sith, fuerzas rivales del bien y el mal. En el dualismo, el espíritu es bueno, pero el cuerpo es malo. El deseo es escapar del reino material para un reino de formas superior (reino espiritual). Pero el dualismo niega el señorío de la creación de Dios y la bondad del mundo creado. En los nuevos cielos y la nueva tierra, no seremos espíritus incorpóreos, sino almas con cuerpos recreados y renovados.

c) El deísmo: El deísmo es la perspectiva de que Dios no esta presentemente involucrado en la creación. Él la creó, pero ahora está distante y alejado de lo que ha hecho. Así que si tienes familiares, amigos o compañeros de trabajo que afirman alegremente que hay un dios que creó el mundo, pero que ya no tiene nada que ver con él, están comunicando esencialmente una cosmovisión deísta. En otras palabras, Dios es el relojero divino que creó el «reloj de la creación», lo terminó y ahora lo deja correr por sí mismo. Esto se opone al cristianismo porque el cristianismo afirma que Dios no solo está actuando actualmente para sostener a la creación, sino que también ha actuado en la creación a lo largo de la historia, más notablemente en la Encarnación.

d) El materialismo (o naturalismo): La cosmovisión naturalista no es una donde sus seguidores están buscando volverse ricos y comprar ropas de marca. El materialismo es la perspectiva de que el universo material es todo lo que hay. Hombres como Richard Dawkins y Sam Harris son defensores contemporáneos de esta visión, así como el fallecido Christopher Hitchens, cuyos escritos siguen vivos.

El materialismo también acoge una serie de nombres distintos. Así que si alguien dice ser un naturalista, fisicalísta o filósofo naturalista, entonces es un materialista. El materialismo dice que vivimos en un mundo cerrado. Ninguna fuerza del exterior, llámese Dios o como sea, puede entrar y perturbar el mundo físico. Nuestras vidas son gobernadas por leyes impersonales que operan sobre fenómenos estrictamente naturales.

El prestigioso filósofo ateo Bertrand Russel lo expresó así: «… El hombre…, su origen, su crecimiento, sus esperanzas y miedos, sus amores y creencias, no son más que el resultado de las colocaciones accidentales de átomos. … todos los trabajos de las edades, toda la devoción, toda la inspiración, todo el brillo de mediodía del genio humano, están destinados a la extinción en la gran muerte del sistema solar, y el templo entero del logro del Hombre inevitablemente debe ser enterrado debajo de los restos de un universo en ruinas. …solo dentro del andamiaje de estas verdades, solo sobre la base firme de la desesperación inquebrantable, puede la habitación del alma en adelante construirse con seguridad» (citado en Driscoll y Breshears, Doctrine).

La creación no es un regalo dado por un creador amoroso, sino un «accidente épico, sin propósito». ¡Debes tu propia existencia esta mañana a un accidente épico y sin propósito! ¿Eso te hace sentir optimista por dentro? A Richard Dawkins se le preguntó si tal punto de vista lo deprimía. Él dijo: «No… pero si alguien lo hace, ese es su problema… El universo es sombrío, frío y vacío. ¿Y qué?».

Si este mundo creado se reduce a la simple materia en movimiento, los conceptos como «bueno» y «malo» son simplemente construcciones humanas. Pero al final, tal cosmovisión es falsa, y finalmente conduce al nihilismo: sentido de falta de sentido y desesperación. Nos vemos obligados a argumentar que las acciones de violadores, asesinos en serie, depredadores de niños no son realmente «incorrectas» en ningún sentido objetivo. En un universo materialista, las acciones no son morales o inmorales. Simplemente son. Si eso es todo lo que es la vida, entonces también podríamos arrojar nuestras manos «comer, beber y ser feliz porque mañana moriremos».

Estas primeras cuatro perspectivas se oponen al relato bíblico, porque o niegan la superioridad de Dios sobre su creación o eliminan su relación con ella.

  1. La relación de Dios con la creación

Dios es distinto a la creación; sin embargo, Dios siempre está involucrado en la creación y la creación siempre depende de Dios. Como hemos mencionado, la creación no se autocreó y, por tanto, no puede autosostenerse.  La estabilidad de la humanidad y de todo el universo depende del poder sustentador de Dios. Pablo afirma la dependencia del ser humano de Dios cuando dice que Dios «da a todos vida y aliento y todas las cosas» y «en él vivimos, y nos movemos, y somos» (Hechos 17:25, 28).

Sin embargo, el evangelio habla de un Dios que está por encima de toda la tierra y está tan preocupado por su creación que envió a su Hijo Jesucristo al mundo para salvarlo. Y así, la forma tradicional en que los cristianos han hablado acerca de la relación de Dios con el mundo es en términos de su trascendencia y su inmanencia…

a) Trascendencia

Cuando hablamos de la trascendencia de Dios, estamos hablando de su realeza, majestad y santidad. La trascendencia de Dios significa que Dios es distinto y soberano sobre su creación.

Entonces, él es distinto de la creación. No es parte de ella porque la creó y la gobierna. Considera las siguientes referencias a la trascendencia de Dios…

Isaías 55:8-9: «Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos».

Salmo 113:5-6: «¿Quién como Jehová nuestro Dios, que se sienta en las alturas, que se humilla a mirar en el cielo y en la tierra?».

Juan 8:23: «Y les dijo: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo».

O imagina la escena de Isaías 6:1-5 donde Isaías ve al Señor sentado en un trono, en lo alto y glorificado.

Entonces la trascendencia de Dios se comprende mejor, no como un concepto espacial, sino como una referencia a su realeza. Su trascendencia significa que es soberano sobre sus criaturas.

No obstante, no queremos cometer el error de creer que Dios es tan diferente que no interactúa con la creación, eso sería caer en el deísmo.

b) La Escritura claramente enseña que Dios no solo es trascendente, sino que también es inmanente o presente. La inmanencia se refiere a su presencia en la tierra, y especialmente a su cercanía para con su pueblo. Considera los siguientes pasajes:

Deuteronomio 4:39: «Aprende pues, hoy, y reflexiona en tu corazón que Jehová es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra, y no hay otro».

Josué 2:11: «Porque Jehová vuestro Dios es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra».

Isaías 57:15: «Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados».

La inmanencia se refiere a la presencia del pacto de Dios, en su creación y entre su pueblo. Considera las implicaciones de esto en tu vida. A menudo pensamos que la teología sistemática es seca o aburrida, pero qué podría ser más relevante, más emocionante, más importante para ti que saber que el Dios sagrado y trascendente del universo que mora en la luz inaccesible, también se acerca a ti. «Cercano está Jehová a todos los que le invocan, a todos los que le invocan de veras» (Salmo 145:18).

Pero Dios también está muy involucrado en la creación. La creación depende continuamente de él para su existencia y correcto funcionamiento. Él es inmanente, lo que significa que «permanece en» la creación. Vemos esto en Hebreos 1:3 donde se describe a Jesús como sustentador de todas las cosas por el poder de su palabra.

En la cosmovisión bíblica, el cielo y la tierra no son uno y lo mismo (panteísmo), o completamente separados (deísmo/naturalismo), pero de alguna manera Dios relaciona cielo con tierra. Vemos esto en la visión de Jacob de una escalera que baja del cielo; en la columna de nube de día y fuego de noche; en la tienda de reunión que sirvió como lugar de encuentro portátil entre el cielo y la tierra; y en Jesucristo, el Verbo hecho carne. Trascendencia e inmanencia.

  1. Dios creó a Adán y Eva

Luego, el verdadero el clímax de toda la creación es cuando Dios creó a Adán y Eva. «Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida; y fue el hombre un ser viviente» (Génesis 2:7).

Después de eso, Dios creó a Eva del cuerpo de Adán. Los versículos 21 y 22 dicen: «Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre» (Génesis 2:21-22).

Aunque distintos como hombres y mujeres, como sexos distintos con roles distintos, Adán y Eva primero comparten algo que los hace iguales y cualitativamente diferentes del resto de la creación. ¿Qué es? Están hechos a  imagen de Dios. «Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó» (Génesis 1:27).

La creación especial de Adán y Eva muestra que podemos parecernos al resto de la creación con respecto a nuestros cuerpos físicos, sin embargo, somos muy diferentes. No somos simplemente animales adultos. Somos únicos «a imagen de Dios». ¿Qué significa eso? Tres cosas. Reflejamos a Dios (1) en nuestra esencia/naturaleza; (2) funcionalmente; (3) relacionalmente.

Primero, en nuestra esencia o naturaleza, el hombre es singularmente intelectual, racional, moral y espiritual. Los castores no construyen altares a los dioses castores y se inclinan ante ellos. Los elefantes, aunque son muy sofisticados socialmente (incluso tienen su propia forma de entierro), no escriben libros y construyen bibliotecas para contener su creciente conocimiento. No es que poseamos la imagen de Dios en un grado diferente que otros animales, es una cuestión de bondad. La humanidad en nuestra esencia, quienes somos, está hecha de manera única a imagen de Dios.

En segundo lugar, reflejamos funcionalmente a Dios en el sentido de que debemos gobernar. En Génesis 1:28 a la humanidad se le ordena multiplicarse, llenar la tierra y someterla. Debemos gobernar sobre ella, dice la Biblia en Génesis 1:29. No como tiranos que la destruyen para su propio beneficio, sino como aquellos a quienes se les da una administración para «labrarla y guardarla» (Génesis 2:15). Somos viceregentes de Dios, ejerciendo su buena autoridad sobre lo que ha hecho y declarado bueno. En ese gobierno, funcionalmente, debemos representar a Dios.

En tercer lugar, reflejamos a Dios relacionalmente. Fuimos creados para tener relaciones entre nosotros, pero fundamentalmente, con Dios. Bromeé sobre el castor antes, pero la realidad es que los animales no forman ídolos ni construyen templos en un esfuerzo por comunicarse con algo que está fuera de ellos. Nosotros lo hacemos porque fuimos creados exclusivamente para estar en relación con Dios, a pesar de que el pecado ha cortado esa relación y pervertido nuestra adoración.

Prácticamente, es porque fuimos creados a su imagen que la vida humana es sagrada. Tiene valor. No somos como los perros. No elegimos simplemente poner «a dormir» a otro ser humano cuando no puede funcionar bien, o porque hemos perdido nuestra utilidad. Hemos «encontrado» la eutanasia solo porque primero «perdimos» lo que significa ser hechos únicamente a imagen de Dios.

Pero debido a que somos hechos a su imagen, el verdadero conocimiento de Dios no es un sueño imposible, es posible. No estamos andando a ciegas en la oscuridad, en lo desconocido. ¿Hay un Dios o dioses? ¿Podría saber algo de él, ella o eso? Debido a que Dios nos creó y nos hizo estar en relación con él y todo lo que hizo, y es ordenado y bueno, podemos saber mucho acerca del mundo, e incluso acerca de él. El relato bíblico de la creación fundamenta nuestra capacidad de conocer cosas verdaderas acerca de Dios, de importancia crítica.

Algunos pueden objetar y decir que Génesis no pretende retratar a Adán y Eva como individuos literales. Este es un tema acaloradamente debatido hoy, no solo en denominaciones más teológicamente «liberales», sino en denominaciones históricamente muy conservadoras como la PCA. ¿Por qué alguien no querría retratar a Adán y Eva como un hombre y una mujer literales? Usualmente porque tienen compromisos previos (por ejemplo, compromisos evolutivos) que dependen no solo de un hombre y una mujer, sino que dependen de los procesos naturales de mutación y selección natural, de modo que no haya un solo hombre y mujer, sino miles en toda la tierra.

¿Que decimos? La narrativa histórica en Génesis debe ser entendida como un relato fiel de la historia. No se nos presenta como un libro de texto científico, ya que es muy estilizado y, a menudo, poético, pero no deja de ser verdadero.

Además, las genealogías bíblicas presentan a Adán y Eva como figuras históricas. Jesús asume un Adán y Eva literales en Mateo 19 cuando habla del divorcio. Pablo asume lo mismo en Romanos 5, 1 Corintios 15, 1 Timoteo 2. En cuanto a Romanos 5 y 1 Corintios 15, Pablo afirma la existencia del Adán «unigénito», por medio del cual el pecado vino al mundo, y basa su discusión de la obra representativa de Cristo como el segundo Adán, estampado después del primer Adán. Romanos 5:19: «Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores (Génesis 3), así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos». Aquí está la clave. Si no hay Adán, la Biblia no solo está equivocada en la creación, sino que está equivocada acerca del pecado y la salvación.

  1. Conclusión: ¿Por qué importa la doctrina de la creación?

El Dios del pacto es Dios de la creación.

El Dios de la creación, tiene el poder de crear una nueva creación. Nuestra esperanza futura de salvación, está edificada sobre un Dios que tiene el poder de hacer que todas las cosas sean hechas nuevas.

Estudia el capítulo de Frame acerca de la creación en  Doctrine of God. Hay cosas buenas acerca de la conexión entre la liberación de Israel de Egipto y el Dios de la creación.