Clases esenciales: Teología Sistemática

Teología Sistemática – Clase 14: Introducción y repaso

Artículo
31.08.2018

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Clase esencial
Teología Sistemática
Clase 14: Introducción y repaso


Permíteme darte nuevamente la bienvenida al Seminario Básico «Teología Sistemática»; esta es la parte 2 de las clases esenciales sobre teología sistemática. En la clase de hoy, daremos un repaso a las13 primeras semanas de la primera mitad del seminario. ¿Sabes lo que eso significa? Estás a punto de disfrutar de un banquete; estamos a punto de examinar un montón de información en un tiempo muy breve. Entonces, eso también puede significar que no tenemos mucho tiempo para adentrarnos en demasiadas preguntas complejas, sin embargo, estoy seguro de que el contenido de la clase abordará muchas de ellas.

Si me sigues en tu folleto, verás un esquema muy simple para nuestra clase esta mañana; básicamente cubrirá todo el contenido de Teología Sistemática – Parte 1, y la primera pregunta que queremos hacer desde la introducción es: «¿Qué es la teología sistemática?».

La teología sistemática responde a la pregunta: ¿Qué nos enseña la Biblia hoy acerca de un tema dado? Por ejemplo, ¿qué dice toda la Biblia acerca de los atributos de Dios? O incluso más específicamente, ¿qué enseña toda la Biblia acerca de la omnisciencia de Dios? La teología sistemática busca tomar un paisaje completo y ofrecer una perspectiva panorámica. Esa es una gran manera de describir lo que hace la teología sistemática: nos provee un punto de vista comprensivo y escritural.

Si has estado conduciendo en las montañas, es probable que hayas llegado a una vista panorámica. Detienes tu automóvil, sales y miras, y ves una hermosa y amplia vista de un paisaje de montaña en la distancia. De la misma manera, la teología sistemática te ofrece una vista panorámica de toda la Biblia. Tratamos de entender lo que dice la Escritura acerca de un tema completo de una manera integral.

La Teología sistemática también nos proporciona una guía interpretativa o un marco para comprender la Biblia. Así, buscamos entender la Palabra de Dios de una manera que, en primer lugar, sea fiel a las enseñanzas de la Escritura. Entonces, si tenemos un tema como la inmutabilidad de Dios, y la Biblia dice claramente que Dios no cambia, ¿cómo podemos entender los pasajes que parecen implicar que Dios ha cambiado de alguna manera? La teología sistemática nos proporciona un marco para la interpretación de aquellos pasajes individuales que pueden ser menos claros a la luz de los pasajes que son más claros. Eso no quiere decir que la teología sistemática se convierte en una camisa de fuerza de alguna manera, de modo tal que necesitemos forzar a la Escritura a adoptar nuestras nociones preconcebidas de lo que creemos que debería decir; no, tenemos que sentarnos bajo la Palabra y ser informados por ella siempre. Pero también es cierto que podemos sintetizar estas verdades en un marco consistente porque Dios es verdad; él es lógico en sí mismo. Él no se contradice. Entonces, debemos entender que la Biblia no se va a contradecir.

Otra razón por la que necesitamos estudiar teología sistemática es debido al pluralismo religioso. Entonces, he aquí una pregunta para ti: ¿Cuáles son algunos de los otros sistemas de creencias que existen actualmente? (Ejemplo: el universalismo: todos serán salvos). ¿Por qué es importante que estudiemos teología sistemática? Porque la teología sistemática nos enseña lo que es verdad acerca de Dios. Por ejemplo, sabemos que el politeísmo no es verdadero porque cuando abrimos nuestra Biblia, sabemos que el Señor nuestro Dios es uno; hay un  solo Dios. Entonces, ves cómo es útil estudiar teología sistemática hoy en día, para que sepamos cómo cristianos defender la fe de una manera amable, cordial y veraz. La última razón por la que estudiamos teología sistemática es Cabeza, Corazón, Manos, Hábitat (suena como cuatro razones, pero las convertiré en una).

Se supone que nuestras cabezas deben estar llenas de teología. Considera las numerosas instrucciones a lo largo de la Escritura sobre meditar en la Palabra de Dios. Deberíamos meditar en la Palabra de Dios día y noche. Eso es lo que el Salmo 1 dice que el hombre bienaventurado hace: medita en la ley de Dios día y noche. Se deleita en ella, y ese deleite de la Palabra entra en el segundo aspecto de por qué deberíamos estudiar teología sistemática, debería pasar de nuestra cabeza a nuestros corazones y hacer que nos deleitemos en el Señor. Lo que sabemos acerca de Dios debe despertar la devoción de nuestro corazón.

Cómo vivimos todos, lo que tú y yo escogemos hacer a diario, tiene más que ver con lo que amamos que con lo que sabemos. ¿Cuántos  de nosotros hacemos cosas que sabemos que no deberían hacer? Yo lo hago, y hago las cosas que mi corazón más ama. Lo que hacemos tiene más que ver con lo que amamos que con lo que entendemos. Y esas cosas que amamos realmente afectarán lo que nuestros corazones harán.

¿Lo ves? Cabeza ->  Corazón -> Manos. La teología sistemática debería afectar la forma en que vivimos y nuestro hábitat, lo que nos rodea. Así, cuando entiendes lo que significa amar a Dios con todo tu corazón, alma, mente y fuerzas, eso implica que tus manos están trabajando con tu hábitat para ayudar a tu prójimo de alguna manera. Por tanto, es importante que comprendamos la teología sistemática.

Luego, después de la primera semana del seminario, cuando hablamos acerca de lo que es la teología sistemática, pasamos al punto 2 en tu folleto.

  1. La doctrina de la Palabra

La Escritura es clara: no solo hay un solo Dios; él ha hablado. No solo ha hablado para que la creación llegase a ser, de manera que en Génesis 1 vemos que él habla y todas las cosas  llegan a existir, también nos ha hablado palabras específicas para que podamos entender sus poderosas obras. Uno de mis salmos favoritos es el Salmo 145: «¡Grande es Jehová y digno de suprema alabanza, y su grandeza es inescrutable!».

La Escritura contiene palabras específicas, que describen las poderosas obras de Dios a través del tiempo y el espacio. La Escritura nos enseña la historia y el plan de redención que se desarrolla. Y las palabras específicas de Dios deben ser entendidas por nosotros, lo que significa que la Escritura es la autorevelación de Dios a través de autores humanos.

Pensamos en textos como 2 Pedro 1:21: «Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo». La Escritura llega a nosotros haciendo afirmaciones, y lo que afirma acerca de sí misma es que no es nada menos que la Palabra de Dios escrita por autores humanos. Entonces, cuando tocamos este aspecto de la doctrina de la Palabra, la inerrancia, que abordaremos brevemente en un momento, si estás lo suficientemente interesado, el mejor tratado sobre lo que la Biblia tiene que decir acerca de la Palabra de Dios y su perfección como la Palabra de Dios es el tratado de B.B. Warfield acerca de la inerrancia de las Escrituras.

La Escritura también involucra la progresión histórica; nos llega como la historia de Dios, y la historia de la redención no sucede de una vez. Así, en Génesis 3, tienes la promesa de que vendrá la simiente que aplastará la cabeza de la serpiente. ¿Pero viene y hace eso en Génesis 3? ¡No! Miles de años transcurren antes de que lo haga; La Escritura es la historia de Dios en desarrollo de lo que ocurre a lo largo de la redención; gira y gira a través de historias separadas, pero relacionadas que acontecen a través de diferentes períodos de tiempo.

También hablamos en nuestro último curso de los atributos de la Escritura. Estos serían: inspiración divina, inerrancia y suficiencia. Observamos que la Escritura que contiene la historia de la redención está marcada por atributos específicos; el primero es que la Escritura es inspirada. ¿Puedes citar un texto en la Escritura que hable claramente de la inspiración de la Palabra de Dios? 2 Timoteo 3:16-17: «Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra».

La Escritura es el producto del aliento creativo de Dios. El término que los teólogos usan para referirse a la inspiración de las Escrituras es «plenario verbal». Esto es lo que eso significa:

Verbal: Todas las palabras en sus formas y materia (su sintaxis, su estructura y sus tiempos) están inspiradas.

Plenario: Esto hace referencia a toda la Escritura, por lo que cada palabra, cada sintaxis, cada estructura en los manuscritos originales dada por Dios fue inspirada por Dios. En su totalidad. Piensa en lo que dice Jesús, ni siquiera el punto más mínimo pasará. A lo que él se refiere es a la yod en la Escritura; la letra hebrea más pequeña. Toda la Biblia es inspirada por Dios.

No solo la Escritura es inspirada, también es inerrante. Lo que la inerrancia significa básicamente es que toda la Biblia es enteramente veraz en lo que dice de acuerdo con los géneros y normas de las convenciones gramaticales en las que operaron los autores. Así, cuando un autor claramente intentaba comunicar un número redondo de personas que murieron en una batalla (por ejemplo, 7000), si encontramos los registros y 7003 murieron, no decimos: «¡El autor estaba equivocado!». Como miembro del personal, vivo a unos 500 metros de aquí. Te digo la verdad, pero si los medimos, pueden ser 501. No es que trate de desviarte. La Biblia sigue las convenciones comunes del lenguaje y lo hace de acuerdo con los estándares de sus autores.

Entonces, eso resume nuestra revisión de la doctrina de la Palabra. 

  1. Existencia y atributos de Dios

Cuando hablamos de los atributos de Dios, estamos hablando de cómo es Dios. De las muchas virtudes de Dios, algunas se reflejan en el Hijo de Dios que tiene el Espíritu de Dios en él, considera: amor, gracia y misericordia. Esos son los atributos de Dios reflejados en nosotros, nosotros que tenemos su Espíritu.

Pero hay algunos atributos que solo son verdaderos de Dios. Entonces, Dios es independiente o autónomo. Juan 5:26 dice: «Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo». El Padre tiene vida en sí mismo; él es independiente de toda otra vida. Pero no solo es independiente, sino que también es inmutable, lo que significa que Dios no cambia. Esto se enseña claramente en las Escrituras. Malaquías 3:6: «Yo Jehová no cambio». No hay nada más claro que eso, ¿verdad? Luego vemos esto en Santiago 1:17: «Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación».

Dios no solo es independiente e inmutable, también es infinito. Él existe fuera del tiempo y el espacio. Infinito significa sin límites, y porque Dios es infinito, también es trascendente. Él está muy por encima de toda la creación. Dios no es como nosotros; él es muy diferente a nosotros de esta manera.

También vimos la unidad de Dios. La Biblia enseña que hay un solo Dios. Esto es lo que hace que el cristianismo (en oposición al politeísmo) sea monoteísta. La Biblia enseña claramente que hay un solo Dios. Deuteronomio 6:4: «Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es». El Señor es uno. Hay un solo Dios. Sin embargo, en su gran majestad, misterio e incomprensibilidad, también sabemos que en el único ser que es Dios, existen eternamente tres personas coiguales y coeternas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Esto hace referencia a la doctrina de la Trinidad.

Entonces, Dios es independiente, inmutable, infinito, trascendente, y en el único Dios, en la Deidad, hay tres personas. Si hay alguna pregunta acerca de la divinidad de Jesús o del Espíritu Santo, vemos la divinidad de Jesús en pasajes como Juan 1:1: «En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios». Hebreos 1:1-4 es un pasaje glorioso que habla de la divinidad de Jesucristo. También vemos la divinidad del Espíritu Santo en el libro de Hechos. Cuando Ananías y Safira traen solo una parte de la venta de sus propiedades a Pedro, Pedro les dice: ¿Por qué le han mentido al Espíritu Santo? ¡No le han mentido a los hombres, sino a Dios! O pensamos en versículos como Hebreos 9:14 que habla del Espíritu eterno.

Luego, después de ver la trinidad, también estudiamos los otros atributos de Dios: cosas como la omnisciencia de Dios (él sabe todas las cosas); su veracidad, Dios no miente. Su sabiduría, su santidad. Piensa en Isaías 6: «Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos». Consideramos su rectitud y justicia. Basta con mirar los salmos para ver con qué frecuencia se habla de su rectitud y justicia. Nuestro Dios está lleno de bondad, amor y misericordia. Él es un Dios trascendente e impresionante que también es personal y se acerca a los humildes y de corazón roto.

Después de ver la existencia y los atributos de Dios, pasamos a la doctrina de la creación.

  1. La doctrina de la creación

Vimos seis declaraciones acerca de la doctrina de la creación: 

  1. Dios creó ex nihilo. (Ese es el término en latín, si alguna vez has escuchado a alguien decir que solo significa que él creó de la nada). No hubo ninguna materia preexistente con la que Dios trabajó; él no abrió una barra de plastilina cósmica. Dios creó la plastilina y luego trabajó con ella. No había nada y luego hubo algo.
  2. Él no solo creó de la nada, Dios también creó todas las cosas. Él creó el tiempo y la materia. «En el principio…» fue entonces cuando comenzó el tiempo. Fue ahí cuando Dios lo comenzó. Él creó los cielos y la tierra. El espacio y la materia.
  3. Él también crea por su palabra (ya hemos hablado de esto), pero ves la repetición del poder hablado y creativo de Dios en Génesis 1. Él habla y la creación llega a existir.
  4. La creación fue un acto trino. No fue solo obra del Padre; fue obra del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Todos estaban activos en la creación. Vemos al Hijo trabajando en la creación en textos como Juan 1:3 («Todas las cosas por medio de él fueron hechas») o Colosenses 1:15-17. También vemos al Espíritu Santo; él está presente en el versículo 2 de la Biblia. Job 33:4 habla acerca del rol del Espíritu en la creación. La creación no solo fue un acto trino, también fue un acto bueno en gran manera.
  5. La creación era muy buena. Mira el versículo 31 de Génesis 1. Dios vio todo lo que había hecho y, he aquí, fue bueno en gran manera.
  6.  El propósito de toda la creación es la gloria de Dios. Es por su gloria. Salmo 19:1: «Los cielos cuentan la gloria de Dios; el firmamento anuncia la obra de sus manos». No hay ningún lugar en la tierra donde su voz no sea escuchada a través de su poder creativo. Todo proclama su majestad y fue creado para su gloria.

Pero también sabemos que el relato de la creación en Génesis es altamente controversial. Bajo la doctrina de la creación, hablamos acerca de las seis perspectivas predominantes de la creación:

  1. Evolución teísta: Probablemente sea la más popular entre algunos cristianos y cualquier otro cristiano que pueda decir que hay un Dios, pero quiere poner todo el peso posible en los hallazgos de la comunidad científica. La evolución teísta significa que Dios comienza el proceso de evolución e implanta las leyes que han seguido el desarrollo de la creación. Los evolucionistas teístas dirían que Dios ha intervenido en puntos específicos porque según la evolución no se puede pasar de la no vida a la vida. Entonces un evolucionista teísta diría, por ejemplo, que Dios intervino para crear a los seres humanos, pero todo lo demás ha sido provocado por la evolución.
  2. Teoría de la brecha: Ésta básicamente dice que Dios creó los cielos y la tierra como dice Génesis 1:1. Pero después de Génesis 1:1, entre los versículos 2 y 3, y así sucesivamente, hay un paso no declarado de miles de millones de años. Y al final de ese transcurrir de miles de millones de años, hay un acontecimiento catastrófico, donde toda la creación es destruida y llevada a la nada. Luego, el versículo 2, donde el Espíritu se pasea sobre la tierra desordenada y vacía, es el resultado de dicho hecho catastrófico. Todo está en mal estado y el Espíritu trabaja para que todo vuelva al orden creativo.
  3. Perspectiva de la edad diurna: Esta perspectiva dice que los días en Génesis 1 son períodos de tiempo muy largos en los que los procesos naturales están en funcionamiento. 
  4.  Perspectiva de marco literario: Según esta posición, toda la secuencia en el capítulo 1 sobre la creación y los días allí no es un relato cronológico o histórico, sino más bien un recurso literario que cuenta una historia. Y dentro de esa historia, si abres ese sobre, hay una verdad teológica allí. Pero cuando dices que no es cronológico y que es histórico, comienzas a tener problemas. Por ejemplo, ¿fue Adán real? ¿El pecado realmente sucedió? ¿Es eso parte de la historia? ¿Hay una verdad teológica debajo de eso? Puedes ver cómo esto nos mete en problemas. 
  5. Creacionismo de la tierra joven: Toma los días como días literales, y busca retroceder a través de la línea cronológica que la Escritura nos ha provisto a través de la historia. Funciona desde una fecha inicial para la creación que va a estar entre 10 y 20 mil años, dependiendo de con qué joven creacionista de la tierra hables. 
  6.  Creacionismo histórico: Dice que el universo, y todo lo que está en él, es creado en Génesis 1:1, y que lo que sigue –los seis días creativos– no se refiere a la creación del universo, sino a la preparación del Edén prometido para el pueblo de Dios, Adán y Eva. 

En la primera parte del seminario, también analizamos algunas perspectivas no cristianas de la creación: el panteísmo, el dualismo y el materialismo. El materialismo sería la visión reinante en Europa y América actualmente. También hablamos acerca de la relación de Dios con la creación, de la que ya hablamos: que es trascendente (que él está arriba), y que es inmanente, está y es activo en la creación. También hablamos del hombre y la mujer: cómo llegaron a ser creados, cuál es su esencia y naturaleza, cuál es su función y cuál es su relación con Dios.

  1. La Doctrina de la Providencia

«Providencia» significa literalmente «ver lo que viene antes». Por tanto, la providencia de Dios se refiere al conocimiento previo de Dios y la provisión del mundo. El mundo también se usa para resumir la relación continua de Dios con su creación. Incluye su omnisciencia (que él conoce todas las cosas y, por tanto, conoce lo que viene); su omnipotencia (que es todopoderoso y, por tanto, tiene el poder de llevarlo a cabo).

Tres aspectos de la providencia de Dios a tocar brevemente:

  1. Preservación: Se refiere a la actividad continua de Dios en la cual él mantiene todo lo que ha creado. Hebreos 1 dice que el Hijo es quien sostiene todas las cosas por el poder de su palabra.
  2. Concurrencia: Se refiere a la relación entre la actividad divina y la actividad humana mediante la cual Dios coopera con las cosas creadas en cada acción. Hablaremos de eso de nuevo momentáneamente.
  3. Gobierno: Esto significa que Dios tiene un propósito en todo lo que hace en el mundo, y providencialmente gobierna y dirige todas las cosas para que cumplan sus propósitos. 

Solo considera cuánto consuelo y aliento estas tres cosas deberían traerte como cristiano. Algunas personas quieren decir que Dios no puede saber lo que viene para proteger a Dios de la acusación de ser malvado. Si bien la intención puede ser loable, estas personas no ven cómo eso socava la fe cristiana. Dios tiene el control de todo. Ninguna de las circunstancias en tu vida es accidental; no son por casualidad Puedes saber que hay un Dios soberano, bueno y amoroso obrando en todo lo que sucede en tu vida.

En esta discusión, naturalmente llegamos a la relación entre la soberanía y la responsabilidad humana (y podríamos pasar un curso completo hablando acerca de este tema). Hay tres proposiciones que debes entender de la Escritura con respecto a la providencia de Dios:

  1. Dios es absolutamente soberano, pero su soberanía nunca funciona de tal manera que la responsabilidad humana queda reducida o minimizada.
  2. Los humanos son moralmente responsables. Elegimos, nos rebelamos, obedecemos y somos responsables de nuestras decisiones.
  3.  Dios es perfectamente bueno. Él nunca, nunca se presenta como cómplice del mal. Él no apoya el mal de la misma manera en que apoya el bien.

Luego, en la semana 9, analizamos la antropología bíblica.

  1. La antropología bíblica

Hablamos del problema del pecado. Así como no puedes abrir la Biblia y decir que Dios no es completamente soberano, no puedes abrir la Biblia y decir que Dios no existe. De hecho, puedes cerrar la Biblia y aún no ser capaz de decir que el pecado no existe: ¡Está en todas partes!

El pecado es una realidad, y el pecado, como seres humanos, es nuestro mayor problema. Hay resultados del pecado (pobreza e injusticia), que son grandes problemas. Pero el mayor problema es la raíz de esos problemas. Romanos 5 habla de Adán como nuestro representante, y en él, todos hemos heredado la culpa. Somos culpables, Podrías decir: «¡Eso no es justo!», y yo diría: «¡Ni tu salvación en Cristo como tu representante!». Su justicia nos es contada y no somos justos en nosotros mismos. Estamos totalmente depravados. Tal vez hayas escuchado esa frase antes; no se refiere al hecho de que somos tan malos como podríamos ser. En cambio, significa que el pecado y su corrupción han afectado todas las áreas de nuestras vidas. Somos totalmente incapaces de cumplir la ley de Dios, y un solo pecado nos hace legalmente culpables ante Dios, por esa razón, merecemos la ira eterna de Dios. Dios es justo, y él es justo y, por tanto, no permitirá que el más pequeño de los pecados quede impune.

La doctrina del pecado nos lleva a clamar como humanos: «¡Qué se puede hacer para reparar el estado en el que estoy!». Y en la semana 10, hablamos acerca de la doctrina de la cristología.

  1. La doctrina de la cristología

Vimos la deidad de Cristo; la vemos claramente en el Antiguo Testamento (Daniel 7, 2 Samuel 7, Isaías 9). La deidad de Cristo también se encuentra en todo el Nuevo Testamento.

  • Jesucristo comparte los honores dados a Dios (recibe adoración).
  • Jesucristo comparte los atributos de Dios (santo, justo, todopoderoso).
  • Jesucristo comparte los nombres de Dios (Señor, Dios, Alfa y Omega).
  • Jesucristo comparte las obras que Dios hace (perdona el pecado, resucita a los muertos, crea el mundo).
  • Jesucristo comparte el asiento del trono de Dios.

Hablamos acerca de cómo Cristo es completamente Dios, y luego hablamos acerca de cómo Cristo es completamente hombre. 1 Juan 4: 2-3 dice que Jesús nació de una mujer. También vemos en las Escrituras las debilidades y limitaciones de Jesús. Hay cosas que, de acuerdo con su naturaleza humana, él no sabe (por ejemplo, cuando Dios el Padre consumará todas las cosas). Vemos a Jesús hambriento y cansado en la Escritura. Finalmente, hablamos acerca de la obra de Cristo.

  1. La obra de Cristo

Hablamos de los tres oficios que Jesús cumple: Profeta, Sacerdote y Rey. El capítulo 1 de Hebreos habla claramente de cómo Jesús es el gran profeta, y si sigues leyendo el libro verás cómo también es nuestro sacerdote. Apocalipsis habla de Jesucristo claramente como un rey; también vemos esto en el Salmo 2. Como rey, sacerdote y profeta, Jesucristo ha pagado completamente la deuda por nuestros pecados, y el resultado de eso es que nuestros pecados han sido pagados  y hemos sido purificados a través de él. Jesús es nuestro sustituto legal (hemos sido justificados a través de él); él es nuestro redentor (ha pagado el precio de nuestra redención). Jesús es nuestro reconciliador (nos lleva a Dios); también es nuestro vencedor («¿dónde está, oh muerte, tu aguijón?»). Aunque fallezcamos,  no hay muerte ni condena para aquellos de nosotros que estamos en Cristo, y eso es lo que miramos al final cuando pensamos en la obra de Cristo en la primera parte de este seminario. Nuestra gran esperanza es que nos aguarda una eternidad con Dios.